Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de febrero de 2012 Vol.13, No.2
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Una actividad física eficiente ante el reto de una sociedad de jóvenes influenciada por el modernismo y la tecnología
Jaime García Rodríguez, Carlos Fonseca Hernández y Esteban Jaime Camacho Ruiz
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El sedentarismo en nuestro país...
Los beneficios que otorga...
La práctica físico deportiva en...
Una perspectiva desde la medicina...
Conclusiones y bibliografía
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Introducción


En una sociedad cada vez más apegada a la tecnología y con tendencias a la modernidad, el sedentarismo en los individuos se presenta cada vez con mayor frecuencia, impactando en la salud de la población, siendo la principal causa de obesidad a nivel mundial. Como país ocupamos  los primeros lugares, con la aparición de enfermedades crónico degenerativas, que nos aquejan con una frecuencia cada vez en aumento. Las consecuencias se presentan a nivel económico, biológico y social, en todos los sectores poblacionales. Nuestros jóvenes son un grupo etáreo, vulnerable a los estilos de vida impuestos por los medios de comunicación e influenciable por la tecnología cada vez más avanzada que lo lleva a un modo de vida inactivo, bajo la ley del mínimo esfuerzo físico. Esta población, que representa la fuerza económica futura del país, está condenada a padecer enfermedades propias de este sedentarismo, y no sólo a eso, sino también a disminuir su ciclo de vida y de manera determinante la calidad de la misma. Por eso la importancia de introducir en ellos, principalmente, un sistema de vida dinámico con una actividad física adecuada, periódica, programada y  bien prescrita, como una herramienta básica para conseguir y preservar la salud. Los innumerables beneficios fisiológicos, metabólicos, anatómicos, cognitivos, sociales y académicos que representa, son inobjetables. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado en no caer en excesos, que nos ocasionen trastornos en la autoimagen y la autoestima: problemas que de igual manera se presentan, primordialmente, en los adolescentes y los jóvenes, debido a que aún se encuentran en la búsqueda de una  identidad y una aceptación social. Así, el objeto de estudio del presente artículo es precisamente, la actividad física como un componente vital para el desarrollo integral de una sociedad que necesita mejorar su calidad de vida.

 Desarrollo

La tecnología, los medios de comunicación y los jóvenes

En la actualidad, no se pone en duda la importancia que tienen los jóvenes para el desarrollo de un país. De hecho son considerados como actores estratégicos para el futuro de México; sin embargo, a pesar de ello han sido poco estudiados, atendiendo a la suposición de que son una población sana, y en periodos anteriores a la década de los sesenta pasaron inadvertidos a todo el proceso de modernización e industrialización del México contemporáneo. De igual manera, es indiscutible que la tecnología es la generadora de grandes cambios sociales y culturales, a los cuales los individuos se han adaptado en sus relaciones laborales, sociales y familiares. Ya no es posible pensar en el desarrollo humano sin tomar en cuenta el uso de los medios tecnológicos, pues se han convertido en el medio por el cual  el hombre reemplaza su medio natural por un ambiente técnico, fenómeno observado principalmente a finales del siglo XIX y finales del XX.

Para el hombre su entorno toma otro significado y un valor drásticamente diferente. El movimiento natural ya no parece tan atractivo como lo tecnológico, especialmente para los jóvenes. La tecnología se ha convertido en la única forma moderna de producir aparatos útiles y valiosos para las exigencias de nuestra sociedad, además de dominar  la mayoría de las actividades humanas. Al tener en cuenta el impacto que la tecnología tiene en la sociedad y su cultura, surge la inquietud de saber, de manera más precisa,  cuáles son las consecuencias de esta influencia y cuál puede ser su alcance, así como qué tanto se puede controlar  o disminuir  el flujo tecnológico  (Blanco, 2006).

El desarrollo de las nuevas tecnologías electrónicas para la transmisión y el almacenamiento de datos, o simplemente para ofrecer mayores opciones de esparcimiento, comunicación y aprendizaje, es parte de los procesos más complejos y novedosos en nuestra sociedad. Los medios de comunicación se han constituido en un ambiente donde se desenvuelve nuestra vida, donde se crean y reproducen lenguajes, conocimientos, valores, comportamientos, actitudes y orientaciones sociales. La aceleración tecnológica modificó también, de manera profunda y desigual, el perfil de las sociedades de fin de siglo, la constitución del espacio público y los modos de vida de sus integrantes, al tiempo que cambió los referentes culturales, en el caso de los jóvenes.

Por diversas causas se puede afirmar que la televisión ha colonizado el tiempo libre de la gente, y los jóvenes son consumidores intensivos de tecnologías de comunicación: videos, cine, radio, videojuegos, y en los sectores sociales más altos, a las tecnologías ligadas a la computación: chat, Internet, e-mail, etcétera. Esta presencia de la tecnología en la vida cotidiana se ha transformado en un problema central en la educación, pues hoy constituye un agente de socialización tan importante como la escuela o la familia, sólo que con diversas directrices que no necesariamente nos llevan a un resultado benéfico  (Quevedo, 2003).

El peso específico que tiene la tecnología en la funcionalidad integral de la sociedad, recae directamente en el grupo poblacional de jóvenes y adolescentes, por que se encuentran  en una etapa de formación en todos los sentidos y  resultan completamente influenciables por un estilo de vida moderno y tecnologizado, donde el valor personal es proporcional al tipo de tecnología utilizada de forma individual, como lo son los teléfonos celulares, las computadoras portátiles, iPod, iPad, iPhone, televisión de paga, Internet, etcétera. Y no sólo es la influencia de la tecnología, sino también el estilo personal, marcado por cánones de belleza y actualidad, impuestos por los medios de comunicación, dirigidos a obtener determinada silueta corporal, autos, ropa y accesorios, en muchas de las ocasiones inalcanzables para la realidad de los individuos, algunas veces por causas sociales, como el propio nivel socioeconómico, y otras de tipo biológico, como un somatotipo o carga genética que no les permite tener un cuerpo muy delgado, como lo marca la moda actual.

Como los jóvenes representan la esperanza futura, hay que  hacer énfasis en su desarrollo integral como individuos, que se inicia en un entorno social caracterizado por un cambio en los estilos de vida, que marcan un camino hasta ahora directo a una vida sedentaria, llena de comodidades que conllevan una inactividad, cuyas complicaciones no sólo son de tipo biológico, sino también social, cultural y económico.
 
La tecnología existente debe aprovecharse, pero sin abusar del ahorro de energía que produce la inactividad física, sobre todo en este grupo etáreo, sin perder de vista que los demás grupos poblacionales no se encuentran exentos de padecer el mismo problema. Un ejemplo claro son los videojuegos, que han venido a dejar obsoletas las tradicionales recreaciones basadas en movimientos y actividad corporal continua. Aunque algunos de estos juegos de video requieren de cierto movimiento, como el caso del Wii, definitivamente no reemplazan los beneficios que brinda la actividad física practicada de manera tradicional. De igual manera, herramientas básicas como Internet deben ser usadas con fines objetivos y moderación, evitando el individuo pasar la mayor parte del tiempo sentado ante una computadora, interactuando a través de redes sociales, que en muchas ocasiones sólo representa una pérdida de tiempo y a veces hasta el peligro inminente de ser víctima de la delincuencia a través de  esta vía.

Todos estos medios de comunicación y tecnología están cada vez más al alcance de la mano de los diversos estratos sociales, obviamente siendo más accesibles para los jóvenes de nivel socioeconómico alto, pero que no exime de su uso a los demás niveles. Si realizáramos un comparativo de jóvenes que acuden a universidades privadas, con respecto a jóvenes pertenecientes a universidades públicas, se podría decir que ambos se encuentran igualmente influenciados por los aparatos tecnológicos, sin embargo, probablemente la única diferencia es la forma en que los consiguen o los usan  unos y otros.


 
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