La realidad virtual es directamente proporcional a la
presencial.
Manuel Zavala y Alonso
Escritura y periodismo cultural se han transformado de manera radical en
los últimos quince años. Los factores que han producido ese
cambio han sido: los vectores económicos mundiales, los procesos democratizadores,
y las tecnologías de la información y la comunicación.
Las condiciones sociales y el periodismo cultural
En primer término, el capitalismo salvaje con su modelo de “es
negocio o desaparece” ha conducido a las industrias culturales y del
entretenimiento a una batalla que parece no tener fin. Los productos y servicios
culturales, que no están inscritos dentro de la esfera de la industria
del entretenimiento, jamás han tenido como objetivo el producir grandes
ganancias; los objetivos de su producción están basados en
generar valores que estructuran y dan identidad a la sociedad. Por el contrario,
los productos para el entretenimiento están fundamentados en generar
dinero de inmediato, al proporcionar a la sociedad esparcimiento sin cuestionamientos,
y reforzar las estructuras del ciclo sin fin: producción–consumo–ganancias–inversión–producción hasta
el infinito.
Al estar la sociedad estructurada para funcionar bajo las premisas del neoliberalismo,
en el cual el libre mercado y el modelo de negocio están por encima
de cualquier cosa, la simple idea de que exista una industria cultural sin
objetivos inmediatos redituables parece extravagante y totalmente fuera de
la realidad.
De ahí que, en el último lustro, no sólo en México
sino en todo el mundo, las secciones de cultura en la mayoría de los
diarios y semanarios impresos se hayan visto reducidas o hayan desaparecido,
dada la ausencia de inversiones publicitarias y de ganancias, así como
por el desinterés de los lectores generado por los propios valores
de la sociedad, mismos que apuntan a formar individuos sin capacidades críticas
o reflexivas.
En segundo lugar, la evolución democrática de la sociedad
entera ha ido permeando todas las estructuras y formas de comunicación.
Los monopolios y controles de quien escribe y publica se han modificado de
manera sustantiva con dicha demanda democrática. La verticalidad absoluta
de los consejos editoriales se ha venido abajo debido al propio proceso de
apertura promovido por la sociedad.
Y en tercer término, las condiciones de producción por costos,
inmediatez e impacto ecológico, han hecho que los medios impresos
se reduzcan de manera sustantiva, sobre todo en las secciones que no producen
los dividendos exigidos por los momentos financieros globales. El universo
de papel se ha modificado fundamentalmente por los factores expuestos, pero
también por una razón esencial: la vigencia del propio contenido.
A nadie sorprende que un diario impreso se vuelva obsoleto a las once de
la mañana, cuando en los medios electrónicos ya se está generando
una catarata de información en todo el orbe.
El capitalismo salvaje, los procesos democráticos y las condiciones
de producción y consumo son pues los grandes factores por los cuales
el periodismo cultural se ha modificado en sus estrategias, modos de producción
y vasos comunicantes con la sociedad. En todo este escenario, también
aparecen las nuevas tecnologías de la información y comunicación TIC como
parte del cambio fundamental en el periodismo.