Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de abril de 2011 Vol.12, No.4
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Cuentas, dares y tomares del cacao: delicia, convite, rito mesoamericano. Aspectos antropológicos
Amalia Attolini Lecón
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Su cultivo
Cuentas...
Dares y tomares…
El chocolate: delicia, convite...
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Introducción


arbol del cacao

Árbol del cacao. Detalle pagina 1 del Tonalamatl de los pochtecas.
(Codice Fejérváry-Mayer)

…aunque en esta tierra (Tabasco) se da el algodón no se puede sembrar, ni coger, ni hilar, ni hacer las mantas, a causa de que siempre andan ocupados en el beneficio del cacao e custodia de él… y así los hombres y mujeres e hijos siempre andan ocupados los unos en la guarda y los otros cogiendo y beneficiando el cacao1


El cacao es la almendra con la cual se prepara el chocolate, placer universal, domesticado en las tierras bajas y presente en contextos arqueológicos al menos desde hace 4000 años. Versátil en sus características culturales, alimenticias y medicinales, el cacao tuvo una importancia simbólica, social, religiosa, política y económica en las culturas del México prehispánico.

Era conocido como: “bebida de dioses” y de ahí su nombre científico theobroma cacao.2 Pero sus empleos y difusión también se debían a las funciones que cumplía, como: bálsamo, ofrenda, tributo, moneda, alimento energético, poderoso artículo de intercambio, objeto ritual, símbolo de fertilidad, pócima provocadora de pasiones y emblema de poder y prestigio social. Para comprenderlo desde una perspectiva integral, lo presentaremos desde un enfoque antropológico.

Origen

Los registros arqueológicos más antiguos que se tienen de la domesticación y el manejo de la semilla de cacao, indican que fueron los grupos del Golfo de México y de las tierras bajas y selváticas del sur de México, por lo menos hacia 1750 a.C., quienes habían encontrado la forma de procesarlo para convertirlo en una bebida que más tarde se convertiría en un lujo para los mesoamericanos. En efecto, los residuos más remotos de una bebida preparada a base de cacao, fueron localizados en una vasija de cerámica, encontrada durante las excavaciones realizadas en el sitio sagrado del Cerro Manatí, Veracruz, dentro de la zona nuclear Olmeca, por un grupo de investigadores americanos de varias universidades.

Además se han rescatado otros vasos de cerámica que contenían teobromina, componente marcador de cacao, fechados un poco después de la vasija de Manatí en tumbas mayas de Puerto Escondido, en el Valle de Ulúa, en Honduras; en Colha, Belice, y en Uaxactún, Guatemala. Son famosos los vasos mayas del clásico, que tienen representadas escenas ceremoniales donde el chocolate aparece como parte de las costumbres reales. En otras tumbas del clásico (500 d.C.), como la de Río Azul, sitio arqueológico del Petén guatemalteco, se encontraron objetos de la ofrenda al personaje allí enterrado.3

Río Azul, Petén, Guatemala. Tumba con su ofrenda funeraria de recipientes de cacao. Fechada en 460 a.C.


Vasija funeraria para chocolate, con el glifo del kakaw inscrito en la tapa. Río Azul, Petén, Guatemala.

Un tema muy controvertido y discutido por especialistas del campo de la lingüística, ha sido la interpretación etimológica de las palabras cacao y chocolate.4 Lyle Campbell y Terrence Kaufman afirman que la palabra kakao proviene de las lenguas mixezoques, cultura derivada de la olmeca. 5 De esta zona pasó después al resto del área maya y posteriormente se difundió como préstamo a las demás hablas mesoamericanas, incluido el náhuatl, en donde fue adoptado por razones de prestigio e influencia de las culturas del Golfo de México.

Para otros investigadores la palabra chocolate representa un neologismo más reciente, quizá un hibridismo maya-náhuatl, debido a que su mención en las fuentes coloniales del centro de México es muy tardía. Para la palabra chocolate postulan la forma /cikola:tl/, que quiere decir “bebida de batidor” en náhuatl. Con independencia de cual sea el origen, se prestaron al español y de éste a las demás lenguas europeas. En todo caso, como la planta es nativa de la región sur de Mesoamérica y no se cultivaba en los altiplanos centrales, tanto los lingüistas como los etnohistoriadores y arqueólogos, han esperado encontrar el origen y el centro de difusión de las palabras en los grupos no yutonahuas del límite meridional de esta zona.  

Glifo del cacao. Códice (maya) Dresde.

Tapa de incensario. Personaje ataviado con granos de cacao ofrendando sus primicias. Cultura Maya. Periodo Clásico. Museo del Chocolate, Ciudad de Guatemala. 

1. RHGY. 1983, Vol. II; 429, 430.
2, Nombre científico con que quedó inmortalizado en 1753 por Carl von Linné: De Theo, dios y broma, alimento. Alimento de dioses.
3. Coe, 2000; 64-65.
4. Para más información vease: Dakin y Wichmann, 1996.
5. Campbell y Kaufman, 1976; 80-89.

 


 
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