Desde hace ya algún tiempo el tema de la novedad y lo revolucionario
de las publicaciones digitales se ha ido agotando para dar paso a discusiones
más enfocadas y específicas. La razón de este
Encuentro, específicamente las publicaciones digitales culturales,
es un ejemplo de cómo el mundo de las publicaciones digitales ha ido
madurando con el tiempo. Finalmente ya podemos hablar de una historia de las
publicaciones digitales, de procesos y cambios que se han ido dando a lo largo
de ya varias décadas de este fenómeno. Y sin embargo, no deja
de ser un tema cargado, apasionante y ciertamente todavía con discusiones
aparentemente superadas pero que continúan ahí. Recientemente
tanto en el 1er Simposio de Libro Electrónico organizado por CONACULTA
y la IX Conferencia Internacional sobre Bibliotecas Universitarias, se escucharon
numerosas expresiones de desconfianza en el mejor de los casos y en otras,
de franca paranoia al potencial de las publicaciones digitales. También
se mencionó en varias ocasiones que la llegada de los libros electrónicos
era inminente. ¿Qué no llegaron desde hace años? me pregunto. Lo
que más me sorprendió sin embargo, fue la repetida defensa del
libro como objeto cultural y de transmisión de conocimiento. La defensa
generalmente sólo viene cuando uno se siente atacado.
La pregunta para nosotros los estudiosos o creadores de las publicaciones digitales
es: ¿el mundo está dividido entre los evangelizadores y creyentes
del medio y los que no, y será el tiempo el que decida esta discusión?
o ¿será que no hemos sido lo suficientemente exitosos en nuestros
proyectos para demostrar lo que se puede lograr con las publicaciones digitales? ¿Nos
hemos quedado en la teoría sin producir publicaciones convincentes? ¿Qué cosas
podemos hacer nosotros como productores y autores de publicaciones digitales
para mejorar esta percepción y sobre todo, para intentar subsanar las
carencias que sabemos que existen en el mundo editorial digital?
En las ponencias anteriores se ha hablado mucho del sello de confianza. Las
indicaciones, marcas, pistas que las publicaciones tienen para que un lector
esté interesado. ¿Qué características,
procesos, indicaciones, muestras podemos insertar en nuestras publicaciones para
facilitar este proceso? Muchos de los criterios de confianza, si hacemos un análisis,
son tácitos, subjetivos y dependen mucho de las necesidades de un lector. ¿Qué atención/cuidado
editorial debemos tener?
Para poder entender este fenómeno, es importante hacer una aclaración
previa. Parto de la hipótesis de que existen básicamente dos corrientes
de publicaciones digitales, independientemente de su estructura, tipo, tema o
forma de producción. Existen las publicaciones digitales que en realidad
son prácticamente iguales a los impresos; publicaciones que están
modelados en el papel en su forma, estructura y acomodo. Libros electrónicos
con portada, periódicos que son la versión en línea del
impreso diario, revistas digitales que mantienen numeración de páginas
y artículos de investigación con notas al pie de página.
Incorporan aspectos de control bibliográfico y legal, ya sea de forma
conciente o quizá por la inercia de la imitación; tiene título,
leyenda de derechos, autor(es) claramente identificados, ediciones e incluso
el muy formal ISBN o ISSN en su caso. Llamémoslas publicaciones digitales
tradicionales. Existen publicaciones digitales culturales de este tipo, establecidas,
reconocidas y exitosas, en ocasiones versiones en línea de impresas y
en otras, nacidas originalmente digitales.

Existen otro tipo de publicaciones digitales que no se parecen en nada
a las publicaciones impresas. Incluso aunque se quisieran hacer impresas,
no se podría.
La línea entre esta publicación y cualquier otra cosa digital es
tan delgada que pueden confundirse. En ocasiones se trata de un juego,
un producto multimedia, una colección digital, una aplicación,
una base de datos. Los nombres de este tipo de publicaciones son múltiples
y variados porque en realidad no tenemos una forma de nombrarlas. Sin embargo,
sabemos que contienen información, que transmiten conocimiento, que están
creados por alguien y que su intención es comunicar algo a un lector.
A estas las denominaremos publicaciones digitales innovadoras.
Si reflexionamos un poco sobre ellas, es claro, que muchos de las críticas
a las publicaciones digitales, están centradas en estos artefactos digitales
que se salen de la norma. Esto se debe a nuestra necesidad de hacer manejable
esta información. Las preguntas en el fondo son: ¿cómo organizarlas? ¿cómo
clasificarlas? ¿cómo catalogarlas? ¿cómo “poner
orden” en este ambiente liquido y dinámico? A los bibliógrafos
les gusta poner orden, y también a los bibliotecarios, y a los editores,
y a las libreros, y a los investigadores, y a los profesores y a los comités
evaluadores y dictaminadores. Todos estos perfiles pertenecen a profesionales
que desde hace mucho tiempo se han dedicado, en distintas etapas de la cadena,
en auxiliar el proceso, la cadena que lleva el texto escrito por el autor hasta
las manos/ojos/oídos del lector. Este tipo de materiales son los
recursos que se utilizan y necesitamos poder organizarlos, consultarlos
y manejarlos para nuestros fines.
Esto no significa que interesa el orden sobre todo, ni quitar las libertades
de un fantástico ambiente que promueve y facilita la creatividad. Finalmente
lo importante es que los materiales lleguen a los lectores. Y existe una larga
cadena de publicación que es lo que lo permite, y estos elementos auxilian
y facilitan este camino. También existen nuevas formas de difusión
(por ejemplo, los motores de búsqueda) y otros aspectos que tenemos que
tomar en consideración. Lo que se propone es ir desarrollando e ideando
una serie de lineamientos o buenas prácticas que auxilien para que este
tipo de publicaciones innovadoras puedan formar parte del mundo editorial, sin
necesariamente, sacrificar su originalidad, dinamismo o capacidad camaleónica
de ser parte libro, parte otra cosa.
Por supuesto, que esto no es una tarea fácil. Es difícil simplemente
definir el campo al que nos referimos ya que está cambiando continuamente.
Sin embargo, el estudio de una pequeña comunidad de proyectos nos puede
ayudar a identificar características que se repiten para tratar de encontrar
algunos supuestos comunes. El objetivo de este texto es comentar
en este contexto, y en particular de las publicaciones digitales culturales,
la experiencia que hemos tenido con la Red de Humanidades Digitales y un proyecto
de investigación asociado “Creación, uso y diseminación
de recursos electrónicos primarios para las Humanidades”, del Instituto
de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.
En este proyecto se identificaron poco más de cuarenta proyectos dentro
del domino de la UNAM que podemos ubicar como una publicación digital
innovadora, es decir, que no es simplemente la versión digital de algo
que pudiese haberse hecho de forma impresa. Para facilitar el proceso y también
por el área que nos interesa, nos enfocamos solamente en recursos digitales
dentro del área de las Humanidades. Adicionalmente llevamos a cabo
una serie de cuatro talleres con los creadores de los recursos digitales para
abordar temáticas como financiamiento, documentación, derechos
de autor, diseminación, indicadores de uso, entre otros temas.1
El año pasado, en otro evento en el Instituto de Investigaciones Filológicas,
propuse en una plática anterior la idea de una trayectoria de publicaciones.
Se identificaron elementos claves de las publicaciones digitales pensando
en una ‘evolución’ de las publicaciones, desde utilizar
el medio simplemente como un medio para difundir un texto, a plantear la edición
digital como algo distinto a la edición impresa, incluso hasta la edición
que permite la reutilización de objetos digitales con herramientas
para análisis e investigación.
Las primeras iniciativas de publicaciones digitales suelen enfocarse meramente
en el acceso, es decir, que la publicación en línea facilita
su consulta por un grupo más amplio como mayor aspiración. Lo
que encontramos generalmente con este tipo de proyectos es que el enfoque
está en el poner disponible, y la imaginación, el conocimiento
o los recursos no permiten más que eso. En estos casos encontramos
que generalmente los detalles editoriales son limitados y escasos. Frecuentemente
no hay mención de derechos del producto electrónico.
También existe poca o nula documentación en torno a la publicación:
qué es, qué criterios se tomaron en consideración para
la selección del material, qué tan extensa es la colección,
es una colección terminada o se seguirá agregando más
material, etcétera. En términos de leer o usar la colección,
solemos encontrar una navegación reducida, generalmente no más
que una serie de hipervínculos. Estas publicaciones suelen estar construidas “a
mano”, es decir con procesos poco automatizados.
En términos de encontrar la publicación generalmente no existen
metadatos, site maps o ningún otro tipo de recursos que facilite
detección y recuperación por parte de motores de búsqueda.
Esto limita su difusión y reduce las posibilidades de que un lector
interesado lo encuentre. En este sentido, pese a que se encuentra en Internet,
podía argumentar que en como recurso “publicado”, anunciado
al mundo, es limitado. Poner en línea una publicación, no es
suficiente para garantizar su difusión al público interesado.
Las publicaciones digitales tradicionales han tenido un importante apoyo,
en este aspecto, de las editoriales y las bibliotecas (por ejemplo, las
revistas científicas) y de librerías (por ejemplo, Amazon para los libros
electrónicos). Por lo tanto, para las publicaciones digitales
innovadoras es importante pensar ¿qué papel pueden jugar estas
organizaciones? ¿Qué otros actores puede haber? Por ejemplo,
muchas publicaciones digitales innovadoras hoy en día se están
desarrollando como apps y se encuentran disponibles a través
de servicios tales como ITunes o Android market, que tradicionalmente no se
consideran distribuidores de publicaciones. ¿Cómo
integrar estos distribuidores a la cadena?
En casos más sofisticados de publicaciones digitales encontramos una
mayor atención al detalle editorial. Por ejemplo, la fecha de la publicación,
elemento que sin duda auxilia mucho al lector. Asimismo la publicación
en sí misma se construye de una forma más automatizada, utilizando
tecnologías que apoyan la administración y generación
de contenidos, como por ejemplo, páginas construidas al vuelo de diversas
bases de datos, navegación por índices temáticos a partir
de catalogación o categorías de los materiales, integración
de multimedia, búsquedas cada vez más eficientes y avanzadas
o distintas formas de visualizar la información de acuerdo a las necesidades
del lector.
También hay mayor conciencia de la importancias de los metadatos y
del ambiente digital en donde están publicados. Las publicaciones no
se conciben tanto como entes separados simplemente puestos en línea.
En ocasiones esto se refleja en una mayor utilización de web 2.0 para
generar múltiples caminos de acceso a la publicación, facilitando
que el lector descubra e interactúe con la publicación. También
existe la iniciativa de registrar la publicación en catálogos
en línea (de bibliotecas por ejemplo). Puede existir también
numerosas estrategias de difusión fuera de línea.
En estos casos también puede existir un interés por contar con
indicadores de uso. De la misma forma en que se puede medir el impacto
de publicaciones impresas, por ejemplo, en tiraje o en ventas, las publicaciones
digitales pueden estudiarse con el número de descargas, análisis
de hipervínculos, entre muchos otros indicadores de uso.
A partir de todas las inquietudes que surgieron durante los talleres propusimos
crear una Red de Humanidades Digitales. Nuestros objetivos son promover
y fortalecer la investigación humanística y el cómputo,
con especial énfasis en la investigación y educación
en países de habla hispana. Entre nuestros principales intereses está el
fortalecimiento y promoción de la creación de lo que en esta
plática estamos denominando publicaciones digitales innovadoras.
¿Cómo lo vamos hacer?
Por el momento hemos trabajado varias estrategias. Una es el registro,
descripción y análisis de los proyectos de Humanidades Digitales
que hemos detectado. Hasta el momento tenemos 47 registros de la UNAM pero
próximamente estaremos incorporando proyectos de México, Latinoamérica
y España. Por el momento, nos estamos concentrando en proyectos en
español.
También estamos trabajando sobre una base de datos en línea
de participantes. Nuestro objetivo es vincular en los casos correspondientes,
participantes con proyectos de Humanidades Digitales registrados. Nuestro
objetivo es que los propios creadores de los proyectos revisen sus registros
o den de alta nuevos y ellos mismo podrán corregir ciertos datos (como
por ejemplo, fecha de publicación o leyenda de derechos) que son elementos
bibliográficos mínimos.
En el futuro nos gustaría contar con una batería básica
de criterios de publicación para la evaluación de proyectos
de HD. Sabemos que los comités tienen muchos problemas para evaluar
publicaciones digitales y, en particular, publicaciones digitales innovadoras.
Por un lado hay resistencia al medio, pero por el otro lado también
es desconocimiento. Existen pocas herramientas disponibles para la evaluación.
Por lo tanto, una de nuestros objetivos es facilitar y promover herramientas
que auxilien en esta tarea. Para esto estamos trabajando sobre buenas prácticas
así como un checklist para creadores y evaluadores.
El sitio web de la Red HD es www.humanidadesdigitales.net.
Por el momento, la RedHD apoya la comunicación entre los humanistas
digitales de la región, la formación de recursos humanos, la
elaboración de documentación y buenas prácticas, la promoción
de los proyectos de HD, la difusión de eventos relacionados así como
el impulso y reconocimiento del campo. Adicionalmente promueve proyectos e
iniciativas regionales a nivel internacional. Esperemos que este trabajo contribuya
a mejorar la aceptación de las publicaciones digitales innovadoras
como un medio válido, útil, dinámico y muy interesante
para realizar en el futuro nuevas e innovadoras formas de crear y transmitir
el conocimiento.
1. Los resultados de este trabajo descritos
a más detalle en Galina,
I., Priani, E., Is There Anybody Out There? Discovering New DH Practitioners
in other Coountries, Digital Humanities 2011, Conference abstracts, Stanford,
EUA. 19 al 22 junio 2011, ISBN 978-0-911221-47-3, 2011. pp. 135-138