Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de Mayo de 2012 Vol.13, No.5
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Algunas reflexiones acerca de la investigación interdisciplinaria en las ciencias sociales y humanas
Andrea Viera Gómez y Juan E. Fernández Romar
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Ciencias sociales y humanas


La epistemología ha dotado a las ciencias sociales y humanas de una nueva conciencia sobre los procesos de razonamiento que subyacen a los conceptos, presupuestos y metodologías de la ciencia, informándonos de cómo estos inciden en nuestra percepción de la realidad y estableciendo además, tanto la validez como los límites del conocimiento científico.

La investigación interdisciplinaria en el campo de las ciencias sociales y humanas no está exenta de las dificultades y desafíos que enfrenta el conocimiento científico en la actualidad, ya que la creciente especialización disciplinaria representa una limitación para el abordaje de los problemas sociales y humanos.
En este sentido, la investigación interdisciplinaria se propone como solución a esta "desconexión" entre "edificaciones" disciplinarias que se inicia a partir de la edad moderna. Como señala De Zan:

"Uma das tendencias mais características que se tem manifestado no desenvolimento das ciencias modernas é sua progresiva fragmentaçao e especializaçao. No decurso deste processo, foram-se constituindo constantemente novas disciplinas que se emanciparam das anteriores, reclamando cada uma delas a dignidade de ciéncia independente e proclamando a sua completa autonomia face a todas as outras (…) Com o correr do tempo, a progresiva especializaçao que separava as ciencias umas das otras foi igualmente igualmente desintegrando a suas própria unidade interna até a pulverizar en secçoes superespecializadas, fechadas sobre si, que muitas vezes se ignoram mutuamente" (De Zan, 1983: 43-44, citado por Pombo, 2006: 209).

Las disciplinas y las investigaciones monodisciplinares han ido desarrollando a lo largo de sus respectivas historias, una serie de territorios estancos, subdivisiones que representan los diversos campos de especialización interna de cada disciplina. Dado que una de las características más singulares del conocimiento científico es el de estar en permanente crecimiento, este proceso ha tenido como resultado una importante multiplicación y subdivisión de los campos de investigación y de los perímetros disciplinarios, desarrollando sus propios lenguajes y métodos.

La concepción moderna de ciencia -y en particular la positivista- se basa en la promesa que liga el crecimiento de la ciencia con el progreso de la humanidad. Idea que ha sido fuertemente cuestionada por numerosos epistemólogos en virtud de que ese fenómeno de crecimiento, refiere más a una expansión exponencial de las comunidades de investigadores (que giran en torno a un paradigma y a formas ritualizadas y canónicas de producción científica) que a un movimiento de auténtica aproximación a la verdad (Derek, 1963).

Por otra parte los desarrollos científicos no coinciden necesariamente con un progreso ético del ser humano.

En este sentido, la interdisciplinariedad es vista como una salida a la lógica fragmentaria de la "autosuficiencia" disciplinaria y como un posible régimen de vigilancia epistemológica continua.

Uno de los mayores atractivos que presenta el fenómeno de la interdisciplinariedad consiste en poder resignificar el crecimiento del conocimiento a partir del reordenamiento interno de las disciplinas y de las comunidades de investigadores (Pombo, 2006). Sin embargo, esto que parece tan razonable no deja de ofrecer resistencias y también dificultades. En particular se ha planteado con mucha razón lo arduo que resulta la articulación científica y administrativa de tales perspectivas para el desarrollo de políticas universitarias que propendan a un enfoque interdisciplinario sistemático (Rothen, 2004).

Complementariamente, pensar la interdisciplinariedad en el campo de las humanidades no está exento de dificultades.

Al momento de reflexionar sobre la relevancia de la investigación interdisciplinaria en las humanidades no se deben soslayar los aspectos diferenciales -en términos epistemológicos- que establecen una distancia con otras perspectivas de investigación.

En tal sentido, una de las particularidades de este campo es la coexistencia de varios paradigmas.

A diferencia de lo que sucede en otros territorios, como por ejemplo las ciencias físicas, en la cual predomina un paradigma hasta que la crisis y la revolución lo sustituyen por otro; el campo de las ciencias sociales se presenta como "multiparadigmático" (Fernández, 2000). Esto significa que en este último campo son imposibles las revoluciones científicas en sentido kuhniano ya que no hay un paradigma hegemónico que pueda ser destronado.

Cada paradigma de las ciencias sociales configura una forma viable de entender el mundo y cada uno cuenta con numerosos seguidores, enemigos y una distribución geopolítica de áreas de influencia.

Un complejo sistema de alianzas articulado con las transformaciones tecnológicas, académicas, y políticas que se van sucediendo llevan a ciertas alternancias de paradigmas en las diferentes regiones del planeta. De ahí que los filósofos y los científicos sociales estén continuamente obligados a un debate permanente con el que intentan ganar adeptos al tiempo que se defienden de sus rivales. Por esta razón la epistemología se ha ganado en las últimas décadas, un lugar preponderante en la elaboración de cualquier discurso teórico.

De esta forma la reflexión epistemológica no sólo ha cobrado un lugar preponderante en la elaboración y legitimación de todo discurso teórico sino que también configura un componente imprescindible del proceso de elaboración continua de las síntesis interdisciplinarias.

 
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