Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de septiembre de 2010 Vol.11, No.9
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El activismo, una lucha constante en lo privado y en lo público. Entrevista con Lol Kin Castañeda
Adrián Estrada Corona
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Diseño:Mario Álvarez
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Introducción


Lol Kin Castañeda es lesbiana feminista y activista social dedicada a luchar por los derechos de la comunidad LGBTTTI, así como por los derechos humanos de la sociedad en general, como la libertad, la dignidad y el acceso a la justicia social. Lol Kin y Judith forman una de las cuatro parejas que contrajeron matrimonio el pasado 11 de marzo en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento del Distrito Federal, después de las reformas hechas en diciembre de 2009 por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, para la unión legal de personas del mismo sexo. Con la finalidad de ver de cerca la conciencia y el espíritu de lucha de un activista, la Revista Digital Universitaria entrevistó a Lol Kin Castañeda Badillo.

Revista Digital Universitaria: ¿En general, a qué circunstancias obedece la aparición de los luchadores sociales?

Lol Kin Castañeda Badillo: Desde mi experiencia, las luchas sociales surgen por amor y dignidad. Son estos elementos los que te hacen organizarte para transformar la realidad social que vulnera los derechos humanos.

RDU: ¿En México, qué tipo de causas son adoptadas por los luchadores sociales?

LKCB: Las causas de justicia social, despidos injustificados, discriminación (misoginia, machismo, homofobia, lesbofobia, clasismo, sexismo), pobreza, las cuales tienen en común el impedimento a la libertad, la dignidad, los derechos y el acceso a la justicia en equidad e igualdad.

RDU: ¿Su lucha se limita sólo a su manifestación durante una marcha?

LKCB: Uno de los elementos de un movimiento social es que un caso se convierte en una causa y eso se traduce en una ruta de trabajo constante, en lo público y en lo privado. Las marchas son una expresión más del trabajo y la lucha que se hace. Es el espacio en donde las calles son tomadas como foro para hablar con el resto de la ciudadanía. Es un momento en el que las necesidades y las demandas encuentran un eco público para tender redes de apoyo con otros grupos y/o personas, pero de ninguna forma puede ser un objetivo unilateral ni aislado.

RDU:¿En qué otro tipo de frentes expresan su activismo?

LKCB: Quiero señalar que distingo dos tipos de activismo: el personal, en el que existe una mirada sesgada y que puede, aún hablando de un tema colectivo, definir intereses particulares hacia el movimiento social. Otro es el activismo colectivo, desde el cual se busca encontrar los consensos con más organizaciones y activistas, en donde lo que prevalece es el tema colectivo y la justicia social, lo cual implica una mayor capacidad para discutir, consensuar, incluir, escuchar la crítica responsable y hacer un proyecto responsable, junto con quienes se comprometan en el mismo. Este es el que me interesa, desde donde vivo y asumo mi responsabilidad como luchadora social.

Entendiendo que este es un tema de derechos humanos y por la no discriminación, el activismo colectivo lo expreso en el día a día, en mi comunidad y con mi familia, al mismo tiempo que veo la forma de incidir en la política formal, que es desde donde se pueden generar cambios legislativos que transformen la sociedad. Reconozco fundamental la vinculación con la Academia, como espacio de análisis, de generación de ideas y aplicación de teorías. No puede haber un activismo responsable si no se cuenta con información suficiente. Tengo un profundo respeto por los medios de comunicación por que desde ahí se pueden enviar mensajes que eduquen y faciliten el cambio.

RDU:¿Cuáles son las herramientas de que se apropia un luchador social para formarse un espíritu de lucha?

LKCB: Sin duda a mí me define el amor de mi madre. Ella me enseñó a mirar con dignidad a todas y todos a mi alrededor; siempre respetó mi libertad. Mi abuela y abuelo maternos me enseñaron a ser fuerte y a luchar por lo que anhelaba, a ser honesta y responsable. La UAM Xochimilco, en donde me formé, me enseñó a cuestionar, a buscar más allá de lo que se dice. Me enseñó qué hay más allá de los problemas o intereses individuales, y que sólo en grupos se puede lograr una transformación. Por ello todo el tiempo estoy buscando más información de los temas que me apasionan: los movimientos sociales.

Por supuesto Judith es un motor de lucha muy grande, con quien sueño y construyo esos anhelos en equidad.

RDU:¿Cuál es la causa o causas que te han llevado a ser una luchadora social?

LKCB: Mi primer acercamiento a la lucha social fue en la UAM-X, desde donde participaba en apoyo al movimiento Zapatista, en las brigadas de observación de derechos humanos y haciendo eventos para reunir acopio para las comunidades. En 2004 participé en el comité del VI Encuentro Lésbico Feminista, evento con una mirada feminista, pero con un total desconocimiento del movimiento y los grupos, y, por supuesto, con intereses personales que son promoventes de exclusión. Por ello decido dejar de participar en el comité. En 2007 me sumo como voluntaria a la organización de la Marcha del Orgullo en el Distrito Federal, con una mayor formación e información en términos de participación política. Esta fue una gran experiencia, ya que tenía el tiempo y la convicción de la importancia de aportar en un proyecto así; sin embargo, me encontré con un grupúsculo de poder, sectario y misógino, que pretendía hablar en nombre de todas y todos sin procesos de participación y discusión colectiva. Judith y yo éramos las únicas lesbianas y siempre me preguntaba ¿dónde están las demás? La respuesta la supe pocos meses después, tras mi participación en la comisión política y de comunicación, al evidenciar las imposiciones de quienes presidían y administraban nuestras agendas. Tras esa XXIX Marcha del Orgullo, se hizo un proceso de evaluación que llevó a destituir al entonces presidente del Comité y quedé electa por mayoría para ocupar la presidencia y coordinar la XXX Marcha. Entendí en ese momento que tenía que aportar lo que sabía y que debía gestarse un cambio que condujera a involucrar al resto de las organizaciones, a recuperar la memoria histórica y a trazar una ruta colectiva que nos llevara a incidir en las legislaciones y a discutir los distintos temas y prioridades. Fue un momento muy importante, ya que comenzaron a sumarse, a confiar y a aportar lo que cada quien sabía, al mismo tiempo que al interior del Comité que presidía se daba un vacío constante e intentos por hacerme desconocer los acuerdos colectivos permanentes. Al manifestar que no permitiría ningún desconocimiento al movimiento, vino finalmente una campaña misógina de desprestigio que no logró hacer daño, porque los hechos y mi ética eran visibles. Tras presentar mi renuncia, hice saber a las organizaciones que se sumaron, que la fuerza está en el cumplimiento de los acuerdos, en la posibilidad de sumar por los temas y en la capacidad de la crítica responsable.

Más tarde, David Razu, quien presidía el PSD en el Distrito Federal, me invitó a participar como candidata a diputada local. Entendiendo que mi compromiso era colectivo, acordamos que junto con las organizaciones que me mandataran a asumir la candidatura, elaboraríamos la agenda de derechos y que sería insertada en la plataforma del partido, comprometiéndonos a defenderla. Al quedar David Razú como asambleísta, generamos la ruta conjunta –sociedad civil y él como promovente-, para avanzar en las reformas al código civil para homologar la figura del matrimonio y el concubinato para las personas del mismo sexo.

He continuado mi participación porque creo que los cambios tenemos que gestarlos, porque sé que las necesidades sociales no pueden depender de mediaciones oportunistas, porque he asumido con toda responsabilidad la necesidad de la argumentación como una forma de cambio. Sé además que me he formado para hacer un buen trabajo, profesional, ético y responsable, Por ello permanezco siempre sumando desde donde me toca.

RDU: ¿Dentro del colectivo LGBTTTI, cómo se ha recibido el reconocimiento legal al matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a la adopción?

LKCB: Habría que reconocer que si algo caracteriza al "colectivo" es la pluralidad. No podemos ignorar que las identidades nos cruzan a todas y todos. Estas identidades religiosas, ideológicas, partidistas, culturales y económicas, nos hacen mirar simultáneamente desde distintas aristas.

En este contexto, hay quienes celebramos, desde septiembre de 2009, el impulso para homologar la figura del matrimonio y el concubinato, mientras otras voces "cupulares" intentaron, por todas las formas, impedir que se concretara el reconocimiento a estos derechos, debido a un claro interés por mantener la cooptación de nuestra agenda y poder seguir administrando las problemáticas. Puedo decir que la celebración ha sido contundente y que desde el principio rechazamos hablar del tema de adopción por tratarse de un falso debate, dado que no era un derecho nuevo, ni estábamos buscando un matrimonio de excepciones, en el que se incluyeran sólo algunos de los derechos. Por ello hablamos siempre de homologación. Habrá lesbianas y homosexuales, como heterosexuales, que decidan no casarse, pero ahora tienen el derecho a decidir. Quienes hemos decidido casarnos, lo hacemos por los derechos o por lo simbólico, o por ambos factores.

RDU: ¿Consideras que pasos como éstos llevan a la configuración que merece nuestra democracia?

LKCB: Por supuesto. Éste no es un triunfo aislado para las personas LGBT ni para el movimiento social. Es un triunfo para la democracia plural y para toda la sociedad. Reconocer y garantizar los derechos, las libertades y la dignidad, abona a frenar la violencia social que surge a partir de la discriminación.

RDU: ¿Qué perspectivas hay en tu vida, ahora que te has unido en matrimonio con Judith?

LKCB: Anhelo seguir poniendo mi fuerza en donde pueda contribuir a la transformación social y colectiva. Creo que hace falta continuar el impulso de la organización social. En mi relación al lado de Judy, espero que cada una pueda seguir creciendo sobre sus propios pies y construyendo nuestros propósitos. Sé que mientras sigamos caminando en equidad y libertad, podremos continuar construyendo una relación de amor y felicidad.

RDU: ¿Qué había en tu mente en el momento que el juez del Registro Civil les dijo: “muchas, muchas felicidades?

LKCB: Una alegría muy grande, por saber que el trabajo y el compromiso que asumimos, serviría para muchas personas más. No me equivoqué en mi apuesta al haber dado todo cuanto pude para que esto saliera adelante y nos encontráramos de frente con la historia. Además, una enorme responsabilidad, porque no era nuestra historia, sino la de muchas familias de lesbianas y homosexuales en toda la República Mexicana, quienes soñamos con igualdad y equidad frente al derecho.

RDU: ¿Podrías abundar en lo que dijo Judith una vez casadas?: “nosotras somos las mismas mujeres, pero no las mismas ciudadanas”.

LKCB: Nuestra relación tenía en ese momento 6 años de amor y respeto, de encuentros y desencuentros y el matrimonio sólo nos garantizaba los derechos de los que no gozábamos. El hecho de que pudiéramos ejercer plenamente nuestros derechos, se debía al ejercicio responsable de nuestra ciudadanía, a la organización y a la demanda puntual en quienes legislan a comprometerse, como lo hicieron en la V Legislatura. Sólo estando organizadas y organizados, podremos transformar la sociedad, ser corresponsables de las formas de gobierno y exigir una rendición de cuentas.

RDU: ¿Adoptarán un hijo?

LKCB: A las dos nos hace mucha ilusión ser mamás. Sabemos que biológicamente es más fácil, sin embargo poder darle una opción de amor, de educación y cuidados a un niño o una niña, que no tengan esas opciones, sería todo un compromiso de vida. Ya lo hemos hablado con el resto de la familia y sabiendo que el amor no llega por genética, sé que cuando seamos la familia indicada, será recibida o recibido con mucho amor por parte de sus abuelas, abuelos, tíos, etcétera. Habrá que creer.

RDU: ¿Cómo y en qué frentes continuará la lucha?

LKCB: Desde la sociedad civil, tratando de organizar acciones que como movimiento social nos hagan seguir impactando en políticas públicas. Creo que además es muy importante ganar espacios en lugares de toma de decisión y seguir incidiendo en la academia. Espero que podamos seguir comprometiendo a los partidos políticos a trabajar en pro de todas y todos, no sólo para un sector.

RDU: Cuándo marchas en un contingente, ¿de qué emociones te sientes invadida para mostrar la fuerza que te lleva a expresar tu causa?

LKCB: Me siento muy emocionada. Sé que las consignas y la claridad que podamos comunicar socialmente, puede hacer que más personas se sientan involucradas. Me compromete mucho tomar un megáfono para informar porqué estamos ahí.

RDU: ¿Qué sientes al ver los rostros a tu lado que reflejan su espíritu combativo y también una esperanza?

LKCB: Siento mucha ilusión al darme cuenta que estamos caminando por la ruta correcta, que somos mucho más que dos y que cada vez hay más gente involucrándose desde distintos espacios; que no necesitamos ser lesbianas o gays para trabajar por nuestros temas y que si queremos seguir transformando la realidad, tenemos que hacerlo traspasando las fronteras de los ghettos.

RDU: Lol Kin: ¿hay algo que quieras expresar que no te haya preguntado?

LKCB: Las luchas sociales son un compromiso de vida y no tienen un tiempo o un espacio determinado. Mucha más gente puede sumarse a hacer un cambio con un activismo en pares. Sé que así será.

 
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