Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de febrero de 2012 Vol.13, No.2
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México y el futuro atemporal.
Entrevista a Chris N. Brown, editor de Three Messages and a Warining. Contemporary Mexican Short Stories of the fantastic

Gabriela Damián Miravete
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El pasado 26 de enero, en una librería de Austin, Texas, se presentó Three Messages and a Warning. Contemporary Mexican Short Stories of the Fantastic, una antología que reúne las historias de 34 autores mexicanos, algunos reconocidos dentro de la literatura fantástica mexicana, como Amparo Dávila, Alberto Chimal y Bernardo Fernández BEF; otros identificados como autores que ocasionales en el género y célebres en otras especialidades, entre ellos, Agustín Cadena, Óscar de la Borbolla o Claudia Guillén.

Publicada por Small Beer Press, la editorial de los autores de fantasía y ciencia ficción norteamericana Kelly Link y Gavin Grant, Three Messages and a Warning tuvo dos editores: Eduardo Jiménez-Mayo y Chris N. Brown. Entrevistamos a este último para saber cómo estas historias se las han arreglado para cruzar la frontera y provocar sueños, delirios y pesadillas en los lectores de habla inglesa.

Háblanos de tu trabajo como escritor, ¿Qué te gusta escribir y por qué lo haces?

Me convertí en un escritor de ficción fantástica porque era la forma más eficaz para expresar qué se siente estar vivo hoy, en una época en la que los relatos que alimentan nuestras cabezas a través de pantallas y auriculares definen nuestra conciencia tanto como nuestra experiencia táctil de la "realidad". En especial me interesa  el uso de las herramientas del género como instrumentos de experimentación semiótica en ese sentido: pulp fiction, literatura "barata" para gente inteligente.

¿Cuál fue tu primer contacto con la literatura fantástica en general y con la literatura fantástica mexicana en particular?

La literatura fantástica ha impregnado mi vida desde la infancia, comenzando por los cuentos alemanes que mi madre me contaba, como el de Struwwelpeter, que perseguía a los niños pequeños con unas tijeras gigantes y el cabello salvajemente despeinado. Al igual que un montón de gringos literatos, descubrí la América del Sur fantástica cuando tenía veinte años. Lo fantástico mexicano entró en mi vida mucho más tarde, hasta el 2009, cuando tuve la suerte de  participar en el simposio sobre "Mundos Paralelos" en el Festival de México en el Centro Histórico. Regresé a los Estados Unidos más entusiasmado con los jóvenes escritores mexicanos que conocí allí de lo que estaba con los famosos escritores anglo-estadounidenses con quienes compartí el podio.

¿Cómo experimentas la literatura latinoamericana? ¿Lees en español o prefieres  las traducciones disponibles?

Nada sustituye a la capacidad de leer un libro en su idioma. Leí por primera vez Borges en Inglés, en la famosa traducción por el profesor Donald Yates, de la Universidad de Texas en Austin. Cuando después  leí mi historia favorita, "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", en español por primera vez, me di cuenta de que la traducción era mucho más académica, hacía hincapié en el Borges estudioso de la Lógica. Otras traducciones ponían demasiado énfasis en las cualidades románticas y fantásticas. Recientemente, leí Los detectives salvajes de Roberto Bolaño en español, después de la primera lectura en Inglés, y quedé encantado con la forma mucho más agradable del original: todo el ritmo y el humor que está codificado en la composición de la frase Me gustaría tener más dominio de otros idiomas para poder leer mucho más y con mayor rapidez.

Cuéntanos cómo incidió tu experiencia de lector en lengua española en la decisión de traducir obras mexicanas.

Después de conocer el trabajo de varios jóvenes escritores de literatura fantástica mexicana, sentí que era importante darlos a conocer a los lectores de habla inglesa. Creo que la ciencia ficción anglo-estadounidense se ha hecho muy insular, y la apertura de canales a través de fronteras e idiomas puede fertilizar un nuevo pensamiento en ambos lados. Me emociona saber que no soy el único que desea mostrar este panorama internacional.

Cuéntanos un poco sobre tu labor de editor en Small Beer Press y qué tal trabajas junto a Kelly Link y Gavin Grant, figuras admiradas por no pocos mexicanos…

Este proyecto se llevó a cabo gracias a la visión de Gavin. Cuando mi co-editor Eduardo Jiménez Mayo y yo nos acercamos a Gavin con esencialmente la misma idea, decidió que estaba predestinado a suceder. Él y Kelly son increíbles para trabajar. El éxito que tuvieron al crear su propia pequeña imprenta para publicar el trabajo que les importa, y asegurarse de que sea bien recibido por críticos y lectores, es asombroso. La publicación de una antología de cuentos traducidos desde el español es un acto de valentía, pero Gavin confiaba en su intuición y lo hizo realidad.

Como lector del género, imagino que celebras la aparición de un libro como Three Messages and a Warning. Como editor, ¿qué significado tiene para ti?

Es muy gratificante tener el libro terminado, y llevar a los autores mexicanos que valoro a un público de habla inglesa. No tenía idea de cuánto trabajo está involucrado en la elaboración de una antología con 34 autores extranjeros: hacer frente a sus agentes, editores y requisitos de contrato. Fue todo un reto.

¿Cuáles cuentos o autores crees que te revelaron una idea de “lo mexicano” (nueva o tradicional, pero con un claro sello de identidad)?

Creo que todas las historias son totalmente mexicanas, y también totalmente globalizadas. Traté de evitar historias que contenían los tropos folclóricos que juegan con las ideas gringas de lo fantástico mexicano. Buscamos historias que reflejaran una sociedad tecnológicamente mediada, que formara parte de la cultura global del siglo XXI. Incluso tuvimos un vigoroso debate editorial acerca de si era conveniente incluir imágenes del Día de Muertos en la portada (tuve que ceder porque el diseño es muy bueno).

¿Detectas, por así decirlo, una identidad mexicana literaria?

Supongo que sí. Percibo una literatura que comparte con la nuestra esa preocupación por la alienación que caracteriza a la sociedad contemporánea. Por supuesto, es exclusivamente mexicana, sobre todo en sus paradigmas de poder frustrados, tanto políticos como domésticos. Pero para mí es en realidad una forma de expresar cómo se vive la cultura global contemporánea.

Varias mujeres participan en esta antología.  Háblanos de las semejanzas o contrastes que presentan respecto a lo que escriben las escritoras anglosajonas de literatura fantástica.

Editar esta antología me mostró aspectos de género en la cultura mexicana que no había percibido antes con claridad. Me asombró lo difícil que fue conseguir que los escritores mexicanos recomendaran escritoras. Muchas historias maravillosas escritas por hombres me decepcionaron por contener una misoginia gratuita que me hacía dejar de leerlas. Y mis ojos se abrieron en la oscuridad gótica que transmiten muchas de las descripciones que las autoras hacen del poder masculino en el contexto mexicano. Creo que las escritoras mexicanas tienen desafíos culturales que las gringas no imaginan; y en estos desafíos hay grandes oportunidades para utilizar a la literatura como un instrumento de cambio.

¿Qué papel crees que juega la literatura norteamericana en la producción de literatura fantástica mexicana?

Creo que la influencia de la literatura EE.UU. sobre la cultura literaria mexicana es tangencial. Los escritores mexicanos digieren las influencias de muchos lugares, y hacen un trabajo increíble al dejar que esas influencias permeen a través de un filtro puramente mexicano. Los autores mexicanos son muy competentes a la hora de conservar sus propias realidades.

¿Y el cine?

Es probable que las películas y la televisión desempeñen un papel más importante. Pienso que han colonizado la imaginación humana a lo largo del siglo XX, confundiendo nuestros propios puntos de vista con los relatos elaborados por la publicidad. Una tarea importante de la literatura en cualquier país es la de romper y exponer este fenómeno; y, por lo tanto, liberar a nuestras vidas del superimpuesto sueño hollywoodense.

Desde la perspectiva mexicana, la producción y edición de literatura fantástica estadounidense goza de buena salud. ¿Alguno de sus procesos podrían aplicarse a la mexicana para fortalecerla?

Creo que la diferencia principal proviene de factores comerciales. Es mucho más difícil para los escritores norteamericanos publicar un libro, pero cuando lo hacen es más probable que se imprima en cantidades suficientes y que consiga realmente llegar a sus lectores potenciales. Así que la fantasía americana es más comercial, lo que es bueno y malo al mismo tiempo. Socialmente, los escritores estadounidenses de literatura fantástica también pueden accede a ciertas comunidades, tanto en Internet como en las acostumbradas convenciones, que ayudan a facilitar la tutoría de otros autores y a acuñar cierto prestigio.

Cuéntanos qué descubriste de México al leer estas páginas.

Creo que los jóvenes escritores y artistas deberían migrar a México para conocer el futuro atemporal. Me parece que ya hay algunos exploradores, beatniks del siglo XXI que, creo, verán a la ciudad de México como su respuesta al París de la década de 1920.

Desde fuera, México parece ser uno de esos lugares donde todo es posible –la ya trillada expresión de Artaud “es un país surrealista” se sigue repitiendo sin cesar–. Durante tus visitas a México o en tu relación con los autores mexicanos, incluso elaborando esta antología, ¿cuál ha sido la cosa más extraña que te ha sucedido?

Viajar en coche desde Tijuana por el desierto con dos ciberpunks y un viejo poeta pacheco de Baja, a través de las montañas de murmullos de La Rumorosa, más allá de los barrancos llenos de los coches accidentados de la década de 1970 por una pequeña sección del infierno, pasando por la narcocarretera y la surrealista, chino-mexicana ciudad fronteriza de Mexicali… todo para dar una charla sobre el árido surrealismo americano en una putería que exigió al escritor competir con el estruendo de las norteñas que salían de la rocola, entre otras distracciones.

Haz clic aquí para leer la versión en inglés de esta entrevista.


 
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