Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de enero de 2013 vol.14, No.1
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“Las Humanidades y las Ciencias Sociales son necesarias en el México de hoy”. Entrevista con Rosalba Casas y Guillermo Hurtado1
Hernando Luján
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Perfil mediano. Imagen Brian Nissen. Año 1981
Las Humanidades y las Ciencias Sociales enfrentan retos importantes el día de hoy. Retos tanto en su organización interna como en la forma en que pueden insertarse de manera más cabal en el mundo del quehacer académico. Esta entrevista da un breve repaso por sus principales desafíos y expresa la confianza en que, en el respeto a su naturaleza y sentido en la sociedad, estas áreas del conocimiento pueden ser fortalecidas.

Hernando Luján: Cuando se habla de Retos a las Humanidades y las Ciencias Sociales, ¿a qué se hace referencia?

Rosalba Casas: Algunos Retos son propios de nuestras disciplinas, es decir, de organización y alcances internos. Me refiero a temas como la manera en que se construyen sus referentes teóricos, sus marcos analíticos, sus enfoques metodológicos. Hay otros retos que tienen que ver con las políticas que se definen desde el gobierno o desde nuestras instituciones para evaluar el desempeño de nuestras disciplinas, para fomentar la formación de recursos humanos y para tratar de fortalecer la vinculación con la sociedad. Todos esos temas están a debate en la actualidad, no sólo para las Ciencias Sociales y las Humanidades, sino en todas las ciencias. Solo que éstas son visualizadas de manera distinta.

Guillermo Hurtado: Quizás podríamos tocar algunos de los Retos a que se hizo referencia en la actividad académica “Retos de las Humanidades y las Ciencias Sociales”. En primer lugar sobre las políticas de Estado. En México existe una política de Estado para la Ciencia y la Tecnología cuya expresión es la Ley de Ciencia y Tecnología que rige el funcionamiento de Conacyt. Se trata de una ley que busca generar un desarrollo científico que ayude al progreso nacional. Pero cuando uno examina este ordenamiento, incluso en los principios del Conacyt, cuando buscamos qué se entiende por ciencia, da la impresión de que se piensa en las ciencias naturales, biotecnología, ingeniería, y que sólo de una manera muy sesgada, o forzándolo mucho, se toma en consideración a las Humanidades y a las Ciencias Sociales. Nos preocupa que estas áreas del conocimiento no formen parte de la visión de Estado que tenemos sobre el desarrollo científico. Las Ciencias Sociales y las Humanidades no parecen tener un impacto regulador, visible, concreto en nuestro proyecto de nación. Al menos no sucede en la manera que parece tener, por ejemplo, la ingeniería. Pensemos en la construcción de un puente que une dos orillas de un barranco… eso tiene un impacto grandísimo sobre el resto de la sociedad y así se reconoce. En cambio, existen grandes problemas nacionales como salud, educación, vivienda, a los que atienden de manera directa las disciplinas sociales y humanísticas, por ejemplo, la economía. La ciencia económica es fundamental para todo lo que tiene que ver con el gobierno, con el Estado, y lo mismo otras ciencias y no tienen la misma reputación que las actividades “científicas”. Las Humanidades, que podrían parecer están todavía un poquito más a un lado, también tienen relevancia fundamental en nuestra sociedad.

En este momento México está viviendo una crisis social, y una crisis humana de gran magnitud. La dimensión ética de nuestra convivencia social debería de ser algo que tendríamos que estar subrayando frecuentemente, que tendría que ser objeto de reflexión, de autoreflexión, de discusión. Y no lo estamos haciendo. El problema de la violencia, por dar un ejemplo, que es quizá el más agobiante de la sociedad mexicana contemporánea, tiene una dimensión ética. Si no estamos abordando así el problema, es evidente que no tendremos los resultados deseados.

Hernando Luján: Las ciencias son las ciencias. Alguna vez hubo una discusión sobre la ciencia en historia; la historia es historia ¿por qué le ponemos otro apellido?

Rosalba Casas: Éste es un tema muy debatible. En la reunión se expresaron diferentes visiones al respecto. Por ejemplo, ante la propuesta de crear tanto una ley como un organismo que coordine, estimule a las Ciencias Sociales y las Humanidades se expresaron opiniones divergentes. Hay quienes piensan que no, que debemos estar integrados en los organismos como el Conacyt, pero con la misma importancia que se les da a las ciencias exactas y naturales.

El hecho es que no hay una política de Estado, una política que garantice un apoyo permanente a la ciencia en general, al conocimiento, a la generación de conocimiento en este país. Hay una ley que reconoce la importancia e incluso establece que el Estado tiene que dedicar el 1% del Producto Interno Bruto a esas actividades, pero esto no se ha cumplido en la práctica.

Guillermo Hurtado: Estoy de acuerdo con esa posición. Es interesante, porque creo que Rosalba y yo pensamos diferente en este respecto. Creo que debe haber una ley específica para las Humanidades y las Ciencias Sociales, y tendría que haber una especie de consejo dedicado a ellas. En Estados Unidos existe el National Endowment for the Humanities, órgano del Estado que da impulso, específicamente, a la investigación en Humanidades, con una visión clara de la importancia de éstas para el desarrollo de la sociedad y de la democracia. Podríamos tener algo equivalente. Más que un asunto de dinero es una cuestión de actitud, de principios, de claridad sobre cuál es el sitio que las Humanidades y la Ciencias Sociales deben tener en un proyecto de nación. Y esto va más allá, incluso, que una política de Estado, que puede variar de acuerdo con los cambios políticos.

Rosalba Casas: El segundo Reto fue el de la evaluación. Éste es un tema crítico, no solamente para nuestras disciplinas, sino en general para la ciencia. Tanto en nuestros países como a nivel internacional ha tenido lugar un proceso de desarrollo de modelos y enfoques de evaluación que, probablemente, ya han tenido sus mejores momentos. Por ello también creo que tienen que ser revisados. En particular, no hemos logrado desarrollar en México enfoques adecuados para evaluar el trabajo que hacemos en las Humanidades y las Ciencias Sociales. De alguna manera, los diferentes criterios y patrones de evaluación han sido transferidos desde otras disciplinas, particularmente de la física o de otras ciencias exactas, hacia las Humanidades y las Ciencias Sociales.

Hernando Luján: ¿Impuestos?

Rosalba Casas: Digamos que impuestos. También es justo decir que sí ha habido una evolución de esos criterios de evaluación. Actualmente, en las comisiones del Sistema Nacional de Investigadores hay variedad de criterios, algo más cercanos a las diversas disciplinas. Éste es un tema que no corresponde solamente a México, sino que caracteriza a las Ciencias Sociales y las Humanidades en el nivel internacional.
Este tema de la evaluación está vigente y no tiene que ver con nuestro carácter de país en desarrollo, sino que tiene que ver con las características propias de nuestras disciplinas.

Otro tema que se discutió en esta reunión es el tipo de publicación que genera la investigación. Las Humanidades y las Ciencias Sociales publican fundamentalmente libros,  sean de autor único o sean de varios autores. Se debe de reconocer este tipo de publicaciones en las evaluaciones. En otras palabras, no se debe subvaluar al libro respecto a los artículos publicados en revistas arbitradas.
Otro de los temas importantes es el de los ritmos de investigación. Cuando se hacen evaluaciones de pocos años, se está obligando también a publicar resultados parciales de las investigaciones. Pero también ha desalentado las investigaciones de largo plazo, las investigaciones de más largo alcance. Esto también tiene un impacto negativo en la investigación y ha sido impuesto por los criterios de evaluación ajenos a nuestras disciplinas.

Guillermo Hurtado: Desde hace mucho tiempo existe una queja de científicos sociales y humanistas. Consiste en que los parámetros de los criterios de evaluación de la investigación tienen un origen, y mayor afinidad, con cierta forma de práctica científica, con la cultivada por las ciencias llamadas “duras”.  Con el paso del tiempo como que se han ido ajustando. El problema fundamental permanece. Imagina un zapato que se hizo para otra persona y que se ha ido hormando y hasta parece que medio nos queda. Pero, en realidad, el zapato está hecho para otro tipo de científico.

Algo que señalaba Rosalba, una reflexión crítica realmente de fondo, formulada sobre todo por científicos sociales y humanistas latinoamericanos, es que casi todos estos criterios de evaluación son internacionales. Estamos viviendo una estandarización de la evaluación del trabajo científico en Humanidades y Ciencias Sociales en todo el mundo. Que esto pase en el caso de las Ciencias Naturales es algo que debería tomarse como algo evidente, como obvio. Los matemáticos, no importa que estén en la India o en Rusia o en Estados Unidos, hacen siempre un trabajo semejante…

Hernando Luján: Tienen un lenguaje internacional…

Guillermo Hurtado: El suyo es un lenguaje internacional. No hay diferencias contextuales. Pero la impresión que da es que se está generando en el nivel internacional un modelo de cómo debe ser el trabajo del científico social y del humanista, modelo que refiere a una cierta visión de la profesionalización de este científico social, de este humanista. Se trata de una visión que se genera a nivel internacional sobre cómo debe trabajarse, qué es lo se le debe premiar, cómo se debe evaluar su trabajo. Esta visión homogénea puede generar algunas distorsiones, dependiendo del tipo de trabajo específico que se hace, pero también del lugar en donde ese trabajo se hace. Estamos moldeando a todos los científicos sociales y a todos los humanistas de acuerdo con un mismo criterio y, creo, es importante que nos preguntemos si eso es lo que realmente queremos, si eso le conviene al país, si es lo que nos conviene a nosotros, si eso es lo que querríamos para nuestras disciplinas.

El problema de tener criterios globalizados, homogeneizados, es que tenemos también una visión unívoca de la profesionalidad del científico social y el humanista. Y creo que esto es peligroso.

Rosalba Casas: El marco del desarrollo social o de los problemas sociales es distinto para cada realidad que estudiamos. Un tema que se discutió mucho en esta reunión fue la definición de lo que puede ser global y lo que puede ser local. Y, en términos de los criterios de evaluación, delimitar la relevancia científica de lo que se produce, pero además de esto, establecer la manera de combinar estos diferentes criterios para evaluar lo que hacemos.

Hernando Luján: En las ciencias “duras” lo cuantificable es un punto fundamental: dos más dos son cuatro, la fuerza bruta de los números, y, ¿qué números hay en una reflexión filosófica o social?
Una persona del público, Leonora Alonso, pregunta: “Quedan claras la obligaciones respecto al fomento y protección de las humanidades, así como las necesidades legislativas, sin embargo, ¿cuáles serían las obligaciones de académicos y humanistas?”.

Rosalba Casas: Vamos a ligar esta pregunta con el tema de la evaluación. No estamos negando la evaluación; los académicos de nuestras instituciones educativas, y particularmente de la UNAM, tenemos que rendir cuentas. Nuestros sueldos son pagados con dinero público, dinero generado por la sociedad. Por ello, debe haber un seguimiento de lo que producimos, qué resultados tiene y, sobre todo, de la calidad de lo que hacemos. El tema de la calidad es importante y de alguna manera ha entrado un poquito en crisis con ese sistema de evaluación al que hemos estado sujetos. La evaluación se realiza cada tres o cuatro años por comisiones que deben evaluar cientos de expedientes. Ambas circunstancias impiden entrar a profundidad en la evaluación de la calidad de lo que se produce.

Lo que se planteó en la reunión es que hay que hacer un alto, una reflexión para decidir qué es lo que queremos evaluar. Se habló mucho de que hemos enfatizado en el tema de las evaluaciones individuales y hemos hecho muy poco por la evaluación de las instituciones, de los grupos de trabajo.

Guillermo Hurtado: Queremos una evaluación rigurosa, profunda, que sea más rica, que tenga más recursos, adecuada desde muchos ángulos a lo que hacemos. En realidad se trata de redimensionar la evaluación para dar un mejor servicio al país.

Además de la diferencia entre la evaluación individual y colectiva, también hemos pensado que quizá se le podría dar más peso a la evaluación no sólo de los productos de investigación, sino a aquellos productos o resultados que tienen algún impacto en la sociedad. Por ejemplo, se habló del hipotético caso de un investigador que redacta un folleto que se distribuye en alguna comunidad, y que este hecho tenga un impacto para cambiar las condiciones de ese núcleo social. Esto es muy importante, pero es de una importancia diferente a la que puede tener que un investigador publique un artículo en la mejor revista internacional. Se trata de hacer de la evaluación un proceso más rico, más complejo, más actual.

Rosalba Casas: Tal vez un tema ligado a éste es el de la relación que se puede establecer entre el conocimiento que se genera en nuestras instituciones académicas y la definición de políticas de Estado, políticas gubernamentales. Creo que ese es un tema que inquieta mucho, sobre todo a quienes se dedican a las Ciencias Sociales. Porque muchas veces, al trabajar para que los resultados de nuestras investigaciones puedan servir, se trata de orientar la definición de nuevas políticas o de alguna manera corregir el rumbo de ciertas otras o de abrir nuevos causes.

Pensamos que a través de la investigación se pueden hacer contribuciones de orientaciones de política, pero también se pueden hacer contribuciones teóricas y conceptuales. No se trata de que se separe un tipo de investigación de otro. Lo ideal es tener un tipo de investigación que combine ambos aspectos. Creo que debemos tener un balance, pues desde el estudio de una realidad social como la nuestra se pueden hacer contribuciones teóricas y conceptuales importantes a nuestras disciplinas. Lo local, digámoslo así, no está peleado o no niega lo teórico ni lo conceptual.

Guillermo Hurtado: Luis Villoro, uno de nuestros filósofos y científicos sociales más importantes, señala que el intelectual, el científico, debe tener una posición de sana distancia frente al poder, debe tomar una posición crítica. Tiene que haber cierta distancia que le permita al científico social mantener algo que es fundamental para el conocimiento, para la ciencia: la autonomía.

Rosalba Casas: Claro, ése es uno de los grandes retos, cómo acercarnos a la sociedad, pero al mismo tiempo, mantener esa libertad y autonomía de investigación.

Guillermo Hurtado: Otro punto que considero importante es el de la formación. Seguramente muchos de nuestros radioescuchas saben que hace un par de años la Secretaría de Educación Pública hizo una reforma al sistema de educación medio superior. A este esfuerzo se le denominó Reforma Integral a la Educación Media Superior. Una de las propuestas que hacía esta reforma, que de hecho se aprobó y fue publicada en el Diario Oficial, fue reducir las áreas del bachillerato a cuatro: matemáticas, ciencias, ciencias sociales y comunicación. Como resulta evidente, no hay lugar para las humanidades. El concepto de humanidades en general se borró de la educación media. Se mantuvo la historia, pero considerada entre las Ciencias Sociales, junto a contabilidad. ¿Sabes dónde estaba literatura? La dejaron en el área de Comunicación junto con cómputo, y a la filosofía la hicieron “transversal”, es decir, dijeron la filosofía era tan importante que se tenía que dar en todas y cada una de las asignaturas. La comunidad filosófica reaccionó ante esto y logramos que se hiciera un cambio a la reforma, que se volvieran a tomar en cuenta las asignaturas filosóficas y el área de Ciencias Sociales se llamara Humanidades y Ciencias Sociales. Esto muestra una tendencia que no sólo es mexicana sino que es global. Estamos viendo que cierran departamentos de filosofía en universidades europeas y de los Estados Unidos. Se trata de una tendencia global que surge cuando falta dinero, cuando los administradores educativos tienen que incluir nuevos conocimientos, por ejemplo, computación e inglés, lo que está muy bien en los planes y programas, pero tienen que eliminar otras materias, a las que ven como un lastre que tiran por la borda. Éstas parecen ser las humanidades.

Todo es ciencia, ciencia como búsqueda del conocimiento. Todos buscamos conocimiento de algún tipo, sin importar las diferencias metodológicas importantes, pues las fronteras entre las disciplinas son cada vez más porosas. En años recientes se ha hecho un gran énfasis en la multidisciplina. Pero esto no quita de todas maneras que haya diferencias de enfoque importantes.

Rosalba Casas: Y diferentes métodos también. Digamos el objetivo de nuestra disciplina, las Ciencias Sociales, por ejemplo, es explicar los fenómenos sociales, explicar a qué se deben, por qué surgen nuevos fenómenos sociales y se mantienen otros, lo que plantea retos importantes a la investigación cada día.

Guillermo Hurtado: Creo que es importante prestar mayor atención a las humanidades en la formación escolar, y no sólo en la prepa o en la secundaria, sino también en la Universidad…

La reflexión ética es útil. Yo creo que una reflexión sobre ética sería adecuada para  los abogados, los médicos, los ingenieros o para cualquiera. Por ello creo que habría que subrayar más la importancia de la enseñanza de las humanidades y de las ciencias sociales.

México tiene que entrar con pie firme en la reforma del conocimiento. La sociedad del conocimiento no sólo tiene que ver con matemáticas y física, con biología. También tiene que ver con ciencias sociales, con humanidades. Yo creo que éste es un momento en que la sociedad mexicana en conjunto debe reflexionar sobre esos temas.

En el debate nacional actual se ha perdido esto un poco de vista. Creo que se habla de muchas cosas en estos últimos meses, pero no lo suficiente acerca de las Humanidades y las Ciencias Sociales, del papel que pueden tener en la reconstrucción nacional y de todo lo que pueden ofrecer a la sociedad en su conjunto.
Las Humanidades y las Ciencias Sociales son necesarias en el México de hoy, y el Estado tiene que prestar atención a ellas; esperemos que el próximo gobierno les preste la atención debida.

1 Entrevista realizada por Hernando Luján en el programa de radio Perfiles, emitido por de Radio UNAM, 18 de junio de 2012.

 
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