Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de julio de 2012 Vol.13, No7
  Inicio Ejemplares Directorio Quiénes somos Busca artículos Vínculos Contacto Mapa de sitio
 
Documento sin título
 
Sexo en insectos
Fernando Vite
CITA
PDF
   
Conductas extravagantes
Conclusiones
Aumentar Letra Disminuir Letra Disminuir Letra   facebook
twitter
google
 

Introducción


Bombyx mori Fuente: life.illinois.edu
Rescataré para las nuevas generaciones una anécdota sobre el distinguido biólogo británico del siglo pasado, J. B. S. Haldane (1892-1964). Estando una vez con un grupo de teólogos, le preguntaron que qué podría uno concluir sobre la naturaleza del Creador a partir del estudio de su creación. Su respuesta fue: “un desmedido amor por los escarabajos”. 1 Y es que, en efecto, hoy en día, uno de cada tres insectos es un escarabajo. Pero además, de cada dos especies de animales existentes en el planeta, más de una de ellas es una especie de insecto. 2 Parece entonces un poco pretencioso escribir sobre las costumbres sexuales de una clase de animales tan grande como la de los insectos, pero hagamos el intento.

El segundo cuarto del siglo pasado fue la edad de oro de la ecología de poblaciones. Y los insectos fueron excelentes sistemas de estudio para la investigación de los varios problemas que se fueron definiendo y tratando de resolver en este campo de estudio. Así, uno podría imaginar a los insectos de una determinada especie como simples maquinitas para la producción de más insectos, por lo que el crecimiento de sus poblaciones podría explicarse mediante modelos matemáticos relativamente sencillos. Plagas como las de las langostas, conocidas desde tiempos bíblicos, así como las de las hormigas, igualmente terroríficas, podrían también explicarse como disparos poblacionales mediante algún modelo matemático un poco más complejo.
¿Pero se reproducen los insectos sólo con el fin de que sus poblaciones florezcan y se perpetúen sus especies, como podría llegarlo a pensar incluso alguno que otro biólogo despistado? La respuesta es no, y de hecho esa respuesta es también no para cualquier otro ser vivo.

Adaptación y fitness 3


Chiasognatus granti
Desde antes de Darwin, los naturalistas había notado la estrecha relación entre las características de los organismos y lo que hoy denominaríamos sus ambientes. De este modo, se llamaba adaptación al hecho de que los organismos parecían estar perfectamente creados para el lugar en el que vivían y para hacer lo que hacían (acepción 1). Pero se llamaba también adaptación a un órgano o estructura, a un color especial, o a una pauta de la conducta animal (acepción 2), que pareciera ser importante para la adaptación del organismo en el sentido de la acepción 1. Conforme se fue aceptando la teoría de la evolución por medio de la selección natural de Charles Darwin (1809-1882), las explicaciones creacionistas de la adaptación se fueron reemplazando por explicaciones sobre cómo, en un determinado ambiente, un conjunto de características morfológicas o de comportamiento hacían más probable que los individuos que las presentan, tuvieran mayores probabilidades de propagar sus genes, comparados con otros individuos, reales o hipotéticos, que presentaran un conjunto alternativo de características morfológicas o de comportamiento. Así pues, luego de describir las costumbres sexuales de los insectos, hay que explicarlas en términos de éxito reproductivo diferencial neto, aptitud darwiniana o fitness.

Individualidad

¿Pero podemos entender a los insectos como individuos y no como copias idénticas formando una población? Esto se complica si consideramos a los insectos eusociales: abejas, avispas sociales, hormigas y termitas. Se les llama así porque son sociedades totalmente integradas, en las que varias generaciones sobrepuestas de sus miembros sacrifican su reproducción para cuidar a las crías producidas por la elite de la colonia. Más adelante veremos que existen algunas conceptualizaciones sobre las colonias de insectos, así como su relación con la individualidad.

El tamaño relativamente pequeño de los insectos, que no favorece su mirada al detalle por la gran mayoría de población (en casos extremos, hasta de los entomólogos), así como su lejanía evolutiva con el ser humano, hace difícil aplicarles un poco de antropocentrismo para entenderlos algo mejor en su individualidad.
Mark Moffett, el Indiana Jones de la entomología, se pregunta si las hormigas obreras son inteligentes, si tienen personalidad y si cada una de ellas tiene algo de especial o único (como lo consideramos para cada uno de nosotros mismos y para las personas que más queremos en la vida, o las que nos interesan al menos por un tiempo). La opinión de Moffett es que sí, que cada hormiga individual es inteligente, tiene personalidad y es especial o única. En su interesante explicación se apoya además en algunos hallazgos científicos (Moffett 2010). En comparación, plantea que otros animales, aun vertebrados como los leones, los tigres y los osos, que podríamos considerar que tienen personalidad, no exhiben una variedad de conductas mayor que las hormigas.

A fin de analizar estructuras y conductas en los insectos como adaptaciones que han evolucionado a nivel individual, es recomendable un librito por Wangberg (2001), en el que se nos relata en forma divertida “las vidas eróticas de los bichos” o “el sexo de los de seis patas”, o sea los insectos. Lo que sigue son algunos ejemplos que aparecen en este libro y otras fuentes, sólo para ejemplificar casi nada de la enorme diversidad del sexo en los insectos.

Estructuras impresionantes

Para que una pareja de insectos tenga relaciones sexuales, macho y hembra deben primero encontrarse, y una forma de encontrarse es mediante comunicación química. En mariposas de la Familia Bombycidae (a la que pertenece el gusano de seda) se presenta dimorfismo sexual, consistente en que los machos tienen antenas grandes y complejas, plumosas, mientras que las de las hembras son más simples y pequeñas. Un macho con antenas grandes podría por ello ser atractivo para una hembra, pero además, con ellas detecta su presencia a distancias mayores a un kilómetro. En efecto, las antenas grandes y complejas en un macho le permiten identificar la feromona bombykol, liberada por una hembra virgen, con tan sólo una molécula que llegue a sus antenas.

En varias familias de escarabajos y otros órdenes de insectos, los machos presentan armas para el combate. Uno de estos bichos es el llamado escarabajo ciervo o escarabajo de Darwin (Chiasognatusgranti, Familia Lucanidae), cuyas mandíbulas, más grandes que el resto del cuerpo, se extienden como pinzas dentadas. Otro caso es el del escarabajo rinoceronte (Chalcosoma atlas, Familia Scarabaeidae), cuyas prolongaciones en la cabeza, junto con sus mandíbulas, le confieren una apariencia claramente amenazadora. Thornhill & Alcock (2001), sin embargo, reseñan el rechazo de esta explicación adaptacionista 4 por Arrow (1951), quien argumentaba a priori que en muchos casos la forma de los “cuernos” haría improbable su uso efectivo en disputas agresivas, y los explica en cambio como subproductos incidentales de los procesos de desarrollo. Actualmente hay suficiente evidencia para sostener la hipótesis de que los cuernos y mandíbulas, como las descritas, son armas para el combate entre escarabajos machos para la posesión de las hembras y otros recursos. Este tipo de selección sexual recibe el nombre de selección intrasexual.

Chalcosoma atlas


En la vena del libro de Wangberg (2001), nos podríamos preguntar: ¿en qué bichos se tiene el record del aparato copulador más grande? Al parecer éste lo ostenta la mosca Physiphorademandata (Orden Diptera; FamiliaOtitidae), cuyo aedeaguso edeago (pene), una vez desenrollado, es del tamaño del cuerpo del animal completo (Thornhill&Alcock 2001). ¿Y para qué esa ostentación, que se comparte con otras especies de chiches, escarabajos y moscas? Para alcanzar bien los ductos de la espermateca y la espermateca misma.5

Y ahora veamos un caso extremo en cuanto a tamaño del macho y los espermatozoides que produce. En varias especies de coleópteros de la Familia Ptiliidae (escarabajos de alas plumosas, en la que se encuentran los insectos más pequeños del mundo), 6 los machos producen espermatozoides gigantes: más de medio milímetro de largo, lo cual es un tercio del largo del animal. Se han colectado hembras con espermatozoides que se les salen de la vagina. Esto se ha explicado como una forma de competencia espermática, en la que un macho asegura la fertilización de los óvulos de una hembra, impidiendo incluso la entrada de los espermatozoides de otros machos a la espermateca. Esta explicación se apoya, por ejemplo, en una relación lineal muy clara entre el tamaño del espermatozoide y la longitud del interior de la espermateca, considerando varias especies de estos escarabajos (Thornhill&Alcock, 2001).

¿Y qué tenemos en cuanto a complejidad de pene? En algunos casos, su complejidad, muestra que este órgano es más que un tubo para transferir espermas. Consideremos el caso de Calopteryxmaculata, una especie de caballito del diablo (Orden Odonata). Su miembro no sólo está dividido en dos en su parte terminal, sino que cada una de estas puntas termina en gancho. Con estas estructuras sujeta fuertemente a la hembra para asegurarse de que la transferencia de esperma no se interrumpa. Pero además de lo anterior la estructura está tapizada de espinas que les sirven a los machos para extraer el esperma con la que la hembra hubiera copulado antes.

Los genitales de los insectos, sobre todo de los machos, están entre las estructuras más diversas y complejas en el reino animal (Córdoba-Aguilar 2012). Tal es el caso que, por ejemplo, existe todo un glosario de genitales de insectos para taxónomos. 7 Sin negar la importancia de la diversidad genital para la clasificación e identificación de especies en insectos, un subproducto de ello es la hipótesis de la llave-cerradura (Córdoba-Aguilar 2012). Esta plantea que la diversidad genital es resultado de la selección natural, pero que en este caso favorece mecanismos de aislamiento reproductivo pregaméticos, ante la posibilidad de apareamientos entre machos y hembras de diferente especie. La hipótesis aquí sostenida, más moderna, con más evidencia es la de selección sexual.

Sobre la selección sexual, la hemos mencionado en su modalidad de selección intrasexual, que explica la evolución de estructuras como los cuernos de los escarabajos rinoceronte, por competencia entre machos por el acceso a las hembras. La otra modalidad de selección sexual, más controvertida, más difícil de probar, es la de aquellas características morfológicas más sutiles y elaboradas, o las pautas de conducta que nos pudiesen parecer algo extravagantes, son producto de la selección de ciertos machos por parte de las hembras (selección intersexual o epigámica). Aquí, a diferencia de lo que podemos apreciar en aves y mamíferos, nuestra mayor distancia evolutiva con los insectos nos puede llevar a suponer que, en los insectos, una hembra no puede seleccionar (para incrementar su fitness), a machos de mayor calidad, a partir de ciertas características indicadoras de dicha calidad. Estas características indicadoras constituirían el atractivo sexual. 


1 La anécdota, que el propio Hutchinson refiere como posiblemente apócrifa, se encuentra en Hutchinson, G. E. 1959. Homage to Santa Rosaliaorwhy are there so many kinds of animals?The American Naturalist93: 145-159.

2 McGavin, G. C. 2002.Smithsonian Handbooks. Insects, spiders and other terrestrial arthropods. New York: Dorling Kindersley Limited.

3 Actualmente en México (con posibilidad de haberse ya propagado a otros países de habla hispana), es común referirse al fitness como “adecuación” en lugar de aptitud darwiniana, o simplemente aptitud. Como me niego a utilizar ese mal término que se ha popularizado tanto, me referiré al fitness como fitness.

4 Arrow, G. J. 1951.The Horned Beetles. The Hague: Dr. W. Junk, citado por Thornhill&Alcock (2001).

5 Una espermateca es un receptáculo en el que, en insectos y otros invertebrados, las hembras o los hermafroditas almacenan espermatozoides.

6 Dybas, H. S. 1980. Thesmallestbeetles (Coleoptera: Ptillidae). Entomology Circular No. 218, Florida Dept. Agric. & Consumer Serv.

7 Tuxen, S. L. (ed.) 1970. Taxonomist’sGlossary of Genitalia in Insects, 2ª Ed. Copenhagen: Munskgaard, citado en Wangberg (2001).

 

 
  subir        
 
  Editorial
 



Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons