Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de marzo de 2012 Vol.13, No.3
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Una mirada al trastorno obsesivo-compulsivo. ¿Qué es y cómo tratarlo?
Andrómeda Valencia Ortiz
CITA
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¿Qué es el Trastorno obsesivo compulsivo ?
Tratamiento del TOC
Conclusión
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Introducción


En los últimos años el avance de la medicina, la tecnología y el interés en mejorar la calidad de vida de las personas, han favorecido el desarrollo de estrategias de evaluación y tratamiento para diversos padecimientos, entre los que se encuentran los desórdenes mentales.

Aunque el origen y el desarrollo de los problemas de salud mental son variados, uno de los problemas más comunes se encuentra asociado con las dificultades para el manejo de la ansiedad. Estas alteraciones pueden variar en grado e intensidad, desde la ansiedad de separación (como lo que ocurre el primer día de clases en muchas escuelas prescolares) hasta alteraciones que afectan nuestra vida de forma directa, al modificar nuestro funcionamiento emocional y social, como en el “trastorno obsesivo compulsivo” (TOC).

¿Ansiedad?

La ansiedad se presenta como un estado de ánimo que se caracteriza por un fuerte afecto negativo, síntomas corporales de tensión y aprensión respecto al futuro (American Psychiatric Association, 1994; Barlow & Durand, 1999). El estudio científico de la ansiedad presenta importantes retos, ya que se trata de una respuesta compleja que incluye diversos componentes fisiológicos y conductuales que cada persona traduce en experiencias subjetivas específicas.

A pesar de que la ansiedad se experimenta como un estado poco placentero, resulta que es buena para las personas, al menos cuando se presenta de forma moderada. Por ejemplo, se ha estudiado desde hace un siglo que el desempeño de las personas mejora con ansiedad baja o moderada (“Ley de Yerkes & Dodson”, 1908). Esto se debe a que la ansiedad impulsa y mejora el desempeño físico e intelectual, y gracias a ella logramos estar preparados para un sinnúmero de actividades cotidianas en las que una ligera sensación de ansiedad nos lleva a dar el máximo. Howard Liddell, en 1949, le llama a la ansiedad “la sombra de la inteligencia”, mencionando que la capacidad humana de planear con cierto detalle el futuro se relaciona con esa sensación persistente de que las cosas pueden salir mal y que debemos estar mejor preparados (Barlow & Durand, 1999). Es por eso que la ansiedad es un estado de ánimo que está orientado principalmente al futuro y al porvenir.

Pero, ¿en qué momento la ansiedad se transforma en un problema de salud? Cuando la ansiedad se eleva fuertemente, se pierde la posibilidad de utilizarla como un motor que impulsa resultados positivos y se convierte en una amenaza, ya que sólo podemos concentrar nuestra atención en los resultados negativos de la situación, aun cuando no han sucedido. Incluso es posible que identifiquemos que la situación que percibimos como amenazadora es poco probable, absurda o fuera de contexto, y que aun sabiendo que no hay por qué temer, la ansiedad continúe creciendo. En estos casos nuestra señal de alerta estaría funcionando fuera de control, ya que nos indicaría que debemos prepararnos para una emergencia cuando en realidad no la hay.


 
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