Revista Digital Universitaria
ISSN: 1607 - 6079 Publicación mensual
 
1 de enero de 2013 vol.14, No.1
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Mirando al futuro: Humanidades y Ciencias Sociales

En los inicios del siglo XXI, las Humanidades y las Ciencias Sociales, como ramas del conocimiento, han debido redoblar esfuerzos en la reflexión sobre diferentes temas que les son determinantes. Tanto en grupos de investigación como las redes de trabajo académico y las instituciones se ha creado la conciencia de que nos encontramos en una encrucijada que sólo podrá ser resuelta con inteligencia y conocimiento.

En las últimas décadas, algunas universidades o sistemas educativos y de investigación, sobre la base de las leyes de costo-beneficio, han llegado a suspender de manera temporal o definitiva las carreras que corresponden a estas disciplinas. Esto, tanto en el mundo desarrollado (el Reino Unido), como en nuestra región geográfica. Asimismo, en los últimos años, hemos enfrentado una disminución de los contenidos humanísticos en la formación de los jóvenes del bachillerato (ante esta situación, por cierto, el Consejo Técnico de Humanidades ya ha manifestado sus puntos de vista ante las autoridades correspondientes).

Para atender esta situación, ya contamos con estudios como los de la UNESCO, de la Unión Europea, de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, de la Academia Mexicana de Ciencias y, por supuesto, de otras las universidades y centros de investigación que cultivan y apoyan estas disciplinas. Gracias a estos esfuerzos, hemos podido reafirmar nuestra convicción de que el costo-beneficio, desde una perspectiva simple y masificada, se ha aplicado sólo para privilegiar el corto plazo y los resultados numéricos de tipo general en la toma de decisiones y la definición de políticas de Estado sobre educación e investigación.

La pertinencia de la creación de conocimiento humanístico y social está íntimamente relacionada con la complejidad del ciclo de vida actual, con la interdependencia de la vida del hombre en la sociedad global, en relación con su entorno local y la especificidad del individuo. La función que cumplen las Humanidades, las Ciencias Sociales y las Artes en la vida del ser humano establece la gran diferencia entre el efecto positivo y negativo que tienen los productos de las ciencias físicas y biológicas y la tecnología. Por tanto, se vuelve relevante y urgente analizar las formas de producir el conocimiento humano y social y las varias maneras de representarlo y hacerlo llegar al principal objetivo de nuestro trabajo: el hombre y la sociedad, y sobre todo, acercar este conocimiento a cada una de las individualidades que forman el colectivo social.

El Consejo Técnico de Humanidades se ha abocado a la organización de este escenario de discusión, análisis y propuestas; partió de una realidad de permanente apoyo y reconocimiento de nuestra Universidad a la pertinencia de nuestro conocimiento y a nuestras formas de trabajo, tanto en la UNAM como en el país, lo que nos ha permitido crecer y fortalecernos.

En este número de la revista Digital Universitaria se han incluido cinco trabajos y una entrevista que fueron presentados en la actividad académica Retos de las Humanidades y las Ciencias Sociales, realizado en la Unidad de Seminarios Dr. Ignacio Chávez de nuestra Universidad los días 12 al 14 de junio de 2012. En ellos, se abordan desde diversas perspectivas y con distintos instrumentos metodológicos algunos de los aspectos que el CTH ha considerado más importantes para reflexionar sobre la forma en que nuestras disciplinas deben enfrentar el futuro.

En “Sobre el quehacer y organización de las Humanidades en el presente y futuro inmediato”, Francisco Javier Pinedo defiende la idea de que las humanidades son indispensables en la sociedad pues “aportan una forma coherente y estructural de enfrentar la realidad…con una visión holística que relaciona saberes diversos”. Con esa perspectiva, las humanidades alimentan aquello que Otmar Ette denominó “saberes de vida”, definidos como “… conocimiento profundo que utiliza la intuición y la imaginación y que nos permite conocernos mejor a nosotros mismos”. Esto significa, continúa el filósofo chileno, que “Nosotros somos el objeto de análisis, y de nuestras propias opiniones sobre la realidad, sobre la política y los valores y de lo que hablamos”, permitiéndonos leer críticamente la realidad. Por ello, señala, existe “una relación estrecha entre humanidades y desarrollo de la democracia”. Más allá de esa indispensable relación, Pinedo recalca la reiterada tendencia de los “grandes científicos” como Einstein que, “al llegar a la madurez se dedican  a la reflexión de los temas de las humanidades, preguntándose por el valor de la paz, la defensa de la vida, la igualdad cultural, el anti-totalitarismo…” Finalmente propone que, “lo más sensato es estar abierto a las proyecciones disciplinarias que aparezcan, a las nuevas fusiones de ellas, o a énfasis en algunos de sus aspectos metodológicos o perspectivas de análisis, que puedan surgir próximamente.”

En “Humanidades y las Ciencias Sociales, una reflexión sobre su devenir”, Gloria Villegas plantea la necesidad de analizar el papel social y académico de estas disciplinas considerando al menos dos facetas. La primera de ellas es la de una perspectiva amplia en lo temporal. La segunda es la conciencia de que la organización del conocimiento es solamente una estrategia de acercamiento a problemáticas específicas. La historiadora plantea que “en el ámbito de las Humanidades se [han ido] desarrollando campos de conocimiento, construyendo nuevos objetos de estudio, afinando su metodología y poniendo a prueba muchas de sus ideas” en función de los  intereses, las necesidades y las preocupaciones de la sociedad en momentos determinados. De esta manera, señala Villegas, no deben extrañar los acercamientos de las diferentes disciplinas humanísticas y sociales entre sí y con otras ramas del conocimiento. Finalmente, señala como retos a enfrentar temas tan diversos pero interrelacionados como la definición de nuevos objetivos, razón de ser y estrategias metodológicas de las Humanidades y las Ciencias Sociales; la evaluación del trabajo académico; las condiciones para el otorgamiento del apoyo a los proyectos de trabajo; la especialización; la manera de convertir toda esta riqueza de estudio en un bien social; la docencia y la relación de los intelectuales con el Estado.

Por su parte, Marta Lamas, en “El conocimiento para convivir. Sociedad civil y Ciencias Sociales” insiste en la idea de queel conocimiento es fundamental para la calidad democrática de una sociedad” pues, “…más que un medio para saber, es un instrumento para convivir”. Si esto es así, el saber va más allá de los círculos académicos, convirtiéndose en  parte de una “ineludible trama relacional en la que todos estamos insertos”. Culmina señalando que “La reflexión sobre la condición humana (Humanidades) y la comprensión y explicación sobre la vida social (Ciencias Sociales) requieren nutrirse [de…] los significados y valores de quienes viven en ella,” por lo que propone como tarea fundamental de los humanistas y cientistas sociales “formular modos de razonamiento y estrategias de acción, para que la sociedad identifique sus injusticias y decida cambiar hacia comportamientos colectivos más libres y solidarios, más democráticos y modernos.”

Rafael Diego-Fernández, en “RECCI: Modelo de descentralización de las Ciencias Sociales y de las Humanidades en México”, presenta la manera en que se desarrolló la Red de Colegios e Instituciones de Investigación (RECCI) a la que califica como “uno de los sistemas de educación superior y posgrados de excelencia en Ciencias Sociales y Humanidades más completo, complejo y singular de México”. Nos informa que esta Red fue organizada en 1992, con el “objetivo principal [de abonar a]  la conservación, generación y transmisión del conocimiento, así como [con] el compromiso con la defensa, rescate y difusión de las diversas manifestaciones culturales en el país, y la formación de recursos humanos en programas de grado y posgrado de excelencia”. Subraya el jurista-historiador que en ese proceso ha sido fundamental el espíritu de colaboración entre las diversas instituciones involucradas, algunas de participación federal otras estatal, espíritu que, propone, muy bien puede extenderse hacia otras instituciones de educación superior en aras de conformar espacios más ricos y solidarios para el desarrollo de las Humanidades y las Ciencias Sociales.

EnLa evaluación de las Humanidades y Ciencias Sociales ¿Hacia dónde caminar?”, Ángel Díaz Barriga deja ver que “la evaluación del trabajo de investigación en estas disciplinas se enfrenta a la disyuntiva de asemejarse cada vez más a lo que realizan las llamadas ciencias naturales y exactas  o [de] luchar por establecer una evaluación que responda a su identidad”. El pedagogo mexicano, especialista en evaluación, señala con claridad que la identidad de estas disciplinas es ser “ciencias eminentemente interpretativas” en las que las explicaciones y aproximaciones a un fenómeno se construyen en procesos prolongados. Otra peculiaridad identificada por Díaz Barriga es que estas áreas de conocimiento tienen impacto en ámbitos mucho más amplios que los de los especialistas, llegando su influencia a políticos, académicos y organizaciones sociales. De tal manera, constata el autor, los mecanismos de “salida” de la investigación humanística y social difieren de los de otras disciplinas, al privilegiarse los libros de autor y los trabajos en capítulos en libro. Concluye su trabajo con una sugerente pregunta: “¿con todos los sistemas de evaluación del trabajo de investigación de que disponemos en este momento, realmente podemos garantizar que las ideas de un investigador tengan impacto y reconocimiento en las siguientes generaciones?”

Finalmente, enLas Humanidades y las Ciencias Sociales son necesarias en el México de hoy. Entrevista a Rosalba Casas y Guillermo Hurtado” se reflejan con claridad el contenido de las discusiones, las reflexiones y las preocupaciones expresadas a lo largo de la actividad académica. Resalta la insistencia en que frente a la “crisis social, y … crisis humana de gran magnitud” que se vive actualmente las humanidades tienen una tarea de singular importancia para la sociedad. Al respecto, Rosalba Casas enfatizó: “el objetivo de nuestra disciplina, las Ciencias Sociales… es explicar los fenómenos sociales, explicar a qué se deben, por qué surgen nuevos fenómenos sociales y se mantienen otros, lo que plantea retos importantes a la investigación cada día.” Por ello mismo, tal como lo señaló Guillermo Hurtado, “México tiene que entrar con pie firme en la reforma del conocimiento. La sociedad del conocimiento no sólo tiene que ver con matemáticas y física, con biología. También tiene que ver con ciencias sociales, con humanidades.”, pues “son necesarias en el México de hoy”

A través de un recuento actual y de una mirada histórica de las aportaciones de las Humanidades y Ciencias Sociales a la vida social, política, económica, educativa y cultural de México, estamos convencidos de los buenos resultados de nuestro trabajo; pero, al mismo tiempo, sabemos que siempre debemos revisar y actualizar nuestras disciplinas, sus formas de trabajo académico y las acciones derivadas porque, de esa manera, estaremos colaborando en el fortalecimiento del sector, de nuestra propia Institución y de nuestro país.



EDITORA INVITADA
Estela Morales Campos
Coordinadora de Humanidades, UNAM

 
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