Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de febrero de 2012 Vol.13, No.2
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Los alcances mitológicos de J.R.R. Tolkien
Paola Jauffred Gorostiza
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El habla que crea al hablante
Del sueño personal al sueño colectivo
Bibliografía
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Del Mito a la Mitopoeia


Esencialmente las mitologías son enormes poemas que entregan entendimientos profundos dando un sentido de maravilla, de milagro y de asombro por la vida. Un poeta que trabaja con un sistema mitológico tiene la ventaja de tener a la mano una estructura mayor de imágenes. Todo lo que escribe forma parte del gran mito.”, dice Joseph Campbell, quizá el mayor estudioso de mitología comparada durante el siglo XX.1Campbell había ido convenciéndose a través de sus estudios de la innegable veracidad de la tesis jungiana sobre los arquetipos; imágenes primarias que siempre son colectivas, comunes a todos los pueblos o periodos de la historia, depósitos de  memoria derivados de una condensación de innumerables experiencias similares.

El mito, de acuerdo a Campbell, la orquestación de estos arquetipos en un léxico iconográfico, no sólo dicta pautas de comportamiento social, como suele pensarse. Una de sus principales funciones es la de revelar realidades interiores. Las necesidades y  anhelos inconscientes de una comunidad. “El sueño es el mito personalizado, el mito es el sueño despersonalizado; tanto el mito como el sueño son simbólicos del mismo modo general que la dinámica de la psique. Pero en el sueño las formas son distorsionadas por las dificultades peculiares al que sueña, mientras que en el mito los problemas y las soluciones mostrados son directamente válidos para toda la humanidad.”2

Las diversas mitologías comenzaron a existir desde que el hombre fue hombre. Las pinturas rupestres, valga como ejemplo el  Hechicero de Trois Freres bellamente plasmado en tiempos del paleolítico,  ya hablaban de un orden de creencias y de una noción de lo trascendente. El místico, el chamán, el profeta era el receptáculo de la visión reveladora pero recaía en los hombros del artista el lograr una representación material accesible a todos de aquella verdad ultraterrena. Así las esculturas griegas, los alto relieves celtas, el gigantesco corpus del arte hinduista, las pinturas budistas, en fin, el material que colma los diversos museos de antropología en todo el mundo,  encarnan la fusión del arte y  la mitología.

La literatura, naturalmente, no estaba exenta de esta labor pedagógica. Se calcula que  El Enuma Elish o Poema de la Creación Babilónico, escrito en caracteres cuneiformes, fue realizado entre el 669  y el 627 a.C.  La Teogonía de Hesíodo, sólo por citar otro ejemplo, fue escrita también durante el siglo VII a.C.  Pero si bien las artes inicialmente se habían abocado sólo a los temas mitológicos, con el paso del tiempo el creador comenzó a independizarse del místico y a llevar a cabo la realización de sus propias visiones.

Con todo, los temas mitológicos nunca quedaron excluidos del repertorio empleado por el artista. Los arquetipos aunque trasfigurados, recreados, modernizados, siguieron apareciendo en diversas obras. Grupos como el de los pintores simbolistas o el de los Prerrafaelitas se dedicaron a tomar aquellos mitos y leyendas arcaicos, otorgándoles un nuevo sentido y una lectura personal.

Una de las máximas obras de la literatura, El Ulises de James Joyce, empleó cada uno de los elementos utilizados por el poeta Homero en su célebre Odisea, dotándolos de un sentido moderno, cercano al lector.

Muy ajenos al planteamiento de Joyce surgieron autores que se propusieron no recrear una mitología ya existente, sino idear nuevas mitologías.  J.R.R. Tolkien bautizó al género con el elegante término de Mitopoeia (del griego μυθοποιία, μυθοποίησις, hacer mitos). Autores como George MacDonald, Lord Dunsany, Mervyn Peake, C.S Lewis y H.P. Lovecraft habrían de incursionar en esta nueva rama de la literatura fantástica. Y por supuesto el mismo Tolkien.

Cabe preguntarse si realmente lograron hacer mitos y, refiriéndose específicamente a Tolkien, si consiguió estructurar una mitología que pudiese funcionar como un sueño colectivo.

1. An Open Life, Campbell Joseph y Toms Michael, cap I pag. 22
2. El héroe de las mil caras, Campbell Joseph, cap. I pag 25

 
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