|
10
de septiembre de 2004 Vol. 5, No. 8 ISSN: 1607 - 6079 |
|||||
|
|
La comunicación en el mundo globalizado privilegia el soporte de Internet, ya que el envío de mensajes o paquetes informativos puede ser de modo muy amplio, recibidos por grupos de individuos, no como unidad, sino por segmentos que establecen sus tiempos y sus espacios de forma casi individualizada, ya que técnicamente todos los mensajes se pueden recibir al mismo tiempo, pero dependen del deseo y de la urgencia del usuario si se consulta o no; así, estas operaciones se puede realizar en cualquier momento, a diferencia de otros medios como la prensa, la radio o la T. V. (salvo que realicemos una copia). La información que corre en la red es diversificada y especializada para un gran público global, pero aunque es global no refleja un todo compacto, sino segmentos en los que cada individuo espera información y servicios personalizados.1 La globalización no necesariamente hace realidad una aldea global; por el contrario, las parcelas, las localidades que la forman impulsan la alta visibilidad de sus individualidades, aunque con técnicas y modos globales; así, el Internet es el medio ideal para mostrar de manera global las individualidades de cada localidad. El Internet socializó nuevos modos de comunicación y formas que estaban cayendo en desuso, pues las adecuó a la tecnología y al ritmo de vida de jóvenes y adultos; tal es el caso de la comunicación epistolar, que se recicló con el correo electrónico, pues aunque se utiliza un lenguaje más informal, y coloquial, muchos se comunican con gran rapidez y desenfado, lejos del cuidado sintáctico, gramatical y ortográfico de la escritura tradicional. Asimismo, vemos los colegios invisibles en diálogos cotidianos en las listas de interés; las tertulias de café se complementan con los chats, y en las listas de amigos y de conversaciones múltiples con un tema central, profesional o no, todos opinan y comentan sobre lo dicho por alguien o por uno mismo. Estas formas de comunicación presentan una gran atracción y hasta modalidades de adicción por intercambiar ideas con conocidos y desconocidos. El Internet y sus vías de comunicación provocan cambios también de identidad, pues a veces es fácil aparentar y buscar u ofrecer identidades alternativas, acordes al interlocutor. En ocasiones, cuando se entra en este juego de múltiples posibilidades, puede establecerse una comunicación muy despersonalizada, pues se llega a un enmascaramiento y a una distancia no sólo geográfica, sino también emocional, no hay un tête a tête.2 El Internet permite, técnicamente, una comunicación tanto rural como urbana; en países en vías de desarrollo, por razones socio-económicas esto puede no ser totalmente viable, pero aun así ha potenciado no sólo la comunicación individual sino la de grupos, no sólo los oficiales sino los que representan minorías y oposiciones, como activistas sociales, buscadores de identidades étnicas, redes de investigadores, fanáticos del campo de la música y la T. V., etcétera. Con estas comunicaciones multidireccionales y lidereadas por personas o grupos de personas, podemos tener y conocer diferentes puntos de vista sobre un problema o un tema cualquiera (una votación, una guerra, un descubrimiento de laboratorio, una declaración política o religiosa, etcétera). Si bien es cierto que quien tiene más recursos o más entusiasmo, o un plan comercial y/o promocional agresivo, puede colocar más mensajes en la red y hacer parecer que la satura (lo cual no es real), siempre hay espacio para colocar nuestra información o la información local que hará más rica la globalidad. Si no queremos depender de una sola luz ni abrevar de un solo canal informativo, Internet nos brinda la posibilidad de apertura, a cambio de esfuerzo y deseos de que la información de nuestra localidad sea encontrada y leída en la red. De manera individual, ésta es una vía para acceder a la pluralidad y a la diversidad en la red, pero a nivel de país, cuando se aspira a crecer y a ofrecer a la población una riqueza informativa que le permita tomar las mejores decisiones para vivir y competir en un mundo global, se requiere de políticas nacionales de información que incluyan contenidos informativos y aspectos de telecomunicaciones y computación, así como compromisos de acceso libre y educación para lograrlo. Estas políticas permitirán una planeación local, nacional y regional. |