Al interior de una institución
educativa el profesor es un actor fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
De él se espera una actualización permanente en su campo
de conocimiento y sus capacidades pedagógicas; un compromiso inalterable
con sus alumnos y la institución que lo arropa, y una gran capacidad
para transmitir actitudes positivas hacia quienes depositan en él
la confianza de su formación profesional. En este sentido, la
actividad de enseñar es una de las tareas más importantes
que se realizan en la sociedad.
En la última década del siglo XX, el Sistema Educativo Mexicano ingresó a una nueva etapa de su desarrollo, con la aplicación de nuevas políticas educativas que detonaron un amplio proceso de reformas en la educación básica, las cuales fueron asimiladas en la educación en general, para incidir directamente en la formación de los docentes. Es así como las políticas educativas en México han dado pie a nuevas directrices para mejorar la calidad de la educación, lograr la excelencia académica y, por ende, alcanzar la eficiencia y la eficacia del propio sistema educativo.
En este contexto la evaluación del desempeño docente reviste una gran importancia en las instituciones educativas. Tradicionalmente ha sido empleada para calificar al profesor en forma global, es decir, con la visión de si es “bueno” o “malo”, considerando sólo la opinión de los alumnos y careciendo generalmente de la retroalimentación con los demás profesores.
La evaluación docente debería considerar, además, la inclusión de la evaluación por parte de pares académicos, del jefe inmediato y de los directivos de la institución educativa (figura 1). Por lo tanto, es necesaria e imprescindible una propuesta integral de evaluación del desempeño docente, práctica y sencilla, en la que, como artífice del proceso de enseñanza-aprendizaje, el profesor sea considerado un elemento fundamental. Autores como García Jiménez, Gil Flores y Rodríguez Gómez (2000), Mateo, Escudero, De Miguel, Mora y Rodríguez Espinar (1996), Muñoz Cantero, Ríos de Deus y Abalde (2002), Nieto Gil (1996), Tejedor y García Valcárcel (1996) y Valdés (2000), han realizado estudios sobre el análisis de los fines, los factores y los modelos de evaluación del desempeño docente.

Figura 1. Propuesta
de evaluación del desempeño docente
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