Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

El archivo de lo diminuto: la Colección Entomológica del CIIDIR-Durango

Daniel Ochoa-García, M. Celina González-Güereca, Gerardo Antonio Hinojosa Ontiveros, Isaías Chairez-Hernández, Rebeca Álvarez-Zagoya y Miguel Ángel Soto-Cárdenas Cita

Resumen

Más allá de lo que percibimos a simple vista, existe un universo de seis patas que sostiene el equilibrio del planeta. La Colección Entomológica del ciidir-Durango funciona como un santuario científico y educativo que resguarda aproximadamente 20 000 ejemplares; una cifra que revela la inmensa riqueza de órdenes como Coleoptera (escarabajos), Lepidoptera (mariposas) e Hymenoptera (hormigas). A través de métodos minuciosos de preservación en seco y alcohol, este acervo no sólo ofrece un pilar para la taxonomía y la ecología, sino que se convierte en un aula viva para estudiantes de diversos niveles. En un contexto de crisis climática, estas colecciones son la base para generar estrategias de conservación y divulgar la importancia de preservar lo pequeño para asegurar la vida en grande.
Palabras clave: biodiversidad, colecciones científicas, taxonomía, entomología, conservación ambiental.

The Archive of the Tiny: The CIIDIR-Durango Entomological Collection

Abstract

Beyond what meets the eye, there is a six-legged universe that sustains our planet’s balance. The ciidir-Durango Entomological Collection serves as a scientific and educational sanctuary, housing approximately 20,000 specimens—a figure that reveals the immense richness of orders such as Coleoptera (beetles), Lepidoptera (butterflies), and Hymenoptera (ants and bees). Through meticulous dry and alcohol preservation methods, this archive does more than just provide a pillar for taxonomy and ecology; it becomes a living classroom for students of all academic levels. In the context of the climate crisis, these collections are the foundation for generating conservation strategies and for communicating the importance of preserving the small to ensure life on a grand scale.
Keywords: biodiversity, scientific collections, taxonomy, entomology, environmental conservation.


Una muestra del increíble mundo de los insectos

¿Te gustan los insectos? Es muy probable que algunos te resulten simpáticos, como las mariposas o las mariquitas; pero habrá otros que quizá no tanto, como las hormigas o las abejas. Existen de tantos tipos y en tal cantidad que, seguramente, no hemos visto ni siquiera una pequeña parte de ellos.

¿Sabías que existen aproximadamente un millón de especies conocidas de insectos (Foottit y Adler, 2009), pero se estima que podrían existir entre dos y 80 millones más (Stork, 1993; Erwin, 2004)? Esta enorme diversidad los convierte en uno de los grupos de animales más diversos en la Tierra, por lo que siempre desempeñan un papel en muchos de los roles cruciales de los ecosistemas: participan en la polinización de plantas (ver figura 1), son alimento fundamental de muchos depredadores y contribuyen en la descomposición de materia orgánica (Eggleton, 2020).

Escarabajo polinizando una flor

Figura 1. Escarabajo polinizando una flor.
Créditos: fotografía de Daniel Ochoa-García.

¿Y cómo sabemos tanto de ellos? Porque se les estudia de muchas maneras; una de ellas es por medio de las colecciones científicas que, como su nombre lo indica, son conjuntos de ejemplares o especímenes —es decir, los propios insectos u otros organismos, incluso rocas y minerales— conservados de varios modos para analizarlos de cerca.

Las colecciones científicas representan un pilar fundamental en el estudio y comprensión del mundo natural (Cristín y Perrilliat, 2011), porque abarcan desde especímenes biológicos hasta objetos geológicos y culturales; lo que permite a los investigadores explorar la biodiversidad, la evolución y otros fenómenos naturales con un detalle sin precedentes (Márquez-Luna y otros, 2022). Además, desempeñan un papel crucial en la educación y formación de nuevas generaciones de científicos.

Es así como las colecciones de insectos o entomológicas, que se centran en la recopilación y estudio de estos organismos, son especialmente importantes ya que nos muestran su inmensa diversidad y relevancia ecológica. Para ilustrarlo mejor, en este artículo te contaremos sobre la Colección Entomológica ciidir-Durango y cuál es su papel en la ciencia, la educación e incluso en la conservación de la biodiversidad.

Frío y orden: una colección minuciosa

La Colección Entomológica del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (ciidir) en Durango se distingue por su organización meticulosa y condiciones de conservación. Las instalaciones están diseñadas para mantener un ambiente óptimo para la preservación de los especímenes, con una temperatura constante de 18 °C y una humedad relativa del 25 %; estas condiciones son cruciales para evitar la degradación de los ejemplares a corto y largo plazo (Márquez-Luna y otros, 2022).

Los especímenes pueden guardarse mediante dos métodos: montaje en seco y conservados en alcohol. El montaje en seco se utiliza en insectos que mantienen adecuadamente su estructura al deshidratarse; se colocan directamente en seco y se montan en gavetas de madera que ofrecen protección física y permiten una manipulación segura y de fácil acceso. Este método tradicional de almacenamiento ha demostrado ser eficaz para la conservación de insectos, manteniendo su integridad física y visual (ver figura 2).

En contraste, otros organismos —especialmente aquellos de cuerpo blando o muy pequeño como las larvas— se preservan en alcohol al 70 % o permanecen temporalmente en este medio hasta su posterior montaje, cuando el ejemplar lo permite.

Ejemplares resguardados en seco

Figura 2. Ejemplo de organización de ejemplares resguardados en seco en la Colección Entomológica del ciidir-Durango.
Créditos: fotografía de Claudia Soto.

Viales con insectos preservados en alcohol

Figura 3. Viales con insectos preservados en alcohol, parte del material biológico resguardado en la colección entomológica para su estudio y conservación.
Créditos: fotografía de Daniel Ochoa-García.

La colección alberga aproximadamente 20 000 ejemplares incluyendo ambos métodos de conservación. Se estima que alrededor de 8000 ejemplares están montados en seco, mientras que 12 000 más están en proceso de montaje preservados en alcohol al 70 %. Esta dualidad en los métodos de conservación permite una mayor flexibilidad para el manejo y estudio de los especímenes.

Entre los insectos más representados de la Colección Entomológica ciidir-Durango se encuentran las órdenes Coleoptera (escarabajos), Lepidoptera (mariposas y polillas) e Hymenoptera (hormigas, abejas y avispas). Estos grupos destacan por su diversidad, abundancia y por su relevancia ecológica en los ecosistemas y la agricultura.

El acomodo de los ejemplares sigue los lineamientos establecidos por Johnson y Triplehorn (2004), que proporcionan un marco sistemático y lógico para la organización de colecciones entomológicas. Este sistema facilita la identificación y localización de especímenes, promoviendo una mayor eficiencia para la investigación y el estudio.1

Con todo, hay que mencionar que actualmente se realiza el proyecto “Reestructuración de la Colección Entomológica ciidir-Durango-ipn” (sip-20241304) con el objetivo de mejorar aún más la estructura y organización de la colección; esto le dará mayor relevancia a nivel nacional y fortalecerá su contribución en las investigaciones de insectos.

El aporte del CIIDIR-Durango: conocimiento para todos

La colección proporciona material de estudio y referencia para investigaciones en taxonomía, ecología y biología evolutiva (Gutiérrez y Pine, 2017). Además, es una herramienta vital para estudios relacionados con el control biológico, los cuales buscan utilizar insectos para moderar plagas de manera sostenible (Dooley y Smith-Pardo, 2013).

En el ámbito educativo, este acervo ofrece oportunidades de aprendizaje práctico para estudiantes de licenciatura, maestría, doctorado y posdoctorado. La interacción directa con los especímenes permite a los alumnos desarrollar habilidades reales en identificación y clasificación; así como una comprensión profunda de la diversidad de los insectos y su papel ecológico (ver figura 4).

Equipo docente y estudiantil de la Colección Entomológica del CIIDIR-Durango

Figura 4. Parte del equipo docente y estudiantil de la Colección Entomológica del CIIDIR-Durango.
Créditos: fotografía de Claudia Soto.

Además, la colección colabora en actividades de divulgación científica como ferias de ciencias, convenciones vocacionales y talleres dirigidos a niñas, niños y jóvenes (ver figura 5). En definitiva: no sólo es un recurso invaluable para la investigación científica, también desempeña un papel crucial en la educación (Martín-Albaladejo, 2014).

Actividades de divulgación y talleres educativos

Figura 5. Actividades de divulgación y talleres educativos realizados por la Colección Entomológica del ciidir-Durango para fomentar el interés científico en nuevas generaciones.
Créditos: Norma Piedra, Gerardo A. Hinojosa-Ontiveros y Daniel Ochoa-García.

¿Cómo ayuda a la conservación de la biodiversidad?

Las colecciones entomológicas son esenciales para la taxonomía, la ciencia que clasifica y nombra a los organismos (Delgadillo y Góngora, 2009). Estas permiten a los científicos identificar y describir nuevas especies, estudiar las relaciones evolutivas entre diferentes grupos de insectos y monitorear los cambios en las poblaciones a lo largo del tiempo.

La información obtenida de estos archivos biológicos puede ayudar en la formación de estrategias para la conservación y el manejo ambiental (Márquez-Luna y otros, 2022); esto se debe a que los insectos son piezas clave por su desempeño en roles vitales dentro de los ecosistemas, ya sea como polinizadores, descomponedores o como parte esencial de las cadenas alimenticias.

Preservar lo pequeño para aprender en grande

Una colección como la del ciidir-Durango es un recurso de inmenso valor tanto para la investigación científica como para la educación. Su cuidadosa organización y mantenimiento aseguran la preservación de los especímenes y facilitan su acceso para el estudio; al albergar una vasta diversidad de insectos, proporciona una base sólida para investigaciones de taxonomía, ecología y conservación. Además, su papel en la formación de nuevos científicos subraya su importancia en la educación entomológica.

Ahora que conoces otra forma en la que los insectos ayudan a todos, seguro los verás de distinta forma. En un mundo donde la biodiversidad enfrenta amenazas constantes, colecciones como la del ciidir-Durango son esenciales para comprender, conservar y aprovechar de manera sostenible nuestros recursos naturales.

Agradecimientos

Agradecemos al Instituto Politécnico Nacional (ipn) y a la Secretaría de Investigación y Posgrado (sip) por su apoyo y financiación a través del proyecto sip 20241304.

Referencias

  • Cristín, A. y Perrilliat, M. C. (2011). Las colecciones científicas y la protección del patrimonio paleontológico. Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana, 63(3), 421-427. https://doi.org/10.18268/BSGM2011v63n3a4.
  • Delgadillo, I. y Góngora, F. (2009, 27 de diciembre). Colecciones Biológicas: Estrategias didácticas en la enseñanza-aprendizaje de la Biología. Bio-grafía, 2(3), 131-140. https://doi.org/10.17227/20271034.vol.2num.3bio-grafia131.140.
  • Dooley, J. W. y Smith-Pardo, A. H. (2013, septiembre). Value of entomological collections in the study of biodiversity: Examples from the collection of hard scales (Hemiptera: Diaspididae), whiteflies (Hemiptera: Aleyrodidae) and sweat bees (Hymenoptera: Halictidae) at the California Academy of Sciences. Boletín del Museo Entomológico Francisco Luís Gallego, 5(3), 7-15. https://ciencias.medellin.unal.edu.co/museos/entomologico/images/Boletin/2013-09/3.pdf.
  • Eggleton, P. (2020, octubre). The state of the world’s insects. Annual Review of Environment and Resources, 45(1), 61-82. https://doi.org/10.1146/annurev-environ-012420-050035.
  • Erwin, T. L. (2004). The biodiversity question: how many species of terrestrial arthropods are there? En M. D. Lowman y H. B. Rinker (Eds.), Forest Canopies (2.a ed., pp. 259-269). Elsevier Academic Press.
  • Foottit, R. G. y Adler, P. H. (Eds.). (2009). Insect biodiversity: science and society. Wiley-Blackwell. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/book/10.1002/9781444308211.
  • Gutiérrez, E. E. y Pine, R. H. (2017, 24 de marzo). Specimen collection crucial to taxonomy. Science, 355(6331), 1275. https://doi.org/10.1126/science.aan0926.
  • Johnson, N. F. y Triplehorn, C. A. (Eds.). (2005). Borror and Delong’s Introduction to the study of insects (7.a ed.). Thompson Brooks Cole. https://tinyurl.com/y5kf3hyw.
  • Márquez-Luna, J., Manríquez-Morán, N. L., Castillo-Cerón, J. M. y Goyenechea, I. (2022, 31 de agosto). Colecciones entomológicas: importancia y problemática. Investigación y Ciencia de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, 86. https://doi.org/10.33064/iycuaa2022863624.
  • Martín-Albaladejo, C. (2014). El Museo Nacional de Ciencias Naturales y la enseñanza de las Ciencias de la Naturaleza en España: Las colecciones como herramienta didáctica. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Sección Aula, Museos y Colecciones, 1, 7-24.
  • Stork, N. E. (1993, junio). How many species are there? Biodiversity and Conservation, 2, 215-323. https://doi.org/10.1007/BF00056669.


Recepción: 2024/06/24. Aprobación: 2025/08/05. Publicación: 2026/02/09.

Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

Aerogeneradores sin aspas: viento que carga tu celular

Erick Javier López Sánchez y Norma Yanet Sánchez Torres Cita

Resumen

¿Es posible cargar tu celular con el viento usando materiales de ferretería? Hoy dependemos tanto de los teléfonos móviles que mantenerlos con batería cargada se ha vuelto indispensable. Aunque la energía que consumen es pequeña, la cantidad de recargas diarias y el número de usuarios hacen que el impacto sea considerablemente alto. Este artículo explora una idea sorprendente: construir un aerogenerador casero sin palas capaz de generar electricidad para recargar dispositivos móviles sin recurrir a la red eléctrica. Una propuesta innovadora que combina creatividad, ciencia y sustentabilidad, y que podría ayudar a reducir tu huella eléctrica.
Palabras clave: aerogenerador sin palas, energía eólica casera, Vortex Bladeless, energías limpias, inducción de Faraday.

Bladeless Wind Turbines: Wind Power That Charges Your Phone

Abstract

Is it possible to charge your phone with the wind using common hardware store materials? Today, we depend so much on mobile phones that keeping them charged has become essential. Although the energy they consume is relatively small, the number of daily recharges and the vast number of users make the overall impact considerably high. This article explores a surprising idea: building a homemade, bladeless wind generator capable of producing electricity to recharge mobile devices without relying on the power grid. An innovative proposal that come.
Keywords: bladeless wind turbine, DIY wind power, Vortex Bladeless, clean energy, Faraday’s law of induction.


Cuando la luz se apaga

La electricidad es una de las formas de energía más utilizadas en nuestros días. Muchos de los aparatos y dispositivos de uso cotidiano funcionan gracias a ella: lámparas, teléfonos celulares, computadoras y otros artefactos que acompañan la vida diaria. Basta un apagón para advertir su ausencia. Se apagan las lámparas o los focos incandescentes, las computadoras, el refrigerador, la televisión y todo aquello que depende del suministro eléctrico. Durante ese lapso, sólo permanecen activos los dispositivos con baterías cargadas, como las computadoras portátiles (laptops), las tabletas y los teléfonos celulares. Sin embargo, sin electricidad no hay servicio de internet, y sin la red estos aparatos resultan aburridos o incluso inútiles. Ante esa circunstancia, la única opción es esperar a que la luz regrese.1

Ahora bien, pensemos en un escenario distinto: hay una tarea pendiente que no requiere conexión a internet, pero la batería de la computadora o la tableta está por agotarse. El problema podría resolverse de manera parcial mediante un aparato que proporcione energía eléctrica mientras se restablece el suministro, como un sistema de alimentación ininterrumpida —conocido en México como No-Break, cuya batería eventualmente también se agotará— o mediante un dispositivo capaz de generar de forma constante la energía necesaria para mantener encendida la computadora, al menos el tiempo suficiente para terminar la tarea.

Generar energía eléctrica requiere una infraestructura compleja y costosa, así como personal especializado que la opere con precisión. Con frecuencia, la electricidad se produce a partir de la quema de combustibles como el petróleo y el carbón —plantas termoeléctricas—, lo que genera emisiones contaminantes. El agua también permite generar electricidad —hidroeléctricas— al hacerla pasar por sistemas de palas y bobinas que giran lubricadas con aceites. Estos aceites pueden mezclarse con el agua y contaminarla.

Existen, no obstante, alternativas limpias y sustentables que aprovechan recursos inagotables, como la energía solar. Cada vez más empresas y algunos hogares optan por instalar celdas solares, que gracias a la investigación científica y al avance tecnológico son más baratas y eficientes. Aun así, hoy esta tecnología sigue siendo cara e inaccesible para la mayoría de las personas. El mar también ofrece distintas posibilidades energéticas: las olas, las mareas o las corrientes marinas. El subsuelo proporciona energía geotérmica y, en un ejercicio de imaginación científica, incluso volcanes y temblores podrían permitirnos “embotellar” energía para usarla a voluntad (McGuire, 2012).

Otra alternativa es la generación eléctrica mediante aerogeneradores, dispositivos que transforman la energía del viento en electricidad. Los parques eólicos se componen de aerogeneradores grandes y pesados, con aspas —o palas— similares a las de un ventilador,2 que miden entre cinco y ochenta metros de largo y giran unas quince veces por minuto. Es como subirse a una rueda de la fortuna y dar quince vueltas en un minuto. Sin embargo, instalar un aerogenerador de cincuenta metros de altura en el techo de una casa no resulta viable.

¿Qué pasaría si se eliminaran las palas y el aerogenerador se redujera a un metro de altura? En ese caso, podría instalarse en el techo de una vivienda y, siempre que soplara el viento, proporcionar energía eléctrica limpia, casi gratuita. Además, un aerogenerador sin palas es barato y relativamente sencillo de construir. Al menos permitiría cargar el celular o la tableta, mantener encendida la computadora, usar lámparas ahorradoras y quizá hasta la televisión. Esto se traduciría en un ahorro visible en el recibo de luz.

De los molinos al viento moderno

Desde la antigüedad, los aerogeneradores han contado con aspas, al igual que un ventilador. Sus antecesores son los molinos de viento, como los descritos en Don Quijote,3 que no generaban electricidad, pero aprovechaban la energía del viento para moler granos y producir harina (figura 1a).

Precursores del aerogenerador sin palas

Figura 1. Algunos precursores del aerogenerador sin palas. (a) Molino típico de Cartagena.
Créditos: modificado de Vizcaíno (2020, p. 14).
(b) Parque eólico La Ventosa, Oaxaca, México.
Créditos: Difer (2007).

Cuando los aerogeneradores de tres palas alcanzaron una eficiencia suficiente, se construyeron parques eólicos integrados por numerosos dispositivos capaces de producir grandes cantidades de energía eléctrica para abastecer ciudades enteras (figura 1b). No obstante, presentan desventajas: se descomponen, son ruidosos y desprenden el olor de los aceites usados para evitar que las palas se traben y para facilitar su giro (Conde, 2023). Además, muchas aves migratorias mueren al ser alcanzadas por las palas (Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos et al., 2024). En México se producen pocos megavatios con este tipo de energía, entre otras razones, por el impacto en el paisaje y la biodiversidad, así como por conflictos territoriales y protestas asociadas a grandes proyectos de ordenación territorial (Castillo, 2011; Zárate y Fraga, 2016).

También se han desarrollado aerogeneradores de menor tamaño para granjas, carreteras o viviendas, conocidos como generadores de tecnología mini-eólica (Cárdenas, 2019; O’Dell, 2007). Sin embargo, su sistema giratorio presenta problemas similares a los ya descritos y su costo es comparable con el de los sistemas de paneles solares.

El principio que mueve la electricidad

Casi cualquier generador produce energía eléctrica gracias al principio físico conocido como la ley de inducción de Faraday (Resnick et al., 2007, p. 775), en el que se genera una corriente en un circuito cerrado formado por un alambre —en forma de espira o bobina— por el que pasa un campo magnético variable en el tiempo (ver figura 2).

Cómo se produce una corriente inducida

Figura 2. El campo magnético B está entrando a la página (cruces ×). Cuando la espira conductora cerrada se retira del campo con velocidad v, se produce una corriente inducida i.
Créditos: modificado de Resnick et al. (2007, p. 780).

Mientras más rápido varíe el campo magnético a través de la espira, más corriente eléctrica se producirá. El principio físico es relativamente simple: se colocan unas bobinas fijas y se hacen girar unos imanes cerca de ellas (figura 3a), o se ponen fijos los imanes y lo que se mueve son las bobinas (figura 3b). A las partes fijas del generador se les llama estator y a las partes móviles rotor (Enríquez, 2004). El movimiento ocurre por la caída de agua que hace girar unas aspas conectadas al rotor en una hidroeléctrica, o por el movimiento de las palas —conectadas al rotor— en un aerogenerador. Según el principio de inducción de Faraday, mientras más rápido cambie el campo magnético de los imanes a través de las bobinas, más grande será la corriente eléctrica que se induce en ellas y mayor será la energía que se obtenga.

Bobinas

Figura 3. (a) Las bobinas están fijas en la pared interior y los imanes giran en el centro (imagen de dominio público). (b) El imán está fijo rodeando a las bobinas, y éstas son las que giran en el centro.
Créditos: modificado de Pérez y Cuevas (2010, p. 18).

Cuando el viento oscila

El aerogenerador sin palas fue inventado por el español David Yáñez (2018) entre 2015 y 2017, inspirado desde 2004 en el colapso del puente de Tacoma Narrows (Cenzano y Samper, 2007). Si no tiene palas, ¿cómo produce electricidad? La respuesta se encuentra en otro efecto físico: la calle de von Kármán (Guyon et al., 2001, p. 107).

Este fenómeno ocurre cuando un fluido, como el aire o el agua, pasa alrededor de un cuerpo sólido. Si la velocidad es suficientemente alta, se generan remolinos alternados a cada lado del objeto. En el aerogenerador sin palas, el cuerpo es un poste vertical, fijo en la base y móvil en la parte superior, de modo que el viento lo hace oscilar (figura 4).

Calle de von Kármán formada por la Isla Guadalupe

Figura 4. Calle de von Kármán formada por la Isla Guadalupe (Baja California, México) en las nubes que la rodean.
Créditos: Stevens y Allen (2017).

La oscilación asociada a esta calle de vórtices concentra energía cinética que se transforma en electricidad mediante imanes y bobinas ubicados dentro de la parte móvil del poste. Así, no se requieren palas que giren a gran velocidad para producir energía eléctrica. Para una visualización más clara de su funcionamiento puede consultarse el video de Hidalgo (2020). Las ventajas del aerogenerador sin palas frente al aerogenerador convencional pueden observarse en la tabla 1.

Dispositivo Ventajas Desventajas
Con palas
  • mayor producción de energía;
  • tecnología probada y en funcionamiento.
  • mantenimiento costoso;
  • ruidoso y peligroso;
  • alto costo de fabricación.
Sin palas
  • no requiere mantenimiento;
  • silencioso y no peligroso;
  • bajo costo de fabricación.
  • poca producción energética;
  • tecnología aún no completamente probada;
  • vibraciones.

Tabla 1. Ventajas y desventajas de distintos aerogeneradores.

Los prototipos de aerogeneradores sin palas desarrollados por Vortex Bladeless (Piñero y Videira, 2017) se muestran en la figura 5.

Prototipos de aerogeneradores

Figura 5. Prototipos de aerogeneradores de la empresa Vortex Bladeless: (a) Nano (85 cm), junto a una laptop; (b) Tacoma (2.75 m), frente a su inventor.
Créditos: imágenes con permiso de Vortex Bladeless.

Un aerogenerador sin palas presenta menos averías y los imanes y bobinas que utiliza funcionan durante toda su vida útil. Es eficiente porque opera sin importar la dirección del viento. Además, no representa un peligro para las aves que pasan cerca; incluso podrían posarse en su parte superior.

Mirar hacia adelante

Bajo el supuesto de que un aerogenerador sin palas de tres metros de altura puede abastecer una parte de los requerimientos eléctricos de un hogar promedio —dispositivos pequeños o una vivienda con consumo mínimo, como una familia de hasta tres integrantes—, se plantea la hipótesis de que es posible fabricarlo de manera casera. Para ello se utilizarían materiales disponibles en ferreterías, tlapalerías y tiendas de componentes eléctricos y electrónicos, sin necesidad de tecnología sofisticada.

El dispositivo estaría conformado por una base fija, instalable en el techo o en el piso en una zona ventosa; un poste de material liviano con movilidad limitada; imanes de neodimio que generan campos magnéticos intensos; alambre de cobre para las bobinas y un sistema que regule la corriente eléctrica producida por el movimiento del poste.

A partir de una estimación basada en una búsqueda rápida de precios en internet —alambre, tubos, imanes, inversor, entre otros materiales—, un aerogenerador sin palas casero tendría un costo aproximado de entre MXN 1,600 y MXN 6,500 en septiembre de 2025, sin considerar mantenimiento. La cota superior de este rango representa cerca del 11 % de un costo de referencia de MXN 60,000, lo que resalta la conveniencia económica de esta tecnología. La propuesta resulta factible porque, hasta la fecha, la empresa Vortex Bladeless (Piñero y Videira, 2017) no ha comercializado sus productos.

Antes de construir el dispositivo, es posible realizar simulaciones numéricas para optimizar materiales y reducir costos. Estas simulaciones funcionan como un “laboratorio en la computadora”, en el que se pueden modificar parámetros como la velocidad del viento o la geometría del poste —triangular, pentagonal o circular— sin gastar un solo peso.

Algunas simulaciones realizadas con el programa OpenFOAM4 proporcionan información sobre la frecuencia de producción de vórtices, lo que permite asociarla con rangos de velocidad del viento y diseñar dispositivos más eficientes.

Simulaciones numéricas en OpenFOAM

Figura 6. Simulaciones numéricas en OpenFOAM: (a) poste circular; (b) poste triangular con el viento perpendicular a uno de sus lados.
Créditos: elaboración propia.5

En la figura 6 se observa que, para un mismo tipo de viento, la geometría circular produce más vórtices, aunque de menor tamaño, que la triangular.

Hacia una brisa sostenible

Muchas energías limpias y sustentables siguen siendo de difícil acceso para las familias. Sin embargo, los avances tecnológicos permitirán, de forma paulatina, que los hogares cuenten con sus propios generadores de energía limpia.

Los aerogeneradores con palas presentan problemas adicionales, como altos costos de mantenimiento y afectaciones a la sociedad y a la naturaleza. En contraste, los aerogeneradores sin palas se perfilan como una alternativa prometedora para la generación de energía eléctrica limpia y sustentable, sin representar un riesgo para las aves migratorias. En España se desarrollan investigaciones intensivas para que los aerogeneradores sin palas de gran tamaño compitan con los convencionales y, en el futuro, puedan sustituirlos. En México, se realizan estudios para evaluar la viabilidad de implementar estos dispositivos en los hogares, con el fin de cubrir parte del consumo energético, sobre todo de dispositivos móviles como teléfonos celulares, laptops, tabletas y audífonos, que consumen poca energía, pero de manera constante.

A la pregunta de si es posible cargar un celular con un aerogenerador sin palas, la respuesta es afirmativa. No obstante, la tecnología aún se encuentra en una etapa de pruebas teóricas y experimentales. Por ello, se desarrollan ensayos de laboratorio orientados a la construcción de aerogeneradores sin palas caseros, utilizando materiales accesibles y de bajo costo.

¿Te gustaría colocar en la azotea de tu casa uno para que produzca, aunque sea, una parte de la electricidad que consumimos a diario? ¿Crees que sea posible construir tu propio aerogenerador sin palas para tu casa?

Agradecimientos

Los autores agradecen al snii-secihti. El presente trabajo se desarrolló en el marco de los estudios de doctorado en Ciencias de la Sustentabilidad de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, para la obtención del grado.

Referencias



Recepción: 2024/07/07. Aprobación: 2025/09/13. Publicación: 2026/02/09.

Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

La promesa de la nanotecnología en la purificación del agua

Bertin Anzaldo, René Gutiérrez y Olivia Hernández-Cruz Cita

Resumen

La nanotecnología abre un horizonte prometedor para enfrentar uno de los mayores desafíos de nuestra época: el acceso a agua limpia y segura. Al manipular materiales en una escala diminuta (millones de veces más pequeños que un grano de arena), las nanopartículas y los nanomateriales resultan altamente eficaces para eliminar contaminantes, patógenos y metales pesados del agua. Este artículo explora los orígenes y la evolución de las tecnologías de tratamiento de agua hasta la irrupción de la nanotecnología. Aunque estos logros son cruciales, es importante considerar los retos relacionados con la seguridad, el impacto ambiental de los nanomateriales y su regulación, para garantizar un uso sostenible a largo plazo.
Palabras clave: nanotecnología, purificación del agua, sostenibilidad, retos ambientales.

The Promise of Nanotechnology for Water Purification

Abstract

Nanotechnology opens a promising horizon for addressing one of the most significant challenges of our time: access to clean and safe water. By manipulating materials on a tiny scale (millions of times smaller than a grain of sand), nanoparticles and nanomaterials are highly effective at removing contaminants, pathogens, and heavy metals from water. This article explores the origins and evolution of water treatment technologies up to the emergence of nanotechnology. While these achievements are crucial, it is essential to consider the challenges related to their safety, environmental impact, and regulation, to ensure its sustainable long-term use.
Keywords: nanotechnology, water purification, sustainability, environmental challenges.


Del río al cántaro: las primeras técnicas de purificación

Si vivieras hace 3,000 años y tuvieras sed, ¿cómo purificarías el agua? A lo largo de la historia, las personas han ideado distintas maneras para limpiar el agua. Nuestros ancestros probaban de todo: desde hervirla hasta dejarla reposar bajo el sol, como si los rayos tuvieran poderes mágicos de limpieza. Durante siglos y sin herramientas de análisis como las que tenemos hoy en día, la calidad del agua se evaluaba únicamente por su transparencia y sabor.

Papiros egipcios indican que hacia el año 500 a.e.c., en Egipto ya se utilizaba alumbre para eliminar partículas suspendidas en el agua, lo que podría considerarse como uno de los primeros controles de calidad. En la India, hace más de 4000 años, el tratamiento de agua consistía en hervirla, exponerla al sol y sumergir en ella varias veces una pieza de cobre caliente; por último, se filtraba y dejaba enfriar en vasijas de barro (Jadhav, 2014).

Más tarde, en el siglo viii a.e.c., el alquimista árabe Geber destilaba agua para preparar medicamentos y en el siglo xi el médico persa Avicena recomendaba a los viajeros filtrar el agua con un paño o hervirla antes de beberla (Hall y Dietrich, 2000).

Estas técnicas fueron útiles durante siglos, pero con el crecimiento de las ciudades y la llegada de la industrialización resultaron insuficientes. Los sistemas de purificación comenzaron a saturarse y ya no bastaban para enfrentar los contaminantes modernos. Fue entonces cuando quedó claro que las ciudades y las fábricas traían consigo nuevos contaminantes que exigían soluciones mucho más sofisticadas.

El reto del agua en la ciudad: nuevos problemas

Actualmente, los desechos industriales contienen demasiadas sustancias dañinas y contaminantes esparcidos dentro del agua. Para enfrentar este reto, se desarrollaron muchos métodos de depuración: algunos de ellos logran que los contaminantes floten en la superficie del agua (flotación, así como la nata que sube al calentar la leche), otros atrapan las sustancias en la superficie de un material limpiador (adsorción, como un imán atrayendo los contaminantes), mientras que otros más transforman los contaminantes en sedimentos mediante una reacción química (precipitación química).

También se han desarrollado técnicas como el intercambio iónico, en el que los iones contaminantes pasan por membranas especiales que los sustituyen por otros menos dañinos o inofensivos; la coagulación y floculación, que agrupan impurezas en partículas más grandes hasta formar bolas de suciedad fáciles de retirar; y las membranas de filtración, que actúan como barreras que retienen impurezas mientras que dejan pasar el agua limpia.

En cuanto a la desinfección, métodos como la ozonización y el uso de cloro se volvieron tratamientos habituales. El ozono, es una molécula formada por tres átomos de oxígeno (o3) y es muy eficaz para eliminar bacterias, virus y otros contaminantes, pero esta alta reactividad lo hace tener un lado oscuro: puede formar compuestos secundarios tan dañinos como los contaminantes que se desean eliminar.

Estas limitaciones crearon una nueva pregunta: ¿existiría una forma de purificar el agua sin producir compuestos dañinos? La respuesta comenzó a llegar desde un mundo invisible: la nanotecnología.

Sabías que

El giro hacia la nanotecnología

Durante siglos, la humanidad apenas podía imaginar que la clave de su futuro pudiera depender de partículas tan diminutas que escapan al ojo humano. En 1959, el físico Richard Feynman lanzó una idea provocadora en su célebre conferencia Hay mucho espacio en el fondo: ¿qué pasaría si pudiéramos organizar los átomos uno por uno? Su visión de un mundo construido átomo a átomo, que parecía de ciencia ficción, inspiró a generaciones de científicos, sobre todo cuando la invención del microscopio de efecto túnel permitió mirar y manipular la materia a una escala minúscula (Ball, 2009).

Por otro lado, en los primeros años de la década de los setenta, el profesor japonés Norio Taniguchi de la Universidad de Ciencias de Tokio acuñó por primera vez el término nanotecnología, describiéndola como el arte de manipular materiales átomo por átomo o molécula por molécula (Bayda et al., 2019). Él predijo que un día seríamos capaces de diseñar y controlar materiales a una escala increíblemente diminuta, incluso más pequeña que el ancho de un cabello humano. Hoy sabemos que un nanómetro equivale a una millonésima parte de un metro, es decir que podríamos dividir un cabello humano en cien mil hebras. Es en este territorio casi intangible donde emergen propiedades sorprendentes.

¿Cómo algo infinitamente pequeño puede ayudarnos? La respuesta podría estar en los nanomateriales, diminutas estructuras capaces de actuar como filtros, catalizadores o verdaderos “superlimpiadores invisibles” (Westerhoff et al., 2016). Su poder radica en la enorme superficie escondida en su ínfimo tamaño: la superficie que queda disponible para interactuar con otras sustancias es desproporcionadamente más grande que su dimensión.

Una manera sencilla de imaginarlo es con una hoja de papel: lisa su superficie parece limitada, pero si la arrugas, la misma hoja expone muchas más zonas al aire, es decir, que su estructura logra proporcionar más contacto con el ambiente del que aparenta. Además, su superficie puede contener cargas eléctricas que cambian la forma en que interactúa con su entorno y, lo más sorprendente es que, en muchos casos, ¡los científicos pueden modificar estas propiedades a voluntad! ¿Puedes creerlo?

Estas particularidades también repercuten en su comportamiento frente al agua: mientras que algunos materiales pueden mezclarse con facilidad (hidrofilicidad), otros la repelen (hidrofobicidad). Esta dualidad abre la posibilidad de diseñar materiales que se adapten a distintas situaciones, otorgándoles un papel único en procesos como la purificación y el tratamiento de agua.

Sabías que

Los soldados diminutos

El agua nos resulta tan común que a menudo olvidamos su fragilidad. Frente a contaminantes cada vez más resistentes, ¿estaremos a tiempo de hacer algo al respecto? El uso de nanomateriales para la limpieza y purificación del agua es la respuesta más prometedora que tenemos ahora. Estos materiales forman un ejército diverso en el que cada integrante tiene un papel único (ver figura 3).

Clasificación de nanomateriales

Figura 3. Clasificación de nanomateriales que pueden ser utilizados para el tratamiento del agua.
Créditos: elaboración propia con Chatgpt y PowerPoint.

Nanopartículas metálicas

Estas diminutas partículas hechas a partir de metales como el oro (Au) o la plata (Ag) tienen un talento especial: cuando reciben luz pueden activar reacciones químicas que transforman contaminantes en sustancias menos dañinas, como si la luz del sol les diera energía para limpiar el agua.

Los científicos han comprobado que estas partículas actúan como imanes invisibles capaces de atraer impurezas y eliminar restos de fármacos o pesticidas que suelen colarse en los ríos y mantos acuíferos (Gottschalk y Nowack, 2011).

Cuando estas nanopartículas se combinan con óxido de grafeno (og), un material parecido a una hoja ultrafina de carbón, se vuelven aún más eficientes. Juntos actúan para eliminar bacterias y evitan la formación de esas costras pegajosas (bioincrustaciones) que se acumulan en filtros o tuberías descuidadas (Sun et al., 2015). En este caso el tamaño sí importa: cuanto más pequeñas y homogéneas sean, mejor hacen su trabajo de purificación.

Nanocatalizadores

Los nanocatalizadores funcionan como aceleradores dentro del agua: no sólo atrapan contaminantes difíciles de eliminar, sino que también los rompen químicamente y los transforman en compuestos menos dañinos, lo que les permite reaccionar con múltiples contaminantes a la vez y acelerar los procesos de purificación del agua.

Algunos nanocatalizadores se construyen como verdaderas colmenas microscópicas, formadas por átomos de metal unidos a moléculas orgánicas que crean redes tridimensionales llenas de diminutos pasadizos. Estas estructuras, llamadas metalorgánicas, pueden diseñarse para atrapar contaminantes específicos, unos verdaderos filtros hechos a la medida.

Según su composición, los nanocatalizadores pueden ser metálicos, magnéticos, mezclas de óxidos o arquitecturas mofs que llevan la purificación del agua a otro nivel.

Nanoadsorbentes

Estos materiales actúan como cazadores invisibles de contaminantes gracias a su enorme área superficial y a los diminutos poros que los recorren. Entre ellos, los más conocidos son los nanotubos de carbono, unos popotes microscópicos capaces de atrapar metales pesados, pesticidas y otras impurezas difíciles de eliminar.

Lo interesante es que no todos los nanotubos son iguales; según la forma en que se fabriquen cambian sus propiedades y se convierten en especialistas frente a distintos contaminantes (Mishra y Sundaram, 2023). Algunos tienen superficies repelentes al agua (hidrofóbicas) que ayudan a separar impurezas flotantes, mientras que otros incorporan grupos funcionales, pequeños ganchos químicos, que se adhieren con fuerza a moléculas no deseadas.

Otros nanoadsorbentes destacados son las zeolitas, estructuras cristalinas con cavidades microscópicas que actúan como tamices selectivos atrapando toxinas y metales pesados, mientras que dejan pasar lo no dañino. Su capacidad de almacenamiento es enorme y lo mejor es que pueden modificarse para ser aún más precisas en su captura de contaminantes específicos.

Por su parte, los dendrímeros se asemejan a diminutos árboles moleculares con ramas que terminan en múltiples puntos activos. Estas terminaciones funcionan como brazos químicos que atrapan y retienen metales pesados, pesticidas o colorantes mediante interacciones químicas. Gracias a esta versatilidad, los dendrímeros se consideran adsorbentes altamente selectivos, capaces de adaptarse a distintos escenarios de purificación.

Nanomembranas

Estas membranas son como una piel inteligente y ultrafina, tan delgada que su grosor se mide en millonésimas de milímetro y tienen la sorprendente capacidad de dejar pasar sólo agua limpia. Se pueden fabricar a partir de dendrímeros, nanotubos de carbono o nanopartículas y se presentan en distintas formas: desde tubitos invisibles hasta láminas planas en dos dimensiones.

Existen dos caminos para crearlas: en uno se obtienen “deshojando” materiales capa por capa, como si pelaras una cebolla, mientras que en el otro se construyen químicamente, diseñadas a la medida. Cuando se ensamblan múltiples capas se forma una membrana mayor más resistente (Rehmar et al., 2020), que mejora su capacidad exponencialmente si se le incorporan dendrímeros en capas ultradelgadas. Estas membranas híbridas tienen un “filtro” mejorado y refuerzan el desempeño del sistema de purificación.

Estas tecnologías todavía no son de uso masivo, pero los experimentos confirman que pueden reducir costos energéticos, compactar instalaciones y superar en eficacia a los métodos convencionales. La clave está en que cada nanomaterial aporta un superpoder distinto: unos atrapan, otros degradan, algunos bloquean y otros impiden la proliferación de organismos indeseados.

El reto ahora no es científico, sino social y económico: ¿cómo pasar de la escala de laboratorio a plantas de tratamiento capaces de abastecer ciudades enteras? ¿Podremos garantizar que estas soluciones sean seguras, accesibles y sostenibles? La respuesta sigue en construcción. Hoy, numerosos grupos de investigación experimentan con nanomateriales para mejorar los procesos de tratamiento de aguas residuales (Qu et al., 2013).

Usos de nanotecnología

Figura 4. Usos de nanotecnología en el tratamiento del agua.
Créditos: elaboración propia con Chatgpt y PowerPoint.

Del laboratorio a la planta de tratamiento: retos y perspectivas

La nanotecnología ya no es sólo teoría: cruzó la frontera del laboratorio hacia aplicaciones reales (ver tabla 1).

Tabla

Créditos: Elaboración propia con base en Shen et al. (2019).

Estos ejemplos demuestran que la nanotecnología aplicada a la purificación del agua se emplea con resultados alentadores en contextos industriales, urbanos y rurales. Sin embargo, persisten las dudas e incertidumbres: aunque muchos sistemas funcionan bien en plantas pequeñas, no se ha comprobado su viabilidad en grandes instalaciones y los costos de producción de nanomateriales son más altos que los de tecnologías convencionales, lo que limita su adopción masiva. A esto se suma la urgencia de mejorar su durabilidad y asegurar su eficacia en condiciones reales de uso continuo.

En paralelo, la falta de información fiable sobre su seguridad y manejo deja preguntas sobre los efectos de liberar nanomateriales en el ambiente y a la salud (Nagar y Pradeep, 2020). Además, no olvidemos el reto de la equidad en el acceso, es decir, garantizar que estas tecnologías no sean exclusivas de países o sectores con mayor poder adquisitivo, sino que lleguen también a las comunidades más vulnerables (ver figura 5).

Retos de la nanotecnología

Figura 5. Retos de la nanotecnología para el tratamiento de agua.
Créditos: elaboración propia con Chatgpt y PowerPoint.

Más que promesa, una necesidad

Con todo, las perspectivas son optimistas. Los resultados experimentales y las pruebas piloto muestran que la nanotecnología puede reducir instalaciones y costos energéticos, además de ofrecer soluciones donde los métodos tradicionales fallan. El verdadero desafío ahora es avanzar hacia una adopción responsable, segura y sostenible, que combine innovación tecnológica con políticas públicas y modelos sociales incluyentes. Sólo así será posible transformar este sueño científico en una realidad al servicio de todos.

Con ello, también emergen nuestras responsabilidades; comprender y evaluar los riesgos asociados con el uso de nanomateriales será fundamental para avanzar hacia un futuro sostenible. Este camino exige una colaboración entre científicos, industrias, gobiernos y comunidades, de modo que la nanotecnología no quede en un experimento aislado, sino que se convierta en una herramienta tangible para garantizar la calidad y seguridad de nuestro recurso vital.

La cuestión no es únicamente qué puede hacer la nanotecnología por el agua, sino qué estamos dispuestos a hacer nosotros para que esa promesa se convierta en una realidad justa y accesible. El agua es más que un recurso, es vida. Cuidarla y asegurarla para las próximas generaciones será quizá la mayor prueba de nuestra capacidad colectiva para usar la ciencia en favor de la humanidad.

Agradecimientos

O. Hernández-Cruz agradece la beca posdoctoral SECIHTI No. 2331329

Referencias



Recepción: 2024/07/18. Aprobación: 2025/08/20. Publicación: 2026/02/09.

Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

¿Farmacia o jardín? El poder bioquímico de las plantas contra el cáncer

Marilyn Shomara Criollo Mendoza, Erick Paul Gutiérrez Grijalva y José Basilio Heredia Cita

Resumen

¿Es posible que el secreto para combatir una de las enfermedades más complejas de nuestro siglo se encuentre en tu jardín? En México, la herbolaria no es sólo tradición; es una compleja red de compuestos químicos que la ciencia moderna está comenzando a descifrar. Desde la albahaca hasta el árbol de tejo, ciertas plantas contienen metabolitos capaces de inhibir células malignas, al grado de ser la base de quimioterapias actuales. Sin embargo, en el mundo de lo natural, la dosis es la diferencia entre el remedio y el riesgo. Este artículo explora la fascinante bioquímica de las plantas medicinales, cómo interactúan con nuestro cuerpo y por qué la “regla de oro” para un uso responsable siempre está en manos de la ciencia y la medicina.
Palabras clave: herbolaria mexicana, tratamiento oncológico, fitoquímicos, medicina tradicional, biotecnología vegetal.

Pharmacy or garden? The biochemical power of plants against cancer

Abstract

Is it possible that the secret to fighting one of the most complex diseases of our century lies in your own backyard? In Mexico, herbalism is more than just tradition; it is a complex web of chemical compounds that modern science is beginning to decode. From basil to the Pacific yew, certain plants contain metabolites capable of inhibiting malignant cells, to the point of serving as the foundation for modern chemotherapies. However, in the natural world, the dose is the difference between a remedy and a risk. This article explores the fascinating biochemistry of medicinal plants, how they interact with our bodies, and why the “golden rule” for responsible use always remains in the hands of science and medicine.
Keywords: Mexican herbalism, oncological treatment, phytochemicals, traditional medicine, plant biotechnology.


El boticario verde: entre saberes ancestrales y el rigor de la ciencia

El uso de plantas medicinales en México para la prevención y el tratamiento de enfermedades es una práctica ancestral; un tejido de conocimientos transferidos de generación en generación (García et al., 2012). Especies como la albahaca, la buganvilia, el romero, la manzanilla, la guayaba, el orégano y la damiana se han consolidado como remedios herbolarios por sus efectos antioxidantes, digestivos, analgésicos, antidiabéticos y antihipertensivos, entre otros. Existen, además, antecedentes de ciertas plantas en la prevención o el complemento del tratamiento contra diversos tipos de cáncer —ejemplo de ello son la sábila, el ajo, la guanábana y la canela (figura 1)—, las cuales han sido utilizadas como apoyo terapéutico para afecciones de hígado, estómago, colon y mama, respectivamente (Gutiérrez et al., 2020; Mugale et al., 2024; Obregón y Alfaro, 2024). De manera general, se estima que aproximadamente un 80 % de la población utiliza la medicina tradicional herbolaria como su primera opción de tratamiento contra las enfermedades (De-Micheli e Izaguirre, 2009).

Plantas medicinales

Figura 1. Plantas medicinales utilizadas de manera tradicional para el tratamiento y prevención de distintos tipos de cáncer.
Créditos: Marilyn Criollo, con imágenes de iNaturalist Mexico (2025).

Anatomía de un enemigo y el camino a la sanación

El cáncer es un enemigo silencioso que inicia cuando las células deciden ignorar las reglas: mutan y se reproducen sin control, formando tumores que invaden y dañan diversos tejidos de nuestro cuerpo. Se trata de una enfermedad crítica para el sector salud debido a su alta tasa de mortalidad a nivel mundial; de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (oms), en 2022 se le atribuyeron casi 10 millones de defunciones.

Aunque los tipos de cáncer más comunes son el de pulmón, mama, colon y próstata —siendo, lamentablemente, de peor pronóstico los de mama y colon—, cabe preguntarse: ¿qué impulsa el desarrollo de esta enfermedad? Algunos de los factores relacionados incluyen nuestros hábitos —como el consumo excesivo de alcohol, grasas, tabaco y alimentos ultraprocesados—, así como la exposición directa a radiaciones solares y contaminantes ambientales (figura 2). Otro aspecto fundamental es la predisposición genética. Por ello, debemos estar pendientes de cualquier síntoma y realizar estudios periódicamente; la atención temprana es un factor determinante en la supervivencia (Organización Mundial de la Salud, 2025).

Factores de riesgo asociados al desarrollo de cáncer

Figura 2. Factores de riesgo asociados al desarrollo de cáncer. El consumo o alta exposición a los factores de riesgo ilustrados puede aumentar el desarrollo de los principales tipos de cáncer con alta mortalidad.
Créditos: Marilyn Criollo.

Si se llegase a confirmar la existencia de cáncer, el primer paso es identificar el tratamiento adecuado. Dependiendo del tipo de padecimiento, puede ser necesaria la administración de quimioterapia, terapia hormonal, radiación o cirugía; procesos que suelen provocar efectos secundarios agresivos y, a menudo, desencadenar enfermedades oportunistas que complican el diagnóstico. Ante estas dificultades, la comunidad científica trabaja en investigaciones orientadas a la búsqueda de tratamientos alternativos que puedan dirigirse de manera selectiva a las células cancerígenas.

Un camino prometedor es el uso de plantas medicinales para demostrar el efecto asociado a su uso tradicional, identificar los compuestos químicos responsables y comprender los mecanismos celulares implicados. Estas investigaciones permiten establecer las concentraciones tóxicas y hallar los verdaderos efectos que provocan en nuestro cuerpo; solo así se podrá promover en la población un uso adecuado (Laza et al., 2003). Es importante mencionar que, aunque la combinación de plantas y tratamientos estándares es común en nuestro país, son pocos los oncólogos que la recomiendan abiertamente. La falta de una regulación precisa sobre las dosis sitúa a la consulta con el especialista médico como la “regla de oro” para evitar interacciones negativas con el tratamiento oncológico establecido (Sánchez et al., 2021).

De la raíz al fármaco: la farmacia natural

De acuerdo con la oms, las plantas medicinales son verdaderas farmacias naturales: especies vegetales que contienen compuestos químicos empleados con fines terapéuticos y que pueden servir de precursores para nuevos fármacos. A través de los años, esta tradición se ha consolidado con el desarrollo de medicamentos derivados de la quina (Cinchona officinalis), la amapola (Papaver somniferum), el leño colubrino (Rauvolfia serpentina), la dedalera (Digitalis purpurea) y el árbol de tejo (Taxus brevifolia L.) (figura 3); los cuales se recetan oficialmente para tratar padecimientos cardiacos y cáncer (Laza et al., 2003).

Tipos de medicamentos

Figura 3. Tipos de medicamentos desarrollados a partir del estudio de plantas medicinales.
Créditos: Marilyn Criollo.

Específicamente en el ámbito oncológico, la tabla 1 muestra algunas plantas clave en el desarrollo de fármacos. Además, investigaciones recientes sobre compuestos encontrados en infusiones, empastes o aceites esenciales demuestran su poder para inhibir el crecimiento de células malignas (Criollo et al., 2023; Fernández y Erasto, 2021; Loraine y Mendoza-Espinoza, 2010).

Nombre común Nombre científico Fármaco Tipo de cáncer
Teresita Vinca rosea / Catharanthus roseus Vinblastina, Vincristina, Vindesina, Vinorelbina Mama, hígado y próstata
Tejo del Pacífico Taxus brevifolia Taxanos: Paclitaxel, Docetaxel Mama, ovarios e hígado
Podofílo Podophyllum peltatum Epipodofilotoxinas: Tenipósido, Etopósido Leucemia, hígado y cerebro
Árbol chino Camptotheca acuminata Camptotecinas: Topotecán, Irinotecán Pulmón, colon y mama

Tabla 1. Plantas medicinales utilizadas en el desarrollo de fármacos para tratamiento de cáncer.
Nota. Basado en Laza et al. (2003). Información con fines informativos; el uso indiscriminado puede causar toxicidad grave.

Al hablar de compuestos químicos de las plantas, nos referimos a su fascinante contenido de metabolitos secundarios, también conocidos como fitoquímicos: verdaderos “superpoderes” bioquímicos que las plantas producen como respuesta a estímulos del entorno —falta de nutrientes, microorganismos patógenos o exposición solar—. Estos compuestos no son indispensables para el crecimiento de la planta, pero sí cruciales para su sobrevivencia (Gutiérrez et al., 2018).

¿Cómo combaten estos compuestos al cáncer? Al ser generados como mecanismos de defensa, los científicos investigan su capacidad para unirse a receptores celulares o vías de señalización, logrando que las células cancerígenas dejen de reproducirse o incluso se “suiciden”. Sin embargo, la mayoría de estos químicos no actúan solo en las células de cáncer, sino también en las normales; por ello es vital conocer hasta qué concentración podemos gozar de sus beneficios sin sufrir efectos secundarios (Sánchez et al., 2021).

Algunos de estos compuestos son sustancias protectoras que otorgan color y aroma y que, gracias a su estructura química (figura 4), actúan como antioxidantes. Estos revierten el daño de los radicales libres: moléculas “ladronas” que roban electrones a componentes vitales de la célula. Nuestro cuerpo se defiende mediante enzimas o antioxidantes externos que neutralizan estos radicales y reparan el adn; además, pueden detener el ciclo celular e inhibir la angiogénesis —la formación de vasos sanguíneos que “alimentan” al tumor— (Gutiérrez et al., 2020).

Tipos de medicamentos

Figura 4. Estructura de algunos de los compuestos químicos que se han encontrado en plantas medicinales.
Créditos: Marilyn Criollo.

El viaje hacia la farmacia moderna continúa con especies como el ginseng (Panax ginseng), la cúrcuma (Curcuma longa), el cardo mariano (Silybum marianum) y el aloe vera (Aloe barbadensis Miller). Aunque muestran potencial antiinflamatorio, es vital recordar que esta información es divulgativa: ninguna planta ha demostrado ser una cura científica que reemplace los tratamientos aprobados (Perejón y García, 2022). Bajo condiciones inadecuadas, el uso de herbolaria puede ser tóxico. La planta gobernadora (Larrea tridentata) se asocia con daño hepático grave; las semillas de ricino (Ricinus communis) contienen ricina, altamente tóxica; e incluso la manzanilla (Chamomilla recutita) posee efectos anticoagulantes que pueden potenciar ciertos medicamentos (García et al., 2013; Mugale et al., 2024). Debemos tener presente que lo natural no significa, necesariamente, que sea inofensivo.

Reflexiones finales: el futuro de la herbolaria consciente

Considerar el tipo de planta, el modo de uso y la cantidad de la misma debe ser, sin duda, lo primordial antes de utilizar cualquier recurso herbolario como tratamiento o complemento en las terapias contra el cáncer. El tipo de compuestos químicos —así como la cantidad presente en cada ejemplar, aun siendo de la misma especie— dependerá siempre de las condiciones de crecimiento y cultivo; de ahí la complejidad de su regulación como medicamentos. Esto significa, en términos prácticos, que no todas las plantas medicinales tendrán el mismo efecto o potencia para un mismo tipo de cáncer o enfermedad.

A pesar de la abundante información disponible sobre la composición química de estas especies y los mecanismos detrás de sus efectos terapéuticos, la recomendación médica es tajante: no deben utilizarse como tratamiento único. Su valor reside en el uso complementario, siempre bajo una vigilancia estrecha que prevenga interacciones negativas con el tratamiento oncológico establecido. Aunque queda un largo camino por recorrer en el análisis de estos remedios tradicionales, estas fuentes naturales representan la base para el desarrollo de nuevos fármacos que deriven en un mejor pronóstico y, sobre todo, en una mayor calidad de vida para los pacientes.

En México existe una constante actualización en la investigación de plantas nativas y sus efectos antitumorales. Este esfuerzo está encaminado a establecer las concentraciones tóxicas en células humanas normales que, simultáneamente, posean el potencial de inhibir células de diferentes tipos de cáncer. La generación de este conocimiento científico es lo que permitirá a la población utilizar estos tratamientos de una forma más consciente y adecuada; siempre contando, desde luego, con la autorización indispensable del personal médico.

Sitios de interés

  • Comisión Permanente de la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos [cpfeum]. (2021). Farmacopea Herbolaria de los Estados Unidos Mexicanos 3.0. Secretaría de Salud.

Referencias



Recepción: 2024/08/15. Aprobación: 2025/12/05. Publicación: 2026/02/09.

Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

ConCiencia interactiva: un videojuego frente a las drogas

José Mercado, Yahir Hernández-Mella, Ismael Edrein Espinosa-Curiel y Juan Martínez-Miranda Cita

Resumen

¿Qué pasaría si, en lugar de repetir advertencias a los adolescentes, les permitiéramos explorar sus decisiones a través de una experiencia interactiva? De esta pregunta surge ConCiencia contra las drogas, un videojuego serio dirigido a adolescentes mexicanos de 12 a 17 años que transforma información y advertencias sobre el consumo de sustancias en dilemas jugables situados en escenarios cotidianos. En este entorno digital, espacios familiares como la plaza o la cancha se convierten en contextos de decisión donde los jóvenes enfrentan seis minijuegos que abordan, de manera integrada, la toma de decisiones, los efectos de las sustancias, la presión social, los factores de riesgo y protectores, así como el contexto escolar. Evaluado en escuelas secundarias, el videojuego ha evolucionado a partir de la retroalimentación de sus propios jugadores, logrando una cercanía y aceptación que los manuales técnicos difícilmente alcanzan. Al integrar tecnología y psicología, esta propuesta busca que el aprendizaje ocurra entre píxeles y reflexión, abriendo un camino prometedor para la prevención del consumo de sustancias mediante el aprendizaje interactivo.
Palabras clave: videojuegos serios, prevención de adicciones, salud mental adolescente, México, innovación educativa.

Interactive ConScience: A Video Game Addressing Drugs

Abstract

What if, instead of repeating warnings to adolescents, we allowed them to explore their decisions through an interactive experience? From this question emerged ConCiencia contra las drogas, a serious video game aimed at Mexican adolescents aged 12 to 17 which turns data and warnings about substance use into playable dilemmas set in everyday scenarios. In this digital environment, familiar spaces such as a plaza or the school become contexts for decision-making, where young players engage with six mini-games that address, in an integrated manner, decision-making, the effects of substances, social pressure, risk, and protective factors, as well as the school context. Evaluated in secondary schools, the video game has evolved based on feedback from its own players, achieving a sense of closeness and acceptance that technical manuals rarely attain. By integrating technology and psychology, this proposal seeks to foster learning through a combination of pixels and reflection, opening a promising path for substance use prevention through interactive learning.
Keywords: serious games, addiction prevention, adolescent mental health, Mexico, educational innovation.


Píxeles, decisiones y conciencia

Laura tenía 15 años cuando el mundo comenzó a desdibujarse. Notó que su mejor amiga ya no era la misma: evitaba el recreo, llegaba tarde y el aislamiento se convirtió en su refugio. Una tarde, el silencio del baño se rompió con una crisis; su amiga había probado una sustancia por simple curiosidad. Desde ese instante, todo —sus notas, su círculo social, su vitalidad— se transformó. Nadie supo cómo actuar a tiempo.

Historias como esta resuenan en las aulas, los parques y los hogares de todo el mundo. Aunque cambien los nombres o los escenarios, la esencia permanece: muchos adolescentes se adentran en el consumo de drogas mientras los adultos observan sin herramientas claras para intervenir.

El consumo de sustancias no es un frío dato estadístico; es una realidad punzante que afecta a millones, especialmente a los más jóvenes (United Nations Office on Drugs and Crime, 2022). En la adolescencia, ese período de búsqueda de identidad y presión social, las drogas aparecen como una falsa puerta hacia la pertenencia o el escape. Sin embargo, esas decisiones —aparentemente minúsculas— acarrean consecuencias de largo aliento: desde alteraciones en el desarrollo cerebral hasta fracturas emocionales y sociales (World Health Organization, 2023).

La prevención tradicional suele caminar por el sendero de las advertencias directas: “esto te hará daño” o “arruinarás tu vida”. No obstante, la evidencia sugiere que el mensaje es más potente cuando se enfoca en el desarrollo de habilidades para la vida. Aprender a tomar decisiones, gestionar la presión del grupo, regular las emociones y fortalecer la autoestima son competencias que previenen conductas de riesgo y favorecen un desarrollo integral (Behrendt et al., 2009). Por ello, la Organización Mundial de la Salud (oms) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (unodc) impulsan estrategias que integran prevención, tratamiento y reducción de daños, con el fin de fortalecer la resiliencia desde la infancia (United Nations Office on Drugs and Crime, 2018).

En México, el panorama es de alerta: el consumo entre adolescentes ha crecido, preocupando a los sectores de salud y educación (Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, 2024). Los jóvenes mexicanos navegan entre la violencia, la desinformación y la desigualdad —factores que profundizan su vulnerabilidad—. Aunque existen campañas y materiales como la guía “Conoce sobre las drogas y algo más…” (conasama, 2020), aún persiste una brecha entre el discurso institucional y la conexión real con esta generación. La pregunta es obligada: ¿cómo mejorar la comunicación para generar un impacto positivo y duradero?

Pausar, jugar y reflexionar

Entablar un diálogo con adolescentes sobre las drogas nunca ha sido una tarea simple. Existe la percepción de que ya lo saben todo o de que los discursos adultos no encajan en su cotidianeidad. Las charlas escolares, aunque valiosas, a veces tropiezan al intentar capturar la atención de una generación inmersa en el movimiento constante de las pantallas. Quizá el problema no radique en qué se dice, sino en cómo se cuenta.

En este escenario emergen los videojuegos serios: herramientas tecnológicas diseñadas con un propósito primordial distinto al simple entretenimiento —como el aprendizaje, la salud o la capacitación— que aprovechan la interactividad para abordar problemas del mundo real. Más allá del entretenimiento, estas herramientas educan y fomentan cambios en la conducta (Wattanasoontorn et al., 2013). Al hablar el mismo código digital que los jóvenes dominan, se vuelven aliados estratégicos para la prevención (Haddock et al., 2022). Un videojuego serio no sólo transmite información: la traduce en retos, decisiones y consecuencias dentro de un entorno seguro.

En el mundo virtual, un error no provoca un daño real, pero sí siembra un aprendizaje. Los adolescentes experimentan las implicaciones del consumo y desarrollan habilidades —como reconocer riesgos o poner un alto a la presión social— que pueden trasladar fuera de la pantalla. Estudios recientes confirman que estos juegos favorecen aprendizajes significativos (Martínez-Miranda y Espinosa-Curiel, 2022), aunque la mayoría se han diseñado para contextos ajenos al mexicano. Esto abre una oportunidad para explorar propuestas que aborden la dimensión social y emocional desde una perspectiva local. Además, permiten personalizar la experiencia, ajustando el ritmo y la dificultad según el perfil del jugador, convirtiéndose en un recurso invaluable para docentes y padres.

Un videojuego hecho en México

¿Es posible hablar de drogas sin que los jóvenes desconecten? Esa interrogante dio vida a ConCiencia contra las Drogas (Mercado et al., 2024), un videojuego desarrollado en la Unidad Académica Tepic del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (cicese), con el respaldo del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (conahcyt). La meta era nítida: crear una herramienta educativa que vibrara en sintonía con la cultura mexicana.

Desde el inicio, el equipo comprendió que los datos aislados no bastaban. El juego debía reflejar la vida misma: el barrio, la plaza, la escuela. Se tomó como base la guía de la conasama (2020), pero se transformó de un manual rígido a una experiencia interactiva. El primer paso no fue la programación, sino la escucha. Psicólogos, expertos en adicciones y diseñadores dialogaron para entender no sólo qué debían aprender los adolescentes, sino cómo querían hacerlo.

Así nacieron los primeros bocetos: un protagonista con el que cualquiera pudiera identificarse, una narrativa de decisiones complejas y una serie de minijuegos diseñados para la reflexión. El proceso técnico fue una espiral de prueba y error —un ciclo vivo donde, si un reto frustraba o una escena no conectaba, se rediseñaba hasta encontrar el tono adecuado—. Hoy, esta propuesta busca ser un espacio que acompañe a los jóvenes en cualquier dispositivo, fomentando la curiosidad y el diálogo.

Seis misiones para explorar la realidad de los adolescentes mexicanos

ConCiencia contra las Drogas (Mercado et al., 2024) sitúa al jugador en la piel de un adolescente que navega por una secundaria pública mexicana (ver figura 1), enfrentando dilemas cotidianos en espacios reconocibles como la cancha o la plaza. A lo largo de la experiencia, el jugador cuenta con la guía del Profesor X, un personaje que orienta y acompaña al avatar antes y después de cada reto, brindando contexto, retroalimentación y apoyo durante el proceso de aprendizaje. En este contexto, el jugador participa en seis misiones temáticas que funcionan como metáforas del mundo real (ver figura 2):

Menú inicial y primera escena del videojuego serio “ConCiencia contra las drogas”

Figura 1. Menú inicial y primera escena del videojuego serio “ConCiencia contra las drogas”, con el avatar del jugador en un entorno escolar típico de una secundaria pública mexicana.
Créditos: Mercado et al., 2024.

  1. Tipos de drogas: en una plaza, el jugador clasifica sustancias misteriosas. El objetivo es distinguir entre riesgos reales y prejuicios sociales.
  2. Efectos de las drogas: al observar comportamientos inusuales en sus compañeros —temblores o risas sin causa—, el jugador debe identificar si hay una sustancia (estimulante, depresora o alucinógena) de por medio, agudizando su observación crítica.
  3. Efectos de las drogas en el cerebro: el escenario se vuelve biológico. la dopamina, relacionada con la sensación de placer y con los mecanismos que favorecen la adicción, guía lo que ocurre en el juego. Las drogas entran como enemigos y las conductas sanas como aliados. Cada elección altera los niveles de dopamina y el estado de ánimo, haciendo visible lo que normalmente no se percibe.
  4. Del uso a la adicción: en la cancha, frente a la oferta de “soluciones” rápidas, las decisiones del usuario marcan la frontera entre un consumo ocasional y una sobredosis, mostrando la velocidad con la que puede cambiar el rumbo de una vida.
  5. Factores de riesgo y protectores: un laberinto de historias sobre presión social o tristeza, donde elegir la “llave” correcta permite avanzar y el error obliga a la reflexión. Aquí se aprende que los factores protectores —como el apoyo familiar y de amigos, o las habilidades para resistir la presión de grupo mediante la capacidad de decir no— son el mejor escudo.
  6. Mitos y realidades: una trivia que desarma creencias populares como que “las drogas naturales no dañan”. Cada respuesta es un puente hacia el pensamiento crítico.

En cada misión, los errores no son castigos, sino peldaños de aprendizaje. La retroalimentación es constructiva y guía al jugador con mensajes claros, buscando que la prevención sea una experiencia cercana.

Minijuegos del videojuego serio “ConCiencia contra las drogas”

Figura 2. Minijuegos del videojuego serio “ConCiencia contra las drogas”, cada uno con un reto específico que refleja situaciones reales de la vida adolescente.
Créditos: Mercado et al., 2024.

El veredicto de los controles: ¿qué dicen los estudiantes?

Diseñar un videojuego educativo es una teoría; verlo en manos de adolescentes es la prueba de fuego. En las primeras sesiones en el salón de informática, entre risas nerviosas y el sonar de los teclados, el equipo comprendió que el proyecto aún necesitaba pulirse (ver figura 3).

Estudiantes de secundaria probando el videojuego serio “ConCiencia contra las drogas”

Figura 3. Estudiantes de secundaria probando el videojuego serio “ConCiencia contra las drogas” durante las evaluaciones piloto.
Créditos: Mercado et al., 2024.

Se realizaron cinco sesiones piloto con grupos de nueve a 18 estudiantes. Estas pruebas permitieron observar la interacción directa y ajustar la experiencia. Tras cada sesión, los jóvenes respondieron el cuestionario GUESS-18 (Phan et al., 2016), evaluando narrativa, jugabilidad y facilidad de uso en una escala del uno al siete, obteniendo un puntaje promedio de satisfacción de 36.94 en una escala de 7 a 56, por encima del valor de referencia de 32 establecido por el instrumento, lo que indica una experiencia de juego favorable. Sin embargo, lo más valioso surgió al apagar las máquinas. Frases como “me perdí”, “hay mucho texto” o “¿puedo jugar otra vez?” fueron la brújula para las mejoras definitivas:

  • Controles simplificados: se rediseñaron los tutoriales para quienes no estaban familiarizados con el juego en computadora.
  • Menos texto, más acción: el “Profesor X”, guía del juego, dejó de dar discursos largos para convertirse en una voz breve de apoyo, incorporando narraciones en audio.
  • Tiempos optimizados: se ajustó la duración de las misiones para mantener la chispa del interés.
  • Señales claras: se añadieron iconos y pistas visuales para evitar la desorientación.

Estas evaluaciones demostraron que un videojuego educativo no requiere ser perfecto desde el código inicial, sino tener la disposición de evolucionar. Cuando se escucha a los adolescentes, ellos no sólo detectan fallos; aportan ideas brillantes.

Un final abierto: la historia apenas comienza

Las pruebas piloto confirmaron que los jóvenes no buscan estadísticas frías; buscan historias y desafíos que resuenen en su mundo. ConCiencia contra las Drogas es un proyecto en construcción que se nutre de cada clic y de cada sugerencia. La próxima etapa busca ampliar su alcance y afinar detalles para que más jóvenes vivan una adolescencia informada y libre.

¿Puede un videojuego cambiar una historia como la de Laura? No hay una respuesta definitiva. Pero lo que sí es seguro es que este recurso despierta curiosidad y abre conversaciones necesarias. Quizá no sepamos si habría cambiado el destino de Laura, pero hoy podemos ofrecer a otros jóvenes la oportunidad de detenerse y pensar. Porque prevenir es, también, aprender a contar una nueva historia; una donde el control siempre esté en sus manos.

Agradecimientos

El trabajo descrito en este artículo ha recibido apoyo financiero por parte del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (conahcyt) de México, a través del programa pronaces-Salud, mediante el proyecto de investigación número 3210: “Desarrollo y evaluación de una plataforma tecnológica de ayuda a la detección, seguimiento e intervención temprana de problemas de salud mental y adicciones en la comunidad escolar, primer y segundo nivel de atención”. También, se agradece al conahcyt por el apoyo financiero al primer autor, mediante la beca posdoctoral “Estancias Posdoctorales por México 2022” a través del proyecto “Diseño y desarrollo de aplicaciones interactivas basadas en cómputo persuasivo de ayuda a la prevención e intervención de problemas de salud mental y adicciones en la comunidad escolar”.

Referencias



Recepción: 2024/10/31. Aprobación: 2025/10/10. Publicación: 2026/02/09.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079