Al empezar 2009 no existía un sitio de referencia en lengua española
para el estudio y difusión de la novela corta. Con ese estímulo
un grupo de investigadores y becarios del Centro de Estudios Literarios de
la UNAM —forjados como editores digitales gracias a su participación
en el proyecto multimedia Amado Nervo: lecturas de una obra en el tiempo— se
propuso crear el portal que ahora nos ocupa. Otro impulso provino de la preparación
de Otras vidas, otras novelas, volumen que reúne las once
novelas cortas de Nervo, autor del que ya se había editado un par de
novelas en facsímil en el portal de dicho proyecto:http://www.amadonervo.net.
El grupo dedicó buena parte de aquel año a la planeación
y diseño del sitio, así como a la investigación, conformación
y edición de un corpus narrativo y crítico, paralelamente organizó el
coloquio internacional “Panorama de la novela corta en México
(1872-1922)”, que culminó el 8 de octubre de 2009 con la presentación
de La novela corta: una biblioteca virtualhttp://www.lanovelacorta.com/.
A partir de aquella fecha el portal ha difundido novelas de dominio público,
escritas durante el periodo 1872-1922. A propósito del año fundacional
para la novela corta en México, precisemos que 1872 fue un año
determinante para la evolución del género. Las respectivas publicaciones
hemerográficas de Confesiones de un pianista (Justo Sierra)
y de Antonia (Ignacio Manuel Altamirano) representan un cambio esencial
entre estas narraciones de carácter intimista y las tesis nacionalistas
de La Navidad en las montañas (1871) del propio Altamirano.
Visto desde otro ángulo, ambas novelas inician el tratamiento de temas
y motivos inusitados y perdurables en la narrativa mexicana: la iniciación
sentimental y erótica de los adolescentes masculinos, la aparición
de la femme fatale, estereotipo del periodo que culmina en Salamandra de
Efrén Rebolledo (1919), la confrontación genérica de
la sexualidad, la condición conflictiva del artista en la sociedad,
entre otras temáticas y aspectos formales que anuncian y proyectan
la novedad y vigencia de la novela corta, más allá de la otra
fecha límite, 1922, con la que acotamos originalmente el estudio y
edición del género en México.
El corpus de este portal contiene una serie de autores mexicanos considerados
cursis y pasados de moda, durante buena parte del siglo XX. Como hubiera propuesto
Ruben Darío, el equipo de trabajo procuró editar a aquellos “raros” con
el mayor rigor textual, acudiendo a las decisiones centrales de sus autores.
Los editores descubrieron que obras fundamentales de la modernidad narrativa
mexicana, Salamandra, por citar un caso singular, no se conocían
en sus últimas versiones; o bien, que había ediciones no tan
confiables de otras novelas, y por ello se recuperaron primeras publicaciones
hemerográficas de obras tan reproducidas como El pastor Corydon,
de Manuel José Othón.Esas decisiones sólo fueron posibles
en la medida en la que profundizamos en la historia textual y crítica
de cada obra. De ahí que también propusiéramos nuevas
interpretaciones sobre la base de lo mucho o poco que otros especialistas
habían andado. Todo ese proceso nos permitió dar cuenta de la
modernidad de la novela corta mexicana durante aquellos cincuenta años
que cimentaron la narrativa del siglo XX. Por último, aunque en realidad
fue lo primero que hicimos en calidad de grupo, pensamos, discutimos y, con
la colaboración de profesionales en edición digital y en diseño
tratamos de ofrecer las mejores condiciones técnicas de lectura, tanto
para los textos descargables en html y pdf como para los que se leen exclusivamente
en pantalla.

Alojadas en la sección Sala de Lectura, a la fecha se cuenta con poco
más de veinte obras, en versiones anotadas y facsimilares, de autores
como Justo Sierra, Federico Gamboa, Amado Nervo, Laura Méndez de Cuenca,
Francisco Monterde y Mariano Azuela, entre otros cultivadores de la narrativa
fantástica y de diversas temáticas sociales y del artista que
expresan el tránsito de la modernidad del género entre los dos
centurias precedentes. Para cada obra se solicitaron presentaciones, historias
textuales y notas biográficas. Estos archivos y los de las novelas
son descargables.

La sección Biblioteca hospeda inicialmente dos investigaciones antológicas
en proceso: "Poética de la novela corta" y "Parajes
de la novela corta en México". La primera recoge reflexiones de
los propios autores en lengua española sobre las características
del género, desde principios del siglo XX hasta textos recientes, solicitados
por los editores del portal. El segundo hipertexto se construye con artículos
y ensayos panorámicos que consignan la evolución de la novela
corta en México. Además esta sección contiene dos apartados
con las notas biográficas y críticas sobre los autores y las
narraciones editadas y los facsímiles de la sala de lectura. Algunos
de esos textos contienen enlaces con otras interpretaciones. Los vínculos
de esta biblioteca extienden el propósito de promover el diálogo
textual, crítico y reflexivo en torno a la novela corta de distintas épocas
y latitudes hispánicas. El trabajo más reciente de esta sección
es Bibliohemerografía de la novela corta en México,
dividida en tres apartados: “Recepción y poética de la
novela corta (1872-1922)”, “Ediciones en vida de los autores” y “Crítica
(1922-2009)”.

El trabajo de investigación, las labores editoriales, la formación
docente, la elaboración de un par de tesis y la promoción del
portal ha sido posible gracias al compromiso profesional del equipo: los web
másters, el consejo y el comité del portal. Debemos a todos
el que La novela corta: una biblioteca virtual ocupe uno de los cinco
lugares de referencia en Google y Yahoo, partiendo de la frase “novela
corta”. En 2010 el número de visitantes distintos fue de 17,369;
en el transcurso de este año, la cifra correspondiente es de 18,400.
Así en dos años, el total de visitantes llegará a 36,000,
de acuerdo con las cifras auditadas por la empresa Host Dyme.
Los lectores actuales de este portal son algo más quecifras: algunos
tienen rostros diferentes a los estudiantes de las facultades de Letras de
diversas universidades capitalinas y de un par de entidades de la República.
Me refiero, por ejemplo, a los navegantes de Tenancingo, Estado de México,
que participaron en 2010 en un círculo de discusión de lectura,
siguiendo las novelas del portal; o bien, a los estudiantes de secundarias
técnicas y a los del Colegio de Bachilleres, en cuyas bibliografías
básicas aparece referida lanovelacorta.com. Estas comunidades demuestran
que el hipertexto es una herramienta didáctica eficaz, pero también
que su importancia va más allá de las aulas escolares, pues
difícilmente puede sostenerse la cifra mensual de visitas con público
estudiantil.
Independientemente del soporte, toda estrategia editorial implica concebir
el perfil de un lector. En principio, el público deseable de La
novela corta: una biblioteca virtual era el de profesores y estudiantes
universitarios de letras, nacionales y extranjeros. Atentos a sus expectativas
de lectura, partimos de llenar un vacío editorial y crítico
en torno a un género idóneo para la red. Mientras descubrimos
cómo se diversificaban y crecían los lectores de aquellas novelas
mal atendidas por la industria editorial, exploramos la manera de proponer
otra etapa del portal. Con el propósito de exponer las perspectivas
actuales de los editores, ofrezco un breve resumen de las actividades y productos
realizados en los dos años recientes.
Celebrado el coloquio internacional “Panorama de la novela corta en
México (1872-1922)”, los organizadores del evento empezamos a
discutir la idea de publicar los textos de las conferencias y las mesas redondas.
Corrían las últimas semanas de 2009. Pronto descubrimos que,
para darle coherencia a un libro panorámico sobre la temática
que habíamos empezado a estudiar un año antes, se requería
solicitar otras colaboraciones, y que, aun así, sólo tendríamos
un mapa parcial de los seis tramos del territorio que ya para entonces nos
interesaba explorar: 1) el de la fundación de la modernidad de la novela
corta mexicana en 1872 y su travesía inicial de cincuenta años;
2) el de las novelas enfrentadas en el campo abierto de las vanguardias y
el nacionalismo, durante las décadas de 1920-1930; 3) el de las obras
y los autores que circundan el canon del medio siglo en adelante; 4) el de
quienes sumaron rupturas y cercanías con lo que quiera decir aquella
construcción prestigiosa; 5) el de las obras que dialogan entre sí,
rompiendo límites narrativos y temporales, y 6) el de las novelas con
paisaje al inicio de esta centuria. Sobre la mesa de las discusiones (literalmente
integramos un seminario que sesionó durante 2010 y el primer trimestre
del presente), se nos había quedado la conferencia de clausura del
coloquio: “Notas largas para novelas cortas”, del narrador veracruzano
Luis Arturo Ramos. ¿Dónde poner esa reflexión sobre
el género que daba continuidad a la de Nervo en 1918, seguido por las
de los Contemporáneos en los treinta? La decisión temporal fue
editarla en el portal La novela corta: una biblioteca virtual. De
su sección “Poética de la Novela Corta”, una de
las más visitadas del sitio, pasa ahora al primer capítulo del
libro que surgió de ese otro esfuerzo colectivo: Una selva tan
infinita: la novela corta en México (1872-2011), actualmente en
prensa por la Dirección de Literatura de esta Universidad.
Las 36 colaboraciones de dicha obra han sido pagadas por la Fundación para las Letras Mexicanas.
La cesión de derechos comprende tanto el formato impreso como la edición
que se hará en el portal con apoyo del FONCA a través del Programa
de Apoyo a Proyectos y Coinversiones Culturales que reconoció el trabajo
del grupo en la convocatoria 2011. El diseño y la navegación
de este producto permitirá vincular una parte de sus estudios con las
obras correspondientes de una nueva sala de lectura. De esta manera, se creará una
red de sentidos y lecturas dentro del portal. El nuevo corpus incluirá veintiún
obras del periodo 1922-1987. Sin descuidar en absoluto la calidad literaria,
nuestras decisiones tuvieron que sortear tanto impedimentos de cesión
de derechos (Aura y El gallo de oro, entre los casos emblemáticos)
como la presencia en el mercado mexicano de ediciones recientes, de manera
especial aquellas obras consideradas clásicos escolares (Las batallas
en el desierto y La tumba) o las recién agrupadas en los
seis volúmenes de “18 para los 18”, de la que no proponemos
ninguna en esta colección digital. Se trata de los siguientes títulos:
- La Señorita Etcétera (1922), Arqueles Vela.
- El joven (1923), Salvador Novo.
- La malhora (1923), Mariano Azuela.
- Sor adoración del divino verbo (1923), Julio Jiménez
Rueda.
- Novela como nube (1928), Gilberto Owen.
- Dama de corazones (1928), Xavier Villaurrutia.
- Proserpina rescatada (1929), Jaime Torres Bodet.
- La rueca de aire (1930), José Martínez Sotomayor.
- Los fusilados (1934), Cipriano Campos Alatorre.
- El corsario beige (1940), Renato Leduc.
- Jack (1940), Lorenzo Turret Rosas.
- Cerrazón sobre Nicómaco (1946), Efrén Hernández
- La puerta en el muro (1951), Francisco Tario.
- El norte (1957), Emilio Carballido.
- Polvos de arroz (1958), Sergio Galindo.
- La plaza de puerto Santo (1961), Luisa Josefina Hernández.
- El sol que estás mirando (1981), Jesús Gardea.
- El gato (1974), Juan García Ponce.
- Cementerio de tordos (1982), Sergio Pitol.
- La noche del grito (1987), Manuel Echeverría.
- Domingo (1987), Luis Arturo Ramos.
El alojamiento ordenado de este un nuevo corpus obliga a reestructurar las
dos secciones principales del portal (Sala de Lectura y Biblioteca), redefinir
sus conceptos y la navegación del sitio, lo que implica crear otra
propuesta de diseño web. Como he tratado de resumir, tanto el nuevo
corpus de novelas por editar como los apartados críticos del portal,
parten de un principio: el de cobrar conciencia de lo mucho que nos falta
para conocer este territorio selvático, intrincado y generoso, infinito
y asequible, tanto como nos propongamos explorarlo y abrirlo a nuestra experiencia
y a la curiosidad de los lectores más disímiles. Con Carlos
Monsiváis, todos los colaboradores de este portal, tenemos la convicción
que ésa es una de las responsabilidades que nos atañen como
comunidad crítica de las tradiciones literarias mexicanas. La novela
corta es una de ellas y su continuidad y calidad le deben asegurar, por lo
menos, un documento de identidad que certifique su mayoría de edad
y le permita el libre tránsito por el concierto de las tradiciones
occidentales de mayor valía. Para ello deberá quedar atrás
el regateo que le ha negado identidad y voz propias. A la vez, cierta crítica,
a despecho de nuestra indiferencia y molicie, se verá obligada a dejar
de repetir el lugar común de que la poesía mexicana es la mejor
y más sólida de nuestras tradiciones. No intento subir al podio
a ninguna de ellas porque el gusto y el placer literarios no se miden en competencias
de corta o larga trayectoria ni se premian con medallas e himnos, y por que,
en última instancia, la decisión final la toman los lectores.
A ellos les damos la palabra.