Revista Digital Universitaria
10 de noviembre de 2005 Vol.6, No.11 ISSN: 1607 - 6079
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A lo largo del embarazo, toda mujer experimenta una gran cantidad de cambios: fisiológicos, biológicos, culturales, sociales, emocionales y psicológicos. La actitud que tome hacía estos cambios y la relación y expectativas que muestre con respecto a su futuro papel como madre, se encuentra influido, por la sociedad en la que vive, por su historia personal y por la relación con su pareja y con la familia. La gran mayoría de las mujeres adultas y en condiciones biológicas para un embarazo, las cuales se encuentran en una edad de 20 a 35 años de edad, soportan adecuadamente un embarazo y todos los cambios que este implica, presentándose grandes problemas en las mujeres fuera de esta edad, sobre todo en las madres adolescentes.

La mayoría de las mujeres sobre todo aquellas que se encuentran emocionalmente y psicológicamente dentro de los límites de la normalidad, sienten y experimentan el embarazo como una autorrealización, ya que entra dentro de sus objetivos y se encuentra en tiempo y momento, es decir, que ya realizaron otras muchas actividades y se trata de un embarazo deseado. Otras mujeres lo ven como una obligación, ya que la sociedad se los reclama o como una forma de asegurar su status como mujer y otras más ven y viven su embarazo como algo muy negativo.

Alrededor del embarazo se viven y experimentan un gran número de fantasías, miedos e ideas, las cuales pueden ser ¿el parto será doloroso?, ¿Seré una buena madre?, ¿Mi hijo nacerá vivo y sano?

Algunas de las mujeres embarazadas desarrollan un hábito que consiste en comer todo lo que se encuentra a su alcance aunque no sea una sustancia comestible y nutritiva, como puede ser; piedras, tierra, arena, heces, a este problema se le conoce con el nombre de pica.

La relación que la madre tiene respecto a su hijo se puede observar desde el momento que se entera de su embarazo, ya que se comienzan a desarrollar sentimientos, pensamientos y planes a futuro. Muchas de las futuras madres; comienzan por hablarle al pequeño, sienten que ya no están solas, imaginan su constitución física, el color de los ojos, el cabello, etc. Lo ven como un ser independiente y único, el cual ya cuenta con alma y personalidad en la mayoría de las veces.

Muchas de las mujeres, que aceptan y viven un embarazo con mayor alegría y satisfacción, comienzan a dejar el cigarro, el café, el alcohol, acuden frecuentemente a sus consultas médicas, comienzan a realizar los preparativos para el futuro nacimiento. Pero muchas de las veces aunque se hayan realizado todos estos preparativos, pueden presentar una depresión postparto o desencadenarse cualquier otra enfermedad psiquiátrica. Del 20% al 40% de las mujeres reportan algún trastorno emocional o disfunción cognoscitiva en el periodo del postparto. Existen un sin número de explicaciones a esta situación, la más frecuente es que la madre siente que algo se le ha robado, que ya no esta completa, que ya no tiene valor y que todo el valor y la importancia la tiene el nuevo ser, que ya es algo ajeno a ella y sobre el cual ya no tendrá control, esto puede explicarse posiblemente por la atención que se le ofrece al nuevo bebé. La mayoría de las veces, preguntan ¿cómo esta el bebé?, Y pocas veces se pregunta a la madre ¿cómo te sientes? El desencadenamiento de un brote psicótico se puede presentar aun después de un aborto, un bebé nacido muerto o que muere al poco tiempo o aun después de un “falso embarazo”.

 
 
   

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