Adriana Bravo Williams Resumen Introducción Museos de la UNAM Los museos interactivos de ciencia… ¿Los museos son sitios para aprender? Bibliografía Resumen Los museos son ámbitos que guardan la memoria de la actividad humana y la relación de ésta acción con el entorno. Hay muchos tipos de museos, con diversos contenidos y representando diferentes ideologías que nos muestran el pasado, nos hablan del presente y nos llevan hacia una reflexión del panorama próximo y lejano en una prospectiva del mundo que tendremos. En la Ciudad de México, se podría visitar uno cada fin de semana, sin repetirlo, durante tres años o más. De estos, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene 27 museos abiertos al público, además cuenta con galerías y colecciones de muchos tipos, aunado a ello, preserva espacios museales como jardines botánicos, planetarios, observatorios y otros recintos destinados a la promoción de la ciencia y la cultura. Con un breve panorama sobre lo que los museos significan y aportan, quiero invitar al lector a que visite los espacios museales de esta casa de estudios, que conozca su patrimonio, fortalezca su identidad y obtenga más herramientas que le sirvan para tomar decisiones basadas en la información. Palabras clave: museos, espacios museales, museos universitarios, museos interactivos, aprendizaje, museos UNAM. Museums of the UNAM. Learning and entertainment sites A museum is an ambience that keep’s memory of human activity and the relation of this action to the environment. There are many types of museums, with diverse content and representing different ideologies that speak to us about the past and present, and take us to a reflection about all that could be. In Mexico City there are so many museums, that you could visit one every weekend and not repeat any for three years or more. The Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) has 27 museums open to the public. It has galleries and collections of many types, UNAM also preserves museum spaces such as botanical gardens, planetariums, observatories and other sites that promote science and culture. In this article I invite the reader to meditate about what these museum spaces signify and cotribute, as tools to strengthen our cultural identity and prepare us to make decisions based on information. Keywords: museums, museum spaces, university museums, interactive museums, learning, UNAM museums. Introducción El museo significa lugar para la contemplación, interpretación, conjunción de ideas y sentimientos. Ámbito para la lucidez repentina en la búsqueda de soluciones, que impulsa nuevos aprendizajes y actos creativos. Espacios para la inspiración, educación y esparcimiento. Adriana Bravo Williams, 2017. A lo largo del tiempo, la humanidad ha dejado vestigios de sus prácticas científicas y culturales, procurando resguardar el conocimiento acumulado en sitios específicos para que sus descendientes los conozcan, los usen y los enriquezcan y, de esta manera, lograr un desarrollo social y medioambiental de bienestar común. En los primeros museos establecidos, las prácticas museológicas se centraban en los objetos: cómo exhibirlos, en qué orden, cuál era su valor y qué se podía decir de ellos. El objeto musealizado, con esta manera de concebir el escenario, hablaba por sí mismo, o al menos, así se pensaba. Con el tiempo, se ha cambiado el enfoque para poner en primer plano al público: qué le interesa, qué sabe, qué y cómo aprende y cómo se relaciona con el contexto físico, social y emocional en el museo (Alderoqui y Pedersoli, 2011, p. 18). De tal forma que el museo se visualiza como agente de cambio social y desarrollo (Hooper-Greenhill, 1999; De Varine, 2008). Universum. Foto: Rosa María Del Ángel. Es así que, en 2007 se reformula su definición en el seno del Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés) como: “las instituciones que tienen carácter permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abiertas al público, que adquieren, conservan, estudian, exponen y difunden el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su ambiente con fines de estudio, educación y recreo” (ICOM, 2007). Este nuevo enfoque enfatiza la importancia de que el patrimonio se encuentre al servicio de la comunidad y responde a la necesidad de enriquecer y fortalecer los conocimientos generales de la población para que enfrente los problemas sociales y medioambientales que crecen día a día a nivel mundial y participe en su solución. En este sentido, se abren espacios y se desarrollan estrategias museográficas y políticas institucionales para motivar en el público un cambio de actitud que erradique la indiferencia de la gente en asuntos en los que debe estar involucrado y, también, le den herramientas para buscar información y tomar decisiones basadas en evidencias. Además de los museos, se consideran también como espacios museales a: los sitios y monumentos naturales, arqueológicos, etnográficos e históricos; las colecciones con especímenes vivos de plantas y animales como los zoológicos, jardines botánicos, acuarios y vivarios; los centros de ciencia y planetarios; las galerías de arte no lucrativas; los institutos de conservación y galerías de exhibición sostenidas permanentemente por librerías y centros de archivo, y las reservas naturales. También se consideran espacios museales algunas organizaciones y centros culturales que realizan las funciones mencionadas en la definición del ICOM o la gestión de recursos patrimoniales tangibles e intangibles (patrimonio vivo y actividad creativa digital). Como los museos, estos espacios también tienen un potencial educativo ya que el patrimonio natural y cultural se coloca al servicio de la sociedad para que ésta tome conciencia de su relación con el entorno, como individuo y como parte del grupo socio-medio-ambiental. Museos de la UNAM La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuenta con 27 museos abiertos al público, además de sitios museales como jardines botánicos, planetarios, galerías, colecciones de: especímenes naturales, instrumentos históricos, libros incunables y obras de arte, que representa gran parte del acervo patrimonial de la institución y su comunidad. En cada uno de estos sitios se realizan una o varias de las funciones sustantivas de la institución: investigación, docencia y extensión de la ciencia y la cultura. Sus contenidos pueden engolosinar a los adictos o iniciar a los curiosos , pues han aprovechado diversos medios y formatos para presentarse y actualizarse. Pero no solamente son interesantes los objetos e ideologías que resguardan, algunos de ellos se ubican en recintos históricos de gran belleza arquitectónica como es el caso de los diez museos que se encuentran en el centro de la Ciudad de México, en el antiguo “Barrio universitario”: el Antiguo Colegio de San Ildefonso, el Palacio de Minería, el Museo de las Constituciones, el Museo de la Mujer, el Museo Experimental El Eco y la UNAM Hoy. El Palacio de la Autonomía es uno de los más antiguos y se considera un edificio emblemático, pues en él se instauró la primera rectoría universitaria y se gestaron los movimientos estudiantiles que promovieron la autonomía de la Universidad en 1929, con el objetivo de garantizar la independencia política y administrativa de factores externos. A lo largo de los años tuvo muy diversos usos hasta que en 2004 se inauguró el Museo de la Autonomía Universitaria, además alberga la Sala de Odontología Mexicana, la Fonoteca de Radio UNAM y es sede externa del Centro de Lenguas Extranjeras. Palacio de la Autonomía. Foto: David Cabrera. Es importante conocer los sucesos que se desarrollaron en estos edificios porque también nos hablan de los aciertos y desaciertos sociopolíticos que se han generado en el país. Por ejemplo, es importante saber que en el edificio donde actualmente se encuentra el Museo de la Medicina Mexicana se estableció el Tribunal de la Santa Inquisición en la segunda mitad del siglo XV hasta que se suprimió en 1820. El desarrollo de este evento, que afectó a miles de personas, debe entenderse y recordarse como un punto de referencia para analizar el presente. También es inherente al contenido de los museos los procesos que se han llevado a cabo en el desarrollo de la investigación científica y tecnológica que se genera como resultado de una necesidad nacional. Un ejemplo de ello es el Museo de Geología que se inauguró en 1906, albergó a la Sociedad Geológica Mexicana dedicada a la investigación y docencia para la explotación minera y a la difusión de la Geología; en 1929 pasó a formar parte de la UNAM con el nombre de Instituto de Geología. Museo del Instituto de Geología. Foto: Ruben Balderas. El Museo Nacional de San Carlos tiene sus orígenes en la Academia de San Carlos fundada en 1871, primera escuela de arte en el continente americano que comenzó importando piezas de arte europeo para la formación de sus estudiantes y actualmente conforma una de las colecciones más importantes en Latinoamérica. La UNAM no solamente cuenta con sitios materiales, aprovechando los recursos multimedia que ofrece el formato digital se encuentran dos sitios web que permiten acceder a los estudios, investigaciones y trabajos de campo que se realizaron sobre América antigua, en el primero, y a la cosmogonía antigua mexicana en el segundo: Museo Virtual Precolombino y Museo Virtual de la Cosmogonía Antigua mexicana. Los museos interactivos de ciencia de la UNAM Los museos interactivos son un esfuerzo en la museología para presentar aspectos de la ciencia y la tecnología que sean accesibles, didácticos y lúdicos a la mayoría de las personas, pero que a la vez muestren fenómenos, conceptos, teorías y procesos inherentes al desarrollo y evolución de las disciplinas en estos campos (Lewenstein, 2004). Para lograr sus objetivos, los grupos humanos que materializaron estos museos se conformaron multidisciplinariamente para desarrollar equipos que tuvieran una respuesta perceptible cuando se interactuaba con ello, de tal forma que el efecto que causaba en el visitante podía ser de tipo físico, intelectual y/o emocional (Sánchez, 2012). El primer museo interactivo de ciencias de la UNAM es Universum, el Museo de las Ciencias. Con una trayectoria de casi 25 años, ha acumulado una gran experiencia en el diseño de exposiciones, en la fabricación de equipamientos interactivos, en el diseño y aplicación de talleres de ciencia recreativos, en la formación de personal, en la investigación en el campo de la museología y en la gestión y administración, por mencionar algunos aspectos. Contiene salas temáticas y espacios temporales que ofrecen retos al visitante para sumergirlo en la comprensión de los procesos y resultados de la ciencia y la tecnología. Universum, el Museo de las Ciencias. Foto: Adriana Bravo Williams. El Museo de La Luz, es el segundo museo interactivo de ciencias de la UNAM, el cual abrió sus puertas al público en 1996 en el Antiguo Templo de San Pedro y San Pablo en el centro histórico de la Ciudad de México. Es un museo único en el mundo que aborda el tema de la luz a través de diferentes enfoques disciplinarios: la luz en el arte, en la química, en la física, en la astronomía o en la biología (Cuevas, 2012). Actualmente, se encuentra ubicado en el patio chico del Antiguo Colegio de San Ildefonso. Un aspecto que no puede dejar de mencionarse de los museos interactivos de la UNAM, es que en ellos se encuentran piezas de arte que fueron creadas para mostrar conceptos o fenómenos de la ciencia. ¿Los museos son sitios para aprender? Las expectativas para visitar un museo son amplias y variadas. Muchos de nosotros vamos porque nos recomiendan la exposición, porque nos atrae el tema o por emplear el tiempo libre en actividades culturales. En algunos sondeos que se han realizado en México y en otros países, se le ha preguntado a la gente por qué asiste a los museos, una respuesta frecuente ha sido: “porque quiero aprender”. Sin embargo, también se escucha a muchos otros que llegan a los museos porque quieren divertirse y piensan que el aprendizaje se termina cuando se sale de la escuela. Actualmente sabemos que el aprendizaje no termina nunca, que tenemos la capacidad de aprender en cualquier sitio y durante toda la vida, cuando las experiencias que vivimos son significativas, es decir, cuando la naturaleza de los eventos hacen sentido con lo que ya sabemos y, de esta manera, el conocimiento adquirido se reintegra en nuevos saberes (Falk y Dierking, 2000). Público de Universum. Foto: Adriana Bravo Williams. En los ámbitos definidos por el ICOM como museos o sitios museales, el aprendizaje tiene características especiales. Cuando se visita sin las presiones de la agenda escolar o de cualquier otro tipo, el aprendizaje es voluntario y lo dirige la curiosidad, el descubrimiento y la libre exploración, la mayoría de las veces, en compañía de parientes, amigos o conocidos con quienes compartimos nuestros hallazgos, dudas y cada comentario se amplía con otras visiones. Las experiencias en estos recintos tienen el potencial de promover la apropiación social del conocimiento, el desarrollo de actitudes positivas y habilidades de observación, búsqueda de información, comparación, recopilación de evidencias para explicar un suceso, apreciación de formas o colores y, todo ello, en un ambiente relajado y hasta placentero. Es posible desarrollar habilidades cognitivas más complejas como el pensamiento divergente –que surge a partir de la búsqueda de alternativas o posibilidades creativas y diferentes–, en donde se generan ideas para el entendimiento de algo; así como también se puede promover el análisis crítico, que nos lleva a buscar evidencias consistentes para interpretar situaciones o datos de diversa índole (Price y Heine, 2004). Público de Universum. Foto: Adriana Bravo Williams. No podemos dejar de mencionar que, aunado a lo anterior, podemos lograr una mejor integración a nuestra cultura reforzando así nuestra identidad y enriqueciendo la relación de pertenencia al medio ambiente. La población, en general, muestra un interés creciente por adquirir conocimientos y habilidades en sitios destinados a la promoción de la ciencia y la cultura. Un dato que resulta sorprendente son los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo Cultural 2012, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), donde muestra que el 12% de la población que participó en el estudio asistió a uno o más cursos y talleres de cine, video, radio, televisión, música, teatro, danza, pintura, fotografía, canto, dibujo, manualidades o artesanías, actuación, diseño o literatura. Este porcentaje es “equivalente a 24 veces el total de alumnos inscritos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante el ciclo escolar 2012-2013 en sus diferentes niveles educativos”. El 62% de la población encuestada seleccionó las actividades culturales a las que deseaba asistir, encontrándose entre ellos los museos, sitios históricos o arqueológicos, bibliotecas o eventos culturales entre otros. A manera de reflexión, podemos decir que los museos son, potencialmente, una fuente de inspiración, un buen pretexto para socializar y una manera única de conocer más sobre nosotros mismos y sobre el entorno. Bibliografía Alderoqui, S. y C. Pedersoli (2011). La educación en los museos. De los objetos a los visitantes. Buenos Aires: Paidós. Cuevas, A. M. (2012). Hacia una percepción multisensorial dentro de los espacios museísticos universitarios. En Rico Mansard, L.F., Abraham Jalil, B.T., Macedo de la Concha, E. (coords.), Museos Universitarios de México. Memorias y Reflexiones. México: UNAM, Dirección General de Divulgación de la Ciencia. Chittenden, D., Farmelo, G. y Lewenstein, B. V. (2004). “Creating connections. Museums and the public understandig of current research”. AltaMira Press. Definición. De (2017). Pensamiento divergente. Recuperado de: [Consulta: 9 de mayo de 2017]. Definición. De (2017). Pensamiento crítico. Recuperado de: [Consulta: 9 de mayo de 2017]. De Varine, H. (2008). The Museum as a Social Agent of Development. París: ICOM News. Falk, J. H., Dierking, L. D. (2000). Learning from museums. Visitor experiences and the making of meaning. EUA: AltaMira Press. Hernández Hernández Francisca (2015). Evolución del concepto de museo. Recuperado de: [Consulta: 15 de mayo de 2015]. Hooper-Greenhill, E. (1999). “The education role of museums”. En Hooper-Greenhill, E. Education, communication and interpretation: towards a critical pedagogy in museums. Londres y Nueva York. Routledge 2d. Edition p.4. Edited by Eilean Hooper-Greenhill. ICOM (2017). La Definición del Museo. Recuperado de: [Consulta: 9 de mayo de 2017]. (2017)de [Consulta: 15 de mayo de 2017]. Museos Universitarios de México (2015). Museos UNAM. Recuperado de: Museums and informal education (2017). Recuperado de: [Consulta: 8 de mayo de 2017]. (27 de febrero de 2007)de Rico Mansard, L. F., Abraham Jalil, B. T. y Macedo de la Concha, E. (coords.) (2012). Museos Universitarios de México. Memorias y Reflexiones. México: UNAM, Dirección General de Divulgación de la Ciencia. Sánchez, M. C. (2012). “Museos universitarios de ciencia”. En Rico Mansard, L.F., Abraham Jalil, B.T., Macedo de la Concha, E. (coords.), Museos Universitarios de México. Memorias y Reflexiones. México: UNAM, Dirección General de Divulgación de la Ciencia. Smith Bautista, S. (2014). Museums in the digital age: changing meanings of place, community and culture. EUA: AltaMira Press. Witker, R. (2001). Los museos. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).
Juan Palomino y Ana Paula Ojeda  

Tres libros con un mismo eje

Una de las formas en las que se expresa la enorme riqueza y diversidad cultural del país, son los mitos, leyendas y relatos de los diversos grupos indígenas que lo han habitado a lo largo de la historia. La memoria colectiva y las narraciones de cada comunidad son parte fundamental de su identidad, ya que además de generar un sentido de pertenencia, dan forma y sustento a sus prácticas. A pesar de las grandes diferencias entre cada uno de los pueblos indígenas, hay ciertos rasgos comunes compartidos en toda Mesoamérica, tanto en el pasado prehispánico, como en la actualidad. En esta colección buscamos divulgar algunas de esas historias compartidas, haciendo una sola narración en la que se integren las diversas versiones y dimensiones del mismo mito.
La memoria colectiva y las narraciones de cada comunidad son parte fundamental de su identidad, ya que además de generar un sentido de pertenencia, dan forma y sustento a sus prácticas.
En cada libro se da a conocer, a través de las narraciones míticas de algún animal en particular, lo que éste simbolizaba en la época prehispánica. Sin embargo, intentamos tender lazos entre estas narraciones místicas y las culturas actuales, pues la manera de interpretar y experimentar el mundo sigue vivo y vigente en nuestras sociedades. Con este fin, a partir de los textos de algunos académicos que han hecho investigaciones sobre los temas, hacemos adaptaciones que sintetizan estos contenidos para hacerlos accesibles a un público más amplio, tanto infantil como adulto, intentando que no pierdan la complejidad simbólica y la riqueza de la que estas historias son fruto.
Los animales desde la cosmovisión indígena Por distintas, pero afortunadamente compatibles razones, tanto a Ana Paula como a mí nos interesan las narraciones míticas. Estos libros son el punto en el que nuestros intereses convergen y, a mi juicio, se enriquecen. Pensamos que las narraciones míticas generalmente suelen divulgarse de forma muy pobre, y más aún en el ámbito editorial infantil. Se cuentan estas historias como si fueran cosas del pasado que han perdido su vigencia, y que en todo caso hablan de otros, pero ya no de nosotros, ni de los grupos indígenas actuales.
En cada libro se da a conocer, a través de las narraciones míticas de algún animal en particular, lo que éste simbolizaba en la época prehispánica.
La hegemónica visión racionalista y cientificista del mundo actual ha hecho que leamos los mitos de manera superficial y literal. En lugar de pensar en que para comprender lo que estos pueden tener de originario y verdadero, es necesario actualizarlos y leerlos simbólicamente, los tomamos como la versión ingenua de personas que no habían abierto totalmente los ojos. Para nosotros no es así, creemos que los mitos tienen mucho que decir de nosotros y del mundo que vivimos, y en estos libros queremos hacer presente eso. Pensamos en los animales porque son atractivos para los niños y porque la lectura de sus historias, esperamos, puede enriquecer lo que significan para ellos; pero no queremos contar estas narraciones apelando sólo a lo que de ellas es exótico o curioso, más bien queremos conservar y manifestar la forma en la que estos personajes –que son símbolos de fuerzas y procesos de la naturaleza–, se insertan en cosmovisiones complejas que nos pueden hablar de nosotros mismos. Además de esto, el propósito de estos libros es hacer notar cómo estas narraciones –que existen desde hace cientos de años–, siguen de un modo u otro vigentes en la forma de vivir, comer, celebrar, curar y pensar de muchos grupos indígenas actuales. Ya que suele valorarse y reconocerse el pasado prehispánico sin prestar atención a las culturas indígenas actuales.
 La ilustración y el texto, un diálogo enriquecedor
Para nosotros, el papel de la ilustración en estos libros es una forma de actualizar las historias. En primer lugar, porque además de recurrir a elementos, colores y estilos característicamente mexicanos, buscamos no sólo reproducirlos, sino proponer una estética que signifique y sea interesante para un lector actual. También pensamos en la ilustración como una forma de enriquecer lo que dice el texto al establecer un diálogo con él, en el que ambos lenguajes hablan de lo mismo, pero dicen cosas diferentes. Finalmente, la ilustración hace atractivos estos libros para un público amplio y permite un acercamiento a la historia desde distintas dimensiones y, también, desde distintos niveles de lectura. De esta forma, para un niño pequeño pueden ser atractivas y sugerentes las imágenes, aunque no comprenda todo lo que dice el texto. El quehacer como ilustrador Para mí un ilustrador es un lector y un intérprete. Lo que intento hacer al ilustrar un libro, es que la imagen dialogue con el texto para enriquecer la experiencia del lector. No se trata de aclarar ni revelar el contenido de un libro, sino de sugerir y de provocar una lectura activa. En mi caso la ilustración no nació de un amor original por los libros ilustrados ni por la literatura infantil, que empecé a leer más bien ya adulto; pero, curiosamente, y después de muchos afortunados accidentes, es en este campo donde llegué a encontrar lo que reúne casi todos mis intereses. Actualmente me representa una agencia española de ilustración que se llama Pencil y trabajo de manera independiente para varias editoriales. También coordino, junto con Santiago Solis, Abril Castillo y Jesús Cisneros, un diplomado de ilustración en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. En cuanto a los proyectos editoriales actuales, estoy trabajando en las ilustraciones de un par de libros de otros autores y preparo con Ana Paula el siguiente título de la colección de mitos de animales.
Sobre los libros Ladrón del Fuego. Editado por Ediciones Tecolote y CONACULTA, 2013. Libro sobre el mito, común a toda Mesoamerica, que narra cómo el tlacuache robó el fuego para entregarlo a los humanos. Jaguar, Corazón de la Montaña. Editado por Ediciones Tecolote y CONACULTA, 2014. Libro sobre el significado que ha tenido el jaguar en la mitología mesoamericana. Sobre todo, en el área maya. Monos, mensajeros del viento. Editado por Ediciones Tecolote y CONACULTA, 2015. Libro sobre los mitos acerca de los monos mesoamericanos, en especial en su relación con la escritura, las artes y con el cacao como semilla sagrada. Para ver mi trabajo podrían poner el siguiente link: www.facebook.com/juanpalominoilustrador fin

Galería

 

Las diversidades culturales de los becarios indígenas y afrodescendientes de la UNAM

Evangelina Mendizábal García

Resumen


En la Universidad Nacional Autónoma de México existe el Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC), en éste artículo se exponen algunas de sus actividades sustantivas, realizadas a través de la Coordinación Docente del mismo. El programa impulsa estrategias interculturales articuladas en dos ejes: el Proyecto Docente “México Nación Multicultural” y el Programa de Becas para Estudiantes indígenas y Negros, además se exponen algunas cifras que dan cuenta de la población estudiantil indígena y afrodescendiente de la UNAM. Asimismo, damos a conocer los resultados obtenidos en el fortalecimiento de las identidades indígenas, el ejercicio intercultural y la interculturalización de la universidad Palabras clave: pueblos indígenas y afrodescendientes, diversidad cultural, estrategias interculturales, tutor intercultural. The cultural diversities of the indigenous and Afro-descendant fellows of the UNAM In this article, some of the substantive activities of the University Program of Studies of Cultural Diversity and Interculturality, made through the Teaching Coordination of the same one, are presented. The program promotes intercultural strategies articulated in two axes: the Teaching Project “Mexico Multicultural Nation” and the Program of Scholarships for Indigenous and Black Students, in addition, some figures are given that account for the indigenous and Afro-descendant student population of the UNAM. Likewise, we present the results obtained in the strengthening of the indigenous identities, the intercultural exercise and the interculturalization of the university. Keywords: indigenous and Afro-descendant peoples, cultural diversity, intercultural strategies, intercultural tutor.

Un poco de historia


En las últimas décadas se han dado pasos importantes en torno al reconocimiento de los pueblos indígenas y afrodescendientes a nivel nacional e internacional; su conformación, sus derechos, identidad y modo de vida. En este apartado se hace un breve recuento de los sucesos más importantes de los últimos años. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo una recomendación de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, proclamó el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo 1995-2004. El objetivo de este decenio fue el fortalecimiento de la cooperación internacional para la solución de las problemáticas enfrentadas por los pueblos indígenas en asuntos relacionados con el ambiente, desarrollo, salud, educación y derechos humanos, entre otros (OHCHR, s/f). En México, tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)1 en 1994, las comunidades indígenas y campesinas sufrieron graves perjuicios sociales, económicos y culturales. En respuesta a ello, surge un gran movimiento de resistencia desde los pueblos indígenas tzotziles y tzeltzales del Sureste del país, abanderando las resistencias indígenas bajo el nombre de Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Años después, durante el primer sexenio panista (2000-2006), fue creada la Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe (CGEIB), un intento de articular una serie de iniciativas de educación media y superior culturalmente pertinentes a las necesidades de los pueblos indígenas del país, con el objetivo de hacer frente el rezago educativo de este grupo social y el desfase precedente de las políticas educativas orientadas a ellos (Canul, 2008). Haciendo eco de este Decenio, entre los días 10 a 12 de octubre de 2004, 25 líderes indígenas de toda América se reunieron en Tepoztlán, México, en donde signaron el documento Después de la Década de los Pueblos Indígenas. Recuerdos y horizontes (Macas et al., 2004) también conocido como la Declaración de Tepoztlán.
UNAM. Foto: Mark Hogan

Compartiendo diversidad y propiciando interculturalidad: el Sistema de Becas para Estudiantes Indígenas de la UNAM


En concordancia con lo anterior, el 2 de diciembre de 2004, el entonces Rector de la UNAM, Dr. Juan Ramón de la Fuente, firmó el Acuerdo por el que se crea el Programa Universitario México, Nación Multicultural, publicado en Gaceta UNAM, donde se establece: “Proponer, desarrollar y monitorear un sistema de becas para miembros de los pueblos indígenas originarios de México, que garanticen su participación equitativa en todos los ámbitos del quehacer universitario” (de la Fuente, 2004, XIII). Y como objetivo principal se propone “apoyar a estudiantes miembros de pueblos originarios en el logro de su efectivo acceso a los estudios superiores dentro de nuestra universidad, y contribuir con ayuda económica para su manutención, asegurando la permanencia y la culminación de sus estudios” (PUMC, 2012). Así, en el año 2005 inicia formalmente el Sistema de Becas para Estudiantes Indígenas (SBEI), operado por el Programa Universitario México Nación Multicultural (PUMC), a través de la Coordinación Docente. En el mes de marzo de 2014 el Programa Universitario México Nación Multicultural, cambió su nombre por el de Programa Universitario de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) y en 2016 el SBEI amplió su cobertura incluyendo a los estudiantes afrodescendientes en ella. 

Para ingresar al SBEI, uno de los requisitos es que los candidatos expresen, de manera escrita, qué es lo que consideran los hace parte de un pueblo indígena u originario en términos de sus estructuras familiares, códigos lingüísticos, representaciones sociales y referentes simbólicos, económico-políticos y culturales; aspectos todos que cimientan la noción de autoadscripción,2 estipulada en el Artículo 2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El programa de becas contribuye a la recreación y reconstrucción en lo cotidiano de las identidades étnicas del país, al proveer las condiciones económicas que posibiliten generar un nuevo horizonte de bienestar, de Buen vivir,3 para los jóvenes indígenas y afrodescendendientes y sus comunidades originarias.

Este ejercicio refuerza en ellos el interés hacia su propia cultura, se les impulsa a desarrollarla y trabajar en proyectos de impacto social y comunitario. En el SBEI se imparten talleres, clases de regularización y alfabetización, inculcando a las generaciones más jóvenes, la importancia de sus lenguas, del cuidado del ambiente y la revalorización de los saberes locales. Un ejemplo de esto lo podemos leer en las propias palabras de los estudiantes:


Sin duda alguna, para mí es muy clara la relación que se puede presentar entre este programa de becas, mi comunidad y yo, siendo ésta la educación; que pueda yo concluir los estudios universitarios para apoyar a mi comunidad, a través del apoyo que el programa me brinda para concluirla. Pero no sólo eso, para estudiarla y concluirla bien, y lo mejor de todo, no perder la conexión con mi cultura al estar relacionándome con compañeros de otras etnias y seguramente la propia (estudiante Mixe de Oaxaca, Pedagogía, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM).

Se espera que, con la difusión, estudio y el involucramiento de los saberes producidos por los estudiantes indígenas dentro de los espacios universitarios urbanos se pueda crear un cambio; en palabras de Canul, que “ellos mismos contribuyan con sus reflexiones y acciones permitiendo entonces con sus aportes, promover cambios en los currículos académicos” (2008, p. 45). Así, los conocimientos adquiridos en la Universidad, los asumen como un conocimiento destinado a la investigación-acción transformadora de las condiciones de desigualdad, injusticia y explotación de los recursos, presentes en sus comunidades originarias.

El Sistema de Becas para Estudiantes Indígenas y Negros, población estudiantil que atiende


En su inició el SBEI dio cobertura a 50 becarios, número que año con año ha mostrado un incremento sostenido hasta llegar a 880 becarios en la 13ª convocatoria (2017-2), lo que ha significado un incremento de 1760 % en doce años (véase figura 1).
Figura 1. Número de estudiantes indígenas y afrodescendientes que se incorporaron al SBEI desde 2005 al semestre 2017-2.

Los aspirantes pertenecen a los pueblos originarios amuzgo, chatino, chinanteco, chocholteco, chontal, jacalteco, maya peninsular, maya quiché, mazahua, mazateco, mixe, mixteco, nahua, otomí, popoloca, purépecha, tacuate, tlapaneco, totonaco, triqui, tseltal, tsotzil, zapoteco, zoque, afrodescendiente;4 y de doble adscripción como mixe-zapoteco, nahua-mazateco, nahua-mixteco, otomí-mixteco, zapoteco-mixteco y afromixteco. Proceden de entidades federativas como Campeche, Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán (véase figura 2).
Figura 2. Estados de procedencia de los becarios del SBEI.

Un dato destacable es la escasa y esporádica presencia de becarios del norte del país. A la fecha en el SBEI sólo existen registros de alumnos de Nayarit, Chihuahua y Sonora, que en conjunto no suman más de cinco, en distintos periodos. El SBEI se interesa en el proceso de reconocimiento de la población de origen africano, específicamente en los estados de Oaxaca y Guerrero. Estos dos estados recientemente han modificado sus textos constitucionales en los artículos específicos que se refieren a pueblos y comunidades indígenas y afrodescendientes para conciliar estas leyes con las modificaciones constitucionales que dan cuenta de la diversidad cultural del país. Se cuenta actualmente con 11 becarios de esta adscripción étnica. En cuanto al género, se observa una paulatina disminución en la brecha entre hombres y mujeres pues, como muestra el cuadro 1, en el año 2005 el contraste entre ambos sexos fue de 20% a favor de los varones; en 2006 de 24% (siendo este periodo en el que se dio una mayor diferencia entre el número de mujeres frente a hombres que ingresaron); 14% en 2007; 18% en 2008; 22% en 2009; 18% en 2010; 16% en 2011; 20% en 2012; 6% en 2013; 4% en 2014; 2% en 2015; y 6% en 2016.5
Cuadro 1. Cifras de becarios al SBEI por género, de 2005 a 2017.

La paridad entre los solicitantes en la convocatoria 2017-2 fue de 50-50 (véase figura 3). Para esta misma convocatoria, respecto al grado académico de los aspirantes, encontramos que 83 % son de licenciatura, 16 % de posgrado y 1% de bachillerato (véase figura 4). Los becarios del SBEI afirman su pertenencia étnica a través de una serie de aspectos sociales y culturales, a saber: conocimientos sobre las fiestas patronales, danzas y demás rituales de la vida religiosa comunitaria; la preparación de los alimentos locales, propiedades curativas de las plantas y cosmogonía de su pueblo o comunidad; significados de danzas, formas de organización familiar y política de las localidades, lengua originaria, saberes ancestrales, agricultura trabajo comunitario. Ellos enfatizan unos u otros aspectos, de acuerdo al grado de relación y su experiencia previa en la vida comunitaria.6

Los becarios poseen clara conciencia de que las condiciones de vida en sus comunidades son poco satisfactorias, por lo cual se ven empujados a salir de éstas en busca de empleo y/o educación a otros puntos del país.

El trabajo intercultural como principio directriz del SBEI


Los becarios son atendidos por tutores responsables interculturales (TRI), quienes son egresados de carreras en ciencias sociales y humanidades,7 en instituciones de prestigio nacional e internacional,8 todos ellos con un alto grado de compromiso hacia los pueblos indígenas. Ellos se encargan de brindar la información relacionada con las responsabilidades y obligaciones que contrae cada uno de los becarios indígenas al momento de ser aceptados en el Sistema; brindan información acerca de los periodos para recoger becas9 y entregar las consultas y formatos que se les solicitan. Hay una comunicación constante entre los tutores y la Coordinación para mantener actualizada la información y generar estrategias a seguir cuando se presentan problemáticas de tipo personal o académico que afectan el rendimiento escolar de los estudiantes.10 El objetivo primordial de realizar éstas actividades de seguimiento consiste en coadyuvar a la formación integral del estudiante. Se emplean varias estrategias para garantizar las posibilidades de que concluyan satisfactoriamente sus estudios: respaldarlos en la toma de decisiones respecto a su futuro académico, estimular su desarrollo académico y disminuir los índices de deserción (Mendizábal, 2013). Los pueblos indígenas y la universidad pública, sus posibilidades y aportes frente al modelo de desarrollo neoliberal En un tiempo como el presente, caracterizado por la reducción de perspectivas a futuro, deterioro ambiental y represión social, se hace necesario discutir los supuestos sobre los que se sustenta la producción de conocimientos dentro de las universidades latinoamericanas y si éstas responden a los intereses y necesidades de emancipación económica, política e ideológica de los estudiantes que forman parte de minorías étnicas.

Logros obtenidos


En cuanto a la eficiencia terminal, se contabilizan 300 alumnos indígenas titulados con diferentes modalidades, entre ellos se han realizado 177 tesis en 50 diferentes carreras y tres maestrías. La UNAM, fiel a sus principios, contribuye de manera sustantiva a formular un nuevo proyecto de educación superior a través del modelo de atención a estudiantes indígenas y afrodescendientes adscritos al SBEI. Visibiliza los intereses y necesidades de los estudiantes provenientes de comunidades indígenas, reconociéndolos como sujetos sociales e históricos, desde el momento que inquiere sobre la relación con sus comunidades de origen. Ha contribuido a reafirmar ‘el derecho a tener derechos’ de los estudiantes provenientes de pueblos indígenas, de entidades y regiones del centro, sureste y sur del país, portadores de una riqueza cultural que han compartido desde hace 12 años, en sus propias escuelas o facultades y en las instalaciones del PUIC, con compañeros, profesores y, de manera especial, con la Coordinación Docente y su equipo tutorial intercultural. fin

1 Que signaron Canadá, Estados Unidos y México.
2 Por “autoadscripción” entendemos el proceso por medio del cual un individuo o un grupo se reconocen como parte de una colectividad con arreglo a ciertos elementos histórico-identitarios y culturales.
3 Se entiende por Buen vivir una visión de desarrollo desde los pueblos originarios de América Latina, que se considera como esencial de este proceso –con sus variantes regionales y locales–, la comunidad o colectividad, el compartir, la reciprocidad, el nosotros y la naturaleza, considerando ésta última como una entidad espiritual y sagrada.
4 La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (2012) y La Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación y al Comisión Nacional de los Derechos Humanos (2016), consideran a este sector de la población como pueblo originario equiparable, con fundamento en La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que en su Artículo 2°, apartado B, párrafo tercero, menciona: “Sin perjuicio de los derechos aquí establecidos a favor de los indígenas, sus comunidades y pueblos, toda comunidad equiparable a aquéllos tendrá en lo conducente los mismos derechos tal y como lo establezca la ley”. Por esta razón se considera a los afrodescendientes como pueblo originario. Población que por diversas vías está presentando grandes esfuerzos por su reconocimiento constitucional.
5 Al momento de la redacción de este artículo no se tenían disponibles los datos relativos al género de los becarios en 2017.
6 Castells lo explica de la siguiente manera: “La construcción de las identidades utiliza materiales de la historia, la geografía, la biología, las instituciones productivas y reproductivas, la memoria colectiva y las fantasías personales, los Aparatos de poder y las revelaciones religiosas. Pero los individuos, los grupos sociales y las sociedades procesan todos esos materiales y los reordenan en su sentido, según las determinaciones sociales y los proyectos culturales implantados en su estructura social/ en su marco espacial/temporal” (2001, p. 29).
7 La formación profesional de los miembros del equipo de tutores responsables interculturales se concentra en las siguientes carreras: Antropología (4), Derecho (2), Etnología (2), Geografía (2), Relaciones Internacionales (2), Etnohistoria (1), Trabajo Social (1), Economía (1), Comunicación (1).
8 UNAM: Facultad de Filosofía y Letras, Facultad de Economía, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Aragón; Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH); Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Iztapalapa, y Universidad Iberoamericana.
9 Asentado en el Reglamento de uso interno llamado Manual de Procedimientos PUIC-UNAM, al cual se apegan todos y cada uno de los integrantes del equipo de la Coordinación Docente para la realización de una práctica tutorial transparente y planeada.
10 Una de las estrategias utilizadas por el SBEI para identificar tendencias de desempeño académico y detectar a tiempo rezagos académicos en los becarios indígenas (incluida en el Manual de Procedimientos), es la estrategia denominada Semáforo, donde los estudiantes con promedios iguales o mayores a 9, se consideran dentro del color verde, mientras los que tienen promedio menor a 8 y/o una materia reprobada durante el semestre que cursan se consideran en color amarillo; con semáforo rojo se considera a quienes tienen dos materias reprobadas.

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Víctor Gálvez Díaz Resumen Introducción El nacimiento de la fotografía Inicio de la fotografía científica Desarrollo y consolidación de la… Iniciativas que emplean la fotografía… A manera de cierre Bibliografía Resumen La fotografía nace en un momento particular del desarrollo de la sociedad, es un producto de los adelantos científicos y tecnológicos imperantes y ha propiciado, a lo largo de casi doscientos años, el desarrollo de la ciencia y la tecnología en casi todas las ramas del saber. El descubrimiento de la fotografía por Nicéphore Niépce (1765-1833), y su posterior perfeccionamiento y comercialización por Louis Daguerre (1787-1851), concuerda con el espíritu de las revoluciones científica e industrial, ya que descubrieron los procedimientos fotoquímicos con los que pretendían representar, con ayuda de una cámara oscura y de manera bastante precisa y rápida, aspectos de la realidad sin la intervención de los procedimientos y las habilidad artesanales, características de la producción industrial. Hoy en día, la fotografía constituye una poderosa herramienta de investigación y divulgación científicas, por lo que este artículo analiza las condiciones socioculturales que favorecieron su desarrollo, las aplicaciones que se le han dado para investigar la naturaleza y algunas iniciativas que emplean la fotografía científica para la comunicación social de la ciencia. Palabras clave: fotografía, historia, ciencia, divulgación de la ciencia. Scientific photography. History and link to the scientific dissemination Photography is born at a particular moment in the development of society, it is a product of scientific advances and technological imperatives. Has led, over almost two hundred years, the development of science and technology in almost all branches of knowledge. The discovery of photography by Nicéphore Niépce (1765-1833), and its subsequent refinement and commercialization by Louis Daguerre (1787-1851), agrees with the spirit of the scientific and industrial revolutions, as they discovered the photochemical processes with which they intended to represent, with the help of a camera obscura and in a very precise and fast way, aspects of reality without the intervention of the procedures and the craftsmanship, characteristics of the industrial production. Today, photography constitutes a powerful tool for scientific research and scientific dissemination, so this article analyzes the sociocultural conditions that favored its development, the applications that have been given to investigate the nature and some initiatives that employ scientific photography for the social communication of science. Keywords: photography, history, science, scientific dissemination. Introducción Nuestros antepasados humanos, como el hombre de Cromagnón, vivían en cavernas en las que se encontraron instrumentos elaborados de hueso como arpones, puntas de lanza y agujas para cocer; también se encontraron pigmentos y sorprendentes pinturas realizadas sobre las rocas con una antigüedad de 15 000 años. La necesidad de construir herramientas y de representar el mundo que le rodea, ha acompañado al ser humano desde sus orígenes, cuando era recolector y cazador. Parece que el hombre, independientemente de su modo de producción material ha sido un ‘animal instrumentista’ (Alba, 1997), al mismo tiempo que también un ‘animal simbólico’: “El hombre no vive en un universo puramente físico sino en un universo simbólico. Lengua, mito, arte y religión […] son los diversos hilos que componen el tejido simbólico” (Casirer, 1948, citado en Sartori, 1999: 27). Figura 1. La última frontera. Ricardo André Frantz, 2011. Pintura acrílica, 300×145 cm. Desde sus orígenes, hombres y mujeres reconstruyen mediante signos, palabras o imágenes aspectos de la realidad que les rodea y las emplean de múltiples formas, por ejemplo, para transmitir conocimientos o para generar placer estético. A partir de las primeras representaciones pictóricas, éstas se han diversificado. Así, la pintura a lo largo de la historia ha empleado diferentes soportes como piedra, papiro, papel, tela o madera y también distintos tipos de pigmentos como el pastel, la acuarela o el óleo. Para finales del siglo XX y principios del XXI, en el arte gráfico se emplean técnicas y materiales novedosos para crear imágenes que imitan la realidad, es decir, para sustituirla con una representación. Por ejemplo, se hacen obras con fluidos corporales como la sangre. El modelaje en tercera dimensión (3D) consiste en pintar escenas sobre modelos humanos. Así mismo, los pintores fotorealistas parten de una fotografía y la reproducen con todo detalle (ver figuras 1 y 2). Figura 2. Astronauta. Edward Fincke, 3 de agosto de 2004. Fotografía original: Expedición 9, NASA-ISS, usando un traje espacial ruso. En la actualidad las representaciones fotográficas, que emplean instrumentos tecnológicos y procesos fotoquímicos o digitales, han contribuido a dotar a las sociedades modernas de sus características distintivas, ya que su distribución a través del internet y las redes sociales nos permite relacionarnos con personas en todo el mundo, conocer lugares distantes y estar al tanto de acontecimientos que suceden en tiempo real. Las posibilidades de este medio para expresar y generar ideas, sentimientos y emociones parecen no tener límites. Lo interesante es que cada época tiene formas de representación-expresión dominantes que, en general, se relacionan con sus condiciones económicas, políticas, tecnológicas y culturales. La fotografía nace en un momento particular del desarrollo de la sociedad, es un producto de los adelantos científicos y tecnológicos imperantes y, a su vez, propicia el desarrollo ulterior de la ciencia y la tecnología en casi todas las ramas del saber. En sus orígenes, la fotografía cumple una función técnico-artística y, a medida que se perfeccionan los procedimientos fotoquímicos para captar y fijar imágenes, se convierte en una herramienta insustituible de la investigación y la divulgación científicas. En este sentido, el presente texto analiza tres aspectos principales de la fotografía: las condiciones socioculturales que favorecieron su desarrollo, sus aplicaciones para la investigación científica de la naturaleza, y algunas iniciativas que emplean la fotografía científica para la divulgación o comunicación social de la ciencia. El nacimiento de la fotografía La Revolución Industrial fue la época de la maquinización, del nacimiento de la economía moderna basada en la industrialización. Desde mediados del siglo XVIII (1750-1780) y hasta la mitad del siglo XIX, las innovaciones tecnológicas comenzaron a sustituir las habilidades humanas por la estandarización y la producción a gran escala características de la maquinaria. Al mismo tiempo, la fuerza humana y animal se sustituyó por otras formas de energía como la del carbón y el vapor de agua, provocando así, el paso de la producción artesanal a la fabril (Landes, 1979; Chaves, 2004). Los inventores de esta época fueron herederos de aquella otra revolución desarrollada entre los años 1500 y 1700, la Revolución Científica, que enseñó a los hombres a pensar de otra manera (Bronowsky y Mazlish, 1976); esto es, a tratar de explicar los fenómenos naturales –extensa pero no exclusivamente–, mediante la observación, las evidencias experimentales, los argumentos racionales y el escepticismo (Mc Comas et al., 1998). Se puede decir que durante la Revolución Científica se buscó el conocimiento y en la Revolución Industrial la fuerza motriz. Sin embargo, resulta conveniente considerarlas no como dos procesos independientes, sino como fases sucesivas y complementarias de una gran transformación (Bernal, 1994). Nicéphore Niépce (1765-1833), francés de clase media, apasionado por la física y la química, encarna el espíritu de las Revoluciones Científica e Industrial, ya que era científico, inventor y, además, fotógrafo. Realizó investigaciones en diversos campos. Por ejemplo, a los hermanos Nicéphoro y Claude se les otorgó una patente firmada por Napoleón en 1807, para la explotación comercial del primer motor de combustión interna capaz de realizar un trabajo útil, ya que produjo la fuerza motriz para mover un barco de dos metros de largo por el río Saône. Pasaron veinte años en el perfeccionamiento y la promoción del invento, sin que pudieran obtener fama y beneficios económicos de él. Figura 3. Vista desde la ventana en Le Gras. Nicéphore Niépce, 1826 o 1827. Considerada como la primera fotografía permanente, capturada en una cámara oscura con betún de Judea. 20 x 25 cm. En 1816 Nicéphore se concentró en investigar una vieja idea: la forma de fijar las imágenes proyectadas en el fondo de una cámara oscura. Con esto en mente experimentó con diferentes sustancias fotosensibles y soportes materiales hasta que, en 1824, colocó piedras litográficas de grabado, recubiertas con un producto fotosensible elaborado a partir de betún de Judea –una especie de alquitrán natural–, y así obtuvo por primera vez una imagen imperecedera. Necesitó un tiempo de exposición extremadamente largo, de varios días a pleno sol. A partir de 1825, utilizó regularmente el cobre como soporte y luego el estaño. A estas representaciones Niépce las nombró heliografías (Museo Maison Nicéphore Niépce, 2017) (véase figura 3). En 1829 Nicéphore conoció en París a Louis Daguerre, pintor, decorador de teatro e inventor del decorado cambiante o diorama, quien decía ser especialista en la cámara oscura. Esperando acortar el tiempo de exposición y con la esperanza de que Daguerre construyera una cámara obscura que permitiera obtener imágenes más nítidas, Niépce se asocia con él. Daguerre pasa cuatro temporadas en la casa de Nicéphore (entre 1829 y 1832), durante las que ambos socios presentan sus conocimientos y progresos para captar imágenes con la cámara oscura. En 1832, desarrollan el fisautotipo, un segundo procedimiento para obtener imágenes a partir del residuo de la destilación de la esencia de lavanda, que reduce el tiempo de exposición. Niépce muere súbitamente en 1833 y Daguerre continúa trabajando solo e inventa, en 1838, el daguerrotipo, procedimiento que comprende la impregnación de una placa de cobre con yoduro de plata, su exposición a la luz, el revelado con vapores de mercurio y el fijado por inmersión en agua salada. El tiempo de exposición se ha reducido a unos minutos. Después de la presentación del daguerrotipo a la Academia de Ciencias de Francia, el 7 de enero de 1839, el procedimiento es mejorado y se abren decenas de negocios en París que elaboran retratos. En su época se describió el daguerrotipo como: preciso, detallado y nítido… la abundancia de detalles da a los espectadores la impresión de que están viendo algo que realmente existe (Daguerreobase, 2014). Hoy nos queda claro que un fotógrafo, al igual que cualquier artista visual, condicionado por su bagaje simbólico, visual y de conocimientos, escoge una fracción de la realidad para representarla; selecciona un lugar, un motivo y un encuadre para manifestar a través de ellos sus predilecciones, gustos y emociones[…] Ahora bien, ¿qué fue lo que motivó a Niépce y a Daguerre a investigar y desarrollar procesos fotoquímicos para fijar imágenes mediante la cámara oscura? Este dispositivo, conocido desde la Grecia antigua, fue utilizado ampliamente como auxiliar del dibujo y la pintura. Se considera que pintores holandeses, como Johannes Vermeer (1632-1675), emplearon la cámara oscura con la finalidad de perfeccionar “el artificio de la imagen”; sus cuadros representan de manera muy precisa la realidad ya que muestran una riqueza, variedad y perfecta organización espacial de los elementos que las componen, al mismo tiempo que las cosas conservan la exacta proporción de su forma y colorido. La cámara obscura permitía la realización de obras plásticas “como si los fenómenos visuales estuvieran captados y presentados sin la intervención de un artífice humano” (Rodríguez, 2017). Extendiendo estos argumentos, pareciera que Niépce y Daguerre pretendían captar imágenes fieles de la realidad y fijarlos sólo mediante instrumentos fotomecánicos y procedimientos fotoquímicos sin la intervención del ser humano. En este sentido, el descubrimiento de la fotografía concuerda con el espíritu de la Revolución Industrial, ya que las innovaciones tecnológicas para representar aspectos de la realidad sustituyeron las habilidades humanas artesanales de la pintura y el grabado. Parece evidente también que los pioneros de la fotografía compartían la aspiración de precisión y fidelidad de la información registrada por la cámara oscura, la cual se transformó en la cámara fotográfica. Hoy nos queda claro que un fotógrafo, al igual que cualquier artista visual, condicionado por su bagaje simbólico, visual y de conocimientos, escoge una fracción de la realidad para representarla; selecciona un lugar, un motivo y un encuadre para manifestar a través de ellos sus predilecciones, gustos y emociones (Villareal y Pérez, 1979; Gombrich, 1995). Ninguna obra humana es totalmente objetiva, todas ellas son re-presentaciones, es decir, vuelven a presentar la realidad, pero ahora mediada y resignificada por el autor. La obra artística es, ante todo, una creación del hombre, es una nueva realidad (Sánchez Vázquez, 1979). Es así como la fotografía nace ligada a su función artística. Inicio de la fotografía científica En el siglo XIX, los recién descubiertos procedimientos fotoquímicos para captar y fijar imágenes, se comenzaron a utilizar para investigar todo tipo de hechos y fenómenos naturales. Por ejemplo, el químico austriaco Andreas von Ettingshausen, con la ayuda del médico Joseph Berres, el óptico Simon Plossl y del físico Carl Schuh, realizaron en 1840 un daguerrotipo microscópico de un corte transversal del tallo de una clemátide, una planta con flores. Figura 5. Imagen del primer daguerrotipo del Sol. Fizeau y Foucault, 1845. Poco tiempo después, en 1845, los físicos franceses Louis Fizeau (1819-1896) y Lion Foucault (1819-1868) realizaron el primer daguerrotipo del Sol, que mostró detalles de las manchas solares (véase figura 5). También se utilizó un daguerrotipo para el primer registro fotográfico de un eclipse total de Sol, realizado desde el Real Observatorio de Königsberg en Prusia por Johann Berkowski el 28 de julio de 1851, quien era un daguerrotipista local. Mediante un pequeño telescopio refractor de 6 cm se tomó una exposición de 84 segundos, poco después del comienzo de la totalidad (ver figura 6) (NASA, 2017). Figura 6. Eclipse de Sol. J. Berkowski, 1851. Daguerrotipo donde se observa la corona solar. Tres investigadores e inventores analizaron el movimiento de cuerpos celestes y de seres vivos mediante su registro fotográfico y, con ello, sentaron las bases del cine científico, precursor del cine de espectáculo popularizado a partir del cinematógrafo de los hermanos Lumière (Tosi, 1993): El astrónomo Pierre Jules César Janssen (1824-1907) se enfrentaba a la tarea de probar la existencia de la corona solar. Para tal fin aprovechó el paso de Venus frente al Sol en 1874 y diseñó un revólver fotográfico, que permitió tomar una serie de daguerrotipos del evento, descomponiéndolo en sus distintas fases a intervalos regulares. Étienne Jules Marey (1830-1904), quería ser ingeniero, pero su padre quiso que fuera médico. Nunca ejerció su profesión y se dedicó al análisis mecánico-fisiológico del movimiento en humanos y animales. Marey se interesó particularmente en el vuelo de las aves, así que tomó como modelo el revolver fotográfico de Janssen y diseño uno más pequeño que llamó fusil fotográfico, con él Marey podía seguir el vuelo del ave y tomar 12 fotografías por segundo de ella. Este dispositivo ya tenía todos los elementos de una cámara cinematográfica, con la única limitante de la reducida cantidad de imágenes registrables en un solo disco. Eadweard L. Muybridge (1830-1904) fue inventor y fotógrafo itinerante. Recorrió los territorios recién incorporados a la Unión Americana hasta Alaska, así como también México y Sudamérica, para resolver una disputa –que involucraba al rico industrial y exgobernador de California, Leland Stanford– sobre las posiciones sucesivas de las patas del caballo al correr y trotar, dispuso doce cámaras fotográficas, a 50 centímetros una de otra, que eran disparadas por finos hilos a la altura del pecho del caballo. Las fotografías obtenidas por Muybridge mediante la cronofotografía despertaron el interés de revistas como Scientific American y La Nature. Posteriormente dispuso veinticuatro cámaras y registró movimientos de atletas y animales domésticos (Tosi, 1993). Figura 12. Ilustración del libro Cronophotographie de M. E. J. Marey, publicado en 1892. Podía obtener a voluntad entre 10 y 60 imágenes por segundo, con tiempos de exposición de entre 1/500 y la increíble cifra de 1/26 000 de segundo. Fuente: gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b8622151c/f1.image. Posiblemente, uno de los primeros esfuerzos institucionales por compartir las fotografías científicas de un proyecto de investigación fue la serie de imágenes de la superficie solar de J. Janssen, tomadas con la técnica de colodión sobre placa de vidrio, que fueron publicadas en 1903 en el Atlas de Fotografía Solar (Jensen, 1903). Por su parte, E. Marey, como miembro del Instituto de Francia, también publicó los resultados de su trabajo con la cronofotografía, estas fotografías permitieron analizar detalladamente el movimiento de los seres vivos (figura 12). E. Muybridge no fue científico de formación, era autodidacta y le interesaba resolver problemas técnicos para el registro del movimiento con fines estéticos y de expresión artística (Tosi, 1993). Publicó: Animal Locomotion, Descriptive Zoopraxography y Prospectus of a New and Elaborate Work upon the attitudes of Man, The Horse, and Other Animal in Motion. Así, se convirtió en un divulgador de su época, pues dio infinidad de conferencias retribuidas en Estados Unidos, Inglaterra, Escocia e Irlanda, acompañadas por proyecciones con el zoopraxiscopio, aparato que era capaz de proyectar una secuencia de fotografías en un disco de cristal, creando así, la ilusión de movimiento. Desarrollo y consolidación de la fotografía como herramienta científica En 190 años, el desarrollo de la fotografía es impresionante, pues ha incorporado los conocimientos científicos y tecnológicos generados durante casi dos siglos. Por ejemplo, el tiempo de exposición para fijar una imagen se ha reducido considerablemente: una heliografía tomada con betún de Judea y una cámara oscura requería varias horas de exposición; éste tiempo se redujo a unos cinco minutos empleando mejores lentes y con el proceso de colodión húmedo, mientras que, con las cámaras digitales convencionales ahora se pueden tomar fotografías a 1/4,000 de segundo. Gracias a este grado de desarrollo científico-tecnológico: La fotografía ha desempeñado un papel decisivo en la historia de la ciencia […] se trata de un instrumento científico que está en la génesis de descubrimientos tan fundamentales como los rayos X, la radiactividad, las partículas atómicas, la estructura de los genes, recónditas estrellas, etc., aparte de haber aportado datos decisivos para la configuración de dos de las teorías físicas de mayor trascendencia en nuestros días: la relatividad y la mecánica cuántica (Cuevas, 2006). Son muy diversas las aplicaciones de la fotografía con fines científicos. Por ejemplo, la macrofotografía permite obtener imágenes de objetos muy pequeños mediante lentes especiales (macro), con los que se pueden obtener imágenes a tamaño real (1:1) (véase figura 7). Además, las imágenes fotográficas obtenidas con el microscopio, ya sea óptico o electrónico, permiten conocer las características y propiedades de lo infinitamente pequeño, como las células y sus organelos o bien nanofibras sintéticas, como las mostradas en la figura 8. Figura 7. Macrofotografía de la avispa montada. Fotografía: Jean Beaufort. Tomada con cámara réflex digital y lente macro de 100 mm. Figura 8. 2º Nanofibras y nanodonas de titania. Fotografía: Guadalupe Salazar Morales y Salmuel Alejandro Lozano Morales. Concurso de fotografía científica (2012), Coordinación de la Investigación Científica, UNAM. El ser humano puede ver el color violeta, el azul, el verde, el amarillo, el naranja y el rojo, que corresponden a longitudes de onda de entre unos 400 y 700 nanómetros (nm), pero no puede ver el infrarrojo ni el ultravioleta. La imagen de los anillos de Saturno de la figura 9, fue tomada con la cámara gran angular de la nave espacial Cassini el 18 de agosto de 2013 usando un filtro espectral sensible a las longitudes de onda infrarroja cercana, centrada en 705 nanómetros. Otras especializaciones de la fotografía son la ultrarrápida, la estroboscópica, la estereoscópica, la ultravioleta, la fotografía aérea y la satelital. La función científica de la fotografía, hoy en día, es importantísima para el trabajo científico. Figura 9. Imagen infrarroja de los anillos de Saturno. Fotografía: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute. Esta imagen infrarroja de los anillos de Saturno fue tomada con un filtro que registra la luz polarizada en una sola dirección. Los científicos pueden usar estas imágenes para aprender más sobre la naturaleza de las partículas que componen los anillos de Saturno. La fotografía científica, además, tiene dos importantes papeles en la sociedad, el educativo y el de divulgación o comunicación social de la ciencia. La enseñanza de las ciencias, pretende que la población construya los conocimientos científicos mínimos necesarios para poder participar democráticamente en la sociedad, es decir, para ejercer una ciudadanía responsable (Martín, 2002). Para contribuir a este propósito, como autor de libros de texto, me interesa divulgar los avances de la investigación científica nacional e internacional, así como incluir fotografías que registran los hechos o los fenómenos estudiados. Las siguientes son imágenes satelitales (figura 10) incluidas en un libro de ecología para bachillerato, que muestran la deforestación de la Selva del Amazonas (Gálvez y Illoldi, 2014). El objetivo de incluir estas fotografías en el libro de texto es que el estudiante tenga un soporte visual concreto para comprender la dimensión de los fenómenos que se están estudiando: en las imágenes se muestra una comparación del área del Amazonas brasileño más afectada por la deforestación en 2000 y 2012; son unos 208 000 kilómetros cuadrados –casi el tamaño del estado de Kansas (EUA)–, en los que se puede observar la selva sin alterar (de color verde oscuro), la tierra desnuda (de color café) y las áreas de cultivo, malezas o vegetación secundaria (de color verde claro). Figura 10. Imágenes tomadas por el satélite Terra con un sensor MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer). Iniciativas que emplean la fotografía para la divulgación científica Divulgar el saber mediante la ciencia y la tecnología permite controlar, de forma democrática, las políticas del estado relacionadas con aspectos científicos o tecnológicos. Para esto es necesario que nos apropiemos del saber en el que se fundamentan, sin que necesariamente nos convirtamos en científicos o tecnólogos (Roqueplo, 1983). La fotografía puede comunicar los conocimientos, la cultura y el pensamiento científico a la mayoría del público, integrado por el sujeto de la calle, el autodidacta aficionado o el especialista que se adentra en dominios que no le son propios. Es decir, la aventura científica puede comunicarse con una sola fotografía. Por ejemplo, la fotografía que muestra la salida de la Tierra sobre el horizonte de la Luna, puso a pensar a millones de personas en lo frágil que es la vida en el planeta, nuestro lugar en el cosmos y las posibilidades técnicas y científicas para conocer (figura 11). Figura 11. Earthrise (Salida de la Tierra).William Anders (astronauta). Tal vez ésta es la fotografía científica más influyente del siglo XX, fue tomada desde la nave espacial Apolo 8, el 24 de diciembre de 1968. Recuperado de: NASA www.nasa.gov/multimedia/imagegallery/image_feature_1249.html. Actualmente existe una gran producción de materiales de comunicación de la ciencia y la tecnología que emplean fotografías, cuyo valor social, científico y estético es evidente. Entre las principales iniciativas de comunicación que tienen una relación directa con la fotografía científica se encuentran: portales web de instituciones; concursos fotográficos; revistas y libros de divulgación de la ciencia. Por ejemplo, los portales de instituciones nacionales como el de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), ofrecen notas y artículos de divulgación profusamente ilustrados con fotografías de la flora y fauna del país. En el caso de los portales extranjeros cabe resaltar el aporte de la NASA. Por su parte, los concursos fotográficos son otro medio para divulgación y promoción de la fotografía científica, tal es el caso del Concurso Nacional de Fotografía de Naturaleza Mosaico Natura, que premia el esfuerzo de los fotógrafos por dar a conocer la riqueza natural de nuestro país (figura 12). Otros concursos importantes de fotografía científica son una revisión somera de las fotografías ganadoras en dichos concursos. Figura 12. Tortuga en mar abierto. Fotografía: Christian Vizi. Finalista del Segundo Concurso Nacional de Fotografía de Naturaleza Mosaico Natura (CONABIO, 2016). Hoy por hoy, el Índice de Revistas Mexicanas de Divulgación Científica y Tecnológica del CONACYT incluye una veintena de revistas de divulgación científica y tecnológica publicadas en nuestro país, muchas de las cuales emplean fotografías para complementar la información escrita, entre las que se encuentran: la revista Ciencia y Desarrollo editada por el CONACYT; la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, y la propia Revista Digital Universitaria, editada por la Coordinación de Desarrollo Educativo e Innovación Curricular (CODEIC) de la UNAM, por citar sólo algunas de ellas (CONACYT, 2017). Por su parte, la producción comercial de libros de divulgación ilustrados fotográficamente toma en cuenta diferentes públicos, entre los que hay que resaltar aquellos dirigidos a niños y jóvenes, que contribuyen a fomentar el interés por las ciencias y, con ello, las vocaciones científicas. A manera de cierre Como se ha expresado a lo largo del texto, la fotografía como medio de documentación, comunicación y disfrute estético surge en un contexto sociocultural y tecnológico particular, en el que influye, por un lado, el espíritu de indagación y experimentación, heredado de la Revolución Científica y, por el otro, un ambiente de invención de nuevas formas de apropiación de la naturaleza, con el objetivo de producir a escala industrial todo tipo de satisfactores sociales y para la formación de capital, características de la Revolución Industrial. La fotografía científica, desde sus orígenes, se ha convertido en una poderosa herramienta de investigación, educación y divulgación de la ciencia en muchas de sus áreas. Mediante el registro de imágenes con distintos instrumentos tecnológicos y con diferentes materiales fotosensibles, ha permitido, a lo largo de casi doscientos años de desarrollo, representar y analizar muy diversos aspectos de la realidad mediante un sinfín de técnicas fotográficas especializadas. Bibliografía Alba, F. (1997). El desarrollo de la tecnología. La aportación de la física. Colección: La ciencia para todos. México: Fondo de Cultura Económica. Bernal, J. D. (1994). La ciencia en la Historia. Décimo cuarta edición. México: Nueva Imagen-UNAM. Bronowski, J. y Mazlish B. (1976). La Revolución Científica. En G. García (comp.), Textos de Historia Universal, Lecturas Universitarias. México: UNAM. Chaves, J. (2004). Desarrollo tecnológico en la Primera Revolución Industrial. En Norba. Revista de Historia, vol. 17, 93-109. CONABIO (2016). Finalistas del Segundo Concurso Nacional de Fotografía de Naturaleza Mosaico Natura. México: CONABIO. Fecha de publicación: 12 de agosto de 2016. 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Santiago Ibarra Ferrer y Margarita Varela Ruiz Resumen Agradecimientos Introducción ¿Qué puede encontrarse en el acervo… Programas y series al alcance de todos ¿Cómo disponer de las grabaciones… Programas históricos y actuales… Conclusiones Bibliografía Resumen Radio UNAM tiene como parte de su misión institucional, preservar su acervo y memoria sonora como herramienta del conocimiento y difusión de la cultura. En la Colección Radio UNAM académicos, investigadores y estudiantes pueden escuchar setenta mil documentos sonoros y programas radiofónicos digitalizados a partir del segundo lustro de los años 50 hasta los primeros años del siglo XXI. Su utilidad en términos de investigación, documentación y recursos creativos para la docencia es muy amplia, pues la diversidad de materiales incluye universos del conocimiento. Además, inspira a las nuevas generaciones de universitarios a proyectar, desde una perspectiva más amplia, la cultura y la complejidad social contemporáneas. El presente artículo tiene el propósito de hacer un acercamiento a la Fonoteca Alejandro Gómez Arias de Radio UNAM, con la presentación de lo que se puede encontrar en el acervo, la manera de disponer de las grabaciones de los programas históricos, así como de los programas actuales y la oferta que brinda en podcast. Estos recursos son un referente para proyectos de investigación y un apoyo a la educación universitaria con expresiones del arte, la cultura y la divulgación de la ciencia y la tecnología, así como de la crítica social y la reflexión desde la mirada de varias generaciones de universitarios. Palabras clave: radio universitaria, memoria sonora, difusión cultural, divulgación de la ciencia. Palabras clave: radio universitaria, memoria sonora, difusión cultural, divulgación de la ciencia. The sound memory of Radio UNAM: a reference of research and education Radio UNAM has the mission to preserve its sound memory as a tool of knowledge and dissemination of culture. In Radio UNAM Collection academics, researchers and students can hear 70 000 sound documents and digital radio programs from the second half of the 1950s to the first years of the 21st century. The usefulness of their records for research, documentation and creative teaching is very extensive, because the diversity of resources. It can also inspire the new generations of university students to Project, from a broader perspective, contemporary culture and social complexity. The purpose of this article is an approach to the Fonoteca Alejandro Gómez Arias, presents what you can find, how to acquire the recordings of the historical programs, as well as of the current programs. The resources integrate expressions of art, culture and the dissemination of science and technology, as well as social criticism and reflection. Key words: university radio, sound memory, cultural diffusion, dissemination of science. Keywords: university radio, sound memory, cultural diffusion, dissemination of science. Agradecimientos De manera especial agradecemos el haber compartido su experiencia laboral y ofrecer información para la realización del artículo a: Carmen Limón Celorio, Subdirectora de Evaluación, Programación y Evaluación de Radio UNAM; Yolanda Medina Delgado, Jefa de la Fonoteca Alejandro Gómez Arias de Radio UNAM; Sergio Sandoval Camargo, Director de Conservación y Documentación Sonora de la Fonoteca Nacional, y a Saúl Alberto López Lavín, Director de Prensa de la Fonoteca Nacional. Introducción Se dice que los mexicanos no tenemos memoria histórica y por eso con frecuencia podemos cometer los mismos errores, como dice la canción de José Alfredo Jiménez “Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores, otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores”. Radio UNAM cumple 80 años de vida el 14 de junio de 2017 y tiene, como parte de su misión institucional, preservar su acervo y memoria sonora como herramienta del conocimiento y de difusión de la cultura. Figura 1. Yolanda Medina, Jefa de la Fonoteca Alejandro Gómez de Radio UNAM, con Ana María Vargas, su ayudante, en las instalaciones de la Fonoteca dentro del Palacio de la Autonomía. Fotografía: Arcadio García Gómez. Esta preservación no ha sido fácil pues la radiodifusora se inauguró en 1937, sin embargo, tuvieron que pasar veinte años para que lograra adquirir un equipo de grabación profesional y se iniciara la conservación de transmisiones con el programa “Una antología caprichosa. Poetas del siglo XX”, producido por Octavio Paz y el poeta francés Pierre Comte (Radio UNAM, 2017). Ahora bien, se considera el nacimiento de la Fonoteca el año de 1962, cuando se acondicionó en la emisora un área para concentrar cintas magnetofónicas. El desarrollo de la Fonoteca no pudo seguir un ritmo seguro y constante, con frecuencia las cintas se tenían que regrabar por falta de presupuesto y también los cambios de ubicación de la radio universitaria afectaban el proceso de resguardo y preservación. Fue cuando la radiodifusora llegó a su 50 aniversario, en 1987, que se inauguró formalmente el acervo con el nombre de Fonoteca Alejandro Gómez Arias en reconocimiento a su director fundador quien también fue destacado promotor de la autonomía universitaria (King, 2007). La colección contenía treinta y dos mil cintas con una gran riqueza de colecciones musicales y artísticas, así como las voces y argumentos de reconocidos autores como: Miguel León Portilla, León Felipe, Miguel Ángel Asturias y Juan Rulfo. El catálogo de esa época inició con el programa “Panorama de Jazz” dirigido por Juan López Moctezuma, con Roberto Aymes y otros colaboradores (UNAM, 1987), mismo que inició en 1960 y que en 1963 comenzaron a grabarse algunas de sus emisiones (Medina, 2017). Figura 2. Equipo de última generación para retirar la humedad excesiva de las cintas magnéticas en la Fonoteca Nacional. Fotografía: Elena Carrillo Martínez. Desde hace siete años, esta institución de difusión de la cultura de la UNAM formuló y ha llevado a cabo un convenio de colaboración con la Fonoteca Nacional1 para digitalizar, rescatar, preservar y difundir el acervo de cintas analógicas, casetes y cintas digitales Digital Audio Tape (DAT) de la Fonoteca Alejandro Gómez Arias de Radio UNAM. Como nos comentó Yolanda Medina, las grabaciones contenidas se encontraban en riesgo debido al ciclo de vida de sus soportes: por desgaste o descomposición de sus materiales, o por la obsolescencia tecnológica de los equipos para reproducirlos. El proyecto de rescate y digitalización contempla un total de 170 mil soportes o grabaciones de programas a digitalizarse y preservarse, el cual tiene un avance del 40 por ciento. Con la infraestructura de vanguardia y personal calificado y especializado de la Fonoteca Nacional, se procesan los materiales y se realizan copias digitales en formatos de alta calidad que resguardan la riqueza de la información sonora.2 Estos materiales permanecerán para la posteridad, conservándose por triplicado en soportes digitales en constante evolución; una copia permanece en la propia Fonoteca Nacional y otra en la Fonoteca Alejandro Gómez Arias, la cual, desde 2004, alberga el acervo dentro del Palacio de la Autonomía –edificio que fue sede de la Universidad en las primeras décadas del siglo XX–, situado en el centro de la Ciudad de México (véase figura 1). Figura 3. Bóveda del acervo de Radio UNAM que se encuentra en el Palacio de la Autonomía en el centro histórico de la Ciudad de México. Se observa en primer plano el espacio que resguarda las transmisiones del programa Panorama de Jazz. Fotografía: Arcadio García Gómez. El proceso de digitalización implica una preparación u optimización previa de los materiales o soportes que contienen las grabaciones originales mediante equipos de última generación que retiran la humedad acumulada (véase la figura 2) y aclimatan las copias originales luego de permanecer en bóvedas a temperaturas específicas de 18° centígrados y 40% de humedad relativa (véase la figura 3). Finalmente se procede a su copiado digital, donde se monitorea y ajusta un conjunto de indicadores con equipos y programas especializados (véase la figura 4). Una vez digitalizados los materiales –tanto en alta resolución para su preservación, como en baja resolución (mp3) para su divulgación–, el siguiente proceso fundamental es la documentación de metadatos sobre las grabaciones, para lo cual se emplea a un equipo de conocedores o especialistas según el ámbito o campo profesional al que corresponden los contenidos de cada uno de los programas. En el caso de la Fonoteca Alejandro Gómez Arias de Radio UNAM, se aprovecharon las competencias de especialistas con alguna afección de salud o discapacidad para llevar a cabo la documentación de metadatos, generando de manera paralela un ambiente de inclusión y empoderamiento, que ha logrado resultados muy positivos en cuanto a calidad de los metadatos y las relaciones interpersonales en el equipo. Figura 4. Unidad de copiado para cintas magnéticas analógicas en la Fonoteca Nacional. Fotografía: Elena Carrillo Martínez. El presente artículo tiene el propósito de hacer un acercamiento a la Fonoteca Alejandro Gómez Arias de Radio UNAM; presentar los materiales que se pueden encontrar en el acervo, la manera de disponer de las grabaciones de programas históricos, así como de los programas actuales y la oferta que brinda en podcast. Estos recursos son un referente para proyectos de investigación y un apoyo a la educación universitaria, contienen expresiones del arte, la cultura y la divulgación de la ciencia y la tecnología, así como de crítica social y reflexión desde la mirada de varias generaciones de universitarios. ¿Qué puede encontrarse en el acervo de la Colección Radio UNAM? Para conocimiento y escucha de estudiantes, académicos, investigadores y público interesado se encuentra a disposición el catálogo con setenta mil documentos sonoros y programas radiofónicos digitalizados de la Colección Radio UNAM (Limón y Medina, 2015), la cual está dividida en series que contienen múltiples temáticas de los campos del saber y de la actividad cultural. Así, encontramos en el campo social: historia contemporánea de México, antropología, sociología y análisis de diversas problemáticas sociales mexicanas. En relación con la literatura: la mexicana, hispanoamericana, española, universal, géneros literarios y radiodramas basados en diversas obras de la literatura (radioteatros, radionovelas y dramatizaciones). También se cuenta con temáticas de filosofía clásica y contemporánea, psicología, psicoanálisis y ciencia. En torno a la música los contenidos son múltiples: música académica (clásica, barroca, de concierto contemporánea), música popular (jazz, blues, rock, músicas del mundo, popular mexicana, folclor y tradicional mexicana, popular de Latinoamérica) y etnomusicología. En expresiones artísticas se tiene: poesía, artes plásticas y museografía, arte dramático, teatro, danza, cinematografía. Personajes de la cultura, el arte y la ciencia en México y en el mundo. En relación con las disciplinas: astronomía, matemáticas, economía, medicina, ingeniería, arquitectura. En ideas y reflexión: política nacional e internacional, análisis político, análisis cultural, aspectos diversos de la UNAM. También se localizan programas para niños, entre otras temáticas. Figura 5. La Fonoteca Nacional en Casa Alvarado, donde se brinda servicio de consulta abierto al público dentro de la audioteca Octavio Paz. Fotografía: Elena Carrillo Martínez. En la Colección Radio UNAM se ubican los productos radiofónicos a partir del segundo lustro de los años 50 hasta los primeros años del siglo XXI. Grandes figuras universitarias de la cultura y la ciencia fueron participantes de las series a lo largo de las décadas. Entre otras joyas, es posible toparse a Carlos Fuentes como conductor de algún programa, o a Carlos Monsiváis como entrevistador de Octavio Paz. A la par se puede hallar alguna grabación sobre la teoría de la relatividad de Einstein, una crónica de la caravana zapatista en el zócalo capitalino dentro del programa “Plaza Pública” de Granados Chapa, las innumerables cátedras de filosofía de Ricardo Guerra, las aportaciones de Marcos Moshinsky, testimoniales de Miguel León Portilla, entre otros imperdibles. También, entre los múltiples participantes históricos de las series y programas de Radio UNAM, podemos encontrar a escritores y talentosos críticos como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Margo Glantz, Max Aub, José Emilio Pacheco, Ivan Restrepo, Paco Ignacio Taibo II, Eduardo Lizalde, Raquel Tibol, Eduardo Blanquel, Salvador Elizondo. Periodistas reflexivos como Tomás Mojarro, Carlos Monsiváis, Federico Campbell, Florence Toussaint y Fernando Benítez. Entre los poetas se encuentran: Gabriel Zaid, Jaime García Terrés, Oscar Oliva, Carlos Illescas y Luis Rius. Compositores como Eduardo Mata y Vicente Garrido. Músicos: Luis Pescetti, Oscar Sarquiz y Walter Schmidt. Divulgadores de la ciencia: Ruy Pérez Tamayo, René Drucker, Julieta Fierro y Tomás A. Brody. También se localizan historiadores como Miguel León Portilla; antropólogos como Arturo Warman; arquitectos como Felipe Leal y talentosos locutores, artistas y científicos de quienes sólo hemos mencionado una pequeña muestra. La utilidad de la Colección Radio UNAM en términos de investigación, documentación y recursos creativos para la docencia puede ser muy amplia, pues la diversidad de materiales alude y convoca a universos del conocimiento establecidos y puede inspirar a las nuevas generaciones de universitarios a reconocer los saberes y alcances logrados, así como proyectar, desde una perspectiva más amplia, la profundidad de la cultura y la complejidad social contemporáneas. Programas y series al alcance de todos Los documentos sonoros de la Fonoteca Alejandro Gómez Arias se encuentran a disposición del público a través de una red conformada por 108 fonotecas virtuales en 30 entidades país3 y la audioteca Octavio Paz, en la sede de la Fonoteca Nacional. La audioteca está ubicada en el barrio de Santa Catarina de Coyoacán, en la calle Francisco Sosa 383, en la llamada Casa Alvarado, recinto de construcción colonial que fuera la última morada donde habitó el poeta Octavio Paz, misma que ha sido restaurada y que cuenta con una infraestructura de vanguardia y en constante actualización (véase figura 5). El horario de atención es de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y de 15:00 a 18:00 hrs. La red de fonotecas virtuales cuenta con audiotecas, las cuales consisten en estaciones de trabajo para búsqueda y escucha de acervo sonoro, dotadas de computadoras conectadas a la base de datos de la Fonoteca Nacional, permiten a los interesados explorar, encontrar y escuchar una vastísima oferta de documentos sonoros y programas de radio, donde adicionalmente de la Colección Radio UNAM, se albergan a otras colecciones como la del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Radio Educación, el Instituto Mexicano de la Radio y que sin duda son muestra del patrimonio sonoro y cultural del país (véase figura 6). Figura 6. Audioteca Octavio Paz en la sede de la Fonoteca Nacional, abierta manera gratuita a todo público. Fotografía: Elena Carrillo Martínez. A través de fichas se puede encontrar en la base de datos de la Fonoteca información de autores, productores y conductores, así como de las instituciones que participaron en la producción –como las diferentes facultades e institutos de investigación de la UNAM y de otras instituciones de gran relevancia– (véase figura 7). ¿Cómo disponer de las grabaciones de programas históricos? Más allá de la escucha, para solicitar los materiales sonoros encontrados de la Colección Radio UNAM, es necesario hacer una solicitud mediante correo electrónico dirigido a Benito Taibo Mahojo, Director General de Radio UNAM y enviarlo a climonunam@gmail.com. Se debe especificar con claridad el uso que tendrán los materiales dentro de los fines de investigación, docencia o difusión de la cultura, manifestando que no se hará un uso con fines de lucro solicitados, e indicar claramente el número de inventario, título y colección. En caso de que se trate de solicitudes institucionales, especificarlo claramente, así como el cargo o título del solicitante con datos de contacto completos. Se responderá la solicitud en un tiempo prudente y en su caso, se brindará acceso a los materiales en el medio y forma adecuada por un tiempo específico. Programas históricos y actuales disponibles en línea Paralelamente, existe la posibilidad de acceder a buena parte de los contenidos y grabaciones actuales de los programas y series de Radio UNAM a través del repositorio o podcast (archivo en medio digital ya sea en audio o video) que se puede consultar en línea en la sección Radio UNAM a la carta en www.radiounam.unam.mx. En este 2017, año de celebración de los 80 años de Radio UNAM, se incluye una curaduría especial e histórica, llamada Fonoteca, elaborada por Yolanda Medina –Jefa de la Fonoteca Alejandro Gómez Arias– que ofrece la posibilidad de escuchar los contenidos sonoros, descargar una porción importante de ellos, e incluso de suscribirse para recibir actualizaciones de contenidos históricos según se vayan colocando, a través de enlaces que vinculan a aplicaciones de suscripción a podcasts. Figura 7. Ejemplo de ficha que muestra la entrevista de Carlos Monsiváis a Octavio Paz. Fotografía: Sergio Sandoval Camargo. Entre lo que se ofrece en el podcast o repositorio en línea de Radio UNAM a la carta podemos encontrar gran variedad de programas entre ellos: “80 años y 80 regalos para festejarlos”, “A 75 años de la Guerra de los Mundos”, “Curso radiofónico sobre El Quijote”, “Un siglo de tinta: Octavio Paz”, “Un siglo de tinta: José Revueltas”, “Tejiendo género”, “El mundo de la ciencia ficción”, “Frankenstein”, “Juan Rulfo”, “El Llano en Llamas… 60 años después”, “Medicina tradicional mexicana”, “México en el aire”, “Teatro de la Universidad”, “Por mi raza cantará el espíritu”, “Max Aub, el hombre de todos los tiempos”, “Primer movimiento”, “Instrucciones para escuchar a Julio Cortázar”, “Indeleble”, “Folclor Mexicano”, “El cine y la crítica”, “El café de los prodigios”, “Eduardo Galeano: una huella sobre América Latina”, “De carne y hueso”, “Cuaderno de los espíritus y de las pinturas”, “Calmecalli”, “Al compás de la letra”. Conclusiones El acervo de Radio UNAM es en sí mismo patrimonio cultural de México y de la Universidad para el mundo. Es una herramienta que permite enriquecer el proceso educativo y de investigación de nuestra institución y, a la vez, es una oportunidad de recuperar nuestra memoria histórica. Hoy la radio universitaria, ha dejado de ser una expresión efímera para convertirse en memoria permanente a través de los acervos históricos de las fonotecas. Su rescate, preservación y difusión, a través de las mejores herramientas tecnológicas, la profesionalización de los equipos y las prácticas de última frontera en digitalización, documentación y continua difusión, implican que destinemos recursos como institución, para continuar la tarea de manera permanente. Tarea que nos ancla a la cultura y nos identifica y proyecta como sociedad del conocimiento y de creación cultural. 1 Hoy dependiente de la Secretaria de Cultura federal. 2 Alta resolución de 96 por 24 bits para grabaciones originalmente soportadas en cinta digital DAT, 48 khz. por 24 bits para grabaciones originales en cinta analógica de un cuarto de pulgada o casete con cinta de un octavo de pulgada, así como de 44 khz. por 24 bits para grabaciones cuyo soporte lo constituyen fonogramas en disco compacto. 3 Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Ciudad de México, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Zacatecas. http://fonotecanacional.gob.mx/index.php/servicios/red-de-fonotecas-virtuales. Bibliografía King Cobos, J. (2007). 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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079