Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de agosto de 2011 Vol.12, No.8
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Entrevista. ¿Qué son los lenguajes específicos?

Patricia Muñetón Pérez

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La creación de los lenguajes para fines específicos es esencial en la naturaleza social e individual de las personas que necesitan comunicar un conocimiento en particular, el cual adquieren según sus estudios y formación en materias concretas. Gracias a su estudio y su uso ha sido posible mejorar las necesidades reales comunicativas de cada sector profesional que las utiliza. En esta entrevista, José Joaquín Martínez Egido, Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante, España, nos introduce al tema de los lenguajes específicos, sus múltiples aplicaciones y su importancia para la construcción del conocimiento.

Patricia Muñetón Pérez: ¿Qué son los lenguajes específicos?

José Joaquín Martínez Egido: Los lenguajes específicos, también llamados lenguajes especializados o lenguajes para fines específicos —ya que según las diferentes épocas y según la perspectiva adoptada de análisis así han sido denominados— son, recordando la definición aportada por Teresa Cabré a principios de los noventa, conjuntos lingüísticos especializados, ya sea por la temática, el ámbito de uso o los usuarios, que se presentan como un conjunto con características interrelacionadas y que mantienen la función comunicativa como predominante.

Al partir de la consideración de la lengua general como diasistema, en el que se integran multitud de posibilidades comunicativas, piénsese, por ejemplo, en las variantes diatópicas del español. Para mí, las lenguas de especialidad son variantes o registros funcionales de comunicación. Concretamente, variantes diatécnicas que funcionan en contextos profesionales en los que sus usuarios suelen ser iguales y expertos. Son, por tanto, realizaciones concretas del habla en contextos profesionales, que tienen como finalidad máxima la comunicación eficaz de información entre sus usuarios.

PMP: ¿Cómo surge su uso y estudio?

JJME: Su uso surge casi desde el comienzo de la propia lengua, es decir, la necesidad de comunicación de conocimientos se plasma en la necesidad de encontrar una vía lingüística para ello. No hay que entender las lenguas de especialidad como algo ajeno a la propia idiosincrasia de los individuos, sino que cada uno de nosotros, de acuerdo a su labor en la sociedad, necesita el poseer las piezas y reglas lingüísticas adecuadas para poder comunicar aquello que necesita. Por ello, los lenguajes para fines específicos son inherentes a la propia naturaleza social y personal del individuo, que tiene que comunicar un conocimiento concreto, y que adquiere según sus estudios y formación en materias concretas. Por ejemplo, cuando estudiamos el arte renacentista, necesitamos vocabulario específico, conocimientos concretos acerca de las técnicas utilizadas en ella, etcétera. Si no conocemos estos elementos, no podemos acometer su estudio. De esta forma, la mayoría de nosotros sabemos de arte lo justo. No somos expertos en esa materia. Por lo tanto, no podemos entender, ni mucho menos producir un discurso especializado sobre esa materia. He puesto un ejemplo de algo al que casi todos tenemos acceso. Imagínese si la materia fuera la química, la lingüística computacional o la economía teórica.

Su estudio es parejo a su uso. Recordemos, por ejemplo, la importancia que le daban a la Retórica las civilizaciones clásicas de Grecia y Roma. El estudio de esta disciplina era imprescindible para aquellos que tenían que utilizar la lengua para dirigirse a los demás. El ser un buen orador pasaba por el estudio de las características de un discurso concreto, que se basaba en el análisis de la intención comunicativa del acto lingüístico y del que, por otra parte, se partía del estudio de los receptores a los que se dirigían. Ahora bien, el estudio de los lenguajes específicos, tal y como lo entendemos en la actualidad, surge a mediados del siglo XX, amparado en la necesidad de comunicación entre los propios profesionales, sobre todo en las relaciones internacionales que se van produciendo entre ellos. Por ello, puede decirse que el impulso de su estudio se ve asociado a la necesidad de aprender una lengua extranjera. Es decir, por ejemplo, a un profesional técnico español no le es suficiente con aprender inglés general, sino que necesita controlar ese inglés en una situación profesional concreta. Es aquí donde los llamados lenguajes de especialidad cobran sentido y fuerza.

PMP: ¿En qué se diferencian los lenguajes específicos de los comunes?

JJME: Aunque parezca una paradoja, en la esencia lingüística y comunicativa, yo le daría una contestación sencilla: en nada. Pero, evidentemente, esta respuesta necesita una explicación. Las bases en las que se sustentan las lenguas de especialidad, son las mismas que operan para la lengua general; se sirven del mismo código lingüístico. Son la misma lengua. Ahora bien, por las características de la situación comunicativa en la que se producen, tienen una serie de rasgos específicos que los hacen necesarios para unos usuarios, los expertos y, en ciertos momentos, ininteligibles para los profanos.

En la caracterización de los lenguajes de especialidad, el primer elemento que surge como índice diferenciador es la existencia de un vocabulario específico, esto es, de los tecnicismos, definidos por el Diccionario de la RAE como “el conjunto de voces técnicas empleadas en el lenguaje de un arte, de una ciencia, de un oficio, etcétera”. Es algo evidente que la ciencia necesita de palabras monosémicas para expresar conceptos concretos que no puedan ser malinterpretados por los receptores a los que se dirigen. Pero, junto a los tecnicismos tendríamos también una tipología textual concreta que exigirá unas normas de exposición y de redacción concretas para cada acto comunicativo lingüístico preciso. En esta tipología se tendrá en cuenta la macroestructura o composición general del texto, que deberá organizar los contenidos utilizando una sintaxis concreta. Y, como ya he señalado anteriormente, todo se construirá en función de la intención comunicativa y de los receptores a los que vaya dirigido el texto, es decir, en función de una dinámica comunicativa concreta. Si yo tengo que redactar un informe técnico que se me ha solicitado por parte de una empresa, sobre un aspecto determinado y que será empleado en un proceso judicial para demostrar o negar un hecho, debo conocer todos los aspectos mencionados anteriormente, para que mi cliente pueda tener un documento construido ad hoc y no puede valer el que yo escriba de cualquier manera la información que se me solicita pues, seguramente, si así lo hiciera no sería provechoso para dicho proceso.

PMP: ¿Cuáles son las principales y más importantes aplicaciones de la investigación en lenguajes específicos?

JJME: Creo que la investigación en lenguajes específicos, debe partir del análisis de necesidades de los distintos profesionales que los utilizan. El investigador tiene que observar y sintetizar cuáles son los elementos definitorios de cada lengua de especialidad para, posteriormente, poder mejorar las necesidades reales comunicativas de cada sector profesional. Podría decirse que se debe partir de una investigación empírica para, después, realizar una aplicación práctica y concreta en cada ámbito profesional. No debe pensarse que la investigación en lenguas de especialidad debe ir encaminada solamente al sector de la enseñanza y del aprendizaje de una lengua extranjera, sino que también debe ir encaminada a la adopción de esa lengua de especialidad en la lengua materna. A saber, si yo estudio alemán y soy físico, necesito conocer la lengua alemana de especialidad en física para leer artículos en ese idioma o para comunicarme correctamente con mis colegas de ese país, de ahí que se vea lógico el estudiar y adquirir esa variante técnica especializada. Ahora bien, yo, como físico español, en mi propia lengua necesito también poseer tanto una competencia pasiva, que normalmente ya he adquirido en cuanto que soy especialista en una materia, como una competencia activa, es decir, saber producir textos orales y escritos de forma correcta y normativa en mi propia lengua y es esta última competencia en la que debo formarme y entrar en el estudio de la lengua de especialidad.

En líneas generales, lo que he comentado marcaría las líneas maestras de la investigación en lenguas de especialidad que, realmente, se sintetizan en investigaciones mucho más concretas. Por ejemplo, serían el establecimiento de una tipología textual en cada lengua de especialidad, basándose en los elementos necesarios de cada texto, para que resulten comunicativamente efectivos; el estudio de la interacción comunicativa necesaria en cada situación concreta; la creación de diccionarios terminológicos realmente válidos y rigurosos en cada una de las lenguas; también la creación de diccionarios terminológicos plurilingües; el estudio diacrónico de la terminología y de las tipologías textuales que nos permitan comprender mejor los elementos actuales; la sistematización traductológica, etcétera. Podría decirse que la investigación está abierta en todas aquellas facetas que puedan mejorar la labor de todos los profesionales pues, como ya he dicho anteriormente, la investigación de las lenguas de especialidad debe tener como fin último la utilidad para el colectivo que las usa.

PMP: ¿Se pude considerar que los lenguajes específicos son precisos o existen algunos niveles de abstracción en ellos?

JJME: La finalidad última de todo lenguaje de especialidad es la de ser preciso al cien por cien para favorecer la comunicación entre sus usuarios. Ahora bien, no olvidemos que estamos tratando y hablando de lengua y que, por mucho que intentemos sistematizar el código lingüístico que utilizamos, la lengua siempre supera todos los intentos de univocidad, precisión y monosemia. El objetivo es llegar a alcanzar el mayor grado de precisión posible. Aunque esta cuestión se complica cuando se salta de una lengua a otra, es decir, cuando entramos en materia de traducción de lenguas.

Por otra parte, es evidente que existen diferentes niveles de abstracción dentro de una misma lengua de especialidad pues, por ejemplo, en el español financiero y económico es muy diferente un texto de economía teórica de una noticia económica en la prensa, la cual, a su vez, también será distinta según el medio periodístico en el que se publique, ya que habrá diferencias de abstracción si el medio es especializado en economía o es un medio de prensa general.

PMP: ¿De qué dependen las variantes en los grados de abstracción?

JJME: El grado de abstracción siempre depende de los elementos que intervienen en el proceso comunicativo y, sobre todo, de quiénes sean los destinatarios finales del mensaje. Esto lo podemos ejemplificar sencillamente en el lenguaje médico. Cuando dos profesionales médicos hablan de una dolencia concreta utilizan un grado de abstracción mucho mayor que el que cada uno de ellos pueda utilizar con el paciente que padece dicha dolencia. En ambos casos es evidente que se utilizan tecnicismos, pero el discurso debe ser muy diferente en cada caso, pues el nivel de capacidad interpretativa del mensaje por parte del receptor es distinto. Esto mismo se observa en la docencia de cualquier disciplina; una clase de semántica del español para alumnos de enseñanza media no puede tener el mismo nivel de abstracción que una clase de semántica de español en alumnos de último curso de carrera o que, ese mismo profesor, dé una clase de semántica en la universidad permanente de adultos para personas que poseen una cultura muy limitada.

El buen profesional debe saber en todo momento adecuar su nivel lingüístico especializado a la audiencia, ya que, en caso contrario, el mensaje sería fallido y no cumpliría la máxima comunicativa, que no es otra que la de hacerse entender.

PMP: ¿Los lenguajes específicos son más utilizados en las ciencias que en las humanidades?

JJME: Según el concepto que he intentado explicar en esta entrevista, hay que decir que son utilizados por igual en las ciencias que en las humanidades, y en ambas son necesarios. Otra cosa es que nuestra cultura personal nos pueda favorecer el estar más cerca de las humanidades y que nos sea algo más fácil entenderlas, pero, pensemos en un texto de filosofía de un autor griego clásico, en un tratado sobre la pintura renacentista a la que antes hacía referencia o en una clase de sintaxis del texto y razonemos si cualquier hablante de español podría entenderlo sin ningún problema o, además, si podría escribirlo o contarlo él. Evidentemente habría problemas para comprender el mensaje en su totalidad y muchísima dificultad para poder articular un texto escrito u oral en esas materias.

Aunque, es evidente, que a mayor desconocimiento de una profesión, mayor dificultad para ser competente en ella. Habría que ser un experto en la materia y dominar la lengua de especialidad concreta para poseer tanto la competencia pasiva como la activa en ella. No debe olvidarse que las lenguas de especialidad funcionan entre expertos y ellos pueden ser de ciencias o de humanidades. De esta forma, cuando el experto se dirige a un no experto, debe ir ”vulgarizando” su discurso para que pueda ser entendido.

PMP: ¿Cómo contribuye el uso de lenguajes específicos en el avance de la ciencia y la tecnología?

JJME: Yo diría que sin lenguaje no hay ciencia ni tecnología, ni conocimiento en general, por lo que el uso de los lenguajes específicos es un elemento imprescindible para que se produzca dicho avance. A nuestra era se la ha denominado como la era del conocimiento, de ahí el que se diga que vivimos en la sociedad de la información. No sólo es importante la creación del conocimiento, sino que también es imprescindible su comunicación y ahí el uso de los lenguajes de especialidad son el instrumento básico para que ésta se produzca. La existencia de una lengua de especialidad concreta favorece la intercomunicación entre expertos, tanto de una misma lengua como de diferentes lenguas y dicha intercomunicación es absolutamente necesaria para que las ciencias puedan avanzar.

PMP: Finalmente, hay algo que desee agregar…

JJME: Simplemente añadir que es muy importante que haya este interés por las lenguas de especialidad en el ámbito científico, porque esto demuestra que nos hemos dado cuenta de lo significativo que es la transmisión del conocimiento y de que necesitamos una herramienta válida y perfecta para que ésta pueda darse. Cuanto más avance el estudio de las lenguas de especialidad, mejor será la comunicación de la ciencia y la tecnología.

Y, por último, agradecer a los editores de la Revista Digital Universitaria el que me hayan dado la oportunidad de hablar sobre este tema y, sobre todo, el que hayan demostrado su interés por las lenguas de especialidad, lo que denota la importancia de esta cuestión en el panorama del investigador actual.


 
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