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Revista Digital Universitaria
10 de abril de 2007 Vol.8, No.4 ISSN: 1607 - 6079
Publicación mensual

 
     

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Los problemas de la cultura de revistas

Los principales obstáculos a los que se enfrentan los editores, los autores, y los “consumidores” de las revistas académicas de acceso no abierto, son los relacionados al aumento de los gastos y a la disminución del poder adquisitivo. Según un informe publicado por el Sistema de la Universidad de California, “Está en peligro el acceso exhaustivo a la cantidad creciente de materias académicas necesarias para la investigación y la enseñanza.” Este breve estudio, que enumera una serie de factores, que han provocado la presente crisis económica, ofrece datos aclaratorios sobre lo que muchos investigadores han simplemente entendido instintivamente:

Desde 1986 hasta 2002, […] los precios de las revistas han aumentado un 227 por ciento y los precios de los libros un 5 por ciento. Una biblioteca de investigación típica gastó casi un 250 por ciento más en revistas en 2002 que en 1986, pero el número de títulos comprados ha aumentado sólo un 6 por ciento. Además, la compra de libros disminuyó un 5 por ciento.

Aumento del volumen de información: Desde 1986 hasta 2002 el número de revistas publicadas aumentó un 58 por ciento. Durante el mismo periodo, más o menos, la producción mundial de libros aumentó un 50 por ciento.

Las ganancias de las grandes casas editoriales: las ganancias de las casas editoriales de la ciencia, la tecnología y la medicina oscilan entre el 20 y el 30 por ciento debido a fusiones comerciales o adquisiciones en la industria.8

En abril de 2002, Lee Van Orsdel y Kathleen Born publicaron los resultados de su encuesta de precios de revistas.9 Proponiendo la pregunta, “¿Ha supuesto la llegada de la revista electrónica una evaluación en la industria de revistas académicas?,” Orsdel y Born analizaron el impacto de la llegada de las revistas electrónicas sobre los precios de las revistas. Entre los datos recopilados, hay algunos que podrían sorprender a los que no han seguido el boom reciente en gastos, como por ejemplo, que el precio medio de una suscripción para una revista CTM es de 10 a 20 veces más que el precio medio en las humanidades. Las revistas de biología costaron un promedio de $1,097.01; las de química de $2,143.22; y las de física de $2,218.82. En comparación, las revistas académicas de las humanidades costaron mucho menos: filosofía ($146.60), historia ($126.35), literatura ($110.51).10 Los italianistas deben preocuparse aún más, ya que las revistas publicadas en Italia cuestan mucho menos que sus homólogas en otros países, y sin embargo, inevitablemente habrá reducciones.11 Como las bibliotecas no pueden proteger el tamaño de los presupuestos de las suscripciones de revistas en las humanidades, al mismo tiempo que se enfrentan con aumentos enormes en los precios de CTM, nosotros y nuestros colegas afrontamos una situación que degenera de manera muy seria.12 En resumen, los precios de las revistas italianas no han cambiado mucho durante la última década y las revistas en las humanidades sólo han aumentado un poco en comparación con las de las ciencias; sin embargo el presupuesto de adquisiciones de las bibliotecas sufre restricciones, por una parte, porque la administración universitaria tiene que frenar sus gastos, y por otra, por el aumento constante de los precios de las suscripciones.

Para enfrentarse a esta crisis, la Asociación de Lenguas Modernas (la ALM) publicó en el año 2003 su Declaración sobre la publicación en revistas electrónicas.13 Los autores dicen:

Las revistas electrónicas académicas han existido durante una década. Es común hoy en día que las revistas científicas vean un aumento en el número de lectores mientras que en las humanidades haya un aumento en el uso profesional. Un académico de cualquier rango puede decidir publicar su trabajo en un formato electrónico debido a la facilidad de distribución, descubrimiento y recuperación que provee tal formato—lo cual es una tremenda ayuda a los investigadores—y debido a todos los recursos que proporciona la multimedia.

La revista electrónica es un formato viable y creíble para las publicaciones académicas. Cuando los departamentos evalúan las publicaciones académicas a fin de contratar a nuevos profesores, de renovar contratos, y de tomar decisiones de permanencia y promoción, se debe juzgar el prestigio de una revista electrónica según los mismos criterios usados para una revista impresa. Estos criterios incluyen la política de la revista relevante a la evaluación externa, su tasa de aceptación, el carácter de su editor y comité editorial y su perfil en el campo que representa.

La ALM cree que el progreso hecho en las publicaciones electrónicas en las humanidades ofrece unas posibilidades interesentes y un medio nuevo por la diseminación de las publicaciones académicas. Representa un desarrollo muy importante sobre todo al tener en cuenta todas las restricciones impuestas sobre las casas editoriales universitarias.

Para entender mejor lo que la ALM exige, se debe investigar con más profundidad el fenómeno mal entendido de la “publicación de revistas electrónicas.”
En su estudio de 1999 titulado “Explorando el desarrollo de la revista electrónica académica independiente”14 Alison Wells enumera una serie de ventajas y desventajas del modelo de la revista electrónica. Entre las primeras cita “la rapidez de publicación.” Sin embargo, este aspecto sólo considera los aspectos relacionados con el medio. Aunque es cierto que los procesos de formateado y publicación toman mucho menos tiempo, la rapidez de la aparición de cualquier “próximo volumen” depende, en gran parte, de fuerzas independientes del medio como son el tiempo necesario para que el editor complete el proceso editorial y el autor sus revisiones, etcétera. Menos controvertidas son las ideas de que las revistas electrónicas proporcionan mejor interactividad (los lectores pueden ofrecer sus comentarios, proponer cambios o sugerir otras tesis con rapidez), más accesibilidad (una computadora con acceso al Internet cuesta menos que una suscripción impresa), los enlaces hipertextuales (aunque poco exploradas, proporcionan un importante elemento adicional) y un valor añadido (contenido que no puede aparecer en la versión impresa). Entre las desventajas, Wells incluye los problemas de indexación y de creación de resúmenes (servicios que están en un estado lamentable), de archivado (pero ¿quién archiva datos digitales? ¿Quién actualiza los datos a nuevos formatos? ¿Qué pasaría si se perdiera al editor o si se cerrara la institución? ), “citas perecederas” y la autenticidad (la posibilidad de auto-publicación puede eliminar el imprescindible rol del editor). Es necesario llegar a un conocimiento más profundo de estas características para evaluar mejor el impacto que las revistas electrónicas puedan tener en la cultura periódica en general.

 
   
 

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