Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de noviembre de 2012 Vol.13, No.11
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Reseña: "Sueño y éxtasis. Visión chamánica de los nahuas y los mayas"
Lynneth S. Lowe
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Fondo de Cultura Económica e Instituto de Investigaciones
Filológicas, UNAM, México, 2012.
La lectura de una obra de Mercedes de la Garza constituye siempre un recorrido magistral por temas fundamentales para la historia, la religión y el pensamiento de los antiguos pueblos mesoamericanos. A partir del manejo riguroso y actualizado de numerosas fuentes de información, que van desde la época prehispánica hasta la actualidad, así como de una excepcional calidad narrativa, sus textos invitan al descubrimiento y al aprendizaje de cuestiones esenciales para la comprensión de las culturas indígenas.

El libro Sueño y éxtasis. Visión chamánica de los nahuas y los mayas presenta como punto sustancial el análisis de aspectos muy profundos de la experiencia religiosa en ambas culturas, específicamente el contacto con lo sagrado a través de condiciones psíquicas especiales que se alcanzan por medio del sueño o los estados alterados de conciencia, logrados a partir de la ingestión de sustancias diversas o de prácticas chamánicas concretas. Desde el punto de vista metodológico, la obra constituye una muestra ejemplar del manejo crítico de las fuentes, con base en la concepción del mundo y de la vida de estos pueblos, siempre tratando de considerarlos dentro de su propio contexto cultural, lo cual resulta esencial para lograr la comprensión integral del fenómeno estudiado.

Con predominio del enfoque histórico, se trata también de un texto que se puede abordar desde múltiples perspectivas de las ciencias naturales y humanísticas, y desde todas ellas nos ofrece información que no solamente resulta ilustrativa, sino inspiradora de muchas ideas e interpretaciones. Vale la pena destacar, en primer término, la profundidad de la sección introductoria, que nos brinda una excelente aproximación a la complejidad de las entidades anímicas (también llamadas fuerzas vitales, co-esencias o "nahuales") en el mundo mesoamericano, que van más allá de la idea del "alma" occidental, pues son múltiples y tienen características diversas de acuerdo con cada región, como sería el caso del chulel y el wayhel o way en los Altos de Chiapas. Además de ello, se subraya la importancia del ritual como la vía de contacto del hombre con la divinidad, a través de los sacerdotes o chamanes, de objetos y espacios sagrados, de la realización de ofrendas y otras acciones rituales.

También encontramos una explicación detallada acerca de la función neurológica del sueño y los estados de trance o de conciencia alterada, así como de las principales sustancias psicoactivas. De esta manera, la autora expone de manera clara la diferencia entre las distintas alteraciones de la percepción o de la conducta producidas por la Psilocibina y la Psilocina de los hongos sagrados oteonanácatl, la Muscarina de la Amanita muscaria, la Mescalina del peyote, o la Dietilamida del ácido lisérgico (LSD) que se encuentra en el ololiuhquio y el tlitliltzin, por mencionar solamente algunas. Desde luego, también se da énfasis a la variedad relativa de respuestas a los alucinógenos dependiendo de cada persona (pues cada organismo reaccionará de manera distinta) y, evidentemente, sobre lo determinante que resulta el contexto original, tanto social como cultural, en que eran ingeridas estas sustancias como parte del ritual y, desde luego, no con fines recreativos.

Existen numerosas temáticas en el libro que llaman la atención desde la perspectiva de la arqueología. Desde hace algunas décadas, la identificación de cierto tipo de vasijas con vertederas laterales, así como de imágenes muy explícitas pintadas o grabadas en cerámica procedente del área maya, llevó a apreciar en toda su extensión la práctica de la aplicación de enemas rituales como parte de ciertas ceremonias o ritos especiales. En la actualidad, se sabe que ésta era una forma bastante común de "consumo" de sustancias alucinógenas, que se ha podido asociar a otros rasgos representados con cierta frecuencia en las obras plásticas, como serían los personajes con vientres protuberantes o en posturas reclinadas. Gracias al detallado análisis que presenta la autora en relación con la narrativa ritual registrada en algunos vasos mayas, queda claro que la aplicación de enemas con sustancias psicoactivas era una parte esencial en los rituales chamánicos, tanto iniciáticos como de transmutación en animales o de comunicación con las deidades. Sin duda, en el futuro será importante llevar a cabo cuidadosos análisis de residuos del interior de los recipientes que permitan identificar con certeza las sustancias que contenían.

Los análisis de residuos para su identificación química han demostrado su utilidad en el estudio de compuestos orgánicos en piezas arqueológicas, aunque no han sido aplicados en forma extensiva en Mesoamérica. Hasta el momento, se han identificado restos de alcaloides de teobromina, teofilina y cafeína, aportando con ello la evidencia física de la presencia del cacao en vasijas cerámicas, como sería el caso de la famosa chocolatera de Río Azul, entre otras. El cacao constituía la bebida ritual por excelencia de los grandes señores, que no sólo era estimulante, sino también alucinógena en combinación con otras plantas y flores, como bien se ilustra en la sección dedicada a este preciado grano en el texto, donde se presenta un detallado análisis de las fuentes escritas y de la iconografía de diversas vasijas mayas del periodo Clásico.

En fechas muy recientes, gracias a la aplicación de análisis de cromatografía y espectrometría de masas, se logró detectar, por vez primera en Mesoamérica, residuos de nicotina en el interior de un pequeño recipiente, de los que se conocen comúnmente como perfumeros o veneneros, procedente de la cuenca del Mirador, en el sur de Campeche.1 El recipiente lleva pintada una inscripción jeroglífica que identificaba su función -como suele suceder en muchas vasijas polícromas del periodo Clásico-, la cual decía: yotoot 'umay, "la casa del tabaco". El análisis químico ha permitido así comprobar tal identificación, proporcionando la primera evidencia material del contexto de utilización del tabaco, concretamente como contenedor de las hojas, para este tipo de vasijas. Ello se complementa con la abundante información iconográfica, histórica y etnográfica referente a esta planta, que Mercedes de la Garza expone con gran profundidad en la obra. En sus propias palabras: "el tabaco […] es tal vez la planta sagrada más importante en el ritual y en la vida cotidiana de los grupos mesoamericanos; forma parte esencial de la parafernalia de los chamanes y casi siempre aparece entre las ofrendas a los dioses; combate a los animales malignos, como las serpientes y los escorpiones; es el medicamente milagroso que cura múltiples males, y además, ayuda y acompaña al hombre dándole protección en sus viajes y en los trabajos de la vida diaria". Ya fuese fumado, inhalado, masticado con cal o consumido en combinación con otras sustancias, existen múltiples datos de su utilización para propiciar el trance extático y la adivinación.

Desde el punto de vista de la arqueología del ritual, existen también diversos elementos de reflexión en este libro acerca de las evidencias de tales prácticas en el contexto material, a pesar de todas las dificultades de preservación al paso de los siglos. Sería el caso, por ejemplo, de la importancia de los espejos como parte de la parafernalia chamánica de los k'uhulajaw, los gobernantes o señores sagrados de las capitales mayas. Este tipo de objetos, generalmente de forma circular, han sido encontrados en diversos contextos olmecas, zoques, zapotecas y mayas, y su utilización era un privilegio de los gobernantes en ciertos rituales, no sólo como símbolos de autoridad sino también como medios de adivinación y parte integral del éxtasis chamánico, según se ilustra magníficamente en el texto.

La capacidad de videncia o visión sobrenatural, nos dice Mercedes de la Garza, "permite saber lo que los demás ignoran y ejercer la adivinación". Por ello, en los vasos mayas resulta frecuente encontrar la imagen del señor, sentado en su trono, realizando el rito ante un espejo -nen en maya-, en conjunto con la ingestión de ciertas bebidas y la inhalación del humo del tabaco. En muchos casos también se asociaban a estos trances los rituales de autosacrificio y ofrecimiento de sangre, como lo demuestra la presencia de punzones de hueso, navajillas de obsidiana y espinas de raya, tanto en las fuentes escritas y en la iconografía, como en los contextos arqueológicos. Por lo que podemos ver estos rituales parecen remontarse a una gran antigüedad en la tradición mesoamericana.

En conclusión, podemos afirmar que se trata de una lectura profunda, de gran interés y calidad narrativa, con abundante información e interpretaciones originales, además de estar magníficamente ilustrada, que nos brinda la oportunidad de acercarnos a un universo diferente de experiencias rituales.


1 Dmitri V. Zagorevski y Jennifer A. Loughmiller-Newman,“The detection of nicotine in a Late Mayan periodflaskby gas chromatography and liquid chromatography mass spectrometry methods”,Rapid Communications inMassSpectrometry, Vol. 26 (4): 403-411,  2012.
 
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