Vol. 26, núm. 4 agosto-octubre 2025

Arrecifes de coral y cambio climático: una relación fracturada

Meztli Jashui Hernández Cristerna, Adriana Lucía Trejo Albuerne, Rodolfo Rioja Nieto y Francisco Guerra Martínez Cita

Resumen

Los arrecifes de coral enfrentan una crisis sin precedentes debido al cambio climático. El aumento en la temperatura del agua provoca el blanqueamiento coralino, uno de los principales factores que amenazan su supervivencia. Este fenómeno no sólo pone en riesgo la biodiversidad marina, sino también los servicios ecosistémicos que los arrecifes brindan a millones de personas. El texto analiza cómo el cambio climático afecta a estos ecosistemas, y resalta la importancia de mantener la investigación científica, impulsar la restauración ecológica y promover acciones globales urgentes para asegurar su conservación a largo plazo.
Palabras clave: arrecifes, corales, clima, restauración, blanqueamiento.

Coral Reefs and Climate Change: A Fractured Relationship

Abstract

Coral reefs are facing an unprecedented crisis due to climate change. Rising ocean temperatures cause coral bleaching, one of the main factors threatening their survival. This phenomenon endangers not only marine biodiversity but also the ecosystem services reefs provide to millions of people. This article analyzes how climate change affects these ecosystems and highlights the importance of continuing scientific research, promoting ecological restoration, and encouraging urgent global action to ensure their long-term conservation.
Keywords: reefs, corals, climate, restoration, bleaching.


Ecosistemas de arrecife: guardianes del mar en peligro

A primera vista, un arrecife de coral parece un paisaje detenido en el tiempo: un mosaico de formas y colores vibrantes que se mecen con la corriente. Pero bajo esa belleza hay una urgencia latente. Estos ecosistemas, de los más biodiversos del planeta (véase figura 1), enfrentan una amenaza que avanza con la marea: el cambio climático. El calor, ese aliado de las vacaciones tropicales, se ha vuelto su enemigo silencioso. Y si no reaccionamos, podríamos perder mucho más que un paraíso submarino.

Este texto explora cómo los arrecifes de coral están siendo transformados —y en muchos casos, devastados— por el calentamiento global. También analiza los esfuerzos que se están llevando a cabo para mitigar los efectos del cambio climático, conservar lo que aún queda y restaurar lo que ya se ha perdido.

Arrecifes de coral

Figura 1. Los arrecifes de coral son ecosistemas marinos con una biodiversidad extraordinaria. La imagen muestra un arrecife en aguas poco profundas del Parque Nacional Arrecife Alacranes.
Crédito: Roberto Hernández Landa.

Corales que construyen mundos

Los arrecifes no nacen de la nada. Están edificados por miles de pequeños animales coloniales: los pólipos de coral. Invisibles a simple vista, pero poderosos como colectivo, estos diminutos organismos con tentáculos crean vastas estructuras de carbonato de calcio. En aguas cálidas y poco profundas, los corales forman simbiosis con algas microscópicas llamadas zooxantelas. Estas algas viven dentro del coral, realizan fotosíntesis y lo alimentan. Sin ellas, el coral pierde no sólo su fuente principal de nutrientes, sino también su color (véase figura 2).

Estructuras coralinas

Figura 2. Estructuras coralinas que albergan en su interior algas fotosintéticas (zooxantelas), responsables de proporcionar nutrientes esenciales para el crecimiento del coral.
Crédito: imagen tomada en los arrecifes del Parque Nacional Arrecife Alacranes. Fotografía de Roberto Hernández Landa.

Los beneficios del arrecife

Los arrecifes de coral no sólo son espectaculares; también son fundamentales. Proveen alimento mediante la pesca, amortiguan el impacto de tormentas, facilitan medicamentos y sustentan industrias turísticas enteras. Pero hoy, esos beneficios están en riesgo. La contaminación, la sobrepesca y el desarrollo costero han dañado profundamente estos hábitats. Y el cambio climático ha intensificado el problema (Bellwood et al., 2019).

Para más información sobre estos ecosistemas, visita el sitio web de la Alianza para los Arrecifes de Coral.

Calor que mata

El cambio climático se refiere a las variaciones sostenidas en el clima de una región —como la temperatura, las precipitaciones o los vientos— que ocurren durante periodos largos, usualmente superiores a 30 años. A lo largo de la historia de la Tierra, estos cambios han ocurrido de manera natural. Sin embargo, en las últimas décadas, las actividades humanas han acelerado y amplificado estos procesos. La principal causa: la quema masiva de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural (United Nations, 2022).

Cuando estos materiales se queman para generar energía, liberan a la atmósfera grandes cantidades de dióxido de carbono (CO), un gas de efecto invernadero. Estos gases forman una especie de manta invisible alrededor del planeta. De forma natural, la Tierra recibe energía del Sol: parte de esa energía se absorbe en la superficie —por el suelo, los océanos o la vegetación— y otra parte se refleja de vuelta hacia el espacio, en un fenómeno conocido como albedo. Pero con el exceso de gases de efecto invernadero, esa energía reflejada ya no escapa con facilidad. Queda atrapada, como si el planeta estuviera cubierto por el vidrio de un invernadero.

Ese exceso de calor acumulado provoca un aumento gradual en la temperatura del aire, del agua y de los océanos. A este fenómeno lo llamamos calentamiento global.

Corales al borde del colapso

El impacto del cambio climático sobre los arrecifes es brutal. El aumento del nivel del mar, la acidificación de los océanos, los huracanes más intensos y frecuentes, y las ondas de calor prolongadas han afectado gravemente estos ecosistemas (McField, 2017).

Uno de los síntomas más alarmantes es el blanqueamiento coralino. Al subir la temperatura del agua, los corales expulsan a las zooxantelas. Sin ellas, se vuelven blancos, frágiles, vulnerables (véase figura 3). Con el tiempo, si la situación no mejora, mueren (Hoegh-Guldberg, 1999).

Evidencias de blanqueamiento

Figura 3. Evidencias de blanqueamiento en el Parque Nacional Arrecifes de Cozumel (izquierda) y en el Parque Nacional Arrecife Alacranes (derecha). Las áreas blancas han perdido su color natural y están muertas.
Crédito: Rodolfo Rioja Nieto y Roberto Hernández Landa.

Entre 1997 y 2002, la cobertura global de coral duro —los arquitectos del arrecife— cayó alrededor de 30% (Souter et al., 2020). Y aunque hubo una leve recuperación en 2009, desde 2010 la tendencia ha sido de nuevo descendente. Algunos arrecifes, como los de Cayo Arenas en el Golfo de México, aún conservan condiciones saludables, y son clave para estudiar cómo sobrevivir en un océano cambiante.

Pero donde los corales mueren, las algas prosperan. Desde 2011, la cobertura de algas en arrecifes ha crecido del 15.4% al 19.3%. Este cambio desencadena un efecto dominó: esponjas y ascidias colonizan los espacios vacíos, alterando irreversiblemente la dinámica del ecosistema (Norström et al., 2009).

Proliferación de algas sobre un arrecife

Figura 4. Proliferación de algas sobre un arrecife. El área verde más intensa en el centro de la imagen muestra el crecimiento algal sobre estructuras coralinas.
Crédito: Erick Barrera Falcón.

Restaurar lo perdido

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (ipcc, por sus siglas en inglés) define la mitigación como “una intervención humana encaminada a reducir las fuentes o potenciar los sumideros de gases de efecto invernadero” (ipcc, 2019). En la práctica, esto implica desde acuerdos internacionales como el Acuerdo de París, que busca disminuir las emisiones globales, hasta políticas ambientales concretas como la creación de Áreas Marinas Protegidas. Sin embargo, los esfuerzos actuales todavía no alcanzan la escala necesaria para frenar la degradación de los ecosistemas. Frente a esa insuficiencia, se vuelve indispensable impulsar estrategias de adaptación: medidas que permitan a los sistemas naturales resistir, transformarse y, en algunos casos, sobrevivir.

En el caso de los arrecifes de coral, la conservación requiere tanto acciones preventivas como herramientas tecnológicas para fortalecer su resiliencia. En México, por ejemplo, se han desarrollado modelos tridimensionales de arrecifes que permiten evaluar su capacidad para disipar el impacto del oleaje y proteger las costas de tormentas, cada vez más intensas debido al cambio climático.



Video 1. La UNAM crea proyecto para la conservación de la costa en la Península de Yucatán (UNAM Costalab, 2025).


Los arrecifes más saludables y estructuralmente completos son también los más capaces de adaptarse a las perturbaciones. Esa capacidad de respuesta, conocida como resiliencia ecosistémica, depende de la conservación de sus formas, especies y procesos naturales. Un arrecife resiliente puede resistir una tormenta, recuperarse de un episodio de blanqueamiento y seguir cumpliendo sus funciones: proteger, alimentar, sostener vida.

Para fortalecer esa resiliencia, diversos especialistas han identificado una serie de acciones clave (Abelson, 2020; Anthony et al., 2020; Bellwood et al., 2019; Fidelman et al., 2019):

  1. Identificar las funciones ecológicas más relevantes, aquellas que permiten mantener los principales beneficios del arrecife.
  2. Intensificar tanto las medidas de mitigación como las de adaptación al cambio climático.
  3. Atender los factores locales que deterioran los arrecifes, como la contaminación y la urbanización costera.
  4. Reducir los excesos de nutrientes que favorecen el crecimiento de algas y alteran la composición del ecosistema.
  5. Regular la pesca para evitar la sobreexplotación de especies clave.
  6. Garantizar que continúen los procesos naturales —como la reproducción, el reclutamiento o la sucesión ecológica— que moldearon históricamente estos sistemas.
  7. Apoyar con recursos a las comunidades costeras involucradas en la conservación de arrecifes.
  8. Fomentar un turismo sustentable que permita el uso racional de estos ecosistemas.
  9. Fortalecer la legislación ambiental y las políticas públicas que los protegen.

El contexto es urgente. Desde la década de 1970, se ha perdido aproximadamente el 50 % de la cobertura global de coral vivo (nasem, 2019), y actualmente, la mitad de las especies conocidas enfrenta un “elevado riesgo de extinción” debido a presiones locales, regionales y globales (iucn, 2022).

Frente a esta crisis, ha cobrado fuerza una disciplina que busca no sólo conservar lo que queda, sino también restaurar lo que ya se ha perdido: la restauración ecológica. Se trata de una intervención deliberada en ecosistemas dañados, con el fin de recuperar su biodiversidad y sus procesos naturales. En el caso de los arrecifes de coral, las estrategias incluyen el cultivo de fragmentos de coral en viveros para su posterior trasplante, la instalación de estructuras artificiales que sirvan como sustrato para el asentamiento de larvas, la remoción de especies invasoras y la estabilización de fondos marinos para favorecer el anclaje de nuevos corales.

La investigación en este campo ha propuesto mejoras importantes (Banaszak et al., 2023), como:

  1. Aumentar la cantidad de sitios restaurados y la diversidad de especies utilizadas.
  2. Incluir una mayor variabilidad genética para reforzar la adaptabilidad de las poblaciones.
  3. Optimizar las condiciones ambientales en los sitios seleccionados.
  4. Desarrollar tecnologías que permitan escalar estas prácticas a nivel global.
  5. Implementar monitoreos constantes para ajustar y perfeccionar los programas.

Sin embargo, a pesar de los avances científicos y tecnológicos, los retos siguen siendo enormes. La restauración de arrecifes no puede reemplazar la protección del ecosistema en su conjunto. Su impacto —aunque valioso— se ve limitado por la necesidad de transformar las condiciones estructurales que los pusieron en riesgo: el modelo energético, la economía extractiva, la planificación costera sin criterios ecológicos. Es decir, restaurar sin mitigar es como achicar el agua sin cerrar la fuga.

Hoy más que nunca, la investigación científica es crucial. Entender cómo están estructurados los arrecifes, qué especies los integran y cómo funcionan sus dinámicas internas permitirá no sólo conservar lo que sobrevive, sino también guiar los procesos de restauración con mayor precisión (véase figura 5).

Investigadora de Costalab

Figura 5. Investigadora del Laboratorio de Análisis Espacial de Zonas Costeras (Costalab) de la Facultad de Ciencias de la unam (Unidad Sisal, Yucatán) realizando registros fotográficos de especies coralinas en el Parque Nacional Arrecife Alacranes.
Crédito: Roberto Hernández Landa. Más información en: https://analisisespacial.pcyt.unam.mx.

Un llamado desde el fondo del mar

Los arrecifes de coral no sólo son bellos: son vitales. Y se están extinguiendo ante nuestros ojos. Este texto no sólo expone los efectos del cambio climático sobre estos ecosistemas, también insiste en la urgencia de actuar: investigar, restaurar, proteger, mitigar. Es ahora o nunca.

Porque con cada coral que desaparece, no sólo se va una especie: perdemos defensas costeras, fuentes de alimento, recursos medicinales y belleza irremplazable. Y quizás, un poco de nosotros también.

Recursos adicionales

Referencias

  • Abelson, A. (2019). Are we sacrificing the future of coral reefs on the altar of the “climate change” narrative? ices Journal Of Marine Science, 77(1), 40-45. https://doi.org/10.1093/icesjms/fsz226.
  • Anthony, K. R. N., Helmstedt, K. J., Bay, L. K., Fidelman, P., Hussey, K. E., Lundgren, P., Mead, D., McLeod, I. M., Mumby, P. J., Newlands, M., Schaffelke, B., Wilson, K. A., y Hardisty, P. E. (2020). Interventions to help coral reefs under global change—A complex decision challenge. PLoS ONE, 15(8), e0236399. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0236399.
  • Banaszak, A. T., Marhaver, K. L., Miller, M. W., Hartmann, A. C., Albright, R., Hagedorn, M., Harrison, P. L., Latijnhouwers, K. R. W., Quiroz, S. M., Pizarro, V., y Chamberland, V. F. (2023). Applying coral breeding to reef restoration: best practices, knowledge gaps, and priority actions in a rapidly evolving field. Restoration Ecology, 31(7). https://doi.org/10.1111/rec.13913.
  • Bellwood, D. R., Pratchett, M. S., Morrison, T. H., Gurney, G. G., Hughes, T. P., Álvarez-Romero, J. G., Day, J. C., Grantham, R., Grech, A., Hoey, A. S., Jones, G. P., Pandolfi, J. M., Tebbett, S. B., Techera, E., Weeks, R., y Cumming, G. S. (2019). Coral reef conservation in the Anthropocene: Confronting spatial mismatches and prioritizing functions. Biological Conservation, 236, 604-615. https://doi.org/10.1016/j.biocon.2019.05.056.
  • Fidelman, P., McGrath, C., Newlands, M., Dobbs, K., Jago, B., y Hussey, K. (2019). Regulatory implications of coral reef restoration and adaptation under a changing climate. Environmental Science Policy, 100, 221-229. https://doi.org/10.1016/j.envsci.2019.04.016.
  • Hoegh-Guldberg, O. (1999). Climate change, coral bleaching and the future of the world’s coral reefs. Marine And Freshwater Research. https://doi.org/10.1071/mf99078.
  • Intergovernmental Panel on Climate Change (ipcc). (2022). Summary for Policymakers. In Climate Change and Land: ipcc Special Report on Climate Change, Desertification, Land Degradation, Sustainable Land Management, Food Security, and Greenhouse Gas Fluxes in Terrestrial Ecosystems (pp. 1–36). preface, Cambridge: Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781009157988.001.
  • International Union for Conservation of Nature (iucn). (2022). Human activity devastating marine species from mammals to corals – iucn Red List. https://www.iucn.org/press-release/202212/human-activity-devastating-marine-species-mammals-corals-iucn-red-list.
  • McField, M. (2017). Impacts of Climate Change on Coral in the Coastal and Marine Environments of Caribbean Small Island Developing States (sids). https://assets.publishing.service.gov.uk/media/5a81caf240f0b62305b90d53/6._Coral.pdf.
  • National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine (nasem). (2019).A Research Review of Interventions to Increase the Persistence and Resilience of Coral Reefs. Washington, dc: The National Academies Press. https://doi.org/10.17226/25279.
  • Norström, A., Nyström, M., Lokrantz, J., y Folke, C. (2009). Alternative states on coral reefs: beyond coral–macroalgal phase shifts. Marine Ecology Progress Series, 376, 295-306. https://doi.org/10.3354/meps07815.
  • Souter, D., Planes, S., Wicquart, J., Logan, M., Obura, D., y Staub, F. (2020). Status of Coral Reefs of the World. https://gcrmn.net/wp-content/uploads/2023/01/Status-of-Coral-Reefs-of-the-World-2020-Full-Report.pdf.
  • unam costalab. (2025, 28 marzo). unam crea proyecto para la conservación de la costa en la Península de Yucatán unam Global [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=95N8b_wsJjU.
  • United Nations. (2022). What is climate change? | United Nations. https://www.un.org/en/climatechange/what-is-climate-change.


Recepción: 2024/03/07. Aceptación: 2025/06/02. Publicación: 2025/08/13.

Vol. 26, núm. 4 agosto-octubre 2025

¿Te espantaste? Así se cura el susto en la Sierra de Puebla

Xánath Rojas Mora y Pierre Beaucage Cita

Resumen

¿Por qué el niño no deja de llorar? Tal vez tiene “susto”. En comunidades indígenas de México, ciertos padecimientos se entienden como el resultado de un desequilibrio con las fuerzas que habitan el mundo natural. Este texto explora la cosmovisión nahua y tutunakú sobre el “mal aire”, el “susto de tierra”, de agua o de fuego, y las maneras en que el cuerpo y el alma pueden perder armonía por una impresión fuerte o por cruzarse con entidades sobrenaturales. A través de testimonios, prácticas curativas con hierbas y rituales chamánicos, descubrimos cómo la salud implica mucho más que un cuerpo sin síntomas: se trata de una relación ética y respetuosa con la naturaleza y el territorio que habitamos.
Palabras clave: susto, medicina tradicional, cosmovisión indígena, mal aire, curanderismo.

Were You Frightened? How “Susto” Is Healed in the Sierra of Puebla

Abstract

Why won’t the child stop crying? Maybe they have “susto.” In indigenous communities of Mexico, certain ailments are understood as the result of an imbalance with the forces inhabiting the natural world. This text explores the Nahua and Tutunakú worldview concerning “mal aire” (bad air), “earth fright,” water or fire fright, and the ways the body and soul can lose harmony due to a strong impression or encounters with supernatural entities. Through testimonies, healing practices with herbs, and shamanic rituals, we discover that health involves much more than a symptom-free body: it is an ethical and respectful relationship with nature and the territory we inhabit.
Keywords: susto, traditional medicine, indigenous worldview, mal aire, curanderismo.


Las sombras también se pierden

En la Sierra Nororiental de Puebla, el agua no sólo corre: escucha. Aquel día, junto a un río escondido entre la vegetación densa, una familia náhua se preparaba para volver a casa. Los niños, todavía con el cuerpo tibio por el sol después de jugar en el agua, ya estaban secos y listos para emprender el regreso. Entonces, la madre alzó la voz: gritó sus nombres, pero no para llamarlos a ellos. “¡Vámonos, no se queden aquí, vámonos!”, dijo. Hablaba al agua.

Esa frase, aparentemente común, escondía algo más profundo. No era una advertencia a los hijos, sino una orden para que sus sombras volvieran con ellos. El agua, explicó la madre, puede retener las sombras de los niños porque su alma es aún débil. Si no se les llama de vuelta, en la noche podrían enfermar o llorar sin razón aparente. A eso le llaman susto de agua.

Esta escena, lejos de ser anecdótica, revela una forma de entender el mundo donde los elementos naturales no sólo rodean la vida: la afectan, la tocan, la atraviesan. En muchos pueblos de México, ciertas enfermedades no se explican por virus o bacterias, sino por la manera en que la naturaleza se relaciona con el cuerpo, el alma y el espíritu.

La medicina tradicional es un tema vigente y primordial, pues su uso se extiende en diversas culturas de África, China y América Latina (Schlein, 2023). Según la Organización Mundial de la Salud, 170 países han informado utilizarla, y en América 17 naciones cuentan con legislación y programas para protegerla (Organización Panamericana de Salud y Organización Mundial de la Salud, 2023). Esta prevalencia se debe, en parte, a su carácter holístico, que privilegia la atención personal, la compasión y el uso de lo simbólico para sanar (Berenzón Gorn et al., 2006).

El agua, el fuego, el viento y la tierra pueden asustar. Pero ¿qué es exactamente el susto? ¿Cómo se manifiesta? ¿Qué lo provoca? Y sobre todo, ¿cómo se cura?

Algunos lo llamarían superstición. Pero para quienes lo viven, es una forma coherente de entender la salud, enraizada en una visión profunda del cosmos, la vida y la naturaleza.

Según la Biblioteca Digital de Medicina Tradicional, el susto es una:

Enfermedad originada por una fuerte y repentina impresión derivada del encuentro con animales peligrosos, objetos inanimados y entidades sobrenaturales, así como por sufrir una caída en la tierra o en el agua; y, en general, producto de cualquier episodio traumático que amenace la integridad física y/o emocional del individuo. (Universidad Nacional Autónoma de México, 2009).

Y el susto, ¿cómo se reconoce en lo cotidiano? Se manifiesta en la palidez del rostro, en el insomnio, los sudores nocturnos, las palpitaciones, la intranquilidad, el llanto infantil, el agotamiento inexplicable, la pérdida de apetito.

El susto no es una metáfora. Es un padecimiento reconocido y tratado en la medicina tradicional, un sistema de saberes con raíces mesoamericanas que se ha nutrido de herencias africanas, españolas y modernas (Zolla Luque, 2005). Quienes lo tratan —curanderos, chamanes, médicos tradicionales, limpiadores— poseen lo que Faguetti (2011) identifica como un don: una capacidad especial para curar, ver y saber.

Este texto se adentra en esa concepción indígena del susto: sus múltiples formas, sus causas, los testimonios que lo narran y las curaciones que lo enfrentan. Lo hace no sólo para describirlo, sino para abrir la puerta a una cosmovisión compleja, viva, dinámica.

Los relatos aquí presentados provienen de pueblos nahuas y tutunakú1 de la Sierra Nororiental de Puebla, México. La información se basa en investigaciones etnográficas y antropológicas realizadas mediante trabajo de campo, testimonios recogidos, observación directa y una estrecha relación con comunidades indígenas y sus organizaciones (Báez, 2006; Bartolomé et al., 2022; Chamoux, 2016; López, 1996; Signorini et al., 1988; Ichon, 1969).

Curandero náhua

Imagen 1. Curandero náhua haciendo una limpia.
Crédito: Festival de Medicina Tradicional Apulco, Zacapoaxtla, Puebla (2024).

Corazón, sombra y TONAL

¿Qué partes del ser humano son tan esenciales que sin ellas no podríamos existir? Desde la mirada de los pueblos originarios, al menos tres: el corazón, la sombra y el tonal.

En las culturas mesoamericanas, como la mexica, se concebía al cuerpo humano con centros y entidades anímicas. López Austin identificó la cabeza y el hígado como centros del juicio y del vigor, respectivamente. Además, describió entidades como el tonalli, energía vital que da calor al cuerpo (López, 1996, pp. 236–239). Esta visión del cuerpo enlaza lo físico, lo emocional y lo espiritual en una red conectada con lo natural y lo sobrenatural.

Hoy, en comunidades nahuas y totonacas de la Sierra Nororiental, se mantiene la noción de esta tríada anímica: corazón-cabeza, sombra y tonal. El corazón es fuente de vida, pensamiento profundo y afecto; la cabeza es la guía cognitiva para relacionarse con el mundo (Beaucage y Taller de Tradición Oral del cepec, 2012, pp. 229–230). La sombra, por su parte, se considera un espíritu adherido al cuerpo que se despega durante los sueños o por accidentes como caídas. El tonal, en cambio, es un ser exterior: un doble animal que transita por regiones del más allá, autónomo, misterioso, a veces extraviado.

Cuando alguna de estas tres entidades se desajusta, aparecen las enfermedades. Y desde esa visión integral del ser humano, se distinguen tres tipos de dolencias: las naturales, las sobrenaturales y las causadas por brujería (esta última no se aborda aquí) (Beaucage y Rojas Mora, 2022).

Las enfermedades naturales —las más comunes— se relacionan con la alimentación, el esfuerzo físico, y el clima. Entre los pueblos nahuas, se han identificado 102 de estas enfermedades; entre los totonacas, 115 (Roy, 1992, pp. 140–147). La herbolaria es la medicina habitual: tés, baños, cataplasmas, masajes. En San Miguel (náhuatl) se han registrado 232 plantas curativas; en Huehuetla (tutunakú), 264.

Pero hay dolencias que no se explican por el cansancio o el clima. Hay males causados por fuerzas invisibles. Entre ellos, el más común es el susto.

Existen al menos cuatro tipos: el susto de tierra (talnemoujtil), el susto de agua (anemoujtil), el susto de fuego o de fogón (tikotenonemoujtil) y el susto de aire (ejekakokolis). Si el impacto es leve, las hierbas pueden bastar. Pero si persiste, se recurre a los curanderos: aquellos que saben hacer “llamadas”,2 que sueñan para ver, que dialogan con los “mundos-otros”.

Gracias a sus sueños adivinatorios, estos sanadores pueden saber si la sombra quedó atrapada en un sitio donde alguien cayó, si el alma-corazón de un niño fue absorbida por el agua o por el fuego del hogar, o si el tonal se extravió debido a una brujería. Para curar, harán oraciones e invocarán la ayuda de fuerzas benévolas.

Entidades anímicas y las fuerzas sobrenaturales

Imagen 2. Entidades anímicas y las fuerzas sobrenaturales.3
Crédito: Ramírez Martínez (2023).

La Tierra

El susto de tierra es frío. La Tierra, para muchos pueblos indígenas, no es sólo un recurso ni una superficie que se pisa. Es una fuerza personalizada, benévola, con intencionalidad que se debe respetar.

Una curandera lo explica sin rodeos: “Se asusta una al caer porque la Tierra también es viva”. La caída no es sólo física; es un momento en el que la sombra puede quedarse atrás, retenida por la Tierra. Por eso, después de un tropiezo, hay que hablarle, pedirle permiso para marcharse. “Padre Tierra, Madre Tierra, déjeme, que no quiero estar aquí. Eso es todo”. No es un rezo en el sentido occidental, sino un diálogo, una petición firme sin agresividad. Porque enojarse es contraproducente: si uno se irrita, dice ella, el espíritu no regresa, y la persona se queda ahí, asustada, incompleta.

El respeto es vital, pero también lo es la acción. Hay prácticas que se enseñan desde la infancia. Ceferino Ortigoza, citado por Beaucage et al. (2012, p. 282), recuerda: “Cuando yo era niño, mi padre me llevaba con él al monte. Si me caía, él pegaba fuerte en el suelo con un palo, donde me había caído, ordenando: ‘¡Xipankisa!’ (¡Levántate!), para que mi sombra no se quedara allí”. Al suelo se le ordena, pero no se le golpea. El palo toca la tierra, no para castigarla, sino para instruir a la sombra a seguir el camino de vuelta.

El agua

En muchas comunidades de México el agua no sólo es fuente de vida, sino también hogar de seres con poderes especiales. En los testimonios de la Sierra Nororiental, el agua es una entidad con género, con sentimientos e intencionalidad. Se habla de dueños y guardianes: figuras masculinas o femeninas que habitan ríos y manantiales. Son seres capaces de provocar enfermedades “frías”, de robar algo más que el calor del cuerpo.

Una mujer describe el susto así: “Una sabe que tiene susto porque no da hambre, no quiere una comer nada, no se saborea, nada está sabroso. Pero cuando uno está sano, comes todo lo que quieras; pero si uno ya no come, es cuando uno sabe que está espantado. Al fumar te das cuenta, si se siente escalofrío, se da una cuenta que tiene susto de agua”.

Este “susto frío” se trata, en su forma leve, con hierbas “calientes”: infusiones, baños, masajes. Las mismas plantas que curan el susto de tierra. Pero con el agua, el peligro acecha sobre todo a los niños. Ellos, con su alma aún tierna, pueden ser presa fácil de los afectos envidiosos del agua.

“El agua donde lavas tu ropa, el agüita le roba el espíritu a un niño, porque le gusta cómo es el niño, entonces le roba el espíritu, se queda el espíritu del niño. Eso ya es el susto”, relata una curandera. Para curarlo, se recurre a un ritual: se reza a la “Agua Virgen de María” nombrando al niño —José, María, Juan, el nombre que sea— y se recogen siete piedritas del mismo río. Esas piedras se devuelven al agua para que libere al espíritu.

El agua que asusta no es cualquier agua. No es la de beber ni la de regar. Es la del río, del lago y manantiales donde se lava la ropa. Ella es personificada, y como toda persona, tiene deseos: “le gusta el niño y se lo quiere quedar”. A diferencia del susto de tierra, aquí no hay una caída física. No hace falta tropezar para perder la sombra. Basta con que el agua mire y la retenga.

El Fuego

En las casas, el fuego no es sólo una llama: es un personaje ancestral. Hay dos tipos. El doméstico, que vive en el fogón o el temazcal, y el celeste, que cae como rayo. Ambos tienen dueños. Ambos pueden causar un susto de fuego.

El fuego del fogón brota de los tenamaztles, las tres piedras que sostienen el comal y las ollas. Según Ichon (1969, pp. 132–134), una de esas piedras es la Madre de las otras dos. El dueño del fogón es a la vez macho y hembra, como lo es el espíritu del fuego del temazcal. A ellos se les pide que no hagan daño, que no provoquen enfermedades ni enojo. En especial se les ruega que cuiden a las parturientas, que se bañan en vapor para cerrar el ciclo del nacimiento.

En este contexto nace el susto de fogón. Lo padecen, sobre todo, mujeres y niños pequeños. Un curandero advierte: “Se asusta uno con las piedras del fogón. Ustedes las mujeres, ponen una acá, la otra acá y la otra acá. Entonces ustedes las están moviendo a cada rato… ¡No las muevan tan seguido! Porque ella es la principal, la Madre. A ésa se le dice: ‘Nuestra señora, eres la flor pura’. En español se llama Santa Florecita. A las otras dos, se les llama: Señora Isabel y Santa Agustina”.

Mover esas piedras sin el debido respeto puede alterar el equilibrio espiritual. Como en el susto de tierra, hay una caída simbólica. Doña María Josefa lo expresa así: “Si se cae uno en el fuego, le agarra a uno fiebre”. Y no se trata de quemaduras, sino de un fuego que atrapa el alma. “El fuego es vivo, [a los niños pequeños] los jala”, dice María Nicolasa. “El fuego los atonta, los agarra y después no los quiere dejar”.

Los aires

Hay noches en las que el viento no sólo sopla: ronda. En los pueblos nahuas de la Sierra Nororiental de Puebla, se sabe que existen aires malos, entidades que caminan sin cuerpo, pero con voluntad. No son brisas ni corrientes; son seres autónomos. Su naturaleza es fría y su acción, esencialmente negativa. Habitan en lo profundo de la tierra y emergen cuando cae el sol. Les gustan los sitios apartados, los caminos cruzados, esos lugares en los que se tocan el mundo visible y el subterráneo.

En San Miguel y Yancuictlalpan, los nahuas los conocen bien. Dicen que entran al cuerpo sin pedir permiso, provocando lo que llaman mal aire (Signorini et al., 1989). Una anciana nahua lo explica: “Están jugando los niños en frente de la casa y allí anda el mal aire y los agarra la enfermedad […] Si el niño tiene mal aire, llora mucho, llora lleno de miedo. Si no se cura a un niño del mal aire, puede morir”. En los adultos, el daño se manifiesta en náuseas, agotamiento repentino, desmayos.

A diferencia de otras entidades naturales, a los aires no se les ruega ni se les ofrece nada. Son fuerzas con las que no se dialoga. Sólo se les evita. Por eso, quien camina de noche puede llevar un cigarro encendido: el humo del tabaco los ahuyenta. Si ya entraron en el cuerpo, hay que sacarlos. Como son fríos, el tratamiento comienza con hierbas “calientes”, como secapalo y omequelite, o “tibias”, como malhombre, hierba del aire y mozote de monte.

En los casos más graves, se llama al chamán. En San Miguel Tzinacapan, algunos curanderos realizan limpias con ramos de sauco, que luego son dejados en un cruce de caminos, el mismo punto donde los aires suelen cruzar entre mundos.

Esta dimensión es compleja: los aires malos pueden ser duendes, el viento de los muertos, los dueños de los montes o de las cuevas. Todos pertenecen a una lógica espiritual en la que los lugares y los seres invisibles influyen directamente en la salud humana.

Curandera tutunakú

Imagen 3. Curandera tutunakú en ceremonia de inicio del Festival de Medicina Tradicional Apulco.
Crédito: Festival de Medicina Tradicional Apulco, Zacapoaxtla, Puebla (2024).

Escuchar para sanar

La salud, para muchos pueblos indígenas, no se limita al buen funcionamiento del cuerpo. No es sólo una cuestión de órganos ni de síntomas. Es una armonía compleja que involucra al territorio, al espíritu, al entorno. No hay bienestar individual sin equilibrio colectivo.

Esta forma de entender el mundo —territorio e individuo como parte de una misma red— es clave para la preservación cultural. La naturaleza no es vista como recurso a explotar, sino como un conjunto de entidades vivas con las que se convive. La Tierra, el Agua, el Fuego y el Aire no sólo sustentan la vida: intervienen en el bienestar físico y espiritual de las personas. Por eso hay que saber tratar con ellos.

El susto, como lo han llamado los pueblos nahuas y tutunakú, es un desajuste de ese equilibrio. Un encuentro abrupto con una fuerza mayor. Una sombra que se queda atrás. Una entidad que se aleja del cuerpo. A veces es frío (tierra, agua, aire). A veces, calor (fuego). Y según su intensidad, se recurre a las plantas o a los sabios.

En el centro de esta cosmovisión están el corazón, la sombra y el tonal, esos hilos invisibles que conectan al ser humano con lo natural y lo sobrenatural. Cuando se rompen, duele. Cuando se restauran, se cura.

Todo este saber se transmite por la palabra. De generación en generación, a través de consejos, rituales, advertencias. Por eso, si alguna vez escuchas a tu abuela decir que hay que “llamar” a un niño que se espantó, o si alguien propone hacerle una limpia, escucha con atención. No es un acto vacío. Hay siglos de historia detrás. Hay ética, respeto, memoria.

Si quieres conocer más, puedes visitar la Biblioteca Digital de Medicina Tradicional Mexicana de la unam. Pero también puedes acercarte a tu comunidad, a las voces que aún transmiten estos conocimientos en foros, festivales, o en las sobremesas familiares. Escuchar es otra forma de sanar.

Aún queda mucho por aprender. Pero algo está claro: no estamos solos, ni somos seres aislados. Nuestro bienestar depende de cómo nos relacionamos con todo lo que nos rodea —personas, elementos, espíritus y entidades anímicas. Y por eso, en la visión indígena, la salud comienza con el respeto.

Referencias

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Recepción: 2024/03/09. Aceptación: 2025/06/12. Publicación: 2025/08/13.

Vol. 26, núm. 4 agosto-octubre 2025

Live-actions y Disney: historias que hablan de nosotros

Nayelli Herzel Arley Dávila, Brenda Sabina Jiménez Barragán y Andrea Valeria Gómez Mora Cita

Resumen

El presente escrito analiza el fenómeno contemporáneo del live-action contextualizado en el período de pandemia (ampliando el tiempo de 2018 a 2023), desde el estudio de la cultura visual y la perspectiva del diseño y la comunicación visual. Dos producciones de Disney sirven como eje referencial para el estudio de estos productos audiovisuales que avivan la nostalgia de las y los espectadores. A través de ellos respondemos a algunas inquietudes: ¿qué hay detrás del éxito de estas películas?, ¿qué emociones despiertan? y ¿qué dice su popularidad acerca de quienes las miran?
Palabras clave: live-action, nostalgia, Disney, clásicos, remakes.

Live-Action Films and Disney: Stories That Speak About Us

Abstract

This article analyzes the contemporary phenomenon of live-action contextualized in the pandemic period (2018-2023), from the perspective of the visual culture and design and visual communication. Two Disney productions serve as a reference for the study of these audiovisual products that revive the viewer’s nostalgia. Through this brief analysis, we answer to some concerns: What is behind the success of these films? What emotions do they evoke? And what does their popularity say about those who watch them?
Keywords: live-action, nostalgia, Disney, classics, remakes.


Introducción

Hay imágenes que se quedan grabadas en la memoria como si fueran parte de nuestra propia historia: una lámpara mágica que concede deseos, una sirena que sueña con caminar sobre la tierra, un león que hereda un reino tras una tragedia. Estas escenas, que marcaron generaciones enteras, han regresado en carne y hueso —o al menos en una versión que pretende parecerlo— a través de las producciones live-action de Disney. No son simples remakes: son espejos emocionales que apelan a la nostalgia, al recuerdo íntimo y a la experiencia compartida.

Las producciones audiovisuales live-action, hechas por la reconocida empresa cinematográfica estadounidense Walt Disney, han sido protagónicas en la industria del entretenimiento. La razón es que muestran una nueva visión de las historias clásicas, llena de emotividad, que no responden sólo a las necesidades de consumo del momento, sino que se insertan en un panorama amplio de producciones visuales que develan aspectos relevantes acerca de las generaciones actuales de espectadores y que consideramos necesario mirar desde el diseño y la comunicación visual.

Por ello, se propone un acercamiento a los elementos emotivos y sociales de estas producciones a través del lente de la cultura visual, cuyo enfoque considera que el espectador y su contexto son sujetos activos en la comunicación que rodea al objeto visual. Según Guasch (2005), la visión es un modo de expresión cultural y de comunicación humana que no sólo interpreta imágenes, sino que considera el campo social de la mirada (pp. 65). En relación a esto interesa mirar al live-action como un fenómeno visual con factores emocionales y estrategias comerciales que impactan a quienes lo miran.

Con lo anterior también abordamos el sentimiento de nostalgia que trajo consigo la pandemia por covid-19 (2020-2023),1 como el campo social de la mirada (Guasch, 2005, pp. 65), período en donde se observó un aumento en la oferta de este tipo de producciones en América Latina y en México, particularmente.2 A ello se suma nuestra hipótesis acerca del éxito de los live-action durante el encierro, debido a la nostalgia y las conexiones transgeneracionales, es decir, la variedad de generaciones atravesadas por el sentimiento de nostalgia durante la pandemia, y a la diversidad de público que recibe este tipo de producciones, tanto en rango de edad como en condiciones sociales, culturales y económicas; públicos a los que los que Disney fomenta a través de la emotividad de sus producciones.

Los live-actions, productos nostálgicos de época

Un live-action es una técnica cinematográfica que transforma la animación tradicional en representacioes realistas, como señala DiPaola (2010, p. 3). Éstas se adecuan a la realidad, hacen surgir modelos que la copian y las hacen trascendentes. Para la época en cuestión, Disney utiliza tecnologías digitales de como las imágenes y efectos visuales generados por computadora (Computer, Generated Images, cgi) o con actores humanos.

Asimismo, Castro Diez (2023) define el live-action como una técnica cinematográfica que convierte películas de dibujos animados en algo tangible y que puede ser protagonizada por actores o creada de manera digital. Pietrini (2019) menciona que The Walt Disney Company hace soñar a los niños del mundo entero gracias a sus obras audiovisuales, pues trasciende edades y generaciones a través de personajes que se graban en la memoria. Desde la disciplina del diseño reconocemos que esto se logra mediante herramientas tecnológicas y el desarrollo de cualidades específicas como la forma y el color, derivados de la pregnancia —entendida como la cualidad de las formas visuales que captan la atención del observador por la simplicidad, equilibrio o estabilidad de su estructura (Real Academia Española, 2014) —, con la que trascienden y empatizan con públicos variados, además de que conducen a una conexión emocional profunda.

Disney se ha caracterizado por ser una fábrica audiovisual, cuyas historias van dirigidas a un público infantil que se actualiza y que goza de las nuevas tecnologías del cine, pero también a un público adulto que ve resurgir los clásicos de su niñez en un nuevo formato. Revivir esas historias es, para muchos, reencontrarse con una parte de sí mismos. Aquellos que crecieron con el llamado renacimiento de Disney (1989–1999) —una época marcada por películas como La Sirenita, El Rey León o Aladdín3 —son hoy adultos jóvenes que ven regresar, transformadas, las narrativas de su infancia.

A veinte años de distancia, estas películas regresan como recuerdos proyectados en alta definición. Pero no sólo es la imagen lo que conmueve: es el conjunto, la música, las tramas conocidas, los personajes entrañables. Todo conspira para provocar una emoción que reconocemos bien: la nostalgia… Esa tristeza o añoranza provocada por el recuerdo de algo perdido (Moliner, 2007).

Sin perder de vista que Disney es una marca comercial, a todo esto se le suman estrategias de marketing, como el diseño emocional, que atiende de manera directa el impulso afectivo de las, los y les espectadores promoviendo experiencias gratificantes y de adhesión a la marca. De acuerdo con Norman (Fundación de Diseño de Interacción, 2016) el diseño emocional crea una conexión, establece lazos más profundos entre el usuario y el producto, lo que provoca una lealtad a la marca. Es decir, se promueve un consumo basado en las emociones y en el recuerdo de la infancia, al tiempo que se refuerza el vínculo emocional y de lealtad a Disney.

Emotividad, marketing y éxito

Un esquema elaborado a partir de un estudio comparativo entre las marcas Disney y Average, realizado por FutureBrand,4 permite vislumbrar algunos de los elementos que hacen de Disney un fenómeno más allá de lo audiovisual. Personalidad, historia, placer e individualidad, atributos que además de observarse en sus productos, emocionan y conectan con su público (ver figura 1). Por ello, lo que Disney vende, en el fondo, es una experiencia emocional.

Y esa conexión no ocurre al azar: la pregnancia de las animaciones, el uso de colores, formas, melodías y personajes entrañables son recursos que activan la memoria afectiva. Volvemos a esas historias no sólo porque son bellas o emocionantes, sino porque activan nuestros recuerdos. Con ellos revivimos etapas importantes que atesoramos, y ahí la nostalgia entra en juego.

Como señala Victoria et al. (2018), “los diseñadores pueden echar mano de la nostalgia para atraer a su audiencia haciéndolos sentir bien, emocionalmente hablando”. Y esa emoción no es cualquiera, es pertenencia, una necesidad básica humana que, según Maslow, nos empuja a buscar comunidad, significado, seguridad. La nostalgia, entonces, actúa como un refugio, un recurso psicológico que da sentido en tiempos inciertos.

Esquema de análisis de los atributos de la marca Disney

Línea de tiempo (parte 1); la información se tomó de la plataforma de streaming Disney+ (2024). En esta primera parte se observa que de 1994-2018 se realizaron únicamente 10 live-actions de los clásicos de Disney.
Créditos: Andrea Gómez Mora, Benjamin González Aguilar, Ian Tsasnai Mendoza Osorno, Valeria García Olivares, Brenda Sabina Jiménez Barragán y Nayelli Herzel Arley Dávila.

De acuerdo con lo anterior, vemos que Disney ofrece al público productos que apelan a la emotividad y particularmente a la nostalgia, derivada de un sentido de identificación, pertenencia y goce de los mundos fantásticos que presenta. Aunado al diseño emocional, Disney utiliza otras estrategias como el retromarketing, que según Cenizo (2021) se apoya en la nostalgia hacia objetos o eventos del pasado para conectar con el público a través de experiencias pasadas y recuerdos.

La selección de imágenes que analizamos —extraídas de producciones tanto clásicas como de sus remakes5 en live-action— responde a ese interés por conocer cómo opera la nostalgia en diferentes generaciones. Desde 1967, año del primer remake en acción real, hasta 2023, la compañía ha tejido una línea de continuidad emocional que conecta a padres e hijos con las mismas historias, adaptadas a los recursos tecnológicos de cada época. Para mostrar este fenómeno elaboramos una línea del tiempo (imágenes 2 y 3) poniendo especial atención al período 2019-2023, años en los que se estrenaron diez remakes, muchos de ellos durante los meses más duros de la pandemia.

Papez lo sugiere con claridad: “en un segundo plano [la pandemia] pudo incentivar un despliegue de sensaciones nostálgicas hacia momentos en que estos vínculos se hallaban restituidos” (2023, p. 10). La psicología social ha señalado que la nostalgia puede funcionar como reguladora de estados anímicos negativos, especialmente frente a experiencias de soledad. Así, mirar de nuevo Aladdín o El rey león no era sólo un gesto de consumo, sino un ritual íntimo para reconectarnos con una versión más luminosa de nosotros mismos. La nostalgia, en ese contexto, fue más que un sentimiento, fue una estrategia de supervivencia emocional.

Línea de tiempo (parte 1)

Figura 2. Línea de tiempo (parte 1); la información se tomó de la plataforma de streaming Disney+ (2024). En esta primera parte se observa que de 1994-2018 se realizaron únicamente 10 live-actions de los clásicos de Disney. Elaborada en Miro originalmente por los autores: Andrea Gómez Mora, Benjamin González Aguilar, Ian Tsasnai Mendoza Osorno, Valeria García Olivares, Brenda Sabina Jiménez Barragán y Nayelli Herzel Arley Dávila.

Línea del tiempo (parte 2)

Figura 3. Línea del tiempo (parte 2). Aquí se puede ver el auge de las producciones de live-action, pues durante solo cinco años -incluyendo el período de pandemia (2019-2021)- de 2019-2023, se realizaron 10 live-action. Elaborada en Miro originalmente por los autores: Andrea Gómez Mora, Benjamin González Aguilar, Ian Tsasnai Mendoza Osorno, Valeria García Olivares, Brenda Sabina Jiménez Barragán y Nayelli Herzel Arley Dávila.

Nostalgia: un bosque interior

Pensar en la nostalgia es como imaginar un bosque, un lugar alejado en el que podemos estar en contacto con nuestro interior; para Patricia Hasbach, el reconectar con la naturaleza fomenta la sensación de formar parte de algo mayor (Colino, 2023). Caminar por esos senderos se convierte en un plácido recorrido, guiado sobre todo por una paz y un entusiasmo especial que nos hace querer volver y permanecer ahí el mayor tiempo posible.

Este bosque está lleno de reliquias, de cosas de etapas pasadas que se mantienen latentes en el presente, pero guardadas en una gaveta imaginaria que de vez en cuando abrimos para poder llegar a ese apacible paraje sentimental. Menciona Bachelard (2013, p. 110) que las gavetas tienen una especie de poder mágico que nos pone en contacto con lo más profundo de nuestro espíritu. Así, los cajones conducen a un estado que se equipara con la profundidad del bosque que nos conecta con nuestra emotividad. En ese nivel de intimidad es donde se asegura el éxito de las producciones live-action que reviven a los clásicos con los que muchos crecimos,6 como La bella y la bestia, Dumbo, La Cenicienta, Aladdín y El rey león, por mencionar algunos. Estas películas reavivan la nostalgia para conectarnos con nuestra infancia y revivir esos parajes.

A partir de consideraciones como el tiempo transcurrido entre la película original y el remake, la musicalización de las historias y la conexión personal que sentíamos al recordarlas, tomamos como ejemplo Aladdín (1992) y El rey león (1994). Ambas historias comparten elementos clave: personajes entrañables, canciones inolvidables, mundos fantásticos. Pero también algo más profundo: la capacidad de haber marcado a generaciones enteras. El impacto de estas producciones no es sólo estético o narrativo: es vivencial. Son parte del equipaje emocional de quienes crecimos con ellas.7

En los siguientes videos se observa la emblemática escena de Aladdín y Jasmine viajando en alfombra mágica, tanto en su versión animada (ver video 1) como en live-action (ver video 2). La misma escena en distintos formatos y el uso de la misma canción hace que quienes vimos la película de 1992 experimentemos un sentimiento de nostalgia.



Video 1. Aladdín y Jasmine volando en la alfombra mágica, escena de la película animada Aladdín (1992).
Crédito: Disney ¡Fan!, 2020.



Video 2. Aladdín y Jasmine volando en la alfombra mágica, escena de la película live-action Aladdín (2019).
Crédito: DisneyMusicVEVO, 2019.


Y en los gif 1 y 2, la caminata de Simba, Timón y Pumba —metáfora visual del crecimiento— nos recuerda el paso del tiempo, pero también la permanencia de ciertas emociones. Aunque no escuchemos la música, algo en nosotros la tararea. Esa es la fuerza de la memoria afectiva que detona la nostalgia.

Timón, Pumba y Simba cantando Hakuna Matata

Gif 1. Timón, Pumba y Simba cantando Hakuna Matata, escena de la película animada El Rey León (1994).
Crédito: DLatinoMusic, 2012.



Timón, Pumba y Simba cantando Hakuna Matata

Gif 2. Timón, Pumba y Simba cantando Hakuna Matata, escena de la película live-action El Rey León (2019).
Crédito: CLIPS LA, 2019.


En ambas producciones, y al tener presente la fórmula emotiva de Disney, los héroes o los buenos ganan. De este modo, Disney ha reinterpretado algunos clásicos literarios desde una perspectiva amable, creando versiones donde omite la violencia y los problemas sin solución, dejándonos ver un mundo donde los finales felices son posibles, aludiendo así a la emotividad, el sentido de pertenencia y la nostalgia, que fomentan un estado apacible y de satisfacción en el espectador.

Disney no es la primera empresa del medio cinematográfico que se aventura en el mundo de los live-action, pero sí la que se ha coronado como la empresa creativa más icónica de este tipo de producciones. Sus obras crean una sensación de seguridad al ser bien conocido el desenlace. Así, ha creado un universo en donde muchas personas encuentran un lugar reconfortante y esperanzador para sí mismos, sin importar su edad, pues aunque están dirigidas principalmente al público infantil, suelen apelar a la niñez o a épocas pasadas en relación con estas producciones, que muchos atesoramos.

Conclusión

Los live-actions son un producto de época, tanto visuales como emocionales. En ellos reconocemos los alcances de la tecnología y del marketing en sus distintas facetas así como la emotividad en la que están envueltos. La nostalgia que activan y que teje puentes entre generaciones es una de sus mayores cualidades.

Mediante una narrativa actualizada por la tecnología, los live-actions presentan una versión más amable del mundo que a través de la nostalgia, que ha logrado generar en cada una de sus producciones un espacio sensorial y emotivo al que acudimos en búsqueda del bosque interior, de una gaveta de infancia. En un tiempo marcado por el aislamiento y la incertidumbre, estas películas ofrecieron un refugio, un lugar donde la magia parece posible otra vez.

Recursos adicionales

Referencias



Recepción: 2024/03/19. Aceptación: 2025/01/23. Publicación: 2025/08/18.

Vol. 26, núm. 4 agosto-octubre 2025

Mirar lejos, mirar cerca: enseñar investigación cualitativa en psicología

Adrián Serrano Sanz Cita

Resumen

La enseñanza de métodos de investigación cualitativos es, en muchos casos, una asignatura pendiente para los docentes en el área de metodología de las ciencias del comportamiento. Es crucial enseñar a los alumnos el enfoque porque permite capturar la diversidad de perspectivas, significados y contextos que influyen en el comportamiento humano y en los procesos psicológicos. Instruir sobre la producción de conocimiento desde esta perspectiva supone aumentar las capacidades de los estudiantes para comprender la realidad en un sentido más amplio, por ello, en este artículo se exponen algunos motivos que sustentan la postura favorable a la introducción de los métodos cualitativos en la enseñanza de la metodología de la investigación en psicología. Además, se ofrecen algunas orientaciones prácticas para los docentes en esta área de conocimiento.
Palabras clave: metodología de la investigación, psicología, docencia, métodos cuantitativos, métodos cualitativos.

Look far, look near: teaching qualitative research methods in psychology

Abstract

The teaching of qualitative research methodologies is, in numerous instances, a pending issue for educators in the field of behavioral science methodology. It is essential to teach students the qualitative approach, as it allows them to capture the diversity of perspectives, meanings, and contexts that influence human behavior and psychological processes. Teaching about the production of knowledge from this approach requires increasing students’ capacities to understand reality in a broad sense. This article discusses some reasons for including qualitative methods in the teaching of research methodology in psychology. Furthermore, it provides practical guidelines for both present and prospective educators in this domain of expertise.
Keywords: research methodology, psychology, teaching, quantitative methods, qualitative methods.


Mirar lejos, mirar cerca

En psicología, de la misma manera que en todas las disciplinas científicas, la investigación es fundamental para el avance del conocimiento y para una mejora en la comprensión del comportamiento humano, dadas las características propias de esta área. Por ese motivo es esencial saber cómo, por qué y para qué investigar y eso incluye todos los posibles métodos para generar conocimiento. Facilitar al alumnado el conocimiento de dónde, cómo y qué mirar es una destreza en sí misma, si es que no es la más importante de todas ellas.

Tradicionalmente, la enseñanza de metodología de la investigación en esta materia se ha centrado en la docencia del enfoque cuantitativo, es decir, que se centra en el rigor estadístico y experimental, en la recolección y el análisis de datos (Arenas y Torres, 2018; Flick, 2007). Los métodos cuantitativos son, sin ninguna duda, fundamentales; no obstante, este enfoque no es el único en el cual apoyarnos para hacer investigación ni para enseñar metodología.

Mientras que el enfoque de investigación cuantitativo es mirar lejos, el cualitativo1 es mirar cerca. Esta diferencia parece simple, pero es más relevante de lo que se piensa en un primer momento, además conviene tenerlo en cuenta cuando se aborda la docencia de métodos de investigación en psicología. En esta contribución nos centraremos en mirar cerca.

En las últimas décadas ha habido un creciente interés por los métodos cualitativos en psicología (Cúnico et al., 2018; Sánchez, 2012), como así lo muestra, por ejemplo, la actividad de las revistas Qualitative Research in Psychology, Qualitative Psychology o los cursos en este ámbito ofertados por la American Psychological Association (apa) (edX, s.f.). Sin embargo, la introducción de este enfoque en la docencia es una tarea a medio hacer en muchos casos (Arenas y Torres, 2018), lo que se traduce en que en ocasiones los alumnos carezcan de las bases mínimas para diseñar y llevar a cabo investigaciones de este tipo de una manera solvente.

Los métodos de investigación cualitativos proporcionan herramientas muy valiosas para explorar la complejidad de la experiencia humana integral y contextualmente, pues, a través de las distintas técnicas de investigación, se puede capturar la diversidad de perspectivas y significados que influyen en el comportamiento humano y en los procesos psicológicos.

En consecuencia, en este artículo se plantea la necesidad de introducir los métodos de investigación cualitativos en la enseñanza de metodología de la investigación en psicología. Asimismo, se presenta una propuesta didáctica para docentes basada en la experiencia personal de quien escribe con el objetivo de fomentar una docencia más equilibrada y completa que integre ambas formas de aproximarse a la realidad (de lejos y de cerca).

¿Por qué introducir el enfoque cualitativo en la enseñanza de psicología?

Esta pregunta impulsó la realización de este artículo y, en parte, ya ha sido expuesta, pero dediquemos un espacio específico a responderla.

En la actualidad, la psicología se entiende como una ciencia de la salud como la medicina o la enfermería, lo que justifica el uso intensivo de métodos cuantitativos en la práctica investigadora y su enseñanza a los estudiantes; no obstante, pese a que la psicología se equipare a estas ciencias, es mucho más que eso.

El impacto actual y potencial de la disciplina es innegable, pero no solamente como una ciencia que atañe de manera aislada a los individuos que viven en una sociedad, sino como un conocimiento que influye directamente sobre toda ella. Esta potencialidad es la que sitúa a esta disciplina no sólo en el ámbito de las ciencias de la salud, también en el de las ciencias sociales, del que en ocasiones parece alejarse (de manera consciente o inconsciente). Este hecho le exige refinar los modos de mirar hacia fuera y considerar el conocimiento como algo situado en un contexto y en un tiempo.

La primera razón que argumento aquí es que la relevancia y el impacto social de la psicología justifica la docencia de métodos cualitativos para tratar de captar toda esa complejidad de los procesos sociales y psicológicos para mirarlos cerca. Así, se dota a la persona objeto de estudio de una subjetividad que no siempre se considera con el enfoque cuantitativo, en el que en el que sólo es interesante lo subjetivo si puede ser sintetizado en una expresión numérica cuantificable (véase el posicionamiento metodológico y epistemológico de Martín-Baró, 2006).

La segunda razón es que existe una desconexión y un desajuste entre el modo de producir conocimiento y la práctica real. En la construcción del conocimiento desde el enfoque cuantitativo prima generalmente el razonamiento deductivo: de los constructos a los casos. No porque la psicología por sí misma lo exija, sino porque el paradigma metodológico y epistemológico de las ciencias de la salud sí lo hace; sin embargo, en la práctica el proceso de obtención de información en muchos casos sigue un razonamiento inductivo: de los casos a los constructos.

La realidad profesional, en este punto, está más cerca del enfoque cualitativo y de sus técnicas que de la forma de producción de conocimiento del cuatitativo.

Orientaciones para la docencia

Para introducir el enfoque cualitativo en la enseñanza de la metodología de la investigación en psicología es necesario considerar algunas cuestiones que pueden ayudar a los docentes en su práctica. A continuación, trato algunas.

Reservar un espacio a la enseñanza de los métodos cualitativos dentro de las planificaciones docentes de métodos de investigación en psicología

Desde el momento en que se lleva a cabo la planificación de la asignatura se debe tener clara la necesidad de dedicar un espacio específico al enfoque cualitativo, de manera que éste tenga un bloque dedicado, no complementario.

La docencia de métodos cualitativos deberá tener un peso relativamente similar al que tienen los cuantitativos, tanto en tiempo de dedicación como en evaluación. La reserva de un espacio dedicado a métodos cualitativos tiene sentido si asumimos que los estudiantes cursan asignaturas como Estadística aplicada a las ciencias de la salud o similares en las que se abordan cuestiones inherentes al enfoque cuantitativo, aunque este hecho varía según los planes de estudio de cada universidad.

Utilización de textos docentes en los que se aborden ambos enfoques de investigación

El manual de referencia para la docencia de las asignaturas de métodos de investigación debería, preferiblemente, contener una visión en la que los métodos cualitativos y los cuantitativos tengan un peso similar en cuanto a extensión y profundidad.

No podemos olvidar que el manual que escojamos será nuestra guía para impartir la asignatura, por lo que es relevante que los textos contengan espacios dedicados a ambos enfoques.

En el ámbito hispanohablante, algunos ejemplos son el conocido manual Metodología de la investigación de Hernández Sampieri et al. (2014; ver figura 1) y el de Hernández y Mendoza (2018) (en su versión más reciente), o el de León y Montero (2020), Métodos de investigación en psicología y educación: las tradiciones cuantitativas y cualitativas.

Manual de Hernández Sampieri et al.

Figura 1. Manual de Hernández Sampieri et al. (2014).

Dado que a veces es necesario profundizar más de lo que se hace en los manuales, se recomienda a los docentes que consulten la colección Investigación Cualitativa,2 de Ediciones Morata, donde se ofrecen contenidos específicos de este enfoque.

Revisar en el aula investigaciones en las que los métodos de investigación cualitativos y sus técnicas sean la piedra angular de obtención y construcción de conocimiento

No resulta sencillo localizar investigaciones en el ámbito de la psicología donde los métodos cualitativos sean la base de obtención y construcción del conocimiento; no obstante, hay ejemplos notables en los cuales el campo psicológico es muy relevante.

Uno de éstos es el estudio de observación participante de Goffman (2023) sobre la situación de los enfermos mentales en las instituciones de internamiento psiquiátrico de los Estados Unidos. Otro es el estudio clásico de Lazarsfeld et al. (1996) sobre los efectos del paro en el pueblo de Marienthal en Austria durante la década de los años 30, donde se dedican capítulos específicos a cuestiones relacionadas con la psicología.

Éstos son sólo algunos ejemplos, corresponderá al docente localizar y presentar a los alumnos investigaciones que se ajusten a la planificación de la asignatura.

Representación de guion de entrevista

Figura 2. Representación de guion de entrevista.
Crédito: elaboración propia.

Planificar y llevar a la práctica actividades donde el método de obtención y construcción del conocimiento sea cualitativo

Para asegurar que el aprendizaje de métodos de investigación se ha completado con éxito y ha sido interiorizado por los alumnos, se recomienda plantear ejercicios en los que se aplique lo trabajado en las sesiones teóricas.

La planificación de actividades de este tipo encuadra dentro de la metodología docente conocida como aprendizaje basado en proyectos: “un modelo educativo en el cual los estudiantes trabajan de manera activa, planean, implementan y evalúan procesos que tienen aplicación en el mundo real más allá del aula de clase” (Estalayo et al., 2021, p. 5).

Imaginemos que entregamos a los alumnos el testimonio transcrito de una persona diagnosticada con alguna enfermedad mental y les solicitamos la realización de una codificación básica de ese testimonio apoyándose en las directrices de Strauss y Corbin (2002) sobre teoría fundamentada3 o recurriendo a las indicaciones de Saldaña (2009). El objetivo de esta actividad sería que el alumnado comprendiese las diversas formas en que los criterios que aparecen en los manuales diagnósticos se manifiestan en la vida real y en el discurso de las personas afectadas por esa condición y cómo esas manifestaciones construyen su realidad.

Esta actividad puede abordarse también desde una perspectiva fenomenológica (Zahavi, 2019), donde lo que se persigue es explorar la esencia y el sentido profundo de las experiencias de los individuos y encontrar temas comunes y patrones que capturen el significado central de esas experiencias.

Otra alternativa, más exigente para los docentes y para el alumnado, es la realización de un proceso completo de investigación cualitativa: el docente propondrá un tema general (el estrés, por ejemplo) y los estudiantes, organizados en grupos, realizarán entrevistas con su transcripción, codificación y análisis. Después, se compartirían los resultados de manera que se llegase a resultados e interpretaciones conjuntas sobre la temática propuesta.

Planificación y realización de actividades relacionadas con técnicas de investigación cualitativas en vivo

Lo que se estudia es más sencillo de aprender si se usa, por eso es interesante planificar actividades de aplicación de técnicas de investigación cualitativas en las que el alumnado participe en vivo, es decir que el alumno participe realizando en el aula alguna actividad. Esto no incluye la realización de trabajos, que era a lo que nos referíamos en el punto anterior, de modo que se evita la sobrecarga de tareas.

En el caso del enfoque cualitativo existen dos técnicas fundamentales que permiten ser aplicadas sin demasiado esfuerzo en una simulación: la entrevista cualitativa (generalmente semiestructurada) y los grupos de discusión, aunque existen otras como la observación (participante o no).

Por ejemplo, se puede plantear la realización de una simulación de grupo de discusión: se solicitará a los alumnos que formasen grupos de entre 6 y 12 personas en función del número de estudiantes presentes en el aula. Mientras uno dirige el grupo haciendo la función de investigador y conductor del grupo, el resto contribuyen como participantes. El docente asumirá la función de supervisor pasivo para modular la dinámica del grupo y evaluar cómo se lleva a cabo la actividad.

Introducción al manejo de software de investigación cualitativa

Aunque dependerá de la institución de enseñanza superior, es probable que los alumnos hayan utilizado con anterioridad algún software de investigación cuantitativa como, el programa spss (Statistical Package for the Social Sciences) de ibm® o alguna otra alternativa de código abierto (pspp, Jamovi, etcétera), por ello es relevante mostrar también a los alumnos alternativas de software destinados específicamente a la investigación cualitativa. Aunque existen múltiples opciones (Atlas.ti, maxqda, NVivo, etcétera), la totalidad de ellas requieren de la adquisición de licencias que, en ocasiones, pueden resultar considerablemente costosas.

Una alternativa viable, sencilla y útil para introducir a los alumnos en el manejo de un software de este tipo es la versión lite de qda Miner (ver figura 3), que, al menos en el momento de redacción de este artículo, es gratuita previo registro de usuario.

qda Miner Lite

Figura 3. qda Miner Lite.
Crédito: elaboración propia.

Pese a que muchas de las opciones están limitadas por ser una versión de prueba, con las funcionalidades disponibles es suficiente para trabajar cuestiones como la transcripción, la creación de categorías y etiquetas y, sobre todo, la codificación de textos; herramientas clave para la interpretación posterior.

Una mirada panorámica

La docencia de métodos de investigación en psicología debe considerar los diversos abordajes que pueden hacerse de la realidad. Esto implica, necesariamente, introducir los métodos y técnicas de investigación cualitativos en la planificación de la asignatura y en nuestra actividad docente cotidiana. En esta contribución se han expuesto algunos motivos y se han aportado orientaciones prácticas para llevarlo a cabo.

Como señalan Arenas y Torres (2018):

ambos enfoques cuantitativo y cualitativo de estudio de la realidad tienen sus bondades y más que antagónicos, pueden ser complementarios, es decir, pueden encontrar puentes en los que converjan una línea argumentativa que permita plantear acciones de cambio en la sociedad desde la psicología (p. 486).

También representa una necesidad para quienes impartimos docencia en esta área, no por las críticas epistemológicas y sociales al enfoque cuantitativo que detallan León y Montero (2020) o a las limitaciones que aborda Flick (2007), que sin duda deben tomarse en cuenta; sino por una cuestión pragmática: ofrecer a los alumnos la posibilidad de mirar lejos y de hacerlo también cerca; esto significa, en definitiva, dotarles de todas las herramientas disponibles para abordar la complejidad del ser humano desde un punto de vista versátil y ajustado a la realidad.

Referencias

  • Arenas Sotelo, E., y Torres Castillo, G. (2018, 8 de abril). El reto de la investigación cualitativa en psicología: alcances para un cambio paradigmático en la universidad. Yachay – Revista Científico Cultural, 7(1), 484-489. https://doi.org/10.36881/yachay.v7i01.107.
  • Cúnico, S. D., Pizzinato, A., Neves, M., y García, A. (2018, mayo-octubre). Desafíos y posibilidades de la investigación cualitativa en psicología: problematizaciones necesarias. Psicología, conocimiento y sociedad, 8(1), 194-217. https://doi.org/10.26864/pcs.v8.n1.9.
  • edX. (s.f.). apa: Qualitative Research in Psychology [Curso online masivo abierto]. edX. https://tinyurl.com/mrx9epkh.
  • Estalayo Santamaría, A., Gordillo Pareja, S., Iglesias Angulo, A., y López Sáenz-Laguna, M. (2021). La historia del aprendizaje basado en proyectos (abp). En A. Pérez, E. Fonseca, y B. Lucas (Coords.), Iniciación al aprendizaje basado en proyectos: claves para su implementación (pp. 5-8). Universidad de La Rioja. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7760268.
  • Flick, U. (2007). Introducción a la investigación cualitativa (2.a ed.). Ediciones Morata.
  • Goffman, E. (2023). Manicomios: ensayo sobre la situación social de los enfermos mentales. Irrecuperables.
  • Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C., y Baptista Lucio, M. P. (2014). Metodología de la investigación (6.a ed.) McGraw Hill. https://tinyurl.com/3awey9sm.
  • Hernández Sampieri, R., y Mendoza Torres, C. P. (2018). Metodología de la investigación: las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta. McGraw Hill. https://tinyurl.com/yknvyhzc.
  • Lazarsfeld, P. F., Jahoda, M., y Zeisel, H. (1996). Los parados de Marienthal: sociografía de una comunidad golpeada por el desempleo. La Piqueta.
  • León García, O., y Montero, I. (2020). Métodos de investigación en psicología y educación: las tradiciones cuantitativas y cualitativas (4.a ed.). McGraw Hill.
  • Martín-Baró, I. (2006, agosto). Hacia una psicología de la liberación. Psicología sin Fronteras: Revista Electrónica de Intervención Psicosocial y Psicología Comunitaria, 1(2), 7-14. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2652421.pdf.
  • Saldaña, J. (2009). The Coding Manual for Qualitative Researchers. sage Publications Ltd.
  • Sánchez, E. (2012, 31 de mayo). La investigación en psicología: ¿por qué la metodología cualitativa? Quaderns De Psicología, 14(1), 83-92. https://doi.org/10.5565/rev/qpsicologia.1129.
  • Strauss, A., y Corbin, J. (2002). Bases de la investigación cualitativa. Técnicas y procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada. Editorial Universidad de Antioquia.
  • Zahavi, D. (2019). Phenomenology: the basics. Routledge.


Recepción: 2024/03/24. Aceptación: 2024/11/21. Publicación: 2025/08/18.

Vol. 26, núm. 4 agosto-octubre 2025

Todos a bordo: el mar y la sostenibilidad alimentaria

Rafael Ojeda Flores, Juan Nava Navarrete y María Elena Trujillo Ortega Cita

Resumen

El mundo enfrenta un reto urgente: producir alimentos suficientes sin agotar la naturaleza. La pérdida de biodiversidad, la crisis climática y las tensiones geopolíticas amenazan la sostenibilidad global, afectando tanto la cantidad como la estabilidad de lo que comemos. En medio de esta presión, los mares y océanos ofrecen una oportunidad valiosa. La pesca sostenible no solo protege ecosistemas y especies, también impulsa economías locales, fortalece comunidades y promueve prácticas responsables. México, con su vasta riqueza marina, tiene una posición privilegiada para liderar esta transición. Para lograrlo, es indispensable que el crecimiento de la producción pesquera se mantenga dentro de los límites de la naturaleza, que se respete la salud de los ecosistemas y las poblaciones objetivo, y que se implementen sistemas de gobernanza sólidos. La trazabilidad de los alimentos y la participación activa de las comunidades pesqueras serán claves. El desafío es grande, pero posible. Si gobiernos, científicos, pescadores, consumidores y organizaciones trabajan juntos, podremos proteger la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de los que dependemos, asegurando un futuro donde mar y mesa se encuentren en equilibrio.
Palabras clave: pesca, sostenibilidad, biodiversidad, océanos, México.

All Aboard: The Sea and Food Sustainability

Abstract

The world faces an urgent challenge: producing enough food without depleting nature. Biodiversity loss, the climate crisis, and geopolitical tensions threaten global sustainability, affecting both the quantity and stability of what we eat. Amid this pressure, seas and oceans offer a valuable opportunity. Sustainable fishing not only protects ecosystems and species but also supports local economies, strengthens communities, and promotes responsible practices. Mexico, with its vast marine wealth, holds a privileged position to lead this transition. To achieve this, it is essential that fishing production growth remains within nature’s limits, respects the health of ecosystems and target populations, and implements solid governance systems. Food traceability and active participation from fishing communities will be key. The challenge is great but possible. If governments, scientists, fishers, consumers, and organizations work together, we can protect biodiversity and the ecosystem services we depend on, ensuring a future where sea and table are in balance.
Keywords: fishing, sustainability, biodiversity, oceans, Mexico.


La herencia en equilibrio

El ruido constante de las olas esconde un secreto antiguo y urgente: cada plato en nuestra mesa nace del delicado equilibrio entre la generosidad de la naturaleza y la creciente presión de nuestras necesidades. A medida que las ciudades se extienden y la población crece, tierra y mar enfrentan un desafío silencioso pero implacable: cómo alimentar a todos sin agotar el legado que nos fue confiado. Por un lado, la demanda de bienes esenciales, como el alimento, no deja de aumentar; por el otro, la urgencia de preservar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de los que dependemos es inaplazable.

Crédito: Würth, 2016.

Afortunadamente, existe un consenso global sobre la necesidad de atender las demandas actuales sin hipotecar las de las generaciones futuras. Este principio, que forma la esencia del desarrollo sostenible (Hajian y Kashani, 2021), impulsa, aunque con lentitud, la transformación de los sistemas alimentarios a todos los niveles. La sostenibilidad en la alimentación ha dejado de ser una opción para convertirse en la única forma de mantener la balanza en equilibrio.

Desafíos y barreras en la sostenibilidad

Al mirar hacia el futuro, la demanda mundial de alimentos para una población que podría llegar a 9,800 millones en 2050 (Fondo de Población de las Naciones Unidas, 2023) presenta poco margen de maniobra. Como ocurre con cualquier problema complejo, aquí las variables son muchas y las soluciones deben explorar todas las posibilidades y escenarios. Afortunadamente, la colaboración entre la academia y la sociedad genera conocimiento constante. Se desarrollan y ajustan estrategias para optimizar la producción, transformación, distribución, venta, consumo y reducción de desperdicios, tanto a nivel nacional (Gaceta unam, 2023) como global (fao, 2022b).

La mayoría de los estudios se enfocan en las fuentes de alimento terrestres, reconociendo el papel clave de sistemas agropecuarios que producen cereales, frutas, verduras y alimentos de origen animal (Wang, 2022). Sin embargo, frente a amenazas como la crisis climática y la escasez de agua, y a pesar de avances tecnológicos y reformas políticas, el potencial para aumentar la producción en tierra es limitado. En contraste, los ecosistemas oceánicos ofrecen una capacidad mayor para crecer de manera sostenible (Costello et al., 2020).

México entre mares: la relevancia de la pesca artesanal

Los océanos cubren más del 70% de la superficie terrestre, y se estima que aportan el 17% de la alimentación global (fao, 2022b). Pero, a diferencia de la agricultura o ganadería, en el mar no podemos aumentar la productividad simplemente añadiendo insumos o cambiando prácticas; dependemos primero de la productividad natural y, después, de cómo capturamos. Por eso, la gestión responsable de los recursos marinos, basada en datos confiables, es indispensable. Esto implica conservar hábitats, proteger poblaciones silvestres, recuperar ecosistemas degradados y respetar vedas, tallas mínimas y tiempos de recuperación de las especies.

Crédito: Farías, 2018.

Según la fao (2019), cerca de 40 millones de personas se dedican a la pesca a nivel mundial, la mayoría en países en desarrollo, que representan el 75% del sector pesquero global. En México, más de 300 mil familias dependen directamente de esta actividad, y más de dos millones participan indirectamente en actividades relacionadas con la pesca (Salas et al., 2023), incluyendo hasta 10 personas por cada pescador o pescadora.

Con más de 15 mil kilómetros de costa y una plataforma continental de más de 400 mil km², México es el décimo tercer productor mundial, con alrededor de 1.73 millones de toneladas anuales de productos marinos. De sus casi 76 mil embarcaciones, el 97% son artesanales y aportan el 54% de la producción nacional (conapesca, 2024).

La pesca artesanal (figura 3) destaca por su mayor potencial para avanzar hacia la sostenibilidad. No solo por prácticas menos agresivas con las poblaciones silvestres, sino también por los beneficios sociales y económicos que genera (Cottrell et al., 2019). La fao subraya que cerca del 40% de quienes trabajan en pesca artesanal son mujeres, y que estos sistemas promueven inclusión social, seguridad alimentaria, empleo, ingresos y desarrollo integral, siendo la columna vertebral de las economías costeras (fao, 2022a).

Un océano de oportunidades y soluciones

Entre los obstáculos para la sostenibilidad pesquera están la degradación ambiental, la sobrepesca, la pesca ilegal, la introducción de especies exóticas, la falta de regulación y el bajo valor de los productos (Costello et al., 2020). Para superar estos retos, es vital generar, recopilar y aplicar información sobre las poblaciones, ecosistemas e impactos. También es crucial contar con criterios robustos para guiar prácticas de pesca y consumo responsables.

Otra herramienta importante es el etiquetado que asegura la trazabilidad de productos pesqueros diferenciados. Certificaciones como la Certified Sustainable Seafood de Inglaterra juegan un papel clave al identificar y promover productos de pesca responsable.

Esto beneficia directamente a los pescadores sostenibles, que pueden distinguir sus productos y obtener mejores precios, y empodera a consumidores conscientes, al brindarles información para elegir responsablemente y contribuir a la conservación.

En México, cerca del 25% del volumen pesquero, es decir, unas 430 mil toneladas, están certificadas bajo los estándares del Marine Stewardship Council (msc) (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, 2018).

El msc establece criterios e indicadores para medir la sostenibilidad. La pesca de langosta mexicana fue la primera en América Latina en obtener esta certificación. La Cooperativa Pesquera Vigía Chico, en Quintana Roo, por ejemplo, respeta vedas y tallas mínimas, favoreciendo la reproducción y fortaleciendo poblaciones y ecosistemas marinos.

Actualmente, otros productos como el atún, el camarón del Pacífico y el pulpo de Yucatán están bajo evaluación para esta certificación, un paso importante hacia una pesca más sostenible en México.

Crédito: Tromp, 2022.

El rumbo hacia la pesca responsable

Aunque casi un tercio de las pesquerías mundiales están sobreexplotadas, agotadas o en recuperación, contamos con el reconocimiento y la voluntad necesarios para reaccionar. La ruta es clara: respetar los límites de la naturaleza, cuidar los ecosistemas y las poblaciones acuáticas, fortalecer la gobernanza y garantizar la participación de quienes dependen de la pesca en las decisiones sobre su sustento.

Es urgente valorar y priorizar los sistemas productivos comprometidos con la sostenibilidad, como la pesca artesanal. En la unam, programas y líneas de investigación abordan estos sistemas, mientras que gobiernos y organizaciones deben fortalecer la gobernanza y crear esquemas que garanticen su viabilidad. Los consumidores también tienen un rol clave: informarse, apoyar certificaciones responsables y elegir opciones de consumo que respeten lo económico, social y ambiental. Así, la balanza entre desarrollo y naturaleza puede mantenerse firme para las generaciones que vienen.

Sitios de interés adicionales

Referencias



Recepción: 2024/04/16. Aceptación: 2025/06/23. Publicación: 2025/08/13.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079