Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de Mayo de 2012 Vol.13, No.5
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Medio Ambiente, la necesidad de la Interdisciplina
Alfredo Ramírez Treviño
CITA
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La relación sociedad–naturaleza
Interdisciplina y Medio Ambiente
Conclusiones
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Introducción


En general las disciplinas  científicas ostentan que a través de un método objetivo, ideado para generar y sistematizar el saber, se  garantiza que factores subjetivos, tales como las creencias filosóficas o religiosas, no se inmiscuyan en la estructura del conocimiento, para llegar a tener una comprensión  verdadera acerca de los fenómenos naturales y sociales que conforman al mundo.

Las teorías y conceptualizaciones derivadas de cualquier ciencia, explican la realidad a través de leyes que se han establecido según sus intereses particulares sobre un objeto de estudio. Es por ese motivo que los problemas complejos se obstaculizan  en su planteamiento e identificación, pues los referentes establecidos sólo estudian parcialidades, que si bien pueden acercarse a la verdad, no pueden clarificar el conjunto de relaciones significativas entre las variables que llegan a conformar una complejidad.

Los problemas del medio ambiente no conocen de divisiones académicas y demandan un enfoque innovador,  ya que asume su objeto de estudio como un sistema constituido por múltiples elementos,  donde el todo no se puede explicar por la anexión de las partes, sino por la interrelación y la unificación entre ellas. Las diferentes maneras como se expresa la relación sociedad–naturaleza demandan para su estudio la concurrencia de diversas ciencias, donde cada una contribuye desde su visión al análisis del tema y conjuntamente, en la medida que confluyen sobre un objeto común, conforman así una interdisciplina, a la cual aportan tanto las ciencias que se ocupan del medio natural como del medio social.

Hay que aclarar que no se sugiere que un  estudioso deba dominar diversas ciencias, más bien la  interdisciplina tiene como validez y fundamento tomar el objeto de estudio como punto de intersección de diversas realidades. Es decir, no es el acercamiento de disciplinas o el apoyo casual entre ellas, sino la creación y delimitación conceptual común de un problema, que enlaza un abordaje desde diferentes puntos de vista, pero con un marco de representaciones afín y una delimitación de los diferentes campos de análisis y su relación.

Se debe generar, ante todo, una actitud que refleje la comprensión y la solución de complejidades, porque a pesar de que hoy en día cada vez se incorpora más la idea de la interdisciplina en el discurso académico, esto no quiere decir que se refleje en la realidad. Por el contrario, su consolidación es incipiente, siendo todavía poco comprendida.

La condición de la problemática ambiental y las dimensiones de la misma requieren de un enfoque, donde el concepto de medio ambiente articule la relación sociedad–naturaleza, para plantear así un proceso interdisciplinario.

Ciencia positiva

Ciencia, del latin “scientia”,  es conocer, término que en su sentido más aceptado y amplio se utiliza para definir el conocimiento sistematizado y metódico en cualquier campo del saber humano, y  suele aplicarse sobre todo a la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable.  Su meta es la búsqueda de la verdad, basándose en la realidad u objeto estudiado. Por ello se dice que es objetiva.

Para Augusto Comte, fundador de la filosofía positiva, la ciencia se interesa por las cosas en cuanto reúne las siguientes características:

  • Son fenómenos o hechos observables
  • Constituyen lo dado
  • Son verificables

Para que haya ciencia se requieren hechos observados y leyes que expresen el comportamiento de los hechos:

Por todo lo dicho vemos que el carácter fundamental de la filosofía positiva consiste en captar todos los fenómenos como sujetos a leyes naturales invariables, cuyo descubrimiento preciso y reducción al menor número posible, son la meta de todos nuestros esfuerzos, considerando como absolutamente inaccesible para nosotros y vacía de sentido la búsqueda de lo que se llaman causas, sean primeras, sean finales.1

En ese sentido, y acorde con la filosofía positiva, la ciencia desde el siglo XIX se fundamenta en no aceptar como “válidos” otros conocimientos, sino los que derivan de la experiencia, refutando  toda noción previa y todo concepto totalizador. El hecho conocido a través de la experiencia y los métodos de inducción son lo único aceptado, donde la mente humana se atiene a las cosas. El positivismo busca sólo hechos y sus leyes; registra lo que está dado y es manifiesto; se limita a las cosas, y se queda ante ellas registrando el dato. Por tal razón puede llegar a conocer a un objeto  con precisión y con certeza.
 
El conocer un objeto con precisión y certeza nos conduce al saber departamentalizado y evidentemente nos lleva a las disciplinas. De hecho en el positivismo las ciencias están jerarquizadas:

Considerando así todos los fenómenos observables, veremos que es posible clasificarlos en un pequeño número de categorías naturales, dispuestas de tal manera que el estudio racional de cada categoría se funde en el conocimiento de las leyes principales de la categoría precedente y sea el fundamento del estudio de la siguiente.2

Comte clasifica las ciencias en cinco básicas: astronomía, física, química, fisiología y física social o sociología y piensa que las matemáticas son un método e instrumento de apoyo a las ciencias más que una ciencia. La clasificación de las ciencias ha sido desde entonces el método de enseñanza y aprendizaje de los saberes, es decir se da así un conocimiento disciplinario

El conocimiento es un saber que expresa un principio esencial: sólo es real e inteligible la manifestación medible y verificable de un fenómeno y el mismo puede reducirse en última instancia al enunciado del hecho.

El positivismo tiene ventajas, entre las que aportó el momento constitutivo de las ciencias,  y además  es el único modo de ordenar y delimitar un conjunto variado y extenso de hechos y fenómenos, cuando se requiere conocer sólo una parte muy concreta del mismo.

El positivismo no sólo es la parcialización del conocimiento, también legitima que sólo es “científico” lo medible, cuantificable y demostrable. El modificar este marco de referencia tiene dificultad, puesto que el proceso cognoscitivo ha sido moldeado por medio del método científico positivo. Entonces, a pesar de que el mundo real es una unidad, no es fácil interpretarlo, pues para ello se parte de teorías y métodos que se han establecido desde diversas áreas del saber ya parcializadas, que remiten a realidades particulares y por lo tanto no son capaces de identificar una totalidad de relaciones significativas que establecen problemáticas como el medio ambiente.

1 Comte Auguste, La filosofía positiva, Editorial Porrúa. p 36

2 Ibid. p 41

 
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