En
la gerencia del conocimiento la polivalencia
se observa cuando las personas pueden estar
realizando los diferentes pasos del proceso
simultáneamente y la multifuncionalidad,
cuando el empleado integra los conocimientos
explícitos generados en las diversas
funciones de la empresa. En este sentido,
es muy frecuente el establecimiento por
parte de la organización de un nuevo
sistemas de incentivos basados en el grado
de multifuncionalidad o polivalencia asumido
o en la capacidad del trabajador para la
transformación del conocimiento en
cualquier área, forzando al trabajador
a realizar un mayor esfuerzo para mejorar
su desempeño en la innovación
en productos o servicios, y por tanto, contribuir
al aumento de la competitividad de la organización.
Debido
a los efectos de la flexibilidad interna
anteriormente mencionados, el trabajador
que se desenvuelve en la gerencia del conocimiento
se caracteriza por ser competitivo, productivo,
polivalente y multifuncional para evitar
ser excluido del sistema o que se elimine
la estabilidad cortoplacista que disfruta.
Con
la flexibilización externa, al cambiar
las estructuras y aumentar las funciones
en los trabajadores, la gerencia del conocimiento
genera la pérdida de un trabajo
estable, mediante la contratación
eventual y subcontratación. Se considera
que las relaciones laborales son inestables,
rotativas e informales, sobre todo para
los trabajadores manuales, dado que los
mismos no poseen las características
necesarias para transformar el conocimiento
tácito a explicito, por lo que sólo
son tomados en cuenta para llevar a cabo
trabajos a muy corto plazo, por cambios
repentinos en la producción o la
elaboración de cierta tarea determinada
y por medio de la subcontratación,
sin el establecimiento de contratos formales
y con salarios generalmente por debajo de
los establecidos en el mercado.
En
este sentido, se puede decir que la organización
se libera de responsabilidades de prestaciones
sociales, antigüedad, beneficios socioeconómicos,
entre otras, que trae consigo un contrato
de trabajo permanente, además que
no tiene mano de obra ociosa en la organización.
A
los trabajadores que se desenvuelven en
la gerencia del conocimiento, Drucker (1999)
los ha denominado “trabajadores del
conocimiento”, y manifiesta que éstos
tienen mayor posibilidad de conseguir trabajo
y poseer mayor estabilidad en comparación
con los trabajadores manuales, que son vistos
como costosos; sin embargo, esta estabilidad
no es tal, ya que la temporalidad de un
contrato de tiempo determinado, pauta el
inicio y el fin de las regulaciones del
mismo, puesto que la gerencia del conocimiento
trabaja mediante asignaciones y proyectos.
En
la gerencia del conocimiento según
Belly (2002, p. 1) se “han descentralizado
las actividades y negocios en células
de trabajo independientes y autogestionadas”
lo que en la mayoría de los casos
se traduce en células independientes
que trabajan por proyectos, lo que establece
un tiempo determinado para la culminación
de dicha asignación y proyecto, creando
una estabilidad condicionada.
De
esta manera se puede afirmar que los trabajadores
que laboran en las organizaciones que llevan
a cabo este proceso no gozan de estabilidad
laboral, debido a que estará en la
organización por un tiempo determinado,
lo que trae como resultado la pérdida
de poder social y de derechos laborales,
principalmente para aquellos trabajadores
considerados sólo para trabajos muy
puntuales quienes se verán en la
necesidad de cambiar frecuentemente de empleador
o de servirle a varios empleadores al mismo
tiempo, disminuyendo la estabilidad económica
de los mismos al no tener seguridad de un
empleo que traiga consigo beneficios a largo
plazo.
Resultando
en precarización de la fuerza
laboral, traduciéndose en salarios
no acordes o no equitativos con las responsabilidades
y actividades que tienen que desarrollar,
deteriorando la calidad del empleo, subempleo,
prolongación de jornadas de trabajo
y, sobre todo, en deterioro de los derechos
laborales. Lo que creará una fuerza
laboral desprotegida y que se ve obligada
a aceptar las condiciones que sean impuestas,
ante las ofertas laborales que se le presenten,
en un mercado donde el desempleo es abrumante.
La
diferenciación que se lleva a cabo
mediante la identificación de un
nuevo grupo de trabajadores o trabajadores
del conocimiento trae consigo el despido
definitivo o la exclusión de
aquellos trabajadores manuales que estén
en la organización e inclusive de
trabajadores del conocimiento que no cumplan
con las exigencias de productividad de la
organización, y por tanto, no cuentan
con las calificaciones necesarias para transformar
el conocimiento e innovar, lo que se traduce
en una disminución de costos fijos
para la empresa y el establecimiento de
una nueva plantilla de trabajadores que
puedan realizar diversas funciones y que
se verán en la obligación
de trabajar horas extras a salarios bajos.