Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de marzo de 2011 Vol.12, No.3
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Nuevas neuronas para el olfato y la reproducción
Rebeca Corona y Raúl G. Paredes
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Conducta sexual femenina
Neurogénesis del bulbo olfatorio
Conductas reproductivas...
Conclusiones y Bibliografía
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Introducción


El sistema olfatorio de los roedores está encargado de regular funciones altamente complejas, como la conducta sexual, conducta materna, el control hormonal, la identificación de individuos de su misma o de otra especie, los estados emocionales (agresión, atención, etcétera), así como información social.1 Es un sistema que sufre un constante recambio neuronal, a través del proceso de neurogénesis en el adulto que genera la adición de neuronas nuevas a los bulbos olfatoios, característica que comparte con el hipocampo. 

Sistema olfatorio de los roedores

El olfato es un proceso complejo que comienza con la detección de moléculas. Dicho proceso ocurre en el epitelio olfatorio principal (EOP, cuando se trata de moléculas volátiles) o en el órgano vomeronasal (OVN, moléculas no volátiles). Estas regiones están exquisitamente preparadas para discriminar una gran variedad de moléculas de olor que posean diferentes formas y tamaños presentes en el medio ambiente. La información olfatoria se propaga a través de las neuronas sensoriales hasta llegar a los bulbos olfatorios. Ahí es recibida por los glomérulos del BO, los cuales la codificarán y prepararán para su posterior procesamiento. En los roedores los bulbos olfatorios son muy prominentes. Hay dos estructuras en el BO que están separadas anatómicamente: el bulbo olfatorio principal (BOP) y el bulbo olfatorio accesorio (BOA). Ambas estructuras funcionan como relevo primario de la información olfatoria, proveniente del EOP y del OVN respectivamente. El BOP y el BOA envían la información a otras estructuras cerebrales específicas conformando así a los sistemas olfatorios: el sistema olfatorio principal (SOP) y el sistema olfatorio accesorio (SOA).
 
El SOP procesa la información detectada en el EOP por las neuronas sensoriales. El SOA o sistema de proyección vomeronasal, se encarga de procesar los olores detectados a través de los receptores localizados en el OVN localizado en la parte superior del paladar y posteriormente enviado al BOA. El SOA es el principal circuito mediador de feromonas. Las claves olfatorias que son percibidas por el OVN pueden modificar la liberación de hormonas por parte del hipotálamo y provocar cambios fisiológicos y en la conducta2,3. En ambos sistemas, la información entra al BO por los glomérulos, los cuales transmiten la información a las células mitrales y éstas a su vez a las granulares, dándose una retroalimentación interna en el bulbo olfatorio. La información sigue un trayecto neural después del BOP, pasando por diferentes regiones cerebrales como núcleo olfatorio anterior, tubérculo olfatorio, corteza piriforme y entorrinal, hasta llegar a la amígdala e hipotálamo donde se une con la información que proviene del BOA y que ha pasado previamente por el núcleo lecho de la estría terminal. En ambos sistemas cada una de las estructuras procesa diferentes aspectos de la información olfatoria. El hipotálamo es el último relevo de la información olfativa y se encarga del control neuroendócrino y de la producción de hormonas gonadales como el estradiol, la progesterona y la testosterona que se requieren para el despliegue del cortejo.
          
A pesar de que durante mucho tiempo se aceptó que el SOP y el SOA se encargaban de procesar diferentes tipos de olores, ahora hay evidencias funcionales y anatómicas que indican una interacción entre ambos sistemas y un procesamiento de olores conjunto.4-5 Un ejemplo es el efecto observado por Bruce,6-7 en el que reportó que cuando un ratón hembra recientemente preñada es expuesta a la orina de un macho diferente con el que copuló, la preñez se interrumpe y la hembra vuelve a estar en estro (etapa de ovulación y receptividad sexual). Este efecto es conocido como Efecto Bruce6-7  y depende de la función del SOA. Por otro lado, la búsqueda del pezón de la  madre por parte de las crías de conejo es un comportamiento dependiente del SOP.8

Para el caso de la conducta de cópula, algunos grupos han destacado la relevancia de ambos sistemas olfatorios en el despliegue de los componentes receptivos en la hembra.2-3 La receptividad sexual se ve disminuida por lesiones en el OVN y el EOP. Cuando el OVN se remueve completamente, el reflejo de lordosis disminuye notablemente, pero no desaparece.2 La lesión con sulfato de zinc (ZnSO4) en el EOP disminuye la lordosis, pero paulatinamente y en menor grado.3 Estos resultados reafirman que existe una cooperación entre ambos sistemas olfatorios que son relevantes para el despliegue de parámetros de receptividad sexual, ya que, como se mencionó, al inhabilitar tanto el OVN como el EOP por separado, se disminuye en mayor o menor medida el despliegue de la lordosis, pero no desaparece por completo.

Recientemente Larriva9 demostró la presencia de dos tipos nuevos de neuronas que mantienen conectados al BOP y BOA. A estas neuronas las denominó como MAC e INB (por sus siglas en inglés, main accesory cells e intersticial neurons of bulbi, respectivamente). La presencia de estas neuronas junto con los resultados conductuales antes descritos sugieren una conexión interna funcionalmente importante entre ambos sistemas. Dentro de todas las funciones que tiene el sistema olfatorio, el papel más relevante en este tipo de comunicación se da en el cortejo. En esta ocasión nos enfocaremos a la conducta de la hembra.

1 Carleton, A., et al., Making scents of olfactory neurogenesis. J Physiol Paris, 2002. 96(1-2): p. 115-22.

2 Keller, M., et al., The vomeronasal organ is required for the expression of lordosis behaviour, but not sex discrimination in female mice. Eur J Neurosci, 2006. 23(2): p. 521-30.

3 Keller, M., et al., Destruction of the main olfactory epithelium reduces female sexual behavior and olfactory investigation in female mice. Chem Senses, 2006. 31(4): p. 315-23.

4 Keller, M., et al., The main and the accessory olfactory systems interact in the control of mate recognition and sexual behavior. Behav Brain Res, 2009. 200(2): p. 268-76.

5 Baum, M.J., Sexual differentiation of pheromone processing: links to male-typical mating behavior and partner preference. Horm Behav, 2009. 55(5): p. 579-88.

6 Bruce, H.M., An exteroceptive block to pregnancy in the mouse. Nature, 1959. 184: p. 105.

7 Bruce, H.M. and D.M. Parrott, Role of olfactory sense in pregnancy block by strange males. Science, 1960. 131: p. 1526.

8 Hudson, R. and H. Distel, Pheromonal release of suckling in rabbits does not depend on the vomeronasal organ. Physiol Behav, 1986. 37(1): p. 123-8.

9 Larriva-Sahd, J., The accessory olfactory bulb in the adult rat: a cytological study of its cell types, neuropil, neuronal modules, and interactions with the main olfactory system. J Comp Neurol, 2008. 510(3): p. 309-50.


 
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