Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de septiembre de 2012 Vol.13, No.9
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Evolución de la cirugía: La meta es lograr procedimientos seguros
María Enriqueta Baridó Murguía, Alethse De la Torre y Alejandro E. Macías
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Cirugía segura salva vidas
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Introducción

La historia de la medicina y la cirugía es fascinante, transcurre paralela al desarrollo y evolución humana. En México, los aztecas desarrollaron una organización médica particularmente refinada con diferentes tipos de especialistas: para el diagnostico de la enfermedad, su tratamiento y la fabricación de drogas. Mientras que los tlamatepaticitl aplicaban los remedios dermatológicos y describían drogas,  los texoxotlaticitl actuaban como cirujanos. Al contrario de lo que ocurria en Europa ambos tipos de médicos tenían el mismo reconocimiento social.  Los temixiuitiani hacían de parteros, los tezectezoani de sangradores.  Los papiani de herbolarios, conocedor experimental de hierbas, raíces, arboles, piedras y los panamakani como distribuidores farmacéuticos.  Con este sistema de salud los aztecas igualaron en muchos sentidos la organización europea de la medicina de aquel tiempo y en ciertos aspectos la superaron.  Los instrumentos de obsidiana de los aztecas, por ejemplo, eran tan filosos como el mejor de los bisturís actuales. Los aztecas y los mayas debieron poseer el conocimiento más completo de la anatomía humana de cualquier sociedad del mundo en el siglo XVI. Comprendieron el papel del corazón y la circulación sanguínea mucho antes de que el inglés William Harvey propusiera su teoría de la circulación.

En Europa la cirugía y la medicina eran profesiones separadas desde antes del siglo XII debido fundamentalmente a la iglesia católica. Al inicio de la edad media, la medicina era practicada esencialmente por religiosos en los monasterios y naturalmente también la cirugía. Este periodo de medicina y cirugía monástica quedo clausurado en el Concilio de Tours de 1163 cuando la iglesia lanza el edicto “Ecclesia adhorret sanguine”; la cirugía quedo marginada y mal vista durante siglos, quedando en manos de barberos.

La  enseñanza de los profesionales de este ramo dejaba mucho que desear hasta que llego la ilustración. Durante el virreinato la cirugía en México adquirió un sorprendente auge, en tanto que en Europa se le seguía considerando como un arte inferior y a la obstetricia como un arte denigrante. Tal fobia existía en Europa contra la cirugía en los siglos XVI y XVII que en Alemania para el ejercicio de ciertos cargos públicos se llego a exigir que el candidato a ocuparlos jurara tener la sangre limpia y no ser hijo de cirujano. Sin embargo en México, quizá por la influencia indígena, quizá por la falta de control a realizar cualquier procedimiento, se aprendió a mirar en la cirugía un verdadero arte mayor medico.
 
La práctica quirúrgica se realizaba solo en situaciones desesperadas de guerra y sangre, traumáticas y obstétricas. Fue a partir de mediados del siglo XIX que se produjeron dos descubrimientos fundamentales para el desarrollo de la ciencia: la anestesia que terminaba con el terrible problema del dolor y los trabajos de Pasteur que llevaron a establecer la teoría de los gérmenes. Con ella no solo se conoció la causa de lo que se llamaba podredumbre hospitalaria, que llevaba la mortalidad postoperatoria casi al 90% sino la etiología de las enfermedades infecto-contagiosas para prevenir o tratar.  Posteriormente, el descubrimiento de la penicilina por Fleming y el control de las infecciones impulsaron las grandes intervenciones quirúrgicas.

En los últimos 100 años la cirugía ha tenido un avance extraordinario, es cada vez más científica y su campo de investigación abre nuevos senderos. De esta integración surgen los avances del perioperatorio, el balance hidroelectrolítico, el metabolismo quirúrgico, la hemodinámica, un mejor conocimiento de la homeostasis y de la cicatrización, un mejor control de infecciones, la importancia de la inmunología y de la biología molecular. La extraordinaria perfección técnica ha permitido penetrar en todos los órganos y realizar con éxito diversos trasplantes, continuamente se buscan nuevos procedimientos y nuevos abordajes desde cirugía mini-invasiva hasta abordajes virtuales a través de cirugía robótica.

A pesar de ello las infecciones y la ocurrencia de eventos adversos constituyen un grave problema de salud pública. Hoy se trata de gestionar  la cirugía y los quirófanos como sistemas altamente complejos, tratando de mejorar continuamente la seguridad del enfermo quirúrgico.

 
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