Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de agosto de 2010 Vol.11, No.8
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Homofobia y discriminación sexual en el discurso de profesionales de la salud
Ma. de la Luz Sevilla González y Nelson Eduardo Álvarez Licona
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Subtipos de discurso
¿Homofobia en profesionales de la salud?
La homofobia es parte de un...
Conclusiones
Bibliografía
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Introducción


La homofobia como fenómeno a estudiar

Hablar de homofobia es hablar de una experiencia que poco se ha documentado por la dificultad del registro de estas prácticas, que en ocasiones se encuentran veladas por la cotidianidad, por la ideología y por la cultura. La homofobia es una práctica discriminatoria. Es un subtipo de discurso específico, que existe en distintos grupos sociales. Este artículo de análisis del discurso, muestra cómo la homofobia se expresa en los distintos grupos sociales, a la vez que hace notar el peligro de que los profesionales de la salud tengan discursos homofóbicos que a su vez dificulten y obstaculicen la relación médico-paciente. Con base en una serie de opiniones vertidas dentro de ambientes hospitalarios, se han recogido expresiones de 15 informantes, profesionales de la salud, todos ellos médicos pertenecientes a los dos géneros, cuya edad comprende entre 30 y 50 años de edad. Esas expresiones fueron recogidas en ambientes formales e informales en un tiempo de dos años, en el que se ha dado seguimiento a estas posiciones que incluso son expresadas en artículos científicos de divulgación, capítulos de libros y libros. Valga este artículo como muestra de que a pesar que se tienen niveles de estudios formales, hay que trabajar el tema de la asertividad y el diálogo, así como el respeto a la diversidad, la autonomía, las preferencias, las prácticas y las costumbres.
 
Al preguntar: ¿existe el “discurso homofóbico?, como subtipo específico de discurso, la respuesta sería: tenemos que remitirnos al interlocutor para identificar que el discurso homofóbico tiene que ver con: a) Actos del lenguaje y b) Actitudes de monoscavo hacia una persona. La homofobia se puede manifestar en cualquiera de los espacios donde haya hombres: en el consultorio médico, la escuela, el mercado, las plazas comerciales, la disco o el restaurante.
 
Si regresamos a la pregunta inicial, la respuesta es: el discurso homofóbico es generado por sujetos homofóbicos, que generan un tipo de discurso específico. Tiene como característica el señalar, desde su visión deontológica del “deber ser”, que las sociedades deben conducirse de una forma particular, como lo dictan los manuales de buenas maneras, de una sociedad moralista. Nada más distante de la realidad del siglo XXI, donde no hay una sociedad acrítica, donde la realidad es muestra de la diversidad existente, donde la multiculturalidad reflejada en las prácticas, el lenguaje, las tradiciones, los distintos tipos de familias que constituyen la sociedad, son un ejemplo de que la diversidad es ejemplo de riqueza. Es una realidad de la globalización, de la ruptura de las fronteras y de  la comunicación a través de Internet y los nuevos canales de tecnología en desarrollo. Plantear en el siglo XXI visiones deontológicas, moralistas y culpabilizadoras con respecto a la sexualidad, es ejemplo de atraso y de falta de actualización profesional.
 
La Constitución Política de México establece en el Artículo 1º la prohibición a la discriminación por las preferencias y género, entre otros motivos: Queda prohibida  toda discriminación motivada, por origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente  contra la dignidad humana”.

A pesar de ello, existe una discriminación encubierta que ejercen los sujetos hacia algunos tipos de preferencias sexuales o de prácticas. La sociedad mexicana está cambiando, eso es un hecho. El movimiento y el cambio es lo que le da vida a la cultura. A pesar de que grupos de pensamiento fundamentalistas traten de negar el cambio, éste es un hecho. Un ejemplo de ello es el  Decreto de la Ley de Sociedad de Convivencia aprobado el 9 de Noviembre de 2006, por la  Asamblea Legislativa del Distrito Federal. A partir del 16 de marzo de 2007 se pueden registrar de forma bilateral derechos y obligaciones de adultos de cualquier sexo o género que suscriban el convenio, pero en ningún caso a los hijos menores de cualquiera de los convivientes. Esta ley incluye, con equidad, los distintos tipos de parejas existentes en la sociedad actual.

El discurso homofóbico es de superioridad, de una supuesta búsqueda de la “normalidad” y homogeneidad de la sociedad, nada más irreal que una visión plana de la realidad, de una moral cargada de complejos, miedos  y carente de fundamento. 

El discurso específico de homofobia que interesa trabajar es el del personal de salud, ya que es una práctica que daña la relación médico paciente, posibilita que el paciente abandone un tratamiento e incumple con el principio de no maleficencia al que el personal de salud está obligado éticamente.

Este artículo tiene como objetivo hacer reflexionar al lector sobre la condición de que la cultura moldea al sujeto, su lenguaje y su pensamiento. El tipo de respuesta que el sujeto tiene ante una situación específica es relativamente previsible, como lo han sugerido algunos autores (Foucault, 1980; Boudieu, 1991; Gertz: 1994).

Es difícil aceptar el presupuesto de que muchos de nosotros participamos y compartimos algunas actitudes no razonadas. Algunos de estos comportamientos son claramente actitudes de menosprecio, discriminación, marginación y rechazo hacia grupos que tienen otras preferencias sexuales o prácticas diferentes a las de los heterosexuales. Partir de supuesto de que la mayoría tiene la razón, por ser mayoría, es un enorme sesgo.

La actitud homofóbica, en muchas ocasiones, no es percibida por  el sujeto y sus expresiones se emiten porque se consideran válidas y aceptables dentro de un grupo o colectivo que comparte formas de pensar, prejuicios y valorizaciones. De esta forma el discurso se va legitimando. Este discurso normalizado se configura como norma dentro de un grupo social.

La lingüística pragmática define al discurso específico de un sector social, como: la unidad constituida de funcionamientos discursivos que se articulan entre sí. Son estos funcionamientos develadores de sentidos ocultos en el habla de los sujetos (Bourdieu, 1991). En el presente trabajo tomamos en consideración que el discurso, en el sentido más amplio, son palabras, símbolos, fotografías, cine y comportamientos humanos, así como la historia, los códices, la literatura y la pintura.

La homofobia  es ejemplo de discriminación

La homofobia se puede expresar en actitudes abiertas:

  • En su forma más violenta: donde hay maltrato físico hasta llegar a la muerte. En 8 años fueron registrados 290 asesinatos de homosexuales, entre 1995 y 2003: 275 varones y 15 mujeres (LETRA S: 5 de Mayo, 2005).

Donde existe una actitud de rechazo:

  • No solo verbal sino también con actitudes de descontento o aversión.

  • Actitudes encubiertas: que son tan peligrosas como las anteriores, ya que son las que activan las estructuras sociales, haciendo reproducir esquemas homofóbicos, en hospitales, escuelas, centros públicos, libros y panfletos.

  • Actitudes sutiles: que son más difíciles de detectar cuanto más se avanza en estudios formales.

 
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