Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de julio de 2012 Vol.13, No7
  Inicio Ejemplares Directorio Quiénes somos Busca artículos Vínculos Contacto Mapa de sitio
 
 
Micorrizas: una gran unión debajo del suelo
Sara Lucía Camargo-Ricalde, Noé Manuel Montaño, Claudia Janette De la Rosa-Mera y Susana Adriana Montaño Arias
CITA
PDF
   
¿Son benéficas o dañinas?
Conclusiones
Aumentar Letra Disminuir Letra Disminuir Letra   facebook
twitter
google
 

Introducción


La micorriza es una asociación constituida por un conjunto de hifas fúngicas (micelio) que, al entrar en contacto con las raíces de las plantas, las pueden envolver formando un manto y penetrarlas intercelularmente a través de las células del córtex, como en el caso de la ectomicorriza o, como en el caso de la micorriza arbuscular, penetran la raíz, pero no se forma ningún manto. Al mismo tiempo, las hifas se ramifican en el suelo, formando una extensa red de hifas capaz de interconectar, subterráneamente, a las raíces de plantas de la misma o de diferentes especies. Esta red de micelio permite, bajo ciertas condiciones, un libre flujo de nutrimentos hacia las plantas hospederas y entre las raíces de las plantas interconectadas, lo que sugiere que la micorriza establece una gran unión bajo el suelo entre plantas que, a simple vista, podrían parecer lejanas y sin ninguna relación. Así, la micorriza ofrece a la planta hospedera y al ecosistema, diferentes beneficios en términos de sobrevivencia y funcionamiento.

¿Qué es una "micorriza"?

Las micorrizas (del griego myces, hongo y rhiza, raíz) representan la asociación entre algunos hongos (micobiontes) y las raíces de las plantas (fitobiontes). El término "micorriza" fue acuñado por Frank, patólogo forestal alemán, en 1877, al estudiar las raíces de algunos árboles forestales. Para 1900, el botánico francés Bernard resaltó su importancia al estudiar las orquídeas. Trappe (1994) define a las micorrizas en términos funcionales y estructurales, como "órganos de absorción dobles que se forman cuando los hongos simbiontes viven dentro de los órganos de absorción sanos (raíces, rizomas o talos) de las plantas terrestres, acuáticas o epífitas". En esta asociación, la planta le proporciona al hongo carbohidratos (azúcares, producto de su fotosíntesis) y un microhábitat para completar su ciclo de vida; mientras que el hongo, a su vez, le permite a la planta una mejor captación de agua y nutrimentos minerales con baja disponibilidad en el suelo (principalmente fósforo), así como defensas contra patógenos. Ambos, hongo y planta, salen mutuamente beneficiados, por lo que la asociación se considera como un "mutualismo". Evidencias fósiles y estudios moleculares sugieren que la asociación micorrícica se originó hace ca. 462-353 millones de años y, desde entonces, su formación es indispensable para el éxito ecológico de la mayoría de las plantas sobre la Tierra.

Clasificación y hongos participantes

De acuerdo con la forma de penetración del hongo en la raíz, por las estructuras características que desarrolla, y las especies de hongos y de plantas involucradas, las micorrizas se han agrupado en micorrizas con manto fúngico y micorrizas sin manto fúngico (cuadro 1).



Los hongos micorrícicos (HM) asociados que, por su tamaño pueden clasificarse en micromicetos o macromicetos, pueden pertenecer a los fila Glomeromycota (i.e. Glomus, Gigaspora, Acaulospora), Ascomycota (i.e. Peziza, Tuber) y Basidiomycota (i.e. Amanita, Cantharellus). En el caso de las plantas hospederas, la asociación puede presentarse en las gimnospermas (plantas que no forman flores como los pinos), angiospermas (plantas que forman flores), briofitas (musgos), equisetofitas y los helechos (tanto en el gametofito como en el esporofito). Así, dependiendo del tipo de hongo involucrado en esta asociación y de la integración morfológica existente entre los hongos y las raíces de las plantas hospederas, la asociación se ha clasificado como: a) Micorrizas con manto fúngico y b) Micorrizas sin manto fúngico (figura 1).



Figura 1. Colonización de raíces por hongos micorrizógenos: A) Micorrizas sin manto fúngico; B) Micorrizas con manto fúngico y tipos de micorrizas (tomado de Camargo-Ricalde, 2009)


Las micorrizas con manto fúngico, a su vez, se han clasificado en: a) Ectomicorrizas, b) Micorriza arbutoide y c) Micorriza monotropoide. Por su parte, las micorrizas sin manto fúngico se han clasificado en: (a) Micorriza arbuscular, (b) Micorriza ericoide, y (c) Micorriza orquideoide. En la naturaleza, cada tipo de micorriza se presenta en un ecosistema y ambiente edáfico particulares y, en ocasiones, con familias de plantas específicas. Así, la micorriza ericoide predomina en suelos localizados en altas latitudes y elevadas altitudes, de clima frío, en plantas de la familia Ericaceae; las especies ectomicorrizógenas predominan en ecosistemas forestales con gran acumulación de materia orgánica, ubicados en latitudes y altitudes intermedias, de clima templado-frío, principalmente con gimnospermas (figura 2), y la micorriza arbuscular (figura 3) prevalece en comunidades de clima cálido seco, cálido húmedo y templado-frío, dominadas por herbáceas y leñosas, en suelos minerales de bajas latitudes (Smith y Read, 1998).


Figura 2. Ectomicorriza. A) Micorriza de Suillus glandulosipes (Basidiomycota, Agaricomycetes, Boletales); B) Corte transversal de micorriza mostrando el manto (M) y la Red de Hartig (H). Fotografías tomadas en el laboratorio de Micorrizas, CICB, UAT, con material proveniente del estado de Tlaxcala (Tomado de Estrada-Torres A. y Santiago-Martínez M.G. (editores), 2003).


Figura 3. Micorriza Arbuscular. A) Raíz de Mimosa luisana (Leguminosae, Mimosoideae); h: hifas intercelulares, v: vesículas, ar: arbúsculos (100X); B) Esporas de hongos micorrizógenos arbusculares; a) Pacispora sp., y b) Funneliformis sp. (100X)

¿Dónde se distribuyen?

Esta asociación se presenta en aproximadamente el 90% de las plantas, por lo que se ubica en todos los ecosistemas del mundo (cuadro 1) y, por lo tanto, en diferentes gradientes latitudinales (figura 4). Además, es importante destacar que existen hongos que pueden encontrarse en varios tipos de suelo y climas, teniendo un patrón de distribución mundial, el cual indica que están, aparentemente, adaptados a diversos hábitats; no obstante, los factores físicos y químicos del suelo pueden restringir su distribución (Read, 1991; Finlay, 2008), por lo que las asociaciones micorrícicas pueden considerarse cosmopolitas y generalistas. Sin embargo, dependiendo del ambiente y las especies interactuates, los participantes pueden ser facultativos u obligados (Finlay, 2008). Por ejemplo, en México se han reportado en todos los ecosistemas. Los encontramos desde las dunas en las líneas costeras, hasta ambientes secos, como los desiertos o los muy húmedos como las selvas lluviosas, así como en los bosques de coníferas.


Figura 4. Distribución de la asociación micorrícica a lo largo de un gradiente altitudinal (modificado de Read y Pérez-Moreno, 2003).

 
  subir        
 
  Editorial
 



Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons