Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de agosto de 2012 Vol.13, No.8
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Calidad de la atención médica: la diferencia entre la vida o la muerte
Lorena Elizabeth González Medécigo y Esperanza Guadalupe Gallardo Díaz
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Calidad de la atención médica
Error médico
Conclusiones
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Introducción

La OMS señala que “las intervenciones de atención a la salud se realizan con el propósito de beneficiar a los pacientes, pero también pueden causarles daño”. Los sistemas sanitarios están diseñados para mejorar la salud de la población a través de esquemas, que si bien resultan altamente complejos, implican riesgos reales o potenciales frecuentemente no considerados en sus procesos de planeación. La combinación compleja de procesos, tecnologías e interacciones humanas, que constituye el sistema moderno de prestación de atención a la salud, puede aportar beneficios importantes. Sin embargo, también conlleva un riesgo inevitable de que ocurran eventos adversos, y, efectivamente, ocurren con demasiada frecuencia.1

En 1999 el Instituto de Medicina (Institute of Medicine, IOM) de Estados Unidos lanzó un llamado a la comunidad médica y a la sociedad en general acerca del funcionamiento del sistema de salud en ese país y el mundo en general, a través de su reporte “To Err Is Human: Building a Safer Health System”, en el cual se declaró que, tan sólo en los Estados Unidos, entre 44,000 y 98,000 personas mueren cada año como consecuencia de errores médicos que pudieron prevenirse.2

Los datos presentados en ese reporte tenían la finalidad de llamar la atención del gobierno y las instituciones de salud, públicas y privadas, acerca del problema que representa la seguridad de los pacientes, como uno de los pilares más importantes de la calidad de la atención médica.
 
Ya en los decenios de 1950 y 1960, algunos estudios dieron cuenta de eventos adversos, pero casi no se prestó atención a este tema. A principios del decenio de 1990 empezó a disponerse de pruebas científicas en ese sentido, con la publicación de los resultados del Harvard Medical Practice Study en 1991.1

En la tabla 1 podemos ver los resultados de algunos de estos estudios, los cuales reportaron tasas de eventos adversos de entre 3.2 y 16.6 de cada cien egresos hospitalarios.


Actualmente la OMS calcula que, en los países desarrollados, uno de cada diez pacientes sufre algún tipo de daño durante su estancia en el hospital. El daño puede ser consecuencia de distintos errores o efectos; sin embargo, se estima que en los países en desarrollo la probabilidad de que los pacientes sufran algún daño en los hospitales, es mayor que en los países desarrollados. En algunos países en desarrollo, el riesgo de infección asociada a la atención médica llega a ser hasta 20 veces superior al registrado en los países desarrollados.1

En México, en el 2005, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias publicó la frecuencia de eventos adversos presentados en 2001, observándose una prevalencia de 9.1%.3

Cada etapa del proceso de atención médica presenta cierto grado de inseguridad intrínseca: los efectos secundarios de los medicamentos o las combinaciones de medicamentos; el riesgo asociado a un determinado instrumento médico; la presencia de insumos o equipos no acordes a las normas o defectuosos en el servicio de salud, y los fallos humanos o las deficiencias latentes del sistema. En consecuencia, los eventos adversos pueden deberse a problemas en las prácticas, los insumos, los equipos, los procedimientos o cualquier otro elemento del sistema.1

De acuerdo con la Real Academia Española, “un sistema es un conjunto de cosas entre sí que ordenadamente contribuyen a determinado objetivo”. En este sentido el sistema de salud es un sistema complejo, debido a la cantidad de personas y recursos (medicamentos, insumos, equipo) que interaccionan entre si y con el paciente durante el proceso de la atención. Los sistemas complejos tienen múltiples entradas y salidas de información que se encargan de retroalimentar al sistema.  Debido a que en un sistema todos sus elementos están interrelacionados, los cambios de cualquier elemento afectan a todo el sistema.4 Un sistema complejo es más propenso a tener errores, por lo que deben establecerse medidas preventivas eficaces para evitarlos.4




 
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