Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de octubre de 2011 Vol.12, No.10
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Las presas de derivación en México: un caso de persistencia tecnológica prehispánica
Teresa Rojas Rabiela

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¿Por qué son efímeras las presas...
Las presas en la actualidad...
Conclusiones y Bibliografía
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Introducción


En este artículo presento un interesante ejemplo de persistencia tecnológica en materia hidráulica en México: las presas de derivación efímeras. Esas presas se han utilizado desde épocas muy antiguas hasta el presente. Su  característica más conspicua es que se reconstruyen incesantemente, año tras año, con materiales locales como piedras, tierra, arena, varas, troncos, carrizos, céspedes y cañuela. Cabe recordar que estas  presas de derivación fueron uno de los dos tipos utilizados en Mesoamérica, al lado de las presas de almacenamiento. En ambos casos  el agua se destinaba fundamentalmente a la irrigación agrícola y en forma secundaria al consumo humano  (Rojas Rabiela, 2009).  


Presa Agua Azul, Cuadrilla de Álvarez, Putla, Oaxaca.

La información arqueológica, histórica y etnográfica con la que contamos nos sirve para documentar la presencia y características de las presas de derivación temporales a través de la historia de México desde sus orígenes más remotos hasta el día de hoy. Las evidencias arqueológicas, sin embargo, son muy escasas, habida cuenta de su naturaleza temporal intrínseca. En contraste, las fuentes históricas escritas a partir de la conquista (manuscritos de archivo, códices y  fotografías, entre otras) nos dan pistas muy valiosas que, combinadas con las descripciones etnográficas modernas, nos proporcionan los elementos básicos para esbozar su evolución histórica, con sus continuidades y cambios. Su persistencia por más de cinco siglos es digno de estudio, además de que este tipo de obras de pequeña irrigación bien podría servir para  desarrollos futuros, dadas sus características de tecnología limpia, de pequeña escala y posibles de manejar a través de la cooperación de las comunidades, sin grandes aparatos burocráticos.

Función y características de las presas efímeras mexicanas

La función básica de las presas efímeras es derivar agua de los arroyos y ríos perennes durante la temporada de secas, aprovechando la gravedad, para irrigar las tierras de las riberas, aguas abajo. Adicionalmente hemos  constatado que, al menos en dos de las zonas estudiadas, estas parcelas no solamente están niveladas para que el agua de riego pueda ser mejor distribuida, sino que son artificiales, a la manera de las clasificadas como terraza del fondo de los valles (Donkin, 1979: 32). Es el caso de los “trompezones” de las riberas del río Tlapaneco, Guerrero, en la cuenca del Balsas (Gutiérrez, 2008) o de las observadas por nosotros en el río Extorax, Querétaro (Rojas Rabiela y Gutiérrez Ruvalcaba, 2011).

Las estrategias que los campesinos prehispánicos utilizaron para irrigar estas tierras fueron básicamente dos, en correspondencia con las condiciones climáticas locales y las características de las especies cultivadas. La primera se practicó en las tierras calientes y templadas, donde se realizaban siembras de riego con plantas anuales durante la temporada de secas, cuya producción se sumaba a la del ciclo de temporal practicado en la misma parcela; las plantas perennes, particularmente los frutales, recibían también el beneficio del riego. La segunda estrategia se observó en las tierras frías, cuyo objeto era adelantar la siembra durante el único ciclo posible (el de temporal) y de esa forma asegurar el crecimiento del maíz y las otras anuales, antes de la aparición de las heladas o granizadas que solían presentarse al final del ciclo.   

A partir de la introducción de los cereales del Viejo Mundo a la Nueva España, adaptadas a las bajas temperaturas, pudieron realizarse dos ciclos, uno de maíz en el de temporal y otro de trigo, cebada o avena en el de estiaje o secas. Su adopción significó, sin lugar a dudas, la ampliación de la frontera agrícola en el país, tanto altitudinal como longitudinalmente.

Características de las presas de derivación

Las presas de derivación son al mismo tiempo flexibles y transitorias. Estructuras de poca altura, se han elaborado con materiales que los campesinos mismos  toman de su entorno inmediato, que pueden ser desde sencillos alineamientos de piedras, hasta bordos de tierra o arena compactada, reforzados con pilotes o con una especie de canastos hechos con estacas, ramas, carrizos, cañuela y piedras a manera de contrafuertes. Lo que resulta es una especie de bordo o dique que se coloca sesgado o perpendicular en el cauce del arroyo o río perenne con objeto  de obligar “a las aguas a desviarse a un canal artificial previamente construido y poder elevar su nivel e irrigar por gravedad las parcelas de las vegas agua abajo, aprovechando el desnivel” (Obras hidráulicas en la América colonial, 1990: 240). Con la crecida de las aguas de los arroyos y ríos, las presas quedan sumergidas,  sin oponer gran resistencia al paso de las aguas ni sufrir graves daños, aunque en ocasiones son destruidas (Idem). Con frecuencia los campesinos logran quitar los materiales más valiosos, principalmente los troncos, para reutilizarlo en la siguiente temporada.


Presa río Purificación, Putla, Oaxaca.

En algunas de las regiones estudiadas a nivel arqueológico en México, las represas efímeras se combinaron con pequeños acueductos hechos de piedra o troncos, que conducían el agua desde las tomas  situadas en los niveles más altos. Uno de estos sistemas fue el del  acueducto de Xiquila en la Mixteca Alta (Woodbury y Neely 1972: 102-109) y posiblemente el de la barranca del río Venados o Tulancingo observados por nosotros (Rojas Rabiela y Gutiérrez Ruvalcaba, 2011). 

Los nombres de las presas de derivación

Los nombres que estas presas reciben hoy en día son los siguientes: bordos, presas, presones,  represos, empalizadas, estacas, bocatomas y acequias de crecida. En el  náhuatl de Tlaxcala es atzacualoni  (Sánchez, 1992), que fray Alonso de Molina tradujo en su Vocabulario del siglo XVI como “Tapón con que atapan y cierran el alberca de agua etc.”  Es importante señalar que en la España del tiempo de la conquista se construía un tipo de represa de tierra similar a la mexicana, llamada azud, palabra árabe que significa regadera y que se describe como “El principio de la acequia o de la presa de agua que se saca de un río...” (Diccionario de autoridades, 1726). Tenemos aquí un ejemplo muy interesante de paralelismo tecnológico al que habrá que darle seguimiento.

Distribución


Es bastante probable que la tecnología de las presas de derivación haya sido la más usada para irrigar las tierras de los valles del centro, sur y occidente de Mesoamérica, aquellas que contaron con ríos y arroyos permanentes. Sobra decir que estas presas no se utilizaron en las regiones con altas precipitaciones y grandes ríos, particularmente las de la vertiente del Golfo de México y el Sureste. Tampoco pudieron construirse en la península de Yucatán, cuyos ríos son subterráneos.


 
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