Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de diciembre de 2011 Vol.12, No.12
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Balance y perspectivas del portal La novela corta: una biblioteca virtual
Gustavo Jiménez Aguirre

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Al empezar 2009 no existía un sitio de referencia en lengua española para el estudio y difusión de la novela corta. Con ese estímulo un grupo de investigadores y becarios del Centro de Estudios Literarios de la UNAM —forjados como editores digitales gracias a su participación en el proyecto multimedia Amado Nervo: lecturas de una obra en el tiempo— se propuso crear el portal que ahora nos ocupa. Otro impulso provino de la preparación de Otras vidas, otras novelas, volumen que reúne las once novelas cortas de Nervo, autor del que ya se había editado un par de novelas en facsímil en el portal de dicho proyecto:http://www.amadonervo.net. El grupo dedicó buena parte de aquel año a la planeación y diseño del sitio, así como a la investigación, conformación y edición de un corpus narrativo y crítico, paralelamente organizó el coloquio internacional “Panorama de la novela corta en México (1872-1922)”, que culminó el 8 de octubre de 2009 con la presentación de La novela corta: una biblioteca virtualhttp://www.lanovelacorta.com/.

A partir de aquella fecha el portal ha difundido novelas de dominio público, escritas durante el periodo 1872-1922. A propósito del año fundacional para la novela corta en México, precisemos que 1872 fue un año determinante para la evolución del género. Las respectivas publicaciones hemerográficas de Confesiones de un pianista (Justo Sierra) y de Antonia (Ignacio Manuel Altamirano) representan un cambio esencial entre estas narraciones de carácter intimista y las tesis nacionalistas de La Navidad en las montañas (1871) del propio Altamirano. Visto desde otro ángulo, ambas novelas inician el tratamiento de temas y motivos inusitados y perdurables en la narrativa mexicana: la iniciación sentimental y erótica de los adolescentes masculinos, la aparición de la femme fatale, estereotipo del periodo que culmina en Salamandra de Efrén Rebolledo (1919), la confrontación genérica de la sexualidad, la condición conflictiva del artista en la sociedad, entre otras temáticas y aspectos formales que anuncian y proyectan la novedad y vigencia de la novela corta, más allá de la otra fecha límite, 1922, con la que acotamos originalmente el estudio y edición del género en México.

El corpus de este portal contiene una serie de autores mexicanos considerados cursis y pasados de moda, durante buena parte del siglo XX. Como hubiera propuesto Ruben Darío, el equipo de trabajo procuró editar a aquellos “raros” con el mayor rigor textual, acudiendo a las decisiones centrales de sus autores. Los editores descubrieron que obras fundamentales de la modernidad narrativa mexicana, Salamandra, por citar un caso singular, no se conocían en sus últimas versiones; o bien, que había ediciones no tan confiables de otras novelas, y por ello se recuperaron primeras publicaciones hemerográficas de obras tan reproducidas como El pastor Corydon, de Manuel José Othón.Esas decisiones sólo fueron posibles en la medida en la que profundizamos en la historia textual y crítica de cada obra. De ahí que también propusiéramos nuevas interpretaciones sobre la base de lo mucho o poco que otros especialistas habían andado. Todo ese proceso nos permitió dar cuenta de la modernidad de la novela corta mexicana durante aquellos cincuenta años que cimentaron la narrativa del siglo XX. Por último, aunque en realidad fue lo primero que hicimos en calidad de grupo, pensamos, discutimos y, con la colaboración de profesionales en edición digital y en diseño tratamos de ofrecer las mejores condiciones técnicas de lectura, tanto para los textos descargables en html y pdf como para los que se leen exclusivamente en pantalla.

Alojadas en la sección Sala de Lectura, a la fecha se cuenta con poco más de veinte obras, en versiones anotadas y facsimilares, de autores como Justo Sierra, Federico Gamboa, Amado Nervo, Laura Méndez de Cuenca, Francisco Monterde y Mariano Azuela, entre otros cultivadores de la narrativa fantástica y de diversas temáticas sociales y del artista que expresan el tránsito de la modernidad del género entre los dos centurias precedentes. Para cada obra se solicitaron presentaciones, historias textuales y notas biográficas. Estos archivos y los de las novelas son descargables.

La sección Biblioteca hospeda inicialmente dos investigaciones antológicas en proceso: "Poética de la novela corta" y "Parajes de la novela corta en México". La primera recoge reflexiones de los propios autores en lengua española sobre las características del género, desde principios del siglo XX hasta textos recientes, solicitados por los editores del portal. El segundo hipertexto se construye con artículos y ensayos panorámicos que consignan la evolución de la novela corta en México. Además esta sección contiene dos apartados con las notas biográficas y críticas sobre los autores y las narraciones editadas y los facsímiles de la sala de lectura. Algunos de esos textos contienen enlaces con otras interpretaciones. Los vínculos de esta biblioteca extienden el propósito de promover el diálogo textual, crítico y reflexivo en torno a la novela corta de distintas épocas y latitudes hispánicas. El trabajo más reciente de esta sección es Bibliohemerografía de la novela corta en México, dividida en tres apartados: “Recepción y poética de la novela corta (1872-1922)”, “Ediciones en vida de los autores” y “Crítica (1922-2009)”.

El trabajo de investigación, las labores editoriales, la formación docente, la elaboración de un par de tesis y la promoción del portal ha sido posible gracias al compromiso profesional del equipo: los web másters, el consejo y el comité del portal. Debemos a todos el que La novela corta: una biblioteca virtual ocupe uno de los cinco lugares de referencia en Google y Yahoo, partiendo de la frase “novela corta”. En 2010 el número de visitantes distintos fue de 17,369; en el transcurso de este año, la cifra correspondiente es de 18,400. Así en dos años, el total de visitantes llegará a 36,000, de acuerdo con las cifras auditadas por la empresa Host Dyme.

Los lectores actuales de este portal son algo más quecifras: algunos tienen rostros diferentes a los estudiantes de las facultades de Letras de diversas universidades capitalinas y de un par de entidades de la República. Me refiero, por ejemplo, a los navegantes de Tenancingo, Estado de México, que participaron en 2010 en un círculo de discusión de lectura, siguiendo las novelas del portal; o bien, a los estudiantes de secundarias técnicas y a los del Colegio de Bachilleres, en cuyas bibliografías básicas aparece referida lanovelacorta.com. Estas comunidades demuestran que el hipertexto es una herramienta didáctica eficaz, pero también que su importancia va más allá de las aulas escolares, pues difícilmente puede sostenerse la cifra mensual de visitas con público estudiantil.

Independientemente del soporte, toda estrategia editorial implica concebir el perfil de un lector. En principio, el público deseable de La novela corta: una biblioteca virtual era el de profesores y estudiantes universitarios de letras, nacionales y extranjeros. Atentos a sus expectativas de lectura, partimos de llenar un vacío editorial y crítico en torno a un género idóneo para la red. Mientras descubrimos cómo se diversificaban y crecían los lectores de aquellas novelas mal atendidas por la industria editorial, exploramos la manera de proponer otra etapa del portal. Con el propósito de exponer las perspectivas actuales de los editores, ofrezco un breve resumen de las actividades y productos realizados en los dos años recientes.

Celebrado el coloquio internacional “Panorama de la novela corta en México (1872-1922)”, los organizadores del evento empezamos a discutir la idea de publicar los textos de las conferencias y las mesas redondas. Corrían las últimas semanas de 2009. Pronto descubrimos que, para darle coherencia a un libro panorámico sobre la temática que habíamos empezado a estudiar un año antes, se requería solicitar otras colaboraciones, y que, aun así, sólo tendríamos un mapa parcial de los seis tramos del territorio que ya para entonces nos interesaba explorar: 1) el de la fundación de la modernidad de la novela corta mexicana en 1872 y su travesía inicial de cincuenta años; 2) el de las novelas enfrentadas en el campo abierto de las vanguardias y el nacionalismo, durante las décadas de 1920-1930; 3) el de las obras y los autores que circundan el canon del medio siglo en adelante; 4) el de quienes sumaron rupturas y cercanías con lo que quiera decir aquella construcción prestigiosa; 5) el de las obras que dialogan entre sí, rompiendo límites narrativos y temporales, y 6) el de las novelas con paisaje al inicio de esta centuria. Sobre la mesa de las discusiones (literalmente integramos un seminario que sesionó durante 2010 y el primer trimestre del presente), se nos había quedado la conferencia de clausura del coloquio: “Notas largas para novelas cortas”, del narrador veracruzano Luis Arturo Ramos. ¿Dónde poner esa reflexión sobre el género que daba continuidad a la de Nervo en 1918, seguido por las de los Contemporáneos en los treinta? La decisión temporal fue editarla en el portal La novela corta: una biblioteca virtual. De su sección “Poética de la Novela Corta”, una de las más visitadas del sitio, pasa ahora al primer capítulo del libro que surgió de ese otro esfuerzo colectivo: Una selva tan infinita: la novela corta en México (1872-2011), actualmente en prensa por la Dirección de Literatura de esta Universidad.

Las 36 colaboraciones de dicha obra han sido pagadas por la Fundación para las Letras Mexicanas. La cesión de derechos comprende tanto el formato impreso como la edición que se hará en el portal con apoyo del FONCA a través del Programa de Apoyo a Proyectos y Coinversiones Culturales que reconoció el trabajo del grupo en la convocatoria 2011. El diseño y la navegación de este producto permitirá vincular una parte de sus estudios con las obras correspondientes de una nueva sala de lectura. De esta manera, se creará una red de sentidos y lecturas dentro del portal. El nuevo corpus incluirá veintiún obras del periodo 1922-1987. Sin descuidar en absoluto la calidad literaria, nuestras decisiones tuvieron que sortear tanto impedimentos de cesión de derechos (Aura y El gallo de oro, entre los casos emblemáticos) como la presencia en el mercado mexicano de ediciones recientes, de manera especial aquellas obras consideradas clásicos escolares (Las batallas en el desierto y La tumba) o las recién agrupadas en los seis volúmenes de “18 para los 18”, de la que no proponemos ninguna en esta colección digital. Se trata de los siguientes títulos:

  1. La Señorita Etcétera (1922), Arqueles Vela.
  2. El joven (1923), Salvador Novo.
  3. La malhora (1923), Mariano Azuela.
  4. Sor adoración del divino verbo (1923), Julio Jiménez Rueda.
  5. Novela como nube (1928), Gilberto Owen.
  6. Dama de corazones (1928), Xavier Villaurrutia.
  7. Proserpina rescatada (1929), Jaime Torres Bodet.
  8. La rueca de aire (1930), José Martínez Sotomayor.
  9. Los fusilados (1934), Cipriano Campos Alatorre.
  10. El corsario beige (1940), Renato Leduc.
  11. Jack (1940), Lorenzo Turret Rosas.
  12. Cerrazón sobre Nicómaco (1946), Efrén Hernández
  13. La puerta en el muro (1951), Francisco Tario.
  14. El norte (1957), Emilio Carballido.
  15. Polvos de arroz (1958), Sergio Galindo.
  16. La plaza de puerto Santo (1961), Luisa Josefina Hernández.
  17. El sol que estás mirando (1981), Jesús Gardea.
  18. El gato (1974), Juan García Ponce.
  19. Cementerio de tordos (1982), Sergio Pitol.
  20. La noche del grito (1987), Manuel Echeverría.
  21. Domingo (1987), Luis Arturo Ramos.

El alojamiento ordenado de este un nuevo corpus obliga a reestructurar las dos secciones principales del portal (Sala de Lectura y Biblioteca), redefinir sus conceptos y la navegación del sitio, lo que implica crear otra propuesta de diseño web. Como he tratado de resumir, tanto el nuevo corpus de novelas por editar como los apartados críticos del portal, parten de un principio: el de cobrar conciencia de lo mucho que nos falta para conocer este territorio selvático, intrincado y generoso, infinito y asequible, tanto como nos propongamos explorarlo y abrirlo a nuestra experiencia y a la curiosidad de los lectores más disímiles. Con Carlos Monsiváis, todos los colaboradores de este portal, tenemos la convicción que ésa es una de las responsabilidades que nos atañen como comunidad crítica de las tradiciones literarias mexicanas. La novela corta es una de ellas y su continuidad y calidad le deben asegurar, por lo menos, un documento de identidad que certifique su mayoría de edad y le permita el libre tránsito por el concierto de las tradiciones occidentales de mayor valía. Para ello deberá quedar atrás el regateo que le ha negado identidad y voz propias. A la vez, cierta crítica, a despecho de nuestra indiferencia y molicie, se verá obligada a dejar de repetir el lugar común de que la poesía mexicana es la mejor y más sólida de nuestras tradiciones. No intento subir al podio a ninguna de ellas porque el gusto y el placer literarios no se miden en competencias de corta o larga trayectoria ni se premian con medallas e himnos, y por que, en última instancia, la decisión final la toman los lectores. A ellos les damos la palabra.


 
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