Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de julio de 2011 Vol.12, No.7
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Sobre astros, astrónomos y computadoras.Biblioteca Digital del Pensamiento Novohispano
Ernesto Priani Saisó
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Introducción


En la segunda mitad del siglo XVII, el paso de dos cometas por los cielos del continente americano provocó una gran agitación en la vida intelectual de la Nueva España. Pero la causa de esa excitación no era que éstos, al igual que los eclipses y otros fenómenos celestes, fueran considerados presagios de catástrofes y eventos terribles. Por el contrario, su aparición fue la ocasión propicia para que un nuevo personaje dentro del mundo intelectual universitario novohispano pusiera en tela de juicio, con base en las ideas de una nueva ciencia, la explicación tradicional sobre la naturaleza de los cometas y su función de mensajeros de calamidades. Por eso, cuando en el invierno de 1652 el primero de los cometas fue visto cruzando los cielos de América, la explicación que sobre ellos escribiera y publicara, a los pocos meses, el titular de la cátedra de Matemáticas de la Real y Pontificia Universidad de México, desataría la redacción de otros textos contra la idea de que los cometas fueran de origen celeste y no terrestre. Veintiocho años después, a finales de 1680 y principios de 1681, un segundo cometa cruzó el firmamento de la Nueva España, provocando un nuevo caudal de tinta. La obra que da pie a este segundo debate es un Manifiesto del entonces también titular de la cátedra de Matemáticas de la Real y Pontificia Universidad de México, que fue discutida y atacada por otros muchos. Esta vez no porque sostuviera el origen celeste de los cometas –cosa que todos aceptaban ya, al menos como posibilidad-, sino por considerar que no eran portadores de mensaje alguno. La historia se repite porque en 30 años el pensamiento científico había logrado cambiar ciertas concepciones sobre el cielo en la Nueva España, aunque, ciertamente, todavía no las había cambiado del todo.

El debate sobre la naturaleza de los cometas, que comienza con la publicación en 1652 del Discurso Etheorológico de fray Diego Rodríguez y termina con la aparición en 1690 de la Libra astronómica y filosófica de Carlos de Sigüenza y Góngora, es importante porque nos permite mirar el desarrollo de la que ha sido considerada por Elías Trabulse como la primera controversia científica en la Nueva España.1 Un proceso que se extiende por cerca de 50 años, en el que dos concepciones muy diferentes del mundo coexisten, dialogan y entran en conflicto, como parte del proceso que acabará por introducir en América las ideas científicas de vanguardia europea, con dos consecuencias relevantes: la formación de un pensamiento científico americano y la constitución de una conciencia criolla.

Tomado de: http://www.library.yale.edu/MapColl/oldsite/map/mex1702.gif

Es una pena que obras que guardan memoria de este debate y que constituyen la fuente para la investigación de un momento central en la formación de la cultura científica e intelectual de la Nueva España, no hayan encontrado en el pasado inmediato, salvo casos muy contados, una edición académica, amplia, respetuosa del texto fuente, que haga accesibles a muchos investigadores, lo que se encuentra hoy en fondos antiguos de diversas bibliotecas. A fin de cuentas, los tesoros bibliográficos pueden permanecer mudos y perderse en el silencio, si sus lectores modernos no hacen que vean la luz de nuevo.

1. Trabulse, Elías, Prólogo a la Libra Astronómica y Philosófica de Carlos de Sigüenza y Góngora. México: Sociedad de Bibliófilos Mexicanos, 2001. pp. VII-VIII.

 
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