Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de marzo de 2011 Vol.12, No.3
  Inicio Ejemplares Directorio Quiénes somos Busca artículos Vínculos Contacto Mapa de sitio
 
Documento sin título
 
Evolución de la firma autógrafa a la Firma Electrónica Avanzada
Lizbeth Angélica Barreto Zúñiga
CITA
PDF
   
Adopción de la Firma Electrónica
Conceptos fundamentales
¿Cómo se firma?
Ventajas de la Firma Electrónica...
Conclusión y Referencias
Aumentar Letra Disminuir Letra Disminuir Letra   facebook
twitter
google
 

Introducción


El concepto de Firma Electrónica Avanzada ha tomado mayor relevancia de manera reciente, debido a la incorporación de ésta al quehacer cotidiano, sin embargo no se puede hablar de la Firma Electrónica Avanzada sin hacer un breve recorrido sobre la firma autógrafa y sus características, porque es la base de la firma actual y ambas se sustentan en el mismo principio: el animus signandi, es decir, la voluntad de asumir el contenido de un documento en el tiempo.

Desde el manufirmatio en la antigua Roma, pasando por la firma autógrafa, hasta lo que actualmente conocemos como la Firma Electrónica Avanzada, las sociedades han buscado contar con mecanismos de reconocimiento y validez de la voluntad de un individuo sobre un documento.

A lo largo del tiempo y como parte de un proceso normal de evolución de estos mecanismos, la firma autógrafa ha sido el medio permanente a través del cual la sociedad ha formalizado y validado la voluntad expresa del firmante con respecto a un documento, estableciendo, de manera intrínseca, que quien firma un documento está de acuerdo con los términos expresados en el mismo y adquiere los derechos y las obligaciones que de éste se deriven.

Desde el punto de vista jurídico, el Derecho establece que la firma autógrafa es el signo distintivo de la persona que lo estampa, con el ánimo de adherirse al postulado del escrito e indicar su consentimiento expreso con el contexto de que se trate.

No obstante y pese a su adopción universal, la firma autógrafa ha planteado una serie de retos que han obligado a crear mecanismos que otorguen certeza jurídica con respecto a los documentos firmados. Uno de los retos fundamentales de la firma autógrafa es ofrecer las garantías sobre la autenticidad de la misma. Para ello se han tenido que establecer métodos de validación sobre la autoría de la misma, que van desde el uso de peritos calígrafos certificados, hasta la creación de firmas quirografarias y demás elementos adicionales de validación. Es por ello que considerarla como un método de identificación válida presenta también sus aristas y los expertos en la materia si bien le reconocen entre sus características el ser identificativa, sólo lo refieren respecto de la autoría del documento.

Otro de los retos consiste en la certeza de que el documento signado no ha sido alterado en su contenido. Quizá existan mecanismos que puedan determinar si una firma autógrafa no ha sido alterada o falsificada durante su proceso, pero esto no necesariamente implica que el documento que corresponde a esa firma no fue alterado, debido a que es difícil seguir la huella de creación del mismo, en el tiempo, dificultando la validación del contenido.

A este respecto, entre los documentos cuya firma se falsifica con mayor frecuencia encontramos aquellos que otorgan, a quien los portan, derechos o beneficios no conferidos. Tal es el caso de los documentos que acreditan identidad (oficiales), posesión de bienes (testamentarios) o nivel de estudios (escolares), entre otros. Esta situación ha llevado a la creación de elementos de seguridad adicionales, que acompañen a la firma autógrafa, entre los cuales podemos mencionar: papeles especiales con impresiones en tintas ópticamente variables (OVI), códigos de barras bidimensionales, tramados de seguridad, microchips y hologramas, entre otros.

Otro de los elementos que hacen vulnerable a la firma autógrafa es el repudio que puede tener el autor con respecto a la firma y el contenido del documento firmado, ya que debido a la naturaleza de la firma (trazas personales con cierto sesgo), el firmante siempre podrá aludir no ser el autor de la misma y argumentar falsificación, obligando a seguir procesos legales y/o periciales de validación y comprobación a este respecto.
El cuarto elemento se refiere a la confidencialidad en el manejo de la información. En un esquema ideal, el contenido de un documento debería ser conocido únicamente por el emisor y el destinatario de éste, sin embargo y debido a los procesos por los que atraviesa un documento, éste es manipulado por una serie de personas que en cualquier momento pueden conocer el contenido de la información.

Son todos los elementos antes mencionados, aunados al avance tecnológico, los que dieron origen a la búsqueda de nuevas fórmulas que permitan respetar el sentido fundamental de la firma, el animus signando, pero en un esquema de mayor certeza y robustez, a través de la validación por medios electrónicos, surgiendo de esta manera la Firma Electrónica, basada plenamente en los conceptos y los fundamentos de la infraestructura de llave pública (PKI).


 
  subir        
 
  Editorial
 

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons