Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de febrero de 2012 Vol.13, No.2
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Entre el olor de las orquídeas y muñecas rusas.
Entrevista con Gilda Manso

Gabriela Damián Miravete
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Gilda, háblanos de ti en formato cuento breve…


Foto Hernán Corera

Soy argentina, de Lanús, provincia de Buenos Aires. Nací en 1983, el 23 de abril. (Me alegré mucho cuando me dijeron que el 23 de abril es el Día Internacional del Libro, como si eso significara algo). Soy escritora y periodista, lo segundo como consecuencia de lo primero: estudié periodismo porque me daba excusas para escribir. Antes de Matrioska publiqué Primitivo ramo de orquídeas, también libro de cuentos. Amo a los perros.

¿Cuántas veces en tu vida te has sentido al margen de lo que pasa?

Cuando era adolescente me sentía un poco al margen. Me la pasaba leyendo. No es que fuera solitaria, tenía amigos y era feliz, pero a veces quería hablar de libros y no sabía con quién hacerlo. Ahora me siento al margen en el otro extremo: cuando me cruzo con escritores que parecen personajes de una parodia de la intelectualidad, que buscan alejarse de lo popular, del barrio, de la calle. No creo en eso.

Para los mexicanos adeptos al género, la tradición de literatura fantástica argentina es muy importante. Cuéntanos qué se siente vivir en Buenos Aires, donde abundan los lugares marcados por ella.

Lo que pasa es que los pueblos pequeños me parecen más dignos de la literatura fantástica que las grandes urbes. Como si Buenos Aires fuera demasiado grande, y lo fantástico necesitara más intimidad para desarrollarse. Tal vez me pasa eso porque ciertos lugares de Buenos Aires están pensados para turistas; lugares de magia forzada. Me gusta Buenos Aires, pero la veo más terrenal que mitológica. Debe ser porque convivo con ella todo el tiempo.


Foto Hernán Corera

¿Qué percepción de la literatura mexicana (en general, y la literatura fantástica mexicana en particular) crees que se tiene en Argentina?

Me parece que en algún punto se ve a México como un lugar donde la literatura es un tema de interés, y como consecuencia se tiene en cuenta a la hora de analizar la literatura latinoamericana. Si a mí me pidieran que mencionara, sin pensar demasiado, una Feria del Libro internacional, creo que la primera que vendría a mi mente sería la de Guadalajara; claro que una Feria del Libro no es necesariamente LA literatura sino un modo de difusión. Una cosa que ocurre es que a veces se difunden y nos llegan más libros de escritores europeos que latinoamericanos.

Creo que la literatura fantástica en general está subestimada, al igual que el cuento como género. Borges ya no es un escritor de literatura fantástica: es Borges. Tampoco es un cuentista: es Borges. Eso es entendible, pero no ayuda. Lo fantástico tiene algunos nombres muy importantes que son respetados, y nada más.
De los autores mexicanos que conozco destacaría principalmente a Ricardo Bernal y René Avilés Fabila. Y seguro me estoy olvidando injustamente de otros.

Hablando más de tu árbol de familia libresco, ¿qué primer libro recuerdas con entusiasmo?

Crónicas del Ángel Gris, de Alejandro Dolina. Es el libro de cabecera de muchas personas de mi generación.

¿Qué autor o título te encanta, pero la mayoría a tu alrededor desprecia?

La saga de Harry Potter. Es una maravilla.

¿Quiénes son tus autores favoritos?

Me gusta la literatura policial: Sue Grafton, Raymond Chandler, Henning Mankell, por ejemplo. De Argentina, Claudia Piñeiro es totalmente atrapante.

¿Y de literatura fantástica y ciencia ficción?

García Márquez es inigualable, y hace poco descubrí a Lilian Elphick, a quien admiro y aprecio mucho.

¿Cuál es el mejor escritorio? ¿Un café, tu casa, el autobús…?

Mi ideal trillado y cursi es una casa en una playa solitaria con cinco o seis perros alrededor y una mesa con la computadora y el mate al lado. Mi realidad es una casa en Lanús (cuna de grandes como Sergio Olguín, otro de mis escritores favoritos), provincia de Buenos Aires, con mi perro, mi gato, la computadora y el mate al lado.

¿Qué necesita una escritora de literatura fantástica para sobrevivir a su propia urgencia de contar historias?

Los pies en la tierra y la cabeza en el cielo. El corazón, donde pueda.

¿Te identificas con alguna autora de literatura fantástica?

Una vez un crítico me comparó con Samanta Schweblin. Yo había leído cosas sueltas de ella, pero luego de la comparación la leí más concentrada. Y sí, me encontré parecida en algunos modos, para mi agrado.

¿Y qué necesita un lector de literatura fantástica?

Toda la credulidad de la que sea capaz.

Háblanos sobre Matrioska: ¿Qué querías que fuera, y qué crees que acabó siendo?

Matrioska me dio más satisfacciones de las que esperaba. Como muchos sabemos, no es fácil que una editorial apueste por vos si no tenés una trayectoria (lo que nos lleva a un círculo vicioso). Y yo encontré a esa editorial, y luego resultó que el libro tuvo, además, buenas críticas. Yo quería que Matrioska fuera un libro que guste, y terminó siendo un libro que gustó mucho.

¿Qué traes entre manos ahora mismo?

Terminé de escribir mi próximo libro de cuentos, Temporada de jabalíes, y estoy tratando de re-escribir una novela policial. Mi detective me cae bien.

La autopublicación, antes considerada por muchos un desprestigio para los escritores que recurrían a ella, pareciera ser ahora un camino deseable, especialmente para los autores de literatura fantástica. ¿Qué piensas al respecto? ¿Qué experiencia has tenido tú con este distanciamiento de las grandes editoriales y, a la vez, un nuevo acercamiento a los lectores?

Mi primer libro, Primitivo ramo de orquídeas, lo financié yo. No me parece algo deseable, pero en ese momento no tenía otra opción. Y me sirvió. Una cosa que ayuda es que ahora hay más librerías dispuestas a colaborar con el escritor independiente; librerías de barrio, claro, no librerías en cadena.

El tema del desprestigio me parece muy histérico. Porque se supone que no es prestigiosa la auto-publicación, pero tampoco es prestigioso el bestseller. ¿Entonces qué queda? Sólo es prestigioso el autor que no se auto-financia y que tiene éxito, pero un éxito moderado, si tenés muchos lectores sos bestseller y, por lo tanto, basura. Muchas exigencias, ¿no? El talento y su carencia están en todos lados.

A Cortázar le pasó una cosa rarísima que describe en El sentimiento de lo fantástico: escribe un cuento (Instrucciones para John Howell) y después recibe una carta de un John Howell contándole que le ha sucedido lo mismo que al personaje del cuento, y que además, se la ha ocurrido escribir un cuento cuyo protagonista es Julio Cortázar. ¿Cuál ha sido tu vivencia más cercana a la experimentación de ese sentimiento de lo fantástico?

Mi vínculo con el escritor Enrique Medina. Medina, en sus libros, suele mencionar a Rita Hayworth y a su personaje Gilda. Mi mamá leía a Medina cuando estaba embarazada, se enamoró del nombre Gilda y de cómo lo nombraba él, y así me llamó. Hace unos años, veinticinco después de eso, yo escribo en mi blog acerca del origen de mi nombre. Un amigo de Medina lo lee. Se lo muestra a Medina. Medina me manda un mail.
El prólogo de Temporada de jabalíes lo escribió él. Mi mamá aún no lo puede creer.

¿Por qué escribes? ¿Para qué?

Si tuviera que hacer una comparación, diría que escribir es como sacar la cabeza fuera del agua luego de nadar mucho. Así que escribo para eso. Para respirar.

¿Algún mensaje para los detractores de Harry Potter…?

En la era de la computadora, del Ipad y demás, yo vi filas y filas de nenes que esperaban durante horas que abriera la librería para comprar el nuevo libro de la saga. Creo que esa es una defensa más que suficiente.


 
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