Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de noviembre de 2010 Vol.11, No.11
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Teología platónica. Sobre la fantasía
Marsilio Ficino

Ficino, Marsilio. Teología Platónica. Trad. Inglés Michael Allen y John Warden; edición en latín de James Hankins y William Bowen, The i tatti Renaissance Library, USA, 2002. Volumen 2; Libros V-VIII, p. 262 y 264.

Traducción al español del texto: Ivette Sarmiento Gutiérrez

 

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En efecto, asciende por el sentido, la imaginación, la fantasía y el entendimiento. Sin duda, a través del sentido Sócrates ve a Platón y allí, por los ojos, adquiere la imagen incorpórea de Platón sin la materia de Platón, pero con esta condición, que el ojo no ve a Platón salvo que el cuerpo de Platón esté él mismo presente. Después, aun estando ausente Platón, por la imaginación interna de Platón piensa el color y la forma que ha visto, del mismo modo aquella suave voz de Platón que ha escuchado y lo restante que ha adquirido por vía de los cinco sentidos. De este modo, se eleva la imaginación sobre la materia más que el sentido, ya que cuando se piensa en los cuerpos, no se necesita de la presencia de ellos, puesto que una sola [facultad] puede hacer todo lo que los cinco sentidos llevan a cabo. Pero en efecto, no es completamente puro, ya que nada más sabe lo que el sentido recibe o concibe. En efecto, el sentido se relaciona con los cuerpos, la imaginación con las imágenes de los cuerpos recibidos o concebidos por los sentidos. Poco después, Sócrates empieza a juzgar así, por la fantasía, sobre toda imagen de Platón que la imaginación ha unido por los cinco sentidos: “¿Quién es éste de tan alargado cuerpo, amplia frente, anchos hombros, de color blanco, de cejas elevadas, nariz aguileña, boca pequeña, dulce voz? Este es Platón, hombre bello, bueno y amadísimo discípulo.”Observa cuanto aventaja la fantasía de Sócrates su imaginación. La imaginación misma une la efigie de Platón, pero aquella no sabe a qué y cuáles efigies representa.

En este momento, la fantasía discierne que ésta es la efigie de este hombre llamado Platón, bella efigie de un buen hombre y amigo. Así pues, en este sentido, alguno ya tiene sustancia, como algunos piensan, de belleza, de bondad y de amistad. Sin embargo, los platónicos niegan que la sustancia sea conocida verdaderamente por la fantasía, puesto que no reconoce la razón de la sustancia. En efecto, la imaginación no contempla la sustancia de la cosa, pero si contempla la superficie y la pintura externa. Por lo menos, la fantasía augura la sustancia cuando pronuncia: “Obvio, aquél es un hombre y es Platón.” Y de nuevo parece soñar, de algún modo, las cosas incorporales, cuando juzga a Platón bello, bueno, amigo y discípulo; pues son incorporales la belleza, la bondad, la amistad y la instrucción, no son accesibles ni a los sentidos ni a la imaginación. De esta manera, ciertos conceptos de la fantasía son llamados, de algún modo, intenciones incorporales de los cuerpos.



 
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