Pensando juntos un futuro mejor para la CaprinoCultura en las zonas áridas

Vol. 27, núm. 3 agosto-octubre 2026

Pensando juntos un futuro mejor para la CaprinoCultura
en las zonas áridas

Andrea Valeria Guzmán-Miranda, Elisabeth Huber-Sannwald y Natalia Martínez-Tagüeña Cita

Resumen

Entre matorrales espinosos y suelos resecos del Altiplano Potosino, criar cabras es mucho más que una actividad productiva: es una forma de vida que se transmite de generación en generación. Este ensayo narra una experiencia de investigación participativa en la que pastoras, pastores, funcionarios públicos y académicos se sentaron a dialogar sobre el presente y el futuro de la CaprinoCultura. A través de ejercicios como los “Ríos de Vida” o la metáfora de la bicicleta, el texto explora cómo voces que rara vez coinciden lograron construir juntas una mirada más justa sobre el pastoreo en zonas áridas. Una reflexión sobre lo que significa escuchar, aprender y tejer alianzas para imaginar futuros posibles en territorios que, lejos de estar vacíos, rebosan de historia y conocimiento.
Palabras clave: pastoreo de cabras, CaprinoCultura, zonas áridas, Altiplano Potosino, investigación participativa.

Thinking Together a better Future for the CaprinoCultura in Arid Zones

Abstract

Amid thorny scrub and parched soils in Mexico’s Altiplano Potosino, herding goats is far more than a productive activity — it is a way of life passed down through generations. This essay recounts a participatory research experience in which herders, public officials and academics sat down to discuss the present and future of CaprinoCultura. Through exercises like the “Rivers of Life” or the bicycle metaphor, the piece explores how voices that rarely meet managed to build, together, a fairer view of herding in arid lands. A reflection on what it means to listen, learn and weave alliances to imagine possible futures in territories that, far from being empty, overflow with history and knowledge.
Keywords: goat grazing, goat farming, arid zones, Potosino Altiplano, participatory research.


La CaprinoCultura en las zonas áridas

Cuando era niña, imaginaba los desiertos como lugares vacíos y aislados. Así los mostraban en la televisión o en los libros: paisajes deshabitados, silenciosos, sin vegetación. Pero bastan un par de viajes al norte de San Luis Potosí para descubrir que estos territorios están llenos de historia, conocimiento y formas de vida que han sabido adaptarse. Entre paisajes secos y vegetación espinosa encontré algo que cambió mi forma de mirarlos: encontré a la CaprinoCultura.

Y sí, como has notado, escribí CaprinoCultura con dos ces mayúsculas para resaltar que no sólo se trata de criar cabras; es una forma de vida con un gran valor cultural. Esta manera de vivir tiene siglos en las zonas áridas de México y sigue vigente gracias a quienes, generación tras generación, han aprendido a habitar estos entornos. La CaprinoCultura no es sólo un medio de subsistencia: es una práctica familiar que sigue los ritmos del clima y que genera y conserva conocimiento (Mora Ledesma, 2011). Además, en México se estima que sostiene a cientos de miles de familias, en particular en las zonas áridas y semiáridas del país (Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera [siap], 2023).

Sin embargo, hoy esta forma de vida enfrenta desafíos múltiples: lluvias cada vez más escasas e irregulares (Rocha-Escalante et al., 2022); suelos áridos con señales de deterioro (Delgado-Padierna et al., 2024); fragmentación del paisaje a causa de megaproyectos mineros o agrícolas (Montiel Torres, 2019), y una juventud que, al no ver futuro en el pastoreo, opta por migrar y deja la cría de cabras a personas de mayor edad (Mora-Ledesma, 2020).

Al comenzar a estudiar la CaprinoCultura, recuerdo una de las primeras pláticas con don Justino, un pastor del Altiplano Potosino, quien habló sobre los cambios drásticos en la temporalidad y la duración de las lluvias. Señaló que el campo está más seco que cuando era niño, y mencionó que las plantas que en años anteriores alimentaban bien a su ganado hoy apenas sobreviven. Doña Carmen, otra pastora del Altiplano, nos contó cómo han tenido que reducir y modificar las rutas de pastoreo que se usaron durante generaciones (figura 1).

Estas conversaciones me hicieron ver que, desde fuera, solemos pensar que todos los sistemas ganaderos deterioran los entornos naturales (Steinfeld et al., 2006). Pero al mirarlos de cerca entendí que no siempre es así. Los sistemas de ganadería tradicional o a pequeña escala, como la CaprinoCultura, comprenden prácticas que pueden conservar la vegetación y los conocimientos heredados sobre cómo adaptarse a los cambios y a la variabilidad de las zonas áridas (Reid et al., 2014).

Caprinocultor y caprinocultora

Figura 1. Caprinocultor y caprinocultora describiendo sus territorios de pastoreo.
Créditos: Elisabeth Huber-Sannwald.

¿Y qué quisimos hacer para mejorar el futuro de la CaprinoCultura?

En mayo de 2022, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el año 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y Pastores. A partir de ello, creció el interés por comprender, desde una mirada más amplia, los sistemas ganaderos tradicionales o a pequeña escala, como la CaprinoCultura. Asimismo, cada vez se reconoce más la importancia de integrar el conocimiento local y de valorar los saberes de quienes han vivido, caminado y cuidado los espacios donde estos sistemas se insertan (Manzano et al., 2021). Sólo así es posible representar y entender de forma más justa y completa la relación que existe entre estas personas y sus territorios.

Es por esto que en 2022 iniciamos un proyecto de investigación participativa con la intención de salir del instituto y aprender de primera mano de quienes habitan y conocen los territorios donde se desarrolla la CaprinoCultura: de quienes han logrado adaptarse a entornos que, desde fuera, podrían parecer inhabitables.

Con este propósito, reunimos en un mismo espacio a personas que pocas veces conversan entre sí, pero que resultan decisivas en el desarrollo de la CaprinoCultura: pastoras y pastores, instituciones de gobierno, especialistas y estudiantes de diferentes disciplinas, y organizaciones civiles. Mediante herramientas participativas, generamos un diálogo horizontal y equitativo para identificar qué acciones podíamos impulsar en conjunto para mejorar el futuro de esta forma de vida.

En estos encuentros surgieron diálogos valiosos entre los distintos actores. Desde la academia, reconocimos que no lo sabemos todo, que con frecuencia tendemos a generalizar los sistemas ganaderos desde marcos externos, sin atender a las particularidades. Las y los representantes del gobierno escucharon con atención las necesidades de las personas que viven del pastoreo. Y, quizá lo más importante, las y los pastores compartieron no sólo sus preocupaciones, sino también sus historias, sus prácticas y sus propuestas sobre cómo trazar un futuro mejor para la CaprinoCultura.

Escuchar el pasado para entender el presente: los Ríos de Vida

Uno de los ejercicios más significativos durante las reuniones fue la elaboración de “Ríos de Vida” (figura 2). Para ello, recurrimos a la metáfora de un río, donde cada grupo representó los hitos en la historia de la CaprinoCultura. Los tramos con lluvias constantes, rebaños grandes y apoyos externos se dibujaron como caudales abundantes, mientras que las sequías, la migración de jóvenes o la falta de políticas públicas aparecieron como piedras o cascadas que interrumpían el cauce.

Cada grupo trazó su propio río y, al compartirlos, descubrimos coincidencias, pero también perspectivas que se complementaban. Esta diversidad de miradas no sólo enriqueció nuestra comprensión del pasado, sino que nos mostró que, para imaginar un futuro mejor, la CaprinoCultura necesita ser reconocida y valorada por todas las voces que la habitan.

Ríos de vida

Figura 2. Ríos de vida (arriba) y grupos sectoriales elaborando estos ejercicios (abajo).
Créditos: Francisco Javier Delgado González.

Nombrar la CaprinoCultura desde quienes la viven

Otro hito importante en estas reuniones fue responder una pregunta aparentemente simple: ¿qué es la CaprinoCultura? Las respuestas, escritas en papelitos de colores, decían cosas como “actividad noble”, “la mejor vida de un campesino” o “el patrimonio de nuestra familia” (figura 3). Esta lluvia de ideas nos mostró que la CaprinoCultura no puede entenderse sólo con indicadores productivos. Es una forma de vida arraigada, con hondura, a los territorios áridos, y reconocerla como tal es una manera de defender su identidad, sus saberes, sus prácticas y sus vínculos, que van más allá de su valor económico y productivo.

Lluvia de ideas

Figura 3. Lluvia de ideas sobre lo que significa la CaprinoCultura.
Créditos: elaboración propia generada en https://www.wordclouds.com/.

Pedalear juntos para mejorar el futuro de la CaprinoCultura

Una de las actividades que alentó la colaboración y la generación de ideas entre los participantes fue “echar a andar la bicicleta” (figura 4). En grupos conformados por personas de diferentes sectores, debían asociar las partes de una bicicleta con los elementos necesarios para poner en marcha la CaprinoCultura. A cada grupo se le asignó una meta definida de antemano: CaprinoCultura creativa, saludable, reconocida, con mejores ingresos, organizada y funcional.

El ejercicio generó reflexiones colectivas sobre los desafíos, pero también sobre las acciones que podrían permitir alcanzar un futuro mejor para la CaprinoCultura. Entre las ideas que surgieron destacan: impulsar la motivación de las nuevas generaciones, acortar las cadenas de comercialización, y recuperar el conocimiento tradicional combinándolo con nuevas formas de innovación. También se propusieron acciones concretas, como organizar ferias locales y regionales para promover productos, y crear espacios de encuentro entre comunidades, académicos y estudiantes para compartir conocimientos y experiencias.

Ejemplos de bicicletas

Figura 4. Ejemplos de bicicletas construidas durante el ejercicio participativo.
Créditos: Andrea Valeria Guzmán Miranda.

Pasar de estos diálogos a la acción colectiva: una alianza para el futuro

De estos encuentros surgió la idea de formalizar una Alianza Multisectorial por la CaprinoCultura en el Altiplano Potosino (Huber-Sannwald et al., 2022): una red dinámica de personas comprometidas con dar a conocer, fortalecer y promover el respeto por esta forma de vida. Una alianza donde se reconozca que las zonas áridas no son territorios vacíos, sino espacios donde existen y persisten sistemas socioecológicos —como la CaprinoCultura— que albergan saberes, memorias e innovaciones.

Para que la CaprinoCultura prospere, necesita ser valorada y acompañada con políticas públicas contextualizadas, con personas que escuchen y enseñen el valor del territorio, con consumidores que aprecien los productos locales y, sobre todo, con puentes que conecten conocimientos entre generaciones, entre disciplinas y entre sectores.

Hoy, cuando recorro el norte de México, ya no percibo las zonas áridas como desiertos vacíos, sino como territorios vivos, llenos de historia, conocimiento y formas de vida que resisten y se adaptan. Veo también oportunidades para construir alternativas más justas para quienes habitan estos espacios. Esta experiencia me permitió comprender que la CaprinoCultura no sólo enfrenta desafíos ambientales y sociales, sino también una falta de vinculación entre los actores que están inmersos en ella. Con estos acercamientos se hizo evidente que su fortalecimiento no depende únicamente de soluciones técnicas o productivas, sino de la capacidad de articular conocimientos, experiencias y perspectivas entre sectores que, durante muchos años, han trabajado por separado.

De esta forma, pensar el futuro de la CaprinoCultura implica construir espacios de diálogo y colaboración multisectorial donde los saberes locales, la ciencia y las políticas públicas se reconozcan como igualmente valiosos y complementarios. Para lograrlo hacen falta alianzas, vínculos con otros sectores y, sobre todo, sentarse a la sombra de un mezquite a conversar y compartir tunas, gorditas y relatos. Porque es en estos encuentros donde podemos empezar a pensar futuros distintos.

Referencias

  • Huber-Sannwald, E., Lauterio-Martínez, C., Mayoral, Z., y Hernández Medrano, J. (2022). Sustainable land use practices for Mexican drylands Phase 1. A multi-stakeholder assessment of the nexus livestock production, ecosystem services and climate change (Informe técnico final). ipicyt.
  • Manzano, P., Burgas, D., Cadahía, L., Eronen, J. T., Fernández-Llamazares, Á., Bencherif, S., Holand, Ø., Seitsonen, O., Byambaa, B., Fortelius, M., Fernández-Giménez, M. E., Galvin, K. A., Cabeza, M., y Stenseth, N. C. (2021). Toward a holistic understanding of pastoralism. One Earth, 4(5), 651–665. https://doi.org/10.1016/j.oneear.2021.04.012.
  • Montiel Torres, M. A. (2019). Globalización y producción campesina de alimentos en las zonas áridas de San Luis Potosí (México). Revista de El Colegio de San Luis, (20), 559–581. https://doi.org/10.21696/rcsl92020191066.
  • Mora Ledesma, M. I. (2011). “Vámonos con todo y chivas”. Sistemas de supervivencia en las culturas ganaderas del norte de San Luis Potosí. Revista de El Colegio de San Luis, (1), 48–66. https://doi.org/10.21696/rcsl012011479.
  • Mora-Ledesma, I. (2020). Saberes del sustento: pastoreo, territorio y conocimientos. La cultura alimentaria en el desierto (1a ed.). El Colegio de San Luis, A. C.
  • Delgado-Padierna, A., Negrete-Sánchez, L. O., Rendón-Huerta, J. A., García-López, J. C., Lee-Rangel, H. A., Álvarez Fuentes, G., y Castro-Rivera, R. (2024). Riesgo de erosión por intensidad y frecuencia de pastoreo en agostadero bajo cuatro condiciones de manejo en el Altiplano Mexicano. Terra Latinoamericana. https://doi.org/10.28940/terra.
  • Reid, R. S., Fernández-Giménez, M. E., y Galvin, K. A. (2014). Dynamics and resilience of rangelands and pastoral peoples around the globe. Annual Review of Environment and Resources, 39, 217–242. https://doi.org/10.1146/annurev-environ-020713-163329.
  • Rocha-Escalante, H., Jaimes-Arredondo, A., Cardona-Benavides, A., Rodríguez-Cuevas, C., Giácoman-Vallejos, G., Aceves-De Alba, J., García-Arreola, M. E., y Cisneros-Almazán, R. (2022). Rainfall and temperature trends in the Altiplano Potosino Region, Mexico (1975-2015). Tecnología y Ciencias del Agua, 13(4), 75–126. https://doi.org/10.24850/j-tyca-2022-04-02.
  • Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (siap). (2022). Producción Ganadera: Cierre de la estadística pecuaria 2022. Servicio de 1403 Información Agroalimentaria y Pesquera.Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
  • Steinfeld, H., Gerber, J., Wassenaar, T., Castel, V., Rosales, M., y De Haan, C. (2006). Livestock’s long shadow: environmental issues and options. fao.


Recepción: 1/07/2025. Aceptación: 01/06/2026. Publicación: 14/08/2026.


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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079