Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de enero de 2013 vol.14, No.1
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Humanidades y las Ciencias Sociales, una reflexión sobre su devenir1
Gloria Villegas
CITA
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Campos de conocimiento humanístico
Humanidades y Ciencias Sociales
Mecanismos comunicativos entre disciplinas
Conclusión y bibliografía
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Introducción


Triunfo de la ciencia y el trabajo . Obras selectas del
Patrimonio Cultural Universitario
Hablar de los retos de las Humanidades y de las Ciencias Sociales es un llamado a realizar una tarea conjunta y creativa, de indudable relevancia en el presente. Esto, por supuesto, si atendemos al concepto moderno de reto, porque según nos han enseñado nuestros colegas de letras clásicas, en latín antiguo, reto es reproche; el sentido moderno es desafío.

Quisiera distinguir tres niveles en las reflexiones que quiero compartir con ustedes.

Uno de ellos es el de la evolución de cada una de las disciplinas que nosotros podemos agrupar como Humanidades o como Ciencias Sociales. Ése es un plano que no se disocia de los restantes, al que vale la pena darle una atención particular. El segundo plano es la forma de operar de estos campos profesionales en la práctica, en la tarea de lo que en algún tiempo se llamaba reproducir y generar más conocimiento; y finalmente, un tercer punto se refiere a cómo se pueden agrupar estas disciplinas vistas desde fuera.

Me quiero referir a estas tres líneas, porque una reflexión en perspectiva nos ayudaría muchísimo a tomar conciencia del momento en que nos encontramos y, en función de eso, precisar cuáles son los desafíos de estas disciplinas. Digo que necesitamos una visión en perspectiva amplia, pues esto ocurre en diversas épocas. La sensación de que lo que se está viviendo es único, exclusivo e inédito suele ocurrir con bastante frecuencia. Por ejemplo, aunque a los historiadores no nos gusta utilizar los términos modernos para definir otras realidades, muchos nos referimos al siglo XVIII como a una de las épocas en las que sucedieron las primeras globalidades, debido a los procesos de expansión del mundo y sus interrelaciones. Hay quienes se van más atrás para considerar estos fenómenos de expansión del mundo, ya no digamos la globalidad, hasta el periodo del Imperio romano. Esa perspectiva histórica nos ayuda mucho a situar el presente y entender qué es lo que nos está ocurriendo.

Uno de los temas que me parece tiene mucha relevancia es la forma de agrupar el conocimiento, el cómo establecen sus delimitaciones. En otros momentos se ha hecho referencia a la fascinante tradición virreinal. Desde luego, podríamos irnos mucho más atrás, hacia la misma imagen de la academia platónica, que por cierto el pintor Rafael representó maravillosamente, y sobre la que existe un óleo mexicano de principios de siglo que también tiene esta inspiración. En esas representaciones encontramos todos los elementos de las ciencias y de las humanidades: la retórica, la matemática, la música, incluida en la parte de las ciencias, como hará después esa interesantísima clasificación medieval del trivium y quadrivium. Siempre encontramos en la historia intentos de agrupamiento que me parece responden a una forma de organizar el conocimiento.

Me gustaría ser muy enfática. La realidad es integrada, el conocimiento también. Las áreas que establecemos son estrategias de acercamiento a problemáticas específicas, pero eso no significa que la realidad tenga de por sí esta fragmentación. Creo, anticipo, que ese es uno de los retos que nos corresponde enfrentar. Cuando conversamos con nuestros alumnos sobre las características de la época ilustrada, vemos que en esos tiempos de la Ilustración había preocupaciones semejantes a las que tenemos actualmente y muy distintas a las de la etapa de la especialización. Se vivió entonces la idea de la racionalidad, de la universalidad, de la integración de los conocimientos, integración que quedó maravillosamente plasmada en la Enciclopedia, escrita justamente en esos tiempos. Estas maneras de agrupar, han ido variando.

Ahora quisiera referirme al proyecto de Justo Sierra para la Universidad, que cubre esta noción de integración de una serie de saberes. El tan denostado positivismo del siglo XIX es reconocido como un instrumento intelectual que en su momento permitió estructurar el conocimiento y establecer una gradación jerárquica, que le dio congruencia a la enseñanza en sus distintos niveles. El trabajo intelectual que se desarrolló para la refundación de la Universidad fue muy importante. Aquí nos conectamos con otro tema de importancia: la idea de la recuperación no solamente de lo propio con un afán provincialista, sino de la recuperación de esa trayectoria para estudiar nuestras posibilidades, como país, desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista social. Esto es algo realmente importante que se va diluyendo con el tiempo.

1 Trabajo presentado en la actividad académica Retos de las Humanidades y las Ciencias Sociales, mesa Formas de organización de las Humanidades y de las Ciencias Sociales, 13 de junio de 2012.

 
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