Artículos sobre

Tesis sobre

  • Arellano, J. (2013). Desarrollo de estrategias en la asignatura de Narración y Exposición en el Bachillerato a Distancia de la UNAM: propuesta a partir de un modelo constructivista. (Tesis de Maestría). Universidad Nacional Autónoma de México. México D.F.
  • Caballero, R. (2012). Alcances y limitaciones de la tutoría en la educación a distancia: una mirada retrospectiva y reflexiva del bachillerato a distancia en el Distrito Federal. (Tesis de Maestría). Universidad Nacional Autónoma de México. México D.F.
  • Guzmán, A. (2011). Modelo de intervención en apoyo a la formación docente dentro del bachillerato a distancia: B@UNAM y ciberprofilaxis. (Tesis de Maestría). Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F.
  • Rodríguez, S. (2012). Educación transfronteras: el bachillerato a distancia para el migrante connacional en Estados Unidos. (Tesis de Maestría). Universidad Nacional Autónoma de México. México D.F.
  • Sánchez, M. (2009). La inserción de temas geográficos en asignaturas del área de ciencias naturales del bachillerato a distancia de la UNAM (B@UNAM). (Tesis de Maestría). Universidad Nacional Autónoma de México. México D.F.
  • Solache, G. (2015). Las prácticas pedagógicas de los asesores que imparten los cursos propedéuticos en el bachillerato a distancia. (Tesis de Maestría). Universidad Autónoma de México. México D.F.
  • Trejo, S. (2012). Una propuesta para el desarrollo de habilidades en la enseñanza de la materia de estado, ciudadanía y democracia del bachillerato a distancia. (Tesis de Maestría). Universidad Nacional Autónoma de México. México D.F.

Entrevista a Rafael Sánchez Guevara

Rafael Sánchez Guevara Cita

Cuéntanos quién eres.

Mi nombre es Rafael Sánchez Guevara, soy músico. Me dedico a tocar, investigar y enseñar dos instrumentos musicales que me fascinan: el violonchelo y la viola da gamba. Este año cumplo 16 años en ello.

¿A qué edad y qué te hizo enamorarte de la música?

Cuando tenía 13 años vi por primera vez un violonchelo, lo escuché, lo toqué y me sentí seducido e hipnotizado por su sonido y su forma. Cuando empecé a estudiarlo entré en un universo fascinante, lo encontré dificilísimo, y eso me atrajo aún más.

¿Qué estudios tienes y qué preparación se necesita para hacer lo que haces?

Estudié la licenciatura en violonchelo en la entonces Escuela Nacional de Música de la UNAM (hoy Facultad de Música), ahí pasé 7 años aprendiendo no solamente la técnica y la teoría, sino la profundidad y devoción que la música demanda. Tuve la fortuna de tener maestros generosos, de quienes aprendí sobre todo con el ejemplo de su dedicación y entrega a la música. Estudié el violonchelo con Ignacio Mariscal, la viola da gamba con Gabriela Villa Walls, con quien me inicié en el estudio de la música antigua, y aprendí mucho de las clases de música de cámara de Eunice Padilla y María Díez-Canedo; además, tuve la oportunidad de tomar clases con grandes figuras de la música en México como Julio Estrada, Mario Stern y Luisa Durón. Era un momento de avidez por aprender, iba con mis compañeros a muchos conciertos, cursos y clases magistrales de invitados de otros países. Después, ya totalmente concentrado en la interpretación histórica y la música antigua, estudié la maestría en viola da gamba en la Universidad de Montreal, Canadá. Fueron dos años de sumergirme completamente en este instrumento, bajo una gran exigencia y muy motivado por el entorno; ahí estudié con Margaret Little, quien ha sido una gran inspiración por su inmensa creatividad y sensibilidad artística. Actualmente realizo estudios de doctorado en la UNAM, está siendo un gran reto porque en este proyecto de investigación trato de juntar lo que he aprendido en ambos instrumentos, que son como dos mundos; me estoy cuestionando mucho de mi propia práctica. Es un camino en el que nunca dejas de aprender y siempre descubres cosas nuevas.

¿Por qué elegiste instrumentos de cuerdas y en específico instrumentos barrocos?

Algo que me encanta de los instrumentos de cuerda es la sensación física al tocarlos, el instrumento vibra y resuena según tus propios movimientos, y con el tiempo llegas a desarrollar una comunión muy particular con el instrumento; siempre estás en contacto con el sonido de una manera muy primaria y material, y al mismo tiempo muy refinada e incluso espiritual. Los instrumentos barrocos son muy sensibles a cada pequeño movimiento, además de tener un sonido muy cálido y vocal. En la viola da gamba, además, por la técnica de arco tan particular, tienes contacto directo de los dedos con las crines que frotan las cuerdas, es como estar sintiendo y amasando el sonido con los dedos todo el tiempo.

También está la parte histórica, me fascina imaginar cómo se tocarían estos instrumentos hace tres o cuatro siglos, cómo se construían, quiénes eran esas personas que crearon mundos así. Hay mucho de investigación y método, pero también de fantasía.

¿Cuál es la pieza que más disfrutas ejecutar y cuál la que más disfrutas escuchar?

Disfruto escuchar muchísimos tipos de música, creo que la música nos enseña mucho de la sociedad y los individuos que la hacen; me cuesta mucho trabajo escoger una sola pieza favorita, pero en este momento me viene a la mente el motete Nuper rosarum flores de Guillaume Dufay; es la obra que compuso para la consagración del domo de la catedral de Florencia construido por Filippo Brunelleschi, es una obra alucinante y enigmática, que no deja de sorprenderme y me hace admirar los alcances de la mente y el alma humana.

La pieza que más disfruto tocar es la que esté tocando en ese momento… En el violonchelo, desde luego las Suites de J.S. Bach (¡qué original!), y también tengo recuerdos entrañables de conciertos donde toqué la Sonata Op. 69 de Beethoven o la Op. 38 de J. Brahms. En la viola también aparece Bach en esa predilección, y también las piezas de Demachy y J. Schenck.

¿Cuáles son las diferencias entre un instrumento antiguo y uno moderno, y para ti, en qué radica el encanto de uno y de otro?

Tienen varias diferencias en la construcción: los instrumentos modernos tienden a tener mucha más tensión, las cuerdas modernas son de metal, a diferencia de las antiguas que están hechas de tripa de res o de cordero (¡no de gato!), la forma del arco que se utiliza para cada uno es muy distinta, y por supuesto la técnica. En realidad, la principal diferencia no es ninguna de las anteriores, sino la aproximación a la música y toda la estética alrededor de cada una de esas perspectivas de interpretación.

Viola da gamba:



Violonchelo moderno:


¿Qué podrías decir a los lectores que aman la música, pero que de alguna manera no saben si irse por ese camino o por otro distinto?

Es muy difícil dar un consejo de ese tipo. Creo que la música es un camino en el que no hay recetas y cada quien debe seguirlo según sus propias convicciones. Algunas personas dirán que, si no estudias en tal o cual sistema o en tal o cual escuela, o no sigues una ruta trazada estratégicamente, no tienes lugar en esto. También hay mucha neurosis en el medio y creo que esa obsesión por la perfección nos distrae de muchas cosas que hay en la música. Creo que lo único que podría decir es que la música tiene muchas formas de hacernos felices y ojalá la cultivemos más como algo que se comparte que como una competencia. Quisiera cerrar con una cita del tratado “El arte de tocar el violín” (1751) de Francesco Geminiani: “La intención de la música no sólo es agradar el oído, sino golpear la imaginación, afectar la mente y gobernar las pasiones.” Creo que la música tiene mucho todavía qué decirnos, y estar en contacto con ella en toda su diversidad es una experiencia que puede acercarnos al otro y enseñarnos mucho.


Laudería. Arte y pasión
Entrevista a Gabriela Guadalajara

Gabriela Guadalajara Cita



Mi nombre es Gabriela Guadalajara y me dedico a la laudería. Un laudero es un constructor de instrumentos musicales, aunque el término se aplica básicamente a constructores de instrumentos de cuerda frotada (familia del violín) y cuerda pulsada (familia de la guitarra).
Hay muchas formas de aprender, la preparación académica es una de ellas, pero aun habiendo estudiado la carrera, es necesario trabajar en un taller en donde haya mucho movimiento, es decir, muchos instrumentos para ser reparados o construidos y en donde haya constantemente problemas para resolver. También es muy importante trabajar directamente con los músicos.

Cello barroco antes de cerrarlo.
Foto: Gabriela Guadalajara.


Cello barroco.
Foto: Gabriela Guadalajara.


El trabajo de los lauderos (aunque es algo muy creativo), igual que la arquitectura, tiene que cumplir con una función práctica, los instrumentos no sólo tienen que sonar bien, sino que deben que ser fáciles de tocar y ser herramientas para que alguien cree música. También se puede aprender sólo trabajando en un taller (o varios) como se hacía anteriormente, los aprendices empezaban desde muy jóvenes adquiriendo experiencia a lo largo de los años hasta convertirse en maestros.

Durante el siglo XIX la familia del violín experimentó cambios significativos, con ello la música comenzó a requerir más volumen y un estilo muy diferente y las orquestas empezaron a ser más grandes. Así es como surgió el violín al que hoy en día llamamos moderno, con el que trabajan la mayoría de lauderos. La gran mayoría de los instrumentos famosos (italianos y de otros países) no eran exactamente como los conocemos hoy; a lo largo de la historia sufrieron transformaciones fundamentales; por ejemplo, les cambiaron los mangos que eran más gruesos y con una forma un poco diferente, los diapasones eran más cortos y no eran casi nunca de ébano sólido, eran de otras maderas y tenían solo una chapa de ébano u otra madera dura; el diseño del puente era diferente, no se usaba barbada ni en el violín ni en la viola y los chelos no tenían espiga para apoyan en el suelo, sólo un botón para sostener el cordal. Las cuerdas también eran diferentes, estaban fabricadas con tripas (de borrego o vaca) y algunas incluso estaban cubiertas de metal. Cabe mencionar que éstas cuerdas se siguieron usando hasta mediados del siglo XX. Es muy importante mencionar también que los arcos y la técnica para tocar eran diferentes.

Antes de barnizar.
Foto: Gabriela Guadalajara.


Desde las décadas de 1970 y 1980 existe un gran interés (que crece continuamente), por hacer música respetando y siguiendo el estilo barroco lo mejor posible. Lo que yo hago es construir instrumentos en estilo barroco, es decir, los hago como los hacían (o lo más parecido posible) en el siglo XVII y XVIII. No podemos saber exactamente como sonaban, pero tenemos muchas referencias para imaginarlo y existen muchos ejemplos de instrumentos en su estado original. Otra cosa que hago es “reconvertir” al estilo barroco instrumentos originales de la época que fueron “modernizados” en algún momento en el siglo XIX.

Taller. Foto: Gabriela Guadalajara.


También fabrico y trabajo con violas da gamba, instrumentos de la familia de la cuerda frotada pero un poco diferentes. Hay muchos tamaños y se tocan todas apoyadas en las piernas (como el chelo), tienen 6 o 7 cuerdas, no tienen espiga y la mayoría tienen fondos planos y no con bóveda como en la familia del violín. Estos instrumentos fueron muy populares durante el renacimiento y barroco y hay muchísima música escrita para estos instrumentos que en los últimos años se ha rescatado y reinterpretado.

Crecí en un hogar en donde siempre hubo música y en donde también dibujábamos, pintábamos y hacíamos cosas con las manos. Mi mamá y mi hermano son artistas (de diferente forma), mi otro hermano era músico y mi papá es un amante de la música y músico aficionado. Desde niña fui a todo tipo de conciertos y supe de la existencia de los lauderos por mi papá.

Violín barroco. Foto: Gabriela Guadalajara.


En la adolescencia empecé a tocar chelo y lo hice intermitentemente durante mucho tiempo hasta que entendí que el hecho de que me guste la música no necesariamente me obliga a tocarla; hay otras formas de trabajar para que siga viva, soy muy buen público y tengo pasión por lo que hago, pero no tenía pasión por tocar. Después de muchas vueltas descubrí que existía una carrera de laudería y ahí me quedé. Estudié en la Escuela de Laudería del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en Querétaro, México. Siempre me interesó la música del periodo barroco y empecé a aprender más sobre los instrumentos de esa época. Por fortuna el fundador y director de la escuela en ese entonces, el maestro Luthfi Becker, había dedicado gran parte de su vida profesional en Francia a las violas da gamba y al barroco, lo cual me abrió una puerta más para aprender. En mi último año de la carrera, gracias al maestro Becker, tuve la oportunidad de venir como aprendiz a Nueva York, después de un tiempo en un taller en donde sólo se trabajaba en estilo “moderno”, llegué al taller de Bill y Phil Monical, especializado en barroco; estuve ahí como aprendiz hasta que me ofrecieron trabajo, y me quedé ahí casi una década; para mí fue el mejor lugar para desarrollar todo lo que me interesaba.

Puente de viola da gamba.
Foto: Gabriela Guadalajara.


A finales del 2007 abrí mi taller en donde, además del trabajo que ya mencioné, doy mantenimiento a los instrumentos de la Sociedad de Violas da Gamba de Nueva York y a los instrumentos barrocos de algunas escuelas y universidades como la New York University, Juilliard y Princeton. Ocasionalmente también me llaman del museo Metropolitan para dar mantenimiento o revisar instrumentos antes de algunos conciertos. Ésta es una profesión apasionante, pero yo le diría a quien esté interesado en ser laudero, que tiene que considerar que éste trabajo no sólo requiere de una paciencia enorme para la actividad diaria sino también mucha paciencia para ver resultados. En lo profesional es un trabajo que da muchas satisfacciones, pero van a pasar muchos años para empezar a verlas.

Voluta abierta.
Foto: Gabriela Guadalajara.
Violas da gamba soprano.
Foto: Gabriela Guadalajara.


También les diría que el campo de trabajo incluye muchas otras actividades interesantes además de la construcción de instrumentos nuevos, como por ejemplo la restauración, investigación histórica, identificación de instrumentos y avalúos, docencia, reparación, conservación en museos, estudio de acústica y biología de la madera, etcétera y que se pueden combinar.

El autocuidado y las apps, agentes de cambio en enfermedades como sobrepeso, obesidad y diabetes

Lizbeth Gallardo López
y Guillermo Monroy Rodríguez

Cita

Resumen

En México las enfermedades más frecuentes son: el sobrepeso, la obesidad y la diabetes. Los servicios médicos, para hacer frente a la diabetes, son caros e insuficientes. El autocuidado surge como una opción para los pacientes, para promover que éstos tomen responsabilidad sobre su enfermedad. El autocuidado implica un cambio de hábitos en cuanto a alimentación, actividad física y descanso del paciente. En el mercado existe una creciente cantidad de aplicaciones móviles, mejor conocidas como Apps, enfocadas en diferentes aspectos del autocuidado y la salud. En este artículo, presentamos una clasificación de las que ayudan en el autocuidado para evitar y controlar el sobrepeso, la obesidad y la diabetes. Esta clasificación está basada en dos aspectos: 1) propósito de la aplicación, y 2) funcionalidades principales. En cuanto al propósito de la aplicación encontramos: nutrición y dieta, medición de parámetros fisiológicos, actividad física, toma de medicamentos, citas médicas y actividad social. En cuanto a las funcionalidades identificamos: monitoreo personalizado, que proporcionen información y recuerden actividades.
Palabras clave: cuidado de la salud, autocuidado, aplicaciones móviles, apps enfermedades crónicas no trasmisibles (ECNT).

Abstract

The most frequent diseased in Mexico are: overweight, obesity and diabetes. Medical services to deal with diabetes are expensive and insufficient. Self-care emerges as an option for patients, encouraging them to take responsibility for their illness. Self-care implies for the patient a change of habits in terms of food, physical activity and rest. In the field of application development to health, we note an increasing number of mobile applications that are proposed to support different aspects of self-care. In this article, we present a classification of mobile applications that support self-care in overweight, obesity and diabetes. This classification is based on two aspects: a) purpose of the application and b) main functionalities. We found the purpose of the application can be: nutrition and diet, measurement of physiological parameters, physical activity, medication taking, medical appointments and social activity. We found functionalities can be: personalized monitoring, providing information and remembering activities.
Keywords: Health Care, Selft-Health Care, apps, Non-Communicable Diseases (NCD).

Introducción

Hasta hace algunos años, la diabetes era considerada como mortal. Hoy, gracias al correcto tratamiento y al cambio de hábitos de los pacientes, se ha logrado reducir el número de muertes; de tal manera que, actualmente se considera como una Enfermedad Crónica No Transmisible (ECNT). Sin embargo, la población afectada por la diabetes va en aumento, y los servicios médicos son caros e insuficientes para hacerle frente. Enfermedades como el sobrepeso y la obesidad son sus precursores, y éstos también van en aumento. El autocuidado surge como una opción para quienes tienen alguna de estas enfermedades, porque promueve la toma de responsabilidad sobre ella, con el propósito de paliar sus efectos. Además, el autocuidado propicia un cambio de hábitos en cuanto a la alimentación, la actividad física y el descanso de los pacientes. Investigadores y desarrolladores de software han hecho grandes esfuerzos por crear apps1 que apoyen el autocuidado de la salud. El uso y proliferación de estas aplicaciones es posible gracias a la generalización -cada vez mayor- del uso de los dispositivos móviles (teléfonos inteligentes, tabletas, notebooks, televisiones inteligentes, entre otros) en la población mexicana. Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2015, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2015), 66.3% de la población actual cuenta con un teléfono inteligente (smarthphone). Si las personas que padecen sobrepeso, obesidad o diabetes conocieran e integraran este tipo de apps en sus acciones de autocuidado, sin duda su calidad de vida mejoraría y podrían prevenir alguna ECNT.

¿Qué debo saber del sobrepeso, la obesidad y la diabetes?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2017) “el sobrepeso y la obesidad se definen como la acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Para medirla, en adultos, se emplea el Índice de Masa Corporal (IMC), el cual se obtiene al dividir el peso de la persona en kilos entre el cuadrado de su estatura en metros (kg/m2). Para saber si nuestro peso es el adecuado, la Tabla 1 muestra los rangos del IMC que definen un peso normal, sobrepeso y obesidad. Por ejemplo, una persona de 1.53 metros de estatura y un peso de 55 kg tiene un índice de masa corporal IMC= 55/(1.53)2 = 23.49; por lo tanto, el peso de esta persona es normal.

IMC Peso
18.1 a 24.9 Normal
25 a 29.9 Sobrepeso
30 o más Obesidad

Tabla 1. Índice de masa corporal

El sobrepeso y obesidad son precursores de la diabetes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2017), “la diabetes se presenta cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la que produce. La insulina es una hormona que regula la glucosa (también llamada azúcar en la sangre). El efecto de la diabetes es un aumento de la glucosa (también llamado hiperglucemia), que con el tiempo daña gravemente órganos y sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos”.

Según la OMS (OMS, 2017), 70% de los adultos mexicanos tiene sobrepeso, 32.8% sufre de obesidad, y 11.92% sufre de diabetes; y, por desgracia, la tendencia de estas enfermedades va en aumento. La diabetes presenta un promedio de 400,000 nuevos casos por año. Por lo tanto, el sobrepeso, la obesidad y la diabetes representan un serio problema de salud pública.

El índice per cápita de médicos en México es de 1.96 por cada 1,000 habitantes. El costo del tratamiento de la diabetes por cada paciente es de $1,575 pesos mensuales, lo que equivale a 21 salarios mínimos. La cantidad de médicos y el costo del tratamiento para la diabetes hacen inviable tratar a todos los pacientes. Hasta hace algunos años, la diabetes era mortal en el corto plazo, pero gracias a su correcto tratamiento y al cambio de hábitos de los pacientes, ahora es considerada una enfermedad crónica no transmisible y tratable.

¿Qué hábitos ayudan a mantener nuestra salud?

Los hábitos recomendables para tener una vida saludable, incluyen: caminar por lo menos 30 minutos al día, practicar algún deporte, dormir 8 horas, comer alimentos nutritivos y beber 2 litros de agua al día. Cuando alguien tiene diabetes, estos hábitos son especialmente importantes, aunado al tratamiento prescrito por el médico.

La OMS sugiere que, para prevenir el sobrepeso y la obesidad, las personas deben limitar la ingesta de grasa y de azúcares; aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos. También sugiere a los adultos realizar 140 minutos semanales de actividad física, esto es 20 minutos diarios. Para las personas que tiene diabetes es muy importante, además de lo anterior, dejar de fumar.

Alguien que padece diabetes debe ser responsable de su enfermedad; de la misma forma, las personas que padecen de sobrepeso u obesidad deben tomar acciones respecto a su salud para prevenir la diabetes.

Ser responsables involucra, entre otras cosas, conocer los riesgos de la diabetes, reconocer que los recursos médicos y económicos del país son insuficientes para la población que la padece y para la población que tiene riesgo de desarrollarla; pero sobre todo, debe reconocer los beneficios de seguir los hábitos recomendables. En esta toma de responsabilidad, por parte de las personas, surge el concepto de autocuidado.

¿Qué es el autocuidado de la salud?

El autocuidado, acorde con Denyes, Orem y Bekel (Denyes, 2001), “es una conducta que existe en situaciones concretas de la vida, dirigida por una persona sobre sí misma, hacia los demás o hacia el entorno; esta conducta le permite regular los factores que afectan a su propio desarrollo y funcionamiento, en beneficio de su vida, salud o bienestar”. En el contexto del bienestar, una persona que se cuida es responsable de su estado actual y actúa en consecuencia para mejorarlo. Actuar en pro del cuidado de la salud conlleva un cambio de hábitos; éste, a su vez, implica hacer un plan de actividades diarias. Con el propósito de ejemplificar un plan de actividades para un paciente con diabetes que se auto-cuida, presentamos un cronograma en la Tabla 2 La persona se despierta a las 6:00.

A las 7:00 mide y registra su nivel de glucosa empleando un glucómetro de uso doméstico; luego, prepara su desayuno. A las 8:00 toma sus medicamentos, registra nombre del medicamento y hora de la toma; luego, de quince minutos toma su desayuno y registra la cantidad y el tipo de alimentos ingeridos. A las 11:00 toma su primera colación, y registra la cantidad y el tipo de alimento. A las 13:00 prepara su comida. A las 14:00 come y registra. A las 15:00 camina durante 20 minutos, por lo menos. A las 17:00 toma su segunda colación, y registra cantidad y tipo. A las 19:00 prepara su cena. A las 20:00 toma su cena, y registra cantidad y el tipo de alimentos ingeridos. En varios momentos del día tendrá actividad social con familiares, amigos o personas que padecen la misma enfermedad. A las 21:00 consulta su red social con personas que tienen la misma enfermedad. A las 22:00 se dispone a dormir 8 horas.

06:00 Despertar
07:00 Medir glucosa y registrarla. Preparar su desayuno
08:00 Tomar medicamentos y registrar nombre del medicamento y hora de la toma
08:15 Desayunar. Registrar tipo de alimentos y cantidad ingerida
11:00 Comer la primera colación. Registrar el tipo de alimento y cantidad ingerida
14:00 Comer. Registrar tipo de alimentos y cantidad ingerida
15:00 Caminar durante 20 minutos
17:00 Comer la segunda colación. Registrar tipo de alimento y cantidad ingerida
19:00 Preparar cena
20:00 Cenar. Registrar tipo de alimentos y cantidad ingerida
21:00 Consultar red social (sobre su enfermedad)
22:00 Dormir

Tabla 2. Plan de autocuidado para paciente con diabetes

En cuanto a los alimentos que debe consumir el paciente, existen varios modelos alimentarios que los médicos tratantes les proporcionan para que los guíe en cuanto a las cantidades y grupos de alimentos que puede combinar en cada ingesta. Con base en esta planificación, podemos identificar cuatro actividades diarias relacionadas con el autocuidado: 1) preparar alimentos y comer, relacionados con nutrición y dieta; 2) medir algunos parámetros fisiológicos;2 3) realizar actividad física; 4) tomar medicamentos, y programar citas médicas, y 5) tener actividad social.

Es importante resaltar que, para apoyar a un paciente en su autocuidado, hoy en día es posible adquirir dispositivos electrónicos de empleo casero, que miden y registran algunos parámetros biomédicos.

Entre dispositivos se destacan: la balanza para medir el peso, en algunas de ellas se proporciona la estatura de una persona, y calculan el nivel de grasa corporal; el glucómetro para medir el nivel de azúcar en la sangre; el baumanómetro, para medir la presión arterial; el termómetro para medir la temperatura corporal; por mencionar algunos. Con estos dispositivos en casa, el paciente no necesita acudir a una clínica o a un laboratorio para que le midan esos parámetros.

Para los médicos, contar con el registro cotidiano de estos parámetros, es fundamental, porque les permite observar la respuesta fisiológica del paciente al tratamiento, y a partir de esta respuesta dar continuidad o modificar el tratamiento; además de permitir hacer sugerencias al paciente sobre sus hábitos. Además de estos dispositivos electrónicos de uso casero, también existen aplicaciones de software para dispositivos móviles que ofrecen al paciente una gama de funcionalidades para apoyarlo en su autocuidado.

¿Cómo apoyan las apps el autocuidado de la salud?

Una app o aplicación es un programa de cómputo diseñado para usarse en los dispositivos móviles. Existen apps para conectarse a redes sociales, para realizar trabajo de oficina, para jugar, para realizar compras, para manejar cuentas bancarias y, por supuesto, también para el autocuidado de la salud. Las apps dedicadas al autocuidado del sobrepeso, obesidad y diabetes, pueden clasificarse, entre otros criterios, por su propósito; lo anterior va directamente relacionado con el conjunto de actividades descritas en la planificación de un día en la vida de un paciente con diabetes que se auto-cuida. Hay 5 puntos clave que es necesario tomar en cuenta en la clasificación de las aplicaciones de esta índole: 1) nutrición y dieta, 2) medición de parámetros fisiológicos, 3) actividad física, 4) toma de medicamentos y citas médicas, y 5) actividad social. De acuerdo con Madelin [CITATION Mad13 \l 2058 ], para apoyar al paciente en estos propósitos encontramos que las apps proporcionan las siguientes funcionalidades: a) monitoreo personalizado, b) información para el paciente y c) recordatorio de actividades.

  • a) Monitoreo personalizado: el paciente fija un objetivo a alcanzar, y luego, registra diariamente sus acciones para lograrlo. La información recolectada es procesada por la app para proporcionar estadísticas y gráficas que permitan identificar comportamientos, y que den cuenta del cumplimiento del objetivo establecido por la persona.
  • b) Información para el paciente: la app presenta contenidos educativos sobre el cuidado, la investigación médica y el tratamiento de su enfermedad.
  • c) Recordatorio: la app recuerda al paciente sobre alguna actividad que debe realizar, como parte del autocuidado.

Es importante destacar que, el desarrollo de las aplicaciones que se enfocan en el cuidado de la salud, es producto del trabajo de un equipo interdisciplinario que incluye a médicos, psicólogos, nutriólogos, sociólogos, biomédicos, ingenieros de software, diseñadores de interfaces gráficas, entre otros. A continuación, se describen las funcionalidades típicas que las apps proponen para lograr su propósito general. Además, se describe algunas Apps, disponibles actualmente en las tiendas de Google (playstore) o tienda de Apple (applestore). Es importante mencionar que para acceder a estas Apps es necesario contar con una cuenta de Google o de Apple.

Nutrición y dieta

  • a) Monitoreo personalizado de parámetros como: consumo de agua, consumo de frutas y verduras, consumo de carbohidratos, consumo de proteínas, consumo de grasas.
  • b) Información para el paciente: se proponen recetas de menús personalizadas, con el contenido nutricional adecuado a la persona; brinda información nutricional sobre alimentos.
  • c) Recordatorio sobre horarios de alimentación y toma de agua.

Las apps dedicadas al monitoreo personalizado de la nutrición y dieta requieren que el paciente o un familiar registre manualmente su consumo de alimentos diario. Las apps presentan gráficamente la tendencia en su consumo luego de varios días, semanas o meses. Para el paciente es útil saber la tendencia en su consumo de alimentos, porque le permite decidir sobre su dieta. También para el médico es útil, porque le permite decidir sobre el tratamiento del paciente. A continuación presentamos algunos ejemplos de apps para la nutrición y dieta.

App Contador de calorías FatSecret

El Contador de Calorías es una app que permite encontrar información nutricional de los alimentos que se consumen; permite dar un seguimiento al consumo de calorías, la actividad física y el peso de una persona. La app busca el valor nutricional de los alimentos a través de las calorías reportadas en los productos. Para encontrar un producto emplea su nombre o su código de barras. Se puede integrar con Google Fit y Fibit.

App Monitorea tu peso

Monitorea Tu Peso es una app que pretende ayudar a las personas a seguir una dieta y un programa de actividad física para alcanzar un peso determinado dentro de un periodo predefinido. La app calcula el IMC, calcula la ingesta diaria de calorías, calcula la perdida promedio de peso, y proporciona una representación gráfica del progreso general de la pérdida de peso de una persona. Además, la app permite planificar la actividad física.

Medición de parámetros fisiológicos

  • a) Monitoreo personalizado: nivel de glucosa, dosis de insulina, peso, pulso, presión arterial, nivel de estrés, sueño
  • b) Recordatorio sobre medición de los parámetros fisiológicos

Las apps dedicadas al monitoreo de parámetros fisiológicos requieren que el paciente ó un familiar registre manualmente las mediciones de estos parámetros diariamente; excepto las aplicaciones para el sueño, porque emplean el micrófono del dispositivo móvil, y un mecanismo computacional para establecer un ciclo de sueño adecuado para una persona. Para el paciente es útil saber la tendencia en sus parámetros fisiológicos, porque le permite decidir sobre su dieta y su actividad física. También para el médico es útil, porque le permite recomendar acciones sobre la dieta, sobre la actividad física y sobre el tratamiento. A continuación presentamos algunos ejemplos de apps para el monitoreo de parámetros fisiológicos.

App Registro de mi Presión Arterial

Registro de mi Presión Arterial es una app que permite registrar la presión arterial y el pulso, para ayudar al paciente a controlar su hipertensión. La app cuenta con una visualización de las mediciones, proporciona estadísticas y es capaz de exportar los datos a una hoja de cálculo. También, la app cuenta con una alarma para recordar la medición de la presión arterial.

App Diabetes Diario

Diabetes Diario es una app que apoya a los pacientes en el control de la diabetes, a través del registro de la presión arterial, el nivel de glucosa en sangre, el nivel de hemoglobina. Es posible exportar los datos a una hoja de cálculo o a un documento PDF. Además, es capaz de dar seguimiento a más de un paciente.

Actividad física

  • a) Monitoreo personalizado del paciente sobre parámetros como: número de pasos, duración de algún ejercicio físico, medidas en brazos, cintura, cadera e IMC
  • b) Información para el paciente sobre ejercicios físicos, los cuales son presentados a través de guías con imágenes o con video tutorial.
  • c) Recordatorio sobre horarios planificados para realizar la actividad física

En las apps dedicadas al monitoreo de la actividad física, el registro cotidiano se realiza de manera automática. Estas apps emplean un dispositivo auxiliar, como: pulsera electrónica, smartwatch, tenis “inteligentes”. Estos dispositivos emplean el GPS3 y un acelerómetro para calcular la distancia, los pasos y el tiempo. Para el paciente es útil saber la tendencia en su actividad física, porque lo motiva a continuar o modificar el tipo de ejercicio que está realizando. También para el médico es útil, porque le permite recomendar acciones sobre la dieta, sobre la actividad física y sobre el tratamiento.

App Google Fit

Google Fit es una app que pretende mantener activa físicamente y motivada a una persona. Emplea un reloj Android Wear, el cual registra velocidad, ritmo, ruta, elevación, entre otros parámetros de cualquier actividad que involucre caminata, carreras y paseos en bicicleta que realice una persona durante el día. Adicionalmente presenta algunos datos estadísticos de los parámetros registrados.

App Podómetro

Podómetro es una App que registra automáticamente el número de pasos dados por una persona durante el día; muestra este número de pasos y el consumo calórico; además muestra la distancia, el tiempo y la velocidad mientras se camina o se corre.

Toma de medicamentos y citas médicas

  • a) Monitoreo personalizado del paciente sobre el consumo de medicamentos.
  • b) Información para el paciente sobre las farmacias o clínicas cercanas al lugar donde se encuentra.
  • c) Recordatorio sobre la toma de medicamentos y consultas médicas.

El objetivo de las apps, para el monitoreo de toma de medicamentos y citas médicas, lo determina el tratamiento médico. Estas apps requieren el registro manual por parte del paciente o de algún familiar. Conocer la tendencia en el consumo de medicamentos ayuda al médico para tomar una decisión sobre los cambios en el tratamiento. A continuación presentamos algunos ejemplos de apps para monitorear la toma de medicamentos y las citas médicas.

App Agenda medica

Agenda médica es una app que permite registrar las consultas médicas del paciente. Ofrece recordatorios en el dispositivo móvil y a través del correo electrónico. La app permite también, llevar una pequeña historia clínica, tomar fotos de estudios médicos y organizar el calendario de citas.

App Alarma de medicación

Alarma de medicación es una app que permite el registro de la toma de pastillas (las omitidas y las confirmadas), y el estado de ánimo; permite construir un diario de salud con parámetros como el peso corporal, presión arterial, nivel de glucosa en sangre, entre otras; adicionalmente, permite compartir esta información con la familia y el médico tratante.

Actividad social

Algunas apps permiten que los pacientes compartan sus logros y experiencias con una comunidad que tiene la misma enfermedad, a través de un enlace a diferentes redes sociales.

App CicleCare

CicleCare es una app que permite crear una red de contactos privada para que las familias estén al tanto de la salud de sus miembros. La app permite organizar marchas y caminatas familiares, también promueve que la familia ayude a miembro con diabetes a mantener su tratamiento. Esta app es capaz de monitorizar los pasos; así como la ubicación de los miembros de la familia.

App Medscape

Medscape es una app que provee una red de conocimientos en salud. Esta red es usada por médicos, terapeutas, estudiantes de medicina, enfermeras y otros profesionales para compartir casos clínicos, experiencias y conocimientos en temas de salud. La app conforma una red de más de 250 mil personas relacionadas con la salud haciendo con ello una red de conocimiento conocida como Crowdsourse. La app cuenta con un diccionario de medicamentos y de historiales de casos clínicos.

¿Cuál es el futuro del autocuidado empleando apps?

El uso de las apps apoya a pacientes con sobrepeso, obesidad y diabetes; los motiva, los educa en cuanto a su enfermedad, les permite observar su progreso, mejora la comunicación con el equipo médico, y los hace pertenecer a una comunidad. El uso generalizado de las apps para el autocuidado, aún en personas sanas, provee una educación sanitaria que puede contribuir a desacelerar el incremento de casos de personas con sobrepeso, obesidad y diabetes.

El futuro del autocuidado empleando apps es prometedor, porque la población joven está adoptándolas en su vida cotidiana, y porque las apps están brindando mejores y nuevas funcionalidades de autocuidado para el paciente. La Ingeniería Biomédica está proporcionando nuevos dispositivos auxiliares para medir otros parámetros fisiológicos; los ingenieros de software están creando: 1) apps que monitorean esos parámetros de forma automática, 2) apps que informan al paciente sobre tópicos relacionados a su enfermedad, y 3) apps que le recuerdan sobre una actividad (comer, caminar, tomar medicamentos). Por lo tanto, para aquellos parámetros que sea posible medirlos en casa, ya no se requerirá acudir a una clínica o a un laboratorio. Esta información podrá enviarse de manera electrónica al médico tratante, sin la intervención del paciente. El componente social de las apps será fundamental para acompañar emocionalmente al paciente. Los dispositivos son cada vez más accesibles para la población; seguramente, las campañas de salud podrán ser difundidas de manera inmediata a través de las apps enfocadas al autocuidado de la salud.

Referencias

Ignorancia y agnotología: ¿Debemos enseñarlas?

Melchor Sánchez Mendiola Cita

“…porque, como sabemos, hay conocidas conocidas; cosas que sabemos que sabemos. También hay desconocidas conocidas, es decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos”.
Donald Rumsfeld Secretario de la Defensa de EUA en el gobierno de G.W. Bush

“Ignorancia es bendición”.
Thomas Gray

Un año más de bendiciones y maldiciones

Estimados lectores, cuando aparezcan estas líneas en el último número de 2017 de la Revista Digital Universitaria, es inevitable tener sentimientos encontrados. Siguiendo uno de los preceptos frecuentemente recomendados en educación, veamos primero lo positivo (en nuestro país tenemos esa malsana costumbre de empezar por lo negativo —que nos bombardea diariamente por todos los medios de comunicación—, generando una atmósfera de desánimo y depresión, poco propicia para el optimismo y las propuestas creativas): estamos a pocos días de esa transición anual que, independientemente de las creencias religiosas o la región geográfica donde se viva, nos obliga a reflexionar sobre el camino andado. Inevitablemente cavilamos sobre los éxitos y avances logrados en lo individual y colectivo, en lo local y lo global, en lo científico y lo artístico, en lo tecnológico y lo humanista. El saldo es afortunadamente positivo, los avances en el saber y quehacer humano son impresionantes, y cada vez tenemos más herramientas para generar, buscar, identificar, analizar e internalizar conocimiento de calidad de todas las áreas de la actividad humana. A guisa de ejemplos: la terapia génica 2.0, la realidad aumentada, el internet de las cosas, la analítica del aprendizaje, y en general el empoderamiento tecnológico de las personas. Por supuesto que cada uno de estos ejemplos tiene ‘su lado oscuro’, pero en el espíritu del optimismo, propongo veamos su lado bueno.

Por otra parte, tendríamos que vivir aislados en una cueva sellada para no estar conscientes de la situación actual de la humanidad, del daño que le hemos hecho (y continuamos haciendo) a nuestro entorno, y de lo irracional, inequitativo e injusto de la distribución de los recursos entre los diversos elementos de la sociedad. De ello no voy a citar ejemplos, no hay más que abrir cualquier periódico y ver las principales noticias. Dan ganas de llorar y, como decía Mafalda en las historietas de Joaquín Salvador Lavado: “¡Paren el mundo, que me quiero bajar!”.

La cantidad de retos que implica el mantener la cordura y ecuanimidad en la época actual, y las estrategias para intentar lograr un equilibrio físico y emocional, individual y familiar, rebasa las intenciones de esta Editorial. Pero en el espíritu de aportar un “granito de arena” a través de este medio, quisiera reflexionar sobre uno de los elementos más potencialmente eficaces para mejorar el estado de las cosas, en que las fake news (noticias falsas), la notable ausencia de pensamiento crítico y de argumentaciones lógicas y sólidas en las discusiones, así como la intolerancia para escuchar “al otro”, son el pan nuestro de cada día. Se trata del estudio de la ignorancia, conocido técnicamente como agnotología.

¿Qué es la ignorancia y la agnotología?

Todos sabemos (o creemos que sabemos) qué es la ignorancia. El Diccionario de la Real Academia Española la define como “falta de conocimiento”, y hay pocos insultos tan dolorosos como el decirle a alguien “¡eres un ignorante!” La palabra conlleva un estigma social y educativo muy fuerte, que nos motiva a varias de las acciones de nuestra vida. Estudiamos para no ser ignorantes, batallamos por entrar al camino de la educación media superior y superior formal, con la promesa de que con ello adquiriremos conocimientos que nos permitirán progresar en la vida. ¿Cuántas veces nos sentimos ignorantes durante una clase cuando fuimos alumnos?, o ¿cuando se aproximaba la temporada de exámenes finales?, o ¿cuando terminamos la licenciatura y teníamos que ejercer la profesión, con muchos conocimientos teóricos pero poca experiencia práctica? La persistencia de la ignorancia sobre algún campo del conocimiento nos empuja a realizar especialidades, maestrías y doctorados, y a convertirnos en ‘expertos’ de un área pequeña del saber humano. Muchísimo esfuerzo para dejar de ser ignorantes.

A los seres humanos la incertidumbre nos provoca ansiedad. Una de las definiciones que más me gusta de incertidumbre es: “la percepción subjetiva de la ignorancia” (Han, 2011). No nos sentimos cómodos al no conocer con certeza las cosas, desde algo tan aparentemente trivial como si lloverá mañana, hasta algo tan serio como nuestro pronóstico cuando tenemos una enfermedad grave. Por supuesto que para sentirse incómodo o incierto, se requiere tener consciencia de la ignorancia (véase cita de Donald Rumsfeld al inicio de esta Editorial), ya que, si no se está preocupado por no saber algo, aplica la segunda cita, de un poema de Thomas Gray. Si no se tiene consciencia de que algo no se sabe, generalmente estamos tranquilos, por ello tantos gobiernos en el planeta apuestan a la ignorancia de la mayoría de los habitantes.

La tranquilidad de no sentirse ignorante sobre nuestra profesión y disciplina técnica, nos disminuye la ansiedad que provoca la incertidumbre, el ‘saber’ nos tranquiliza. Desafortunadamente ese manto de conocimiento con el que nos cubrimos conforme progresamos en el trayecto educativo formal e informal, nos da una falsa sensación de certidumbre y de tranquilidad, ya que sentimos que lo sabemos todo (o por lo menos lo suficiente para ejercer la profesión, enseñarla y tener una vida razonablemente digna como fruto de nuestros esfuerzos). La verdad es que, como se le atribuye a Pascal: “el conocimiento es como una esfera, mientras más grande es, mayor es su contacto con lo desconocido”. Mientras más sabemos, más hay que conocer hasta, como dice la frase que Platón atribuyó a Sócrates: “lo único que sé es que no sé nada”.

Es en este contexto donde aparece el término agnotología. Es definida como: “el estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, particularmente la publicación de datos científicos erróneos o engañosos” (Wikipedia, 2017). Este neologismo fue acuñado por Robert N. Proctor, profesor de historia de la ciencia en la Universidad de Stanford, EUA (Proctor y Schiebinger, 2008). El concepto es fascinante, ya que generalmente no nos detenemos mucho a pensar en qué tan ignorantes somos en algunos temas, o cómo la información que recibimos sobre lo que ocurre en el mundo nos llega filtrada o distorsionada por los medios de comunicaciones, por los llamados ‘expertos’ o líderes de opinión, y cuáles son las premisas que integran el soporte paradigmático de las instituciones educativas o gubernamentales, entre tantos otros factores. Reflexione el lector sobre qué tanto sabe realmente del calentamiento global, de los alimentos genéticamente modificados, de los métodos de enseñanza y evaluación de los planes de estudio de sus facultades o escuelas, y, en general, de lo que nos informan los diversos actores de la sociedad y del gobierno. Debemos reflexionar sobre cómo saben lo que nos dicen aquellos que aparentemente saben, cuáles fueron sus fuentes, qué tanto se distorsionan sus mensajes al transmitirlos, cada quien a través de sus filtros emocionales y epistemológicos.

Proctor propone la siguiente taxonomía de la ignorancia: como un estado nativo (o recurso), como un ámbito perdido (o elección selectiva), y como un ardid estratégico diseñado deliberadamente (o constructo activo) (Proctor y Schiebinger, 2008). No entraré en detalle sobre los aspectos teóricos de este modelo para el estudio de la ignorancia, ya que la intención de esta Editorial es solamente dirigir la atención de nuestros lectores al concepto, para ello invito al lector a explorar la red y los artículos del tema publicados en la literatura académica. Lo importante de explorar el concepto de agnotología y su potencial rol en el estudio de la ignorancia, es explorar lo que no sabemos y por qué no lo sabemos, qué es lo que mantiene viva la ignorancia en nuestra sociedad, cuáles son los factores que permiten que la ignorancia sea usada como instrumento político y social, entre otros aspectos relevantes al tema. La ignorancia tiene su historia, sus actores, así como una geografía política que ha sido determinante en los hechos y acciones que tienen al planeta en su estado actual. Un ejemplo típico es la adicción al tabaco. Desde hace varias décadas ha existido una estrategia muy efectiva de la industria tabacalera, para que la sociedad no conozca a detalle los efectos del cigarrillo en la salud. Incluso uno de los lemas de la industria era: “La duda es nuestro producto”, sembrando incertidumbre cuando se publicaban resultados de investigación seria sobre el tema, cuestionando la metodología, los modelos conceptuales usados, la contundencia de los resultados, los conflictos de intereses de los autores, entre otros. Para no ir muy lejos, hubo una época en que los profesionales de la medicina ¡promocionaban el uso del cigarro! (Parekh, 2012). Recordemos también las escenas de tantos clásicos del cine en los que fumar un cigarrillo era símbolo de personalidad, valor, inteligencia, belleza física, sensualidad, etcétera. A pesar de los enormes esfuerzos que ha realizado la sociedad, el gobierno y los profesionales de la salud, la adicción al tabaco continúa cobrando un saldo enorme en morbilidad y mortalidad.

El modelo de la agnotología puede utilizarse de diversas maneras para reducir esta epidemia de ignorancia culturalmente inducida, una de ellas es en nuestras actividades educativas. Un interesante ejemplo fue reportado por Bedford, para enseñar a los estudiantes sobre la información distorsionada del cambio climático (Bedford, 2010). A pesar del abrumador consenso científico del calentamiento global, hemos sido testigos en los últimos tiempos de lo frágil que es la consciencia social sobre el tema, y lo manipulable que puede ser un sector importante de la sociedad (incluyendo estudiantes y maestros), sobre la solidez de las conclusiones de la investigación científica publicada. Uno de los factores más importantes que provocan la distorsión de la percepción social del calentamiento global es la información errónea difundida en medios de comunicación formales e informales, incluyendo las redes sociales. El estudio directo de esta información incorrecta es una oportunidad para los educadores y divulgadores de la ciencia, ya que utilizando el modelo de la agnotología pueden promoverse las habilidades de pensamiento crítico en los estudiantes, así como incrementar la consciencia social de los procesos de la generación y difusión del conocimiento científico, como el arbitraje por pares, y mejorar la comprensión de los fenómenos básicos que ocurren en nuestro planeta. Creo firmemente que la situación actual, a pesar de lo deprimente que aparenta ser, es una oportunidad dorada para que todos los que consumimos información nos constituyamos en ‘agnotólogos’, y en nuestras experiencias docentes y de aprendizaje personal exploremos mejores maneras de abatir el fenómeno de la ignorancia culturalmente inducida. Tenemos que mejorar nuestra comprensión de cómo y por qué estas diversas formas de ignorancia permanecen (e incluso aumentan) en la sociedad moderna. La ignorancia no debe ser invisible.

Para contribuir a disminuir nuestra falta de conocimiento sobre diversos temas, invito al lector a revisar los artículos incluidos en este número de la RDU. Manuscritos interesantes y provocadores con temas como la bioética global, cómo grabar tu voz, el autocuidado de la salud con el uso de apps, diversos aspectos del exitoso bachillerato a distancia de la UNAM (B@UNAM), el aprendizaje en línea y, yo no sé ustedes, pero yo era totalmente ignorante de lo que es un giphybook hasta que vi el término en el proceso editorial de armar este número de la revista. ¡Felices lecturas!

Editor en Jefe
Melchor Sánchez Mendiola
Facultad de Medicina, UNAM

Referencias

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079