La medicina tradicional de México para la herbolaria del mundo

Vol. 27, núm. 3 agosto-octubre 2026

La medicina tradicional de México para la herbolaria del mundo

Francisco Javier Luna Vázquez Cita

Resumen

La medicina tradicional mexicana es producto del conocimiento médico que se tiene de las plantas nativas de nuestro país y de aquellas que fueron traídas desde tiempo atrás. Muchas de las plantas originarias de México han sido estudiadas para comprobar sus propiedades medicinales y, más aún, para descubrir nuevas acciones benéficas para la salud. Ante la imposibilidad aquí de hablar de todas ellas, presentamos cinco plantas mexicanas, con características particulares: una en riesgo de extinción, otra que se diseminó por todo el mundo, una como ejemplo de planta que puede ser confundida con otras, una que es empleada en África, y finalmente una a la que se le descubrió una acción medicinal diferente a la señalada por la medicina tradicional. Todas con estudios científicos que avalan sus propiedades terapéuticas como ejemplo de la riqueza florística, medicinal y cultural mexicana.
Palabras clave: plantas medicinales, medicina tradicional mexicana, antiinflamatorios, desparasitantes, sedantes, antimicrobianos.

Traditional medicine from Mexico to the world of phytomedicine

Abstract

Traditional Mexican medicine is a product of the medical knowledge we have of our country’s native plants and those brought here long ago. Many of Mexico’s native plants have been studied to verify their medicinal properties and, even more so, to discover new health benefits. Since it is impossible to discuss them all, we present five Mexican plants, each with unique characteristics: one that has spread throughout the world, another that is used in Africa, another that is at risk of extinction, another as an example of a plant that can be confused with others, and finally, one that has been found to have a medicinal effect different from that claimed by traditional medicine. All these plants have been scientifically studied, and their therapeutic properties have been supported. They are examples of the floral, medicinal, and cultural richness of Mexico.
Keywords: medicinal plants, traditional Mexican medicine, anti-inflammatory, deworming, sedative, antimicrobial.


Introducción

Si has pasado por un puesto de hierbas en algún mercado, te habrás dado cuenta de la gran diversidad de plantas que se ofrecen para diferentes remedios. Se sabe de más de 3000 especies vegetales con acciones terapéuticas en México. Muchas de ellas, como la manzanilla, la valeriana o el árnica se conocen en todo el mundo, pero otras sólo en nuestro país. ¿Te has preguntado cuáles plantas son originarias de México? ¿Crees que haya investigaciones científicas que comprueban sus beneficios?

Existen muchas plantas nativas mexicanas, pero son pocas las que tienen estudios científicos que demuestran su eficacia: entre éstas podemos mencionar al cuachalalate que se usa para la gastritis, la hoja de guayabo para malestares intestinales, la calderona amarilla para los “nervios”, el chicalote para las infecciones de los ojos, así como el chilcuague para los dolores de muelas y las úlceras de la boca. Te invito a que revisemos los estudios científicos que avalan los usos tradicionales de estas plantas y otros más que han descubierto distintas acciones terapéuticas.

Cuachalalate (Amphipterygium adstringens)

El cuachalalate es un árbol de tallo curvado, ramas delgadas y corteza de color gris marrón. Se encuentra en los estados de la costa del océano Pacífico y del centro de México (Biblioteca digital de la medicina tradicional mexicana, 2009b). Es una de las especies de mayor demanda en la herbolaria mexicana y se usa para la gastritis, las úlceras y la cicatrización de heridas. Martínez (1979), en su obra Las plantas medicinales de México, menciona que se tiene registro de su uso al menos desde el siglo xvi.

Sotelo-Barrera y colaboradores (2022) señalan que los resultados de los estudios científicos realizados sobre el cuachalalate muestran que posee actividad antiinflamatoria, antimicrobiana, protectora del estómago y cicatrizante. Otros grupos de investigación, como el de Guzmán Aguilar y Núñez (2023) estudian su efecto sobre el cáncer de colon, con resultados muy alentadores para el tratamiento de esta enfermedad. Existen otras investigaciones, pero todas coinciden en que el uso tradicional del cuachalalate puede explicarse desde una base científica.

Sin embargo, el aumento del consumo de este remedio natural, que con toda seguridad podemos encontrar en cualquier puesto de hierbas del mercado, en las tiendas naturistas y hasta por internet, ha llevado a su sobreexplotación y al riesgo de extinción de esta especie, debido a que el descortezamiento de los árboles puede ocasionar su muerte. Sin lugar a duda, es una especie vegetal valiosa que forma parte de nuestro patrimonio natural, por lo que es importante su preservación y el establecimiento de estrategias para un consumo sustentable.

Si no conocías el cuachalalate, de la siguiente planta seguro sí has oído hablar.

Guayabo (Psidium guajava)

La guayaba que todos conocemos, que disfrutamos sola, en dulce, en atole, en tamales, en nieve, en agua o en el ponche, viene de un árbol, que, además de ofrecernos esta fruta con sabor inconfundible, también tiene propiedades medicinales.

De acuerdo con Rivera-Arce y colaboradores (2003), el guayabo, o xalxócotl en náhuatl, es considerado nativo de México, específicamente de Mesoamérica, aunque actualmente ya se puede encontrar en todo el mundo. El cocimiento de las hojas se emplea en el tratamiento de la diarrea, reducir el dolor abdominal y eliminar parásitos intestinales.

El guayabo es mencionado en el códice de la Cruz-Badiano, libro de plantas medicinales escrito por el médico nahua Martín de la Cruz en 1552, y posteriormente por Francisco Hernández, médico español que llegó a México en 1572, quien documentó el uso curativo de muchas plantas y animales (Biblioteca digital de la medicina tradicional mexicana, 2009c). Kumar y colaboradores (2021) refieren diversos estudios científicos que demuestran los efectos antiinflamatorio, antiespasmódico y antimicrobiano en las hojas de guayaba, lo que comprueba la validez de su uso en la medicina tradicional.

Actualmente, se pueden encontrar medicinas hechas a partir de extractos de hoja de guayaba para la diarrea y la inflamación intestinal. Quizás has visto o usado alguno de estos llamados “medicamentos herbolarios”, no solamente de guayaba, también de otras especies vegetales, pues con ellos se busca aprovechar de manera integral los compuestos activos presentes en las plantas medicinales.

La próxima vez que tomes una refrescante agua de guayaba, recuerda que además de sabrosa y nutritiva, pues tiene gran cantidad de vitamina C, el árbol también nos ofrece sus hojas para el alivio de malestares estomacales.

Otra planta originaria de México que, al igual que la guayaba, puede emplearse para problemas digestivos, es la calderona amarilla y de ella vamos a hablar a continuación.

Calderona amarilla (Galphimia glauca)

Es un arbusto originario de las zonas de clima seco del norte y centro del país, que también recibe los nombres de ojo de gallina, flor del desprecio y flor estrella. Muchas plantas reciben nombres distintos dependiendo del lugar; revisa en la figura 1 la imagen correspondiente a la calderona y piensa si la conoces. ¿Cómo se llama en el lugar donde vives? (Biblioteca digital de la medicina tradicional mexicana, 2009a).

Plantas mexicanas de uso medicinal tradicional

Figura 1. Fotografías de cinco plantas mexicanas de uso medicinal tradicional y con investigaciones científicas que avalan sus efectos. a) Cuachalalate. b) Guayaba. c) Chicalote. d) Calderona amarilla. e) Chilcuague. Créditos: a) DanielFA8, 2016; b) y c) autoría propia; d) Yercaud-elango, 2015; e) J. Ivan Castro, 2016.

La medicina tradicional enseña el empleo de la calderona amarilla para problemas digestivos, tales como diarrea e infecciones intestinales. Sin embargo, el uso más relevante de la calderona es para los “nervios”, es decir, como tranquilizante y para calmar la ansiedad.

Guzmán Gutiérrez y colaboradores (2014) señalan que, de las aproximadamente 92 plantas mexicanas empleadas para la ansiedad y otros trastornos relacionados, 11 han sido abordadas científicamente, y de éstas, la calderona amarilla es la especie más estudiada. Así, de acuerdo con lo reportado por Sharma y colaboradores (2018), esta hierba posee compuestos con una acción tranquilizante significativa, lo que abre la posibilidad al desarrollo de medicamentos para controlar la ansiedad. Los estudios científicos en este caso también avalan el uso medicinal sugerido por la tradición.

Algunas veces, las especies vegetales son difíciles de identificar, ya que tienen características similares a otras, por ejemplo: la menta y la hierbabuena, o la manzanilla dulce y la manzanilla amarga. Esto mismo pasa con la calderona amarilla, pues comúnmente se confunde con otras plantas, por lo que es importante pedir la opinión de un experto, si se desea utilizarla con fines medicinales.

Nuestra siguiente especie medicinal también tiene que utilizarse con asesoría de una persona experimentada, pues tiene algunas características que hay que tener en cuenta y que veremos a continuación.

Chicalote (Argemone mexicana)

El chicalote o cardosanto es un arbusto de hojas verdes grisáceas con bordes dentados muy visibles y flores blancas o amarillas. Tal vez lo conoces porque es común encontrarlo como maleza en zonas áridas, terrenos baldíos o al borde de algunas carreteras del país.

Esta planta medicinal también se menciona en el códice de la Cruz Badiano con el nombre de xiuhtontli tlanenpopoloua. El conocimiento de esta especie data de la época prehispánica y podemos encontrar una referencia en los murales de Teotihuacán, con sus características hojas, flores amarillas y frutos. Si alguna vez tienes oportunidad de ir a esta zona arqueológica, busca la pintura de este arbusto de flores amarillas.

De acuerdo con Martínez (1979), la medicina tradicional mexicana emplea el chicalote para la irritación e infecciones en los ojos y para enfermedades de la piel. Rubio-Piña y Vázquez-Flota (2013) indican que también se utiliza como sedante, para calmar la tos y como purgante. Sin embargo, su uso no es tan común como el del cuachalalate o de la hoja de guayaba.

Brahmachari y colaboradores (2013) mencionan que el chicalote se emplea en otras partes del mundo para el tratamiento de verrugas, sarna, ictericia y paludismo. En Malí, un país en el noroeste de África, se aprobó un fitomedicamento de Argemone mexicana contra el paludismo. Como podemos ver, este arbusto mexicano también atravesó fronteras para participar en la medicina de otras partes del mundo.

Estos investigadores también resaltan que existen diversos estudios que comprueban la actividad antimicrobiana, contra parásitos intestinales y contra el paludismo. Sin embargo, varios de los compuestos presentes en esta especie, particularmente en la semilla, poseen un efecto sedante y son altamente dañinos para el sistema nervioso, produciendo pérdida de coordinación, mareos y convulsiones.

El chicalote es un buen ejemplo de una especie vegetal con acción medicinal que también posee un afecto tóxico, lo que nos lleva a considerar que los remedios de origen natural, si no se administran correctamente, pueden ser peligrosos, contrario a lo que se piensa de las medicinas naturales.

Dejando de lado las plantas de alta toxicidad, hablemos ahora de una especie que además de tener acciones medicinales, también se utiliza en la cocina.

Chilcuague (Heliopsis longipes)

El chilcuague es un arbusto que crece en la Sierra Gorda de los estados de Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí. Una característica peculiar es que su raíz tiene un sabor pungente, sensación picante y de hormigueo en la boca, por lo que se utiliza como condimento en la elaboración de salsas y guisos, así como para realzar el gusto de bebidas alcohólicas, como el mezcal. Además, esta pungencia también involucra una sensación de adormecimiento y analgesia por lo que, de acuerdo con Cilia-López y colaboradores (2008), la medicina tradicional de la región mencionada usa el chilcuague para tratar los dolores de muelas y de garganta, para afecciones de la piel y calmar el escozor de las picaduras de insectos.

Existen muchos estudios que confirman científicamente la acción de la raíz; por ejemplo, Cariño-Cortés (2010) menciona que esta planta es efectiva contra algunas bacterias y hongos; además, tiene acción analgésica y antiinflamatoria. Recientemente, Luz-Martínez y colaboradores (2024) demostraron que los extractos de chilcuague poseen un efecto antihipertensivo, acción que no está documentada en la medicina tradicional, pero que pone de manifiesto el gran potencial que poseen las plantas empleadas en la medicina tradicional como fuente de compuestos útiles para combatir otros padecimientos además de los indicados por los usos tradicionales.

Siendo el chilcuague una especie con alto valor económico y medicinal, también se hacen estudios para mejorar las condiciones de cultivo y de cosecha, lo que garantiza un alto contenido de componentes medicinales activos, y evita la sobreexplotación que podría llevar a la extinción de esta preciada especie.

Es común encontrar diversos productos de raíz de chilcuague en los tianguis del centro de país, en los puestos de herbolaria e incluso a través de internet, donde se promocionan para tratar diversas afecciones de la piel, infecciones bucales o el malestar de garganta. Si compras alguno de estos productos, experimentarás la característica sensación de hormigueo que produce sobre la piel o en la boca, que te garantiza que efectivamente es chilcuague lo que estás aplicando.

Plantas mexicanas con estudios científicos

Figura 2. Cinco plantas mexicanas con estudios científicos que han comprobado sus acciones medicinales.

Conclusiones

Las plantas originarias del territorio mexicano, como las cinco de las que hemos platicado y que resumimos en la figura 2, forman parte fundamental de la medicina tradicional mexicana, y su uso se ha extendido en ocasiones a otras regiones del mundo. Este conocimiento tradicional, que está siendo corroborado con estudios científicos, ofrece un potencial terapéutico sobresaliente que descansa en la riqueza vegetal de nuestro país. Con ello, también se valida la sabiduría ancestral y se confiere certidumbre científica a su uso.

Las plantas nativas de México son parte de nuestro patrimonio natural y cultural. Sin embargo, toda esta riqueza y potencial medicinal puede perderse si no se implementan estrategias para conocer, valorar y aprovechar de manera sustentable estos recursos. Ser conscientes de esta responsabilidad y actuar para preservar este patrimonio es uno de los desafíos que tenemos como nación.

Referencias

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Recepción: 2025/07/04. Aceptación: 2026/06/01. Publicación: 2026/08/14.


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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079