Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de diciembre de 2012 Vol.13, No.12
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Historia dinástica de Palenque: la era de K’inich Janahb’ Pakal (615-683 d.C.)1
Guillermo Bernal Romero
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La arena de los acontecimientos
La muerte de K’inich Janahb’ Pakal
Bibliografía
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Antecedentes

El reinado de K’inich Janahb’ Pakal (615-683) representa un periodo clave en la historia de Palenque, ya que fue en esa época cuando este señorío se erigió como la unidad política dominante en las Tierras Bajas Noroccidentales Mayas. (figura 1).

Pakal nació el 23 de marzo de 603, hecho que muy posiblemente no ocurrió en la capital, sino en el exilio, ya que en esa época (599-612) la ciudad fue objeto de ataques promovidos por el señorío de Kan, cuya dinastía dominó una amplia zona del sur de Campeche y Quintana Roo (figura 2).

Regía en ese entonces la señora Yohl Ik’nal, Sagrada Gobernante de B’aakal (Palenque), quien había accedido al mando el 21 de diciembre de 583. Ella murió el 4 de noviembre de 604, poco tiempo después del nacimiento de Pakal II. Heredó el trono al señor Ajen Yohl Mat, quien parece haber sido su vástago, el cual accedió al mando el 1º de enero de 605. Ajen Yohl gobernó junto con el señor Janahb’ Pakal I (el abuelo de Pakal II), quien posiblemente fue su hermano. Este gobierno dual o conjunto quizá fue una estrategia de la dinastía de Palenque para garantizar la existencia de un líder durante esta época turbulenta.



Figura 1. Palenque está ubicado dentro de la región conocida como Tierras Bajas Noroccidentales Mayas.
Las líneas intermitentes señalan los límites aproximados entre las unidades políticas de esa zona.
Mapa de Itzayana Bernal. 
 


El 4 de abril de 611, el señor U K’ay Kan, gobernante de Kan, ordenó otro ataque contra Lakamha’. La estrategia del gobierno dual de Ajen Yohl Mat y Janahb’ Pakal I parece haber sido inútil ya que -bajo circunstancias oscuras- ambos murieron poco después del ataque del año 611: Janahb’ Pakal I falleció el 6 de marzo de 612  y Ajen Yohl Mat, el 8 de agosto del mismo año. Quizá los dos fueron asesinados durante estos tiempos de conflagración.

Es posible que, de nuevo, la dinastía haya abandonado Lakamha’ y residido en el exilio, en alguna población provincial palencana. Cuando murieron su abuelo Janahb’ Pakal I y su tío abuelo Ajen Yohl Mat, el niño K’inich Janahb’ Pakal rondaba los nueve años de edad. Es un hecho que su infancia no transcurrió dentro de los plácidos ambientes palaciegos, sino que padeció el destierro y fue testigo de los violentos acontecimientos que convulsionaron al señorío de B’aakal.

La escisión del linaje B’aakal


Figura 2. La Escalera Jeroglífica de la Casa C, del Palacio,
registra el nacimiento (603) y la entronización de K’inich
Janahb’ Pakal (615), así como el ataque que Palenque sufrió 
en 599 y la victoria palencana sobre varios señoríos de la
zona de los ríos Usumacinta y San Pedro Mártir (659). Dibujo
de Linda Schele, tomado de: The Linda Schele Drawings
Collections
2000 © David Schele.

El 19 de octubre de 612 accedió al mando un nuevo gobernante palencano, el señor Muwaan Mat, acontecimiento que quizá marcó el regreso de la dinastía a la ciudad. Sin embargo, poco después volvieron a agudizarse los ataques contra Palenque. Bajo estas condiciones críticas, Muwaan Mat no pudo llevar a cabo la importante celebración del k’atun noveno, el K’atun 3 Ajaw (9 de mayo de 613), que debía dedicarse a los dioses patronos del señorío: ‘GI’, Unen K’awiil (‘GII’) y ‘GIII’. La dinastía huyó nuevamente y la ciudad fue incendiada. La dinastía de Palenque volvió al exilio y es probable que se escindiera o dividiera en dos facciones. Una de ellas se trasladó hacia el oeste y estableció una nueva capital en el sitio de Tortuguero, Tabasco (véase la figura 1). Este grupo estuvo encabezado por un dignatario llamado Ik’ Muuy Muwaan I. Los dirigentes de Tortuguero utilizaron el tradicional glifo emblema K’uhul B’aakal Ajaw, “Sagrado Gobernante de B’aakal”, y se proclamaron como los legítimos descendientes del linaje palencano. El señor Ik’ Muuy Muwaan I llegó a Tortuguero acompañado del niño B’ahlam Ajaw, su hijo, quien había nacido el 26 de noviembre de 612.

La otra facción, encabezada por los padres de Pakal, Ix Sak K’uk’ y K’an Mo’ Hix, regresó a Lakamha’ e intentó restablecer, una vez más, el poder dinástico en la añeja y vapuleada capital del señorío. Desde luego, este grupo también se pregonó como heredero legítimo del linaje gobernante palencano y empleó el prestigiado título K’uhul B’aakal Ajaw. Resulta natural que durante los años siguientes las facciones dinásticas de Tortuguero y Palenque-Lakamha’ entablaran una ríspida rivalidad y prolongados conflictos bélicos. Sak K’uk’ y K’an Mo’ Hix promovieron la entronización de su hijo, K’inich Janahb’ Pakal, acontecida el 26 de julio de  615, cuando apenas contaba con 12 años de edad (figura 3). Es indudable que Pakal todavía no tenía la madurez suficiente para conducir los destinos del Estado; es un hecho que sus padres fueron los verdaderos depositarios del poder dinástico hasta que él adquirió la edad y experiencia para hacerlo por sí mismo.

El reinado de K’inich Janahb’ Pakal: las primeras décadas


Figura 3. La Lápida Oval de la Casa E ilustra la entronización
de K’inich Janahb’ Pakal (615), quien, sentado sobre un trono
de felino bicéfalo, recibe el tocado señorial de manos de su
madre, la señora Sak K’uk’. Dibujo de Linda Schele, tomado
de: The Linda Schele Drawings © David Schele.


En 615, cuando K’inich Janahb’ Pakal ascendió al poder a los 12 años de edad, el señorío de Palenque comenzaba a recobrarse del catastrófico periodo de guerras y ocupaciones que había padecido desde 599 y que se prolongó hasta circa 613. Sak K’uk’ y K’an Mo’ Hix (figura 4) impulsaron el acceso al mando de su hijo, el adolescente K’inich Janahb’ Pakal, como una medida para estimular la reactivación política y reconstitución social del señorío.

Todo parece indicar que los progenitores del joven monarca no gozaron de atribuciones suficientes para desempeñar el liderazgo por sí mismos. Ella pertenecía al círculo selecto de la dinastía y él, probablemente a uno de los linajes subordinados más eminentes; la pareja real representó la unión solidaria entre la familia gobernante y los segmentos sociales comunes. Ellos encarnaron las aspiraciones de sobrevivencia y permanencia del señorío. Quedan en la oscuridad la identidad y actividades de los nobles que, hacia el 615, se movían al interior del grupo gobernante, así como el papel que desempeñaron los líderes de los linajes subalternos, con los que debieron llegar a acuerdos. Sak K’uk’ y K’an Mo’ Hix posiblemente se convirtieron en mediadores o “vasos comunicantes” apropiados entre esas esferas sociales. Desde mi punto de vista, la elección de K’inich Janahb’ Pakal fue una medida encaminada a fijar los acuerdos de unidad política, erigiendo la figura simbólica de un k’uhul ajaw que por su orígenes familiares disímbolos cohesionaba un proyecto de restauración señorial.

Pakal registró pocos datos acerca de las primeras décadas de su reinado (615-633). Uno de ellos relata la llegada a Palenque de su consorte, la señora Tz’ak-b’u Ajaw, el 19 de marzo de 626. Ella era originaria de Ux Te’ K’uh, localidad provincial palencana que posiblemente estaba ubicada hacia el oeste de la capital. Años después, dicha población fue objeto de continuos ataques por parte de Tortuguero, de lo cual infiero que estaba situada en un punto intermedio entre este último sitio y Palenque. Es posible que la población de Ux Te’ K’uh pueda ser identificada como el sitio arqueológico de El Retiro, reconocido como la localidad más eminente del sector oeste del señorío de Palenque. Este sitio debió ser un bastión importante del dominio palencano. Cuando contrajo matrimonio, Pakal tenía 23 años, edad que parece apropiada para que él haya elegido a su consorte. De hecho, es muy posible que para ese momento él ya hubiese asumido íntegramente la responsabilidad de conducir los destinos del Estado.    

El primer gran acontecimiento que Pakal consideró digno de registrar fue su celebración del final de k’atun 09.10.00.00.00 1 Ajaw 8 K'ayab', 24 de enero de 633. Fue una ocasión significativa, toda vez que la dinastía palencana no había realizado los ritos del k’atun previo, 09.09.00.00.00  3 Ajaw 3 Sotz'. Entre otros datos, Pakal dejó asentado que a partir del K’atun 1 Ajaw la dinastía de Palenque reanudó los cultos a las deidades de la tríada divina y comenzó a recibir bienes de jadeíta.


Figura 4. En las cabeceras de su sarcófago, Pakal mandó representar a sus padres: la señora Sak K’uk’ (izquierda),
asociada con un árbol de cacao, y el señor K’an Mo’ Hix, vinculado con un árbol de nance. Dibujo de Linda Schele,
tomado de: The Linda Schele Drawings Collections 2000 © David Schele.


Dos años después, en 09.10.02.06.06 2 Kimi’ 19 Sotz', 20 de mayo de 635, nació su primogénito K’inich Kan B’ahlam, quien habría de sucederle en el trono. K’inich Janahb’ Pakal escribió pocos datos sobre los hechos que ocurrieron durante los tres lustros siguientes. Menciona la muerte de sus padres, Ix Sak K’uk’ y K’an Mo’ Hix, ocurridas el 9 de septiembre de 640 y el 29 de diciembre de 642, respectivamente. Ellos fueron sepultados en el Templo Olvidado, localizado fuera del área central de la ciudad, dentro del conjunto habitacional Piedras Bolas. La ubicación del Templo Olvidado en un área habitada por gente común significó la unidad que debía prevalecer entre los linajes subordinados y la dinastía gobernante, a la vez que se erigió como un símbolo de la restauración del poder señorial. Al cumplir su tercera década (615-644), el reinado de Pakal había logrado cambios esenciales en el escenario político y social palencano. Esos 30 años de paz estimularon el crecimiento poblacional, impulsaron las actividades productivas, cohesionaron los vínculos de autoridad política y, en el renglón ideológico, consolidaron la confianza de la población común en su dinastía gobernante, particularmente a través de la reactivación de las grandes ceremonias públicas. Los recuerdos de la traumática crisis de principios del siglo VII quedaron alojados de manera indeleble en la memoria colectiva, pero quizá templaron y reforzaron ese afán de unidad y permanencia del señorío.

1 Este artículo está básicamente sustentado en tres trabajos previos: Bernal, 2011b; Bernal, 2012, y Garza, Bernal y Cuevas 2012, mismos que contienen datos más amplios y explícitos sobre la historia dinástica palencana y, en particular, sobre el reinado de K’inich Janahb’ Pakal. Por razones de extensión y formato, este artículo no incluye las referencias de las inscripciones glíficas que relatan los acontecimientos históricos ni las fechas correspondientes en el sistema calendárico maya. El lector puede consultar esos y otros datos en dichas publicaciones.  
 
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