Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de Mayo de 2012 Vol.13, No.5
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A manera de prólogo


El Espacio Interdisciplinario en la Reforma Universitaria
Dr. Rodrigo Arocena
Rector de la Universidad de la República Oriental del Uruguay


En la Universidad de la República, la más antigua casa de estudios del Uruguay, se viene impulsando desde hace varios años, con muchas dificultades y algunos logros prometedores, un proyecto de transformación integral denominado “Segunda Reforma Universitaria”. El nombre busca conjugar ideales de una gran tradición con propuestas de profunda renovación. Alude a la Reforma Universitaria Latinoamericana, planteada en la primera mitad del siglo XX que, en sus más generosos proyectos y en no pocas de sus realizaciones, apuntó a la democratización de la universidad como vía para contribuir a la democratización de la sociedad. Se gestó así un ideal latinoamericano de universidad socialmente comprometida, que urge revitalizar y reformular en tiempos signados, como nunca antes, por el poder del conocimiento. En tal contexto, dicho de la manera más sintética posible, la meta orientadora de la Segunda Reforma Universitaria es transformar a la universidad para que ésta sirva mejor a la democratización del conocimiento.

Semejante meta general inspira variados esfuerzos para generalizar el acceso a la enseñanza superior, para conectar más estrechamente la investigación con el desarrollo integral y para darle renovado vigor a esa clave del ideal latinoamericano de universidad que es la extensión universitaria. Por ejemplo, la Universidad de la República trabaja para hacer realidad su decisión de “curricularizar la extensión”, que implica incorporar actividades de extensión a toda la oferta educativa de la institución, en el entendido de que así se enriquece la formación que se brinda a los estudiantes, tanto desde el punto de vista técnico, al ponerlos más directamente en contacto con problemas de la realidad, como desde el punto de vista ético, al darles oportunidades para poner sus capacidades al servicio de la solución de los problemas de la población, prioritariamente los de los sectores más postergados. Ésta es una línea de trabajo en pro de la democratización del conocimiento. Otra la ejemplifica el programa de Investigación e Innovación, orientado a la Inclusión Social, cuyo cuarto llamado a proyectos está en curso. Iniciado en 2003 –al año del desencadenamiento de una tremenda crisis social en Uruguay–, con muy pocos recursos y sin demasiada convicción dentro de la propia Universidad, al punto que sólo el orden estudiantil lo respaldó decididamente, fue reiniciado en 2008, con bastante más amplio apoyo material y político. El tercer ejemplo que aquí mencionaremos tiene que ver con la diversificación de modalidades de enseñanza, para tener más en cuenta la diversidad de situaciones, en particular de posibilidades de estudio. En una universidad como la nuestra, donde la mayoría de los estudiantes trabajan (uno de cada tres lo hace más de treinta horas por semana y muy heterogénea es su formación previa), si no apostamos a multiplicar y diversificar las posibilidades de aprendizaje, se nos seguirá ampliando la desigualdad en el acceso efectivo al conocimiento.

Ahora bien, todas las líneas de trabajo mencionadas, y varias otras que intentan también traducir en hechos el proyecto de “Segunda Reforma Universitaria”, tienen en común un requisito: la imperiosa necesidad de conjugar los esfuerzos de muy variadas disciplinas y profesiones. Y por aquí llegamos a lo que, al menos en Uruguay, constituye una “asignatura pendiente” del proceso de Reforma Universitaria, que en el país culminó con la aprobación de la Ley Orgánica de la Universidad de la República en 1958, afirmando la autonomía, implantando el cogobierno con participación estudiantil directa y enunciando fines universitarios de servicio a la nación. Esa “asignatura pendiente” es la estructura académica, entonces y todavía en buena medida hoy basada en las facultades, con débiles vínculos “transversales” entre ellas.

Recurriendo una vez más a una muy modesta metáfora, cabe decir que si las Facultades son las “columnas” de la Universidad, ésta, como todo edificio, necesita columnas pero también “vigas”, que en su caso son las estructuras “horizontales” de colaboración entre disciplinas. La potencialidad para ello es, probablemente, una de las más importantes razones para apostar hoy y mañana al fortalecimiento de las universidades, con toda su problemática compleja, pues su vocación de cultivar todas las formas del conocimiento y la cultura, las constituye en “tierra prometida” del trabajo interdisciplinario.

La expansión del conocimiento es una fuerza irresistible que empuja hacia la especialización, condición indispensable para llegar a conocer seriamente ciertas cuestiones, pero dificultad grande también para el propio avance del conocimiento y, sobre todo, para su aplicación para resolver problemas de la realidad que, como se sabe, no suelen emerger clasificados por disciplinas. Dicho de otra manera, la expansión y la democratización del conocimiento requieren impulsar transformaciones académicas de vocación interdisciplinaria, las que por consiguiente se ubican en la agenda prioritaria de la “Segunda Reforma”.

En la Universidad de la República, la transformación académica de índole horizontal se ensaya a través de diferentes vías. Una de ellas es la construcción del Espacio Interdisciplinario. En las páginas que siguen, varios protagonistas de esa construcción dan cuenta de apuestas, carencias y logros, que en conjunto ya van conformando una experiencia fecunda de la cual la institución tiene mucho que aprender y mucho espera en la ruta hacia su transformación.


Interdisciplina en el estuario: saberes orilleros

Presentamos en este ejemplar de la Revista Digital Universitara (RDU), desde el Espacio Interdisciplinario (EI) de la Universidad de la República del Uruguay, el tema de la Interdisciplina en nuestro país. Es así que los lectores y las lectoras de este número especial encontrarán una serie de artículos que ofrecen un panorama no exhaustivo del estado del arte interdisciplinario local, con trabajos preparados por algunos y algunas protagonistas de la Interdisciplina uruguaya, no necesariamente adscritos a los programas del EI, quienes cubren algunos aspectos epistemológicos de la interdisciplina y el análisis de estudios de casos particulares. Analizamos además, comparativa y someramente, algunas de las características del trabajo interdisciplinario en nuestro país, en relación al desarrollado en la Universidad Nacional Autónoma de México, esto a partir de entrevistas con dos referentes de la interdisciplina mexicana. Asimismo, presentamos los bienvenidos aportes del Rector de la UdelaR, Dr. Rodrigo Arocena y el de la Unidad Académica del EI.

Es con evidente placer que presento esta ejemplar dedicado a la Interdisciplina en el Uruguay (y en particular a la desarrollada desde la Universidad pública nacional, nuestra Universidad de la República, UdelaR.

Una de las características salientes de la Interdisciplina uruguaya es que tiene un Servicio universitario, el Espacio Interdisciplinario (EI), dependiente de la Universidad de la República y dedicado específicamente a la promoción de “encuentros entre disciplinas diversas para facilitar el abordaje integral de fenómenos y problemas cuya naturaleza desborda los ámbitos disciplinares. El EI tiene entre sus cometidos explícitos asumir las tres funciones universitarias de enseñanza, investigación y extensión.” A aquellos interesados en conocer un poco de su historia, les sugiero consultar. Un ejemplo de lo que se investiga desde dentro mismo del EI, se presenta aquí.

En el curso de la preparación de este ejemplar se nos ocurrió que sería interesante presentar además a la Interdisciplina mexicana, en el entendido de que se trata de una primera aproximación. Es así que el autor de estas líneas entrevistó vía mail a dos referentes de la Interdisciplina en México: la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, referente del C3 (Centro de Ciencias de la Complejidad) y el Dr. Juan Carlos Villa Soto, del CEIICH (Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades).

A partir de nuestra propia experiencia en el EI uruguayo y lo que hemos podido conocer de la Interdisciplina en la UNAM, vemos que existen muchas similitudes entre nuestros dos países, en cuanto a fortalezas y debilidades, desafíos y perspectivas de la Interdisciplina, lejanos en la geografía y tan cercanos en aspectos esenciales.

La Interdisciplina mexicana tiene mucha más tradición histórica que la uruguaya, y aunque actualmente parece confluir en dos grandes Centros (CEIICH -Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades y C3 -Centro de Ciencias de la Complejidad), ésta abarca prácticamente todas las áreas del conocimiento, a diferencia de la uruguaya, donde todavía faltan integrarse disciplinas tales como la matemática, la física teórica, la genética molecular y la astronomía.

La biología molecular lo hace de manera aislada a través de un programa, pero no desarrolla estas actividades en el Espacio. Por otro lado, la Interdisciplina uruguaya sí integra de manera explícita a las tareas de Extensión, tal como se ejemplifica en algunos de los trabajos presentados aquí, y cuya formalización puede constituir un modesto aporte que quizás podamos realizar a la Interdisciplina en la UNAM.

EDITOR INVITADO
Dr. Claudio Martínez Debat
Comisión Directiva del Espacio Interdisciplinario

 
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