Introducción

Si pretendemos estudiar la forma como don Quijote lucha en contra de los seres del averno, iniciemos este texto con una pregunta que posteriormente formularemos al protagonista del Quijote: ¿Quién es Satanás?

En líneas generales saber qué significa tal palabra no es cosa difícil, si nos atenemos a la definición que nos proporcionan los diccionarios: “Satanás. s.m. Nombre que comúnmente significa el adversario común o el Demonio; aunque en su rigurosa significación vale lo mismo que Contradictor o Adversario”.;1 el problema radica en establecer a quién designamos con dicho nombre. La identidad de tal personaje dependerá del que formule la respuesta, de su contexto histórico y de los intereses que busque defender; por ejemplo, en un libro escrito durante la guerra fría, Presencia de Satán en el mundo moderno, Monseñor Cristiani, tras indagar a lo largo de la historia la aparición del Adversario, dedica un capítulo a la comparecencia de éste en nuestros días, y opina que: “La forma más reciente del satanismo es el marxismo ateo”.2

Es claro que un sacerdote que se ostente como fiel guardián de la propiedad privada, puede considerar satánico todo aquello que atente contra sus principios. Satán para este miembro de la Iglesia representaría entonces aquella fuerza social contra la que se debe luchar y a quien se debe derrotar, porque es lo opuesto a los intereses que defiende. ¿Don Quijote compartiría tal punto de vista?