Grietas en lo cotidiano: otras caras del conocimiento

Vol. 27, Núm. 3, agosto-octubre 2026

Grietas en lo cotidiano: otras caras del conocimiento

Rosa María del Ángel Martínez Cita

Clarice Lispector tenía una manía admirable: la de detenerse frente a lo más trivial —un huevo en la cocina, una gallina que pone ese huevo, una cucaracha en un edificio en obras— hasta que ese objeto diminuto, de tanto ser mirado, dejaba de ser trivial y se abría como una grieta hacia algo inmenso. No cambiaba el huevo: cambiaba la manera de mirarlo. De esa grieta, de ese instante en que lo cotidiano se resquebraja, asomaba siempre algo que perturbaba tanto como revelaba.

Ese gesto —mirar dos veces lo que ya creíamos conocido— es también el que atraviesa, con enorme variedad de temas y voces, el número que ahora tienes entre las manos.

En la sección Varietas encontramos ese ejercicio una y otra vez, aunque disfrazado de biología, geología o historia. Un mono araña bebé abrazado a un peluche parece, a primera vista, una escena entrañable; “El animal que no debía estar en casa” la desmonta y nos recuerda que detrás de esa ternura hay una cadena de violencia que empezó mucho antes de que el animal llegara a un hogar. Esa misma vocación de desmontar lo evidente aparece en “Cuando el corazón afecta la mente: la conexión entre hipertensión y Alzheimer”, que revela cómo dos enfermedades que aprendimos a pensar por separado —una del corazón, otra de la mente— están unidas por mecanismos que sólo la biología molecular vuelve visibles; de igual manera, en “TDP-43 y el rompecabezas de las enfermedades neurodegenerativas”, se teje un hilo invisible entre trastornos que hasta hace poco mirábamos como universos aislados.

Hay también quien encuentra el revés de lo que damos por sentado. “El lado B de los parásitos: aspectos positivos y benéficos” nos invita a mirar a esos organismos que solemos condenar sin matices y descubrir que sostienen ecosistemas enteros; “La medicina tradicional de México para la herbolaria del mundo” rescata plantas cuyas propiedades apenas empezamos a comprobar con métodos científicos actuales, y “Enfermedad de Parkinson y la pimienta: explorando su potencial terapéutico” encuentra, en un condimento de cocina tan ordinario, un principio activo con potencial neuroprotector. No hace falta viajar muy lejos para hallar lo extraordinario: a veces basta con mirar la especiera con más atención.

Otros textos nos muestran que incluso el silencio y el pasado pueden leerse. “¿Tiene beneficios la arteterapia en niños con cáncer?” explora cómo el color y la arcilla dicen, en la oncología pediátrica, lo que las palabras todavía no alcanzan a nombrar. “Cómo leemos la Tierra: principios geológicos para reconstruir la historia del planeta” explica que cada roca y cada fósil son fragmentos de una historia que sólo se revela a quien sabe interpretarla con paciencia. “Los misioneros dominicos en la Guatemala colonial y la lingüística contrastiva” recupera manuscritos que dejan entrever métodos de traducción que anticiparon, sin saberlo, una disciplina que se consolidaría siglos después. Y “Charles Darwin y el mal que lo aquejaba” nos recuerda que incluso la biografía más estudiada de la ciencia guarda una zona de sombra: una enfermedad de cuarenta años que nunca tuvo diagnóstico certero. Cierra el recorrido de esta sección “Latigazos hidroclimáticos: la montaña rusa del clima extremo en un planeta que se calienta”, que expone una grieta distinta: la de ciudades, presas y sistemas de drenaje diseñados para un clima que, sencillamente, ya no existe.

La sección Impresiones abre otras grietas, ahora en el terreno de lo social. “Pensando juntos un futuro mejor para la CaprinoCultura en las zonas áridas” narra una experiencia de investigación participativa entre personas pastoras, académicas y personal del servicio público, y muestra que un territorio que parecía vacío —o cuando mucho, productivo— rebosa en realidad de historia y de saberes que rara vez se escuchan juntos. “Juegos de mesa: evolución, beneficios y rumbos” resalta que detrás de una partida de dominó o de Catan hay aprendizaje, comunidad y una cultura entera esperando ser estudiada con más seriedad de la que suele dársele. “La Copa Mundial 2026: psicología social del fervor, cultura del consumo y crisis de pertenencia” se detiene a leer, bajo el ruido del espectáculo, los afectos, las tensiones y las formas de pertenencia de sociedades marcadas por la precariedad y la hiperconectividad. En los tres casos, lo popular —lo que parece demasiado obvio para merecer análisis— resulta ser exactamente el lugar donde más se puede aprender. Además, siguiendo con el tema del Mundial, en “Jugadas seguras, jugadas peligrosas: el sistema hla a través del fútbol”, descubrimos cómo el sistema inmune funciona como un árbitro que revisa las jugadas de cada célula, mediante las moléculas hla, para determinar qué es propio y qué es ajeno, qué está permitido y qué no.

La sección Universidades, por su parte, nos trae un recordatorio necesario: que las innovaciones educativas, por bien intencionadas que sean, también tienen su reverso. “Portafolio digital de evidencias como herramienta evaluativa: aprendizajes y desafíos” muestra que transitar de la evaluación tradicional a un modelo participativo no es un cambio neutro: bajo la promesa de autonomía y reflexión crítica se esconden angustia, frustración y resistencias que el diseño de cualquier estrategia educativa debería anticipar. Otra grieta, esta vez pedagógica, que sólo se hace visible cuando alguien se toma el tiempo de mirar con cuidado lo que ocurre del otro lado del salón de clases.

Si algo tienen en común el conocimiento que se divulga, el ensayo que reflexiona y la investigación educativa que se reporta, es que las tres son, en el fondo, formas de resistirse a quedarse con la primera impresión. Vivimos un momento en que la información circula más rápido que la comprensión: los titulares prometen certezas absolutas, los algoritmos premian lo que se lee en cinco segundos y la tentación de conformarnos con la superficie —con el huevo tal como está, sin abrirlo— es más fuerte que nunca. Comunicar el conocimiento con responsabilidad implica justamente lo contrario: sostener la mirada un instante más de lo cómodo, aceptar que la mayoría de las respuestas útiles llegan acompañadas de nuevas preguntas, y desconfiar un poco de cualquier explicación que se presente completa, cerrada y sin grietas.

Los textos reunidos en este número no agotan sus temas ni pretenden hacerlo. Cada autora y autor abre una puerta y, en el mejor de los casos, deja a quien lee con más curiosidad que certezas: sobre lo que come, lo que estudia, lo que juega, lo que enseña, lo que cree conocer. Ojalá este número funcione, como los cuentos de Lispector, no como una respuesta cerrada sino como esa grieta breve por la que, si uno se detiene a mirar, algo distinto empieza a asomar.





Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Facebook
Twitter
YouTube
Instagram

Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079