Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de enero de 2013 vol.14, No.1
  Inicio Ejemplares Directorio Quiénes somos Busca artículos Vínculos Contacto Mapa de sitio
 
Documento sin título
 
Reseña: Kafka en la orilla
Rosa María Del Ángel y Edna María
CITA
PDF
   
 
 
Aumentar Letra Disminuir Letra Disminuir Letra   facebook
twitter
google
 

Introducción


¿Alguna vez has entrado en el mundo de Haruki Murakami? Un mundo lleno de imaginación, misticismo, jazz y gatos que hablan.

Kafka en la orilla1 no es una excepción, aunque la mayoría de los protagonistas de Murakami son hombres en sus 30 años, tipos solitarios, tranquilos, con marcadas historias románticas y un gusto por el jazz, el whisky y las películas americanas, esta vez, el héroe es un adolescente fugitivo que se hace llamar Kafka Tamura.

Kafka está huyendo de su padre, un hombre cuya sombría presencia toma la forma de una profecía edípica: Kafka matará a su padre. Y se acostará con su madre y su hermana mayor, quienes lo abandonaron al cumplir los 4 años. Un cuento muy viejo actualizado. ¿Puede Kafka escapar del legado de violencia que ha heredado de su padre?

Kafka relata sus aventuras en capítulos que alternan con otra historia; la del anciano Satoru Nakata. Cuando tenía 9 años, cerca del final de la Segunda Guerra Mundial, Nakata fue parte de un grupo de estudiantes que, mientras hacían una excursión en los bosques locales, inexplicablemente perdieron el conocimiento. Cuando volvió en sí, semanas más tarde, Nakata había perdido todos sus recuerdos, su capacidad de leer y escribir, y la mayor parte de su inteligencia. El lado positivo, aunque nos cueste imaginar algo positivo tras todo eso, es que adquirió la capacidad de hablar con los gatos. Poder que utiliza para encontrar mascotas perdidas a cambio de unos modestos honorarios.

Murakami se toma la libertad de hablar de marcas comerciales en sus novelas, siempre cubierto de una capa protectora de sátira. En Kafka en la orilla nos dice que un personaje toma Pepsi de dieta o lleva una gorra New Balance. No lo hace para burlarse de la posición social, sino para describir exactamente lo que él o ella bebe y viste. Clichés, lo efímero de la cultura pop, el autor hace un guiño a la realidad que compartimos con sus personajes.

En este libro, la ciencia ficción es un suplente, un hilo misterioso, la entrada al inconsciente, a un pueblo donde nada cambia. El pueblo representa una especie de muerte, pero también una especie de inmortalidad, ya que en el inconsciente no hay tiempo.

La extraña quietud y majestuosidad de las novelas de Murakami proviene de su preocupación por los problemas internos. Se puede imaginar cada uno como un personaje dentro de un sueño. Nadie puede contar una historia que se asemeja a un sueño, solo los artistas como Murakami pueden hacernos sentir que estamos soñando con nosotros mismos.

Murakami en la orilla de su mundo

Yo no entiendo de béisbol. Lo único relevante de béisbol que sé es que, en el año de 1978, un hombre llamado Haruki Murakami, al ver cómo un jugador del equipo de los Yakult Swallows bateaba un home run a los del Hiroshima Carp, decidió, así sin más, que escribiría una novela.

Desde entonces, Haruki Murakami se ha dedicado a la escritura. Y sucedió lo que podría parecer algo impensable; pasó de ser un escritor considerado de culto a uno de Best Sellers. Las novelas y cuentos de Haruki Murakami han cambiado el panorama de la literatura japonesa contemporánea. Al hacerlo, también se ha convertido en un novelista internacional. Es escritor y traductor, y sus obras de ficción y no ficción le han ganado elogios de la crítica y numerosos premios. Ha sido nominado al Premio Nobel de Literatura y, aunque no lo ha ganado, el mérito ahí está.

En las últimas décadas, Tokio blues (Norwegian Wood), Baila, baila, baila, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla, 1Q84, entre otras, le han valido fervientes fans por todas partes. En la obra de Murakami, los sueños, la memoria, la falta de definición de la realidad, los elementos reales e irreales son manipulados con la mayor naturalidad, todos coexisten sin problemas. El narrador parece estar siempre de pie en un lugar real, sus gastados tenis lo llevan a las estaciones del metro y centros comerciales que existen en la actualidad, sin embargo, a diferencia nuestra, en su mundo, la lluvia de sardinas y los gatos que hablan están incluidos.

Andrés Ibáñez, crítico del diario ABC, dice sobre Murakami: “aunque una comparación con Dostoievski en la actualidad nos parezca absurda, es posible que dentro de 150 años, cuando Murakami sea un gran clásico rodeado de un aura semidivina como lo es hoy Dostoievski, no lo parezca tanto”. No se sabe qué depara el fututo, pero sólo algo es seguro: MuraKami será recordado. ¿Qué más importa entonces?


El estadio de béisbol de los Yakult Swallows

Como sucede con todas las manifestaciones del arte, si Murakami gusta, o no gusta, si se le considera un clásico contemporáneo o un mero autor comercial y pop, es una cuestión personal. El hecho es que millones de lectores se han unido para comprar  sus libros y hacerlo trascender al controvertido universo de los Best Sellers, hablan con entusiasmo de sus libros y esperan ansiosos su siguiente trabajo. ¿A qué se debe?

La mayoría de sus historias son complejas, surrealistas, oníricas. Uno no entiende bien a bien de qué va todo hasta ya avanzada la trama. Simplemente nos dejamos llevar, fluimos de párrafo a párrafo, de capítulo a capítulo. Con él avanzamos despacio, sin prisas, y poco a poco las piezas del rompecabezas van encajando en su sitio. Y nosotros nos dejamos sorprender, nos dejamos deslumbrar por la fantasía, por lo irreal pero aparentemente lógico que es todo en ese mundo Murakiano.

Pero al mismo tiempo, en ocasiones a través de sencillas y cotidianas escenas, con discursos bellos y palabras simples, hace profundas reflexiones acerca de la sociedad actual, del mundo, de los seres humanos, que nos hacen pensar y meditar.

Su narrativa es calificada por algunos críticos como “adictiva” e “hipnótica”. Y lo cierto es que no me parece posible que un libro de Murakami se pueda quedar a la mitad. Para uno las intrigas y los misterios deben resolverse, y aunque la mayoría de las veces el autor no resuelve nada, ni da explicaciones de nada (ni nada de nada, para acabar pronto), uno queda satisfecho. Queda una sensación placentera, un regusto agradable, un sentimiento cálido. Porque Murakami, más que de ninguna otra cosa, habla de cosas que nos conmueven, con las que podemos identificarnos. La soledad, el abandono de la sociedad, los vínculos familiares, el mundo propio y el amor son los temas básicos de sus historias.

La mayoría de sus protagonistas son seres que, en palabras del mismo autor, “se encuentran tan solos que buscan una conexión con un mundo más allá de las fronteras que conocemos”. Sus protagonistas son, casi casi, inadaptados sociales. Seres que no encuentran un lugar en el mundo, que no encajan del todo y que no se someten a las pautas sociales. Seres incomprendidos que sienten soledad. Y todos, en algún momento, en mayor o menor medida, nos hemos sentido así.

Los protagonistas Murakami son personas que se sienten diferentes, que  provienen de familias rotas o disfuncionales y que se refugian en su mundo interno. Esperando pacientemente el amor. Esperando a alguien que signifique el fin de la soledad, un enlace sólido con el mundo, una conexión con algo, la comprensión anhelada.

Sea por lo que sea, el que Murakami tenga el éxito que tiene no es fortuito, y literariamente hablando, es innegable que Murakami posee un estilo inconfundible y una narrativa preciosa. Leer a Murakami es adentrarnos en su mundo; sin sentido a veces, significativo otras tantas, conmovedor casi siempre. Y es como dice Antonio Lozano, colaborador de La VanguardiaMagazine: “Leer a Murakami es una experiencia transformadora, es adentrarse en un bosque, bajar a un pozo, pasear por un sueño, cavar una zanja”.

1 MURAKAMI, Haruki. Kafka en la orilla.España. TUSQUETS, 2008, 720 pp. ISBN. 978-607-421-004-0

 
  subir  
 
  Editorial
 




Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons