Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de marzo de 2012 Vol.13, No.3
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La Realidad Virtual como herramienta para el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo
Georgina Cárdenas-López y Vannessa P. Carreño Martínez
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El ritual obsesivo o compulsión
La realidad virtual y tratamiento del TOC
Conclusiones
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Introducción


En la población mundial, el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) afecta entre el 2% y 3%, mientras que en México, de acuerdo con la Encuesta Epidemiológica Psiquiátrica de 2003, se informa un prevalencia total de un 2.6%, con una edad media de inicio a los 19 años. Específicamente en la Ciudad de México la prevalencia es de 1.4% y la edad promedio de inicio entre hombres y mujeres fue de 22 años, en un estudio realizado por Caraveo (2004). La comorbilidad que presenta este trastorno con el uso y abuso de sustancias, es mayor en el caso de los hombres. Respecto a las mujeres se asocia con las fobias específicas y el episodio depresivo.

El TOC tiene un impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes, influyendo en su vida familiar y social (Pérez, Olson, & Horton, 2007). De hecho, de acuerdo a la OMS y el Banco Mundial, está clasificado como la décima causa de discapacidad en el mundo. Este trastorno presenta una mayor comorbilidad con el abuso de alcohol, en el caso de los hombres, precediendo el abuso de la sustancia al TOC, mientras que en el caso de las mujeres la comorbilidad es mayor con el episodio depresivo, las fobias específicas y otros trastornos de ansiedad, de los cuales la fobia específica y la ansiedad generalizada preceden en la aparición de los síntomas al trastorno obsesivo. En contraste, la fobia social y el trastorno de agorafobia suelen presentarse después de la aparición de síntomas del TOC.

En México sólo el ocho por ciento de los casos con este trastorno buscan ayuda. Sin embargo, es más frecuente que no soliciten apoyo profesional, aquellas personas que no presentan comorbilidad con otro trastorno.

Tomando en cuenta la epidemiología y la gravedad de los síntomas que afectan la vida diaria del paciente hasta incapacitarlo, impactando áreas como el trabajo, las relaciones sociales y la escuela, principalmente, el Laboratorio de Enseñanza Virtual y Ciberspicología desarrolló ambientes virtuales para el tratamiento del Trastorno Obsesivo Compulsivo, para ayudar a los pacientes a enfrentar situaciones que les causan ansiedad y reducir las conductas compulsivas, así como los pensamientos intrusivos y obsesivos.

El trastorno Obsesivo Compulsivo: Conceptualización y tratamiento

La conceptualización, evaluación, clasificación y tratamiento del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) ha sufrido cambios radicales en los últimos años, sobre todo desde el surgimiento del tratamiento farmacológico con antidepresivos tricíclicos y actualmente Inhibidores Selectivos de Recaptura de Serotonina (ISRS), el cual se basa en la premisa de que existen ciertas anormalidades anatómicas y funcionales en el sistema nervioso de los pacientes obsesivos. Todo este cambio ha significado un nuevo campo de investigación sobre un trastorno que había sido poco estudiado y se consideraba como uno de los más resistentes al tratamiento, por su complejidad y heterogeneidad inter e intra-sujeto (Alcázar & Rodríguez, 2010).

El TOC es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por dos conjuntos de síntomas íntimamente relacionados: las obsesiones y las compulsiones. Las obsesiones consisten en pensamientos o imágenes que invaden la mente de una persona en contra de su voluntad. Se pueden manifestar como una urgencia, un deseo inaplazable, un impulso o una necesidad irresistible de hacer o decir algo. Dichas obsesiones causan un malestar e incomodidad tan grandes, que la persona siente que debe hacer algo para detenerlas, alejarlas de su mente y recobrar así su tranquilidad y bienestar (Belloch, Cabedo & Carrió, 2011).

Las compulsiones son comportamientos cuya finalidad es reducir el malestar que provocan las obsesiones. Por lo regular las compulsiones están relacionadas con el contenido de las obsesiones, por ejemplo: ante la obsesión de estar sucio, necesita lavarse. Las compulsiones pueden ser manifiestas (tocar, decir algo en voz alta, lavar, etcétera) o encubiertas (pensar en números, decirse a uno mismo ciertas frases, etcétera). Con el tiempo las compulsiones pueden complicarse aún más, al punto que la persona las repite una y otra vez, hasta deshacerse de las sensaciones desagradables que tiene. Las compulsiones, a diferencia de las obsesiones, son voluntarias, ya que es la propia persona quien decide llevarlas a cabo, sin embargo, este carácter “voluntario” se diluye con el tiempo, debido a que se convierte en un comportamiento del que es difícil escapar y que es necesario realizar (Belloch, Cabedo & Carrió, 2011), a pesar del tiempo que consume, el malestar que provoca y el deterioro en la calidad de vida que supone.

Si se toman en cuenta las diferentes manifestaciones o modalidades del trastorno, se han observado diferentes categorías: los obsesivos puros, compulsiones de lavado-limpieza, de comprobación, de repetición, orden, sexuales, de acumulación y lentitud obsesiva.

Estudios demuestran una elevada concordancia del TOC entre hermanos gemelos univitelinos, comparados con los dicigóticos. Sin embargo, aunque el TOC aparece a menudo en ciertas familias, el mecanismo por el cual se transmite de generación en generación aún hoy no se conoce bien. Hay investigaciones que consideran que no hay un gen específico que cause TOC, sino varios genes que afectan al cerebro de manera compleja. Sin embargo, a través de la investigación se ha observado que el TOC es el resultado de una combinación de la predisposición heredada genéticamente, combinada con factores ambientales significativos.
De acuerdo con Alcázar y Rodríguez (2010), dentro de la predisposición genética se incluyen variaciones en la estructura, neuroquímica y circuitos del cerebro. Los factores ambientales incluyen desde traumas físicos o psicológicos, abandono en la infancia, abuso, ambiente familiar estresante, enfermedad, muerte o divorcio de los padres, además de las etapas de transición del ciclo de vida (adolescencia, vivir solo, casarse, ser padre, retirarse, etcétera).

Las predisposiciones genéticas, combinadas con factores ambientales, pueden iniciar y activar síntomas del TOC. Actualmente existen dos hipótesis sobre el TOC: una la “hipótesis del déficit”, bajo la cual quien padece el TOC, tiene algún tipo de alteración generalizada en su funcionamiento cognitivo (especialmente procesos de atención y memoria); la segunda “hipótesis de la valoración inadecuada”, bajo la cual se dice que el problema obsesivo radica en la interpretación distorsionada que los pacientes hacen de una situación (Belloch, Cabedo & Carrió, 2011).


 
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