Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de marzo de 2011 Vol.12, No.3
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El epitelio pigmentario retiniano como componente de la barrera hematoretiniana: implicación en la retinopatía diabética
Stéphanie Thebault
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Transporte transepitelial
Absorción de la luz y protección...
Ciclo visual
Fagocitosis
Secreción
Conclusión y Bibliografía
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Introducción


El epitelio pigmentario de la retina (EPR) es una monocapa de células pigmentadas situado entre la retina neural y la coroides. Por ser de origen neuroectodérmico, el EPR se considera como parte de la retina. El límite interno, también conocido como membrana apical, se interdigita con los segmentos externos de los fotorreceptores. El límite externo (o membrana basolateral) se enfrenta a la membrana de Bruch, la cual separa el EPR de los capilares fenestrados de la coroides (figura 1). El EPR y la membrana de Bruch forman la barrera hemato-retiniana externa. La barrera hemato-retiniana interna está constituida principalmente por las células endoteliales. La presencia de uniones estrechas entre las células del EPR y del endotelio vascular es esencial para el control estricto del transporte de líquidos y solutos a través de la barrera hemato-retiniana, así como para prevenir la entrada de moléculas tóxicas y componentes del plasma en la retina. Por lo tanto, el EPR como componente de la barrera hemato-retiniana es esencial para la integridad de la retina.1

Las principales funciones del EPR son las siguientes: 1) Transporte de nutrientes, iones y agua; 2) Absorción de luz y protección contra la fotooxidación; 3) Reciclaje del retinal, esencial para el ciclo visual; 4) Fagocitosis de los discos membranosos de los segmentos externos de los fotorreceptores, y 5) Secreción de varios factores esenciales para la integridad estructural de la retina. Aparte de estas funciones, el EPR estabiliza la concentración de iones en el espacio subretiniano, lo cual es crucial para el mantenimiento de la excitabilidad de los fotorreceptores.1 El EPR está involucrado también en el privilegio inmune del ojo a través de la secreción de factores inmunosupresores en el interior de dicha estructura.1 Así, resulta claro que el EPR es esencial para la función visual, y que alteraciones en cualquiera de sus funciones pueden conducir a la degeneración de la retina y en la disminución de la agudeza visual, pudiendo inclusive llegar a la ceguera.

Son muchos los padecimientos que afectan a la retina. No obstante, la retinopatía diabética (RD) como complicación de la Diabetes Mellitus, sigue siendo la principal causa de ceguera en personas laboralmente activas a nivel mundial.2 La RD puede presentarse en forma vasoproliferativa y/o edema macular. La RD vasoproliferativa es la lesión oftalmológica más común en pacientes con diabetes de tipo 1 (forma juvenil), y se debe principalmente a la formación de nuevos vasos sanguíneos en la retina en respuesta a una hipoxia inducida por altos niveles de glucosa. Por otra parte, el edema macular diabético (EMD) es la principal causa de disminución de la agudeza visual en diabéticos de tipo 2, pudiendo llegar inclusive a producir pérdida de visión.2 Es además una complicación que se detecta casi en la totalidad de los pacientes diabéticos tipo 2 con RD.3 Cabe enfatizar que el 90 % de los diabéticos en México padecen de diabetes tipo 2, y que el tratamiento de primera elección son los enfoques no farmacológicos incluyendo la modificación de la dieta, el control de peso y el ejercicio regular. Resulta claro que debido a la alta prevalencia de diabetes tipo 2, el EMD es la principal causa de discapacidad visual en pacientes diabéticos.2 El EMD se produce a partir de la degradación de la barrera hemato-retiniana que da lugar a la acumulación tanto de fluidos como de macromoléculas en la zona central de la retina responsable de la visión de alta resolución, que es la mácula. Si bien en teoría, la ruptura tanto de la barrera hemato-retiniana interna como externa o la disfunción del EPR podrían provocar edema macular, en el caso del EMD la mayor parte de las evidencias científicas apunta al compromiso de la barrera hemato-retiniana interna como la mayor responsable. Y aunque cada vez se evidencia más al EPR como un activo epitelio secretor, parece que esta importante función ha sido menos reconocida.

A continuación se revisarán las principales funciones fisiológicas del EPR, con un enfoque especial en las alteraciones sufridas por el EPR en el contexto de la retinopatía diabética.

1 Strauss, O., The retinal pigment epithelium in visual function. Physiol Rev, 2005. 85(3): p. 845-81.

2 Congdon, N.G., D.S. Friedman, and T. Lietman, Important causes of visual impairment in the world today. Jama, 2003. 290(15): p. 2057-60.

3 Tong, L., et al., Association of macular involvement with proliferative retinopathy in Type 2 diabetes. Diabet Med, 2001. 18(5): p. 388-94.


 
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