Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de septiembre de 2010 Vol.11, No.9
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El reconocimiento del matrimonio entre parejas del mismo sexo y su derecho a la adopción, por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, y la determinación de su constitucionalidad, por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, son hechos que el activismo del colectivo LGBTTTI se ha adjudicado como una victoria en su larga lucha por la conquista de sus derechos, en “un ‘acto de justicia’ con el movimiento”, como lo señaló la activista Judith Vázquez. Luego de este acontecimiento histórico, a la fecha se han unido en matrimonio más de 600 parejas de lesbianas y homosexuales, desde que la primera unión la protagonizaran cinco parejas el pasado 11 de marzo en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México, entre las que figuró la formada entre Judith y la también activista Lol Kin Castañeda.

Si bien en el ejemplar de agosto abordamos el tema de la Homosexualidad, el de septiembre lo dedicamos a la cultura y el activismo del colectivo, debido a los sucesos sin precedente que se dieron en torno a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en que se reconoció además el derecho que ahora tienen los matrimonios del mismo sexo a decidir si adoptan un hijo. En este movimiento la figura del activista ha sido un factor decisivo: 159 organizaciones de la “Sociedad Unida por el Derecho al Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo”, apoyaron esta causa. Apostando por la sensibilidad de las autoridades, desde sus espacios de lucha consideraban que el artículo 146 del Código Civil del Distrito Federal tendría que ser redactado de la siguiente manera: “Artículo 146.- Matrimonio es la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua”.

Contrario a lo que pudiera pensarse, la lucha  del colectivo LGBTTTI no se limita a la expresión de consignas durante una marcha. Su activismo lo realiza el luchador social día con día, desde el ámbito personal, en el que determina sus intereses particulares con respecto al movimiento social, hasta el entorno colectivo, en el cual figuran no sólo sus comunidades, sino también sus propias familias. Pero es en lo social donde “se busca encontrar los consensos con más organizaciones y activistas, donde lo que prevalece es el tema colectivo y la justicia social, lo cual implica una mayor capacidad para discutir, consensuar, incluir, escuchar la crítica responsable y hacer un proyecto responsable”, como lo manifiesta Lol Kin Castañeda.

En este número de la RDU presentamos la colaboración de Iván San Martín Córdova, con el artículo Visibilidad de la comunidad gay y lésbica en el espacio público de la Ciudad de México: la Zona Rosa; Marinella Miano Borruso, con el trabajo Muxe': "nuevos liderazgos" y fenómenos mediáticos; Leonardo Bastida Aguilar, con la colaboración “Unidos en legítimo matrimonio”. Recuento de la lucha por el matrimonio entre parejas del mismo sexo; Norma Mogrovejo Aquise, con el artículo Los encuentros lésbicos feministas latinoamericanos y del Caribe en la era del postfeminismo, y una entrevista con la activista Lol Kin Castañeda Badillo.

 

EDITOR
Adrián Estrada Corona
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