Ni la matière, ni l’espace, ni le temps ne
sont depuis vingt ans ce qu’ils étaient depuis toujours. Il
faut s’attendre que de
si grandes nouveautés transforment toute la technique des arts, agissent
par là
sur l’invention elle-même, aillent peut-être jusqu’à modifier
merveilleusement
la notion même de l’art.
Paul Valéry, « La conquête de l’ubiquité » (1928)
Hoy al inicio de la segunda década del siglo XXI: ¿qué vemos? ¿Qué oímos? ¿Cómo
vivimos? ¿ Cómo leemos? ¿ Cómo escribimos?
La ciencia y la tecnología han creado objetos —el teléfono
y la computadora, entre otros— que han modificado nuestro hábitat,
nuestros usos y costumbres, nuestra funcionalidad. ¿En que medida
esos objetos han cambiado también, paulatinamente, nuestras percepciones,
nuestros comportamientos y conductas, nuestra relación con el mundo? ¿cómo
nos han cambiado?
Estamos en este momento conectados por medio de la red. Los vemos a ustedes
desde París; ustedes nos ven desde México. Estamos en plena
transmisión de información: un discurso oral a partir del texto
que tengo en mis manos. Se conjugan la imagen y el sonido: somos reales y
virtuales; somos textuales, hipertextuales e hipermediáticos.
Me gustaría antes de entrar en materia evocar el epígrafe
que lleva esta ponencia. En él podemos observar que ya hace más
de ochenta años el lúcido poeta y agudo ensayista Paul Valéry
reflexionaba y anticipaba —en un ensayo sobre la ubicuidad— los
grandes cambios en la cultura y en la actividad artística contemporáneos.
Vivimos en una época de celeridad y de cambios. Confieso algunas
modificaciones en el enfoque y el contenido del tema originalmente propuesto
para esta ponencia en septiembre en el momento de la amable invitación
de Héctor Perea. He reajustado su material en función de la
sesión en la que está incluida. Así pues, en las páginas
a continuación examino tres aspectos de una cultura actual de la mirada,
del pensamiento y de la acción influidos por la electrónica
y la informática y en una parte final propongo una lectura que podríamos
considerar “arqueológico-hipertextual” de la obra de tres
faros literarios latinoamericanos: Borges, Cortázar, Paz.