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Representaciones sociales en el área educativa

Representaciones sociales de estudiantes normalistas acerca de los grupos vulnerables

Hilda Berenice Aguayo Rousell
  • Uno
  • Dos
  • Tres

Introducción

El objetivo fue indagar las representaciones sociales que construyen los estudiantes normalistas acerca de algunos grupos en situación de vulnerabilidad: adultos mayores, personas con discapacidad, homosexuales, lesbianas, indígenas, enfermos de VIH. Su trascendencia radica en que estos jóvenes se desempeñarán como docentes en el nivel de educación básica, por tanto, es relevante conocer sus posibles actitudes y comportamientos con respecto a estas poblaciones. El primer apartado, Consideraciones teóricas, desarrolla algunos elementos de las Representaciones Sociales y su utilización para estudiar el conocimiento de sentido común, imprescindible para entender las diversas maneras de actuar en el mundo social. El siguiente denominado Metodología, describe la fase empírica de la indagación, los instrumentos empleados y el procedimiento para la obtención de datos empíricos. El apartado de Resultados describe los logros y alcances de la investigación. El cuestionario reveló algunas de las representaciones sociales de los estudiantes, las cuales muestran mayor aceptación al grupo de los indígenas (82.3%), mientras la población más rechazada es la persona con discapacidad (66%). Se observó que un número considerable de alumnos acepta convivir con otro indígena, pero los excluyen si son homosexuales o con alguna característica sexual diferente. También se halló que muchos prefieren no contestar las preguntas, antes que emitir juicios excluyentes hacia estos grupos.

Consideraciones teóricas

La vida cotidiana en las instituciones de Educación Superior se caracteriza porque, igual que sucede en el mundo exterior, las personas establecen relaciones, interactúan, se comunican. Manifiestan diferentes opiniones y puntos de vista acerca de los profesores, los alumnos, las autoridades, en función de sus concepciones, creencias y experiencias personales. Sin embargo, también expresan pensamientos comunes y comparten significados que les permiten participar en la vida social con el grupo de allegados. En las escuelas normales ha llamado la atención observar parejas de estudiantes homosexuales y lesbianas tomados de la mano, mostrando sus sentimientos de manera libre y espontánea. También surgen cuestionamientos acerca del posible desempeño profesional docente de una persona con discapacidad o de alguien que vive con el virus del VIH. Múltiples discusiones se han generado en torno a tales hechos, diferentes miradas y pensamientos sobre lo que debe ser la docencia y las características de aquellos que quieran ejercerla. Mientras algunos defienden la libertad para la diversidad sexual y brindar oportunidades a los discapacitados y enfermos, otros se expresan en contra, argumentando desde posturas más conservadoras y tradicionales. Moscovici (1979) le llamó a este conocimiento de sentido común, representaciones sociales y señaló la importancia de estudiarlo, porque permite comprender e interpretar la realidad y sus expresiones son pauta para orientar las acciones en determinado sentido. Para Piña (2007: 15), es fundamental su estudio porque “[…] son guías para la acción; es el pensamiento de los actores puesto en acciones y en actos”. Otros teóricos del campo (JODELET, 1986; IBÁÑEZ, 1988) también señalan su importancia para comprender la toma de postura ante un hecho o suceso, así como el comportamiento de los individuos en su entorno social. Este artículo pretende un acercamiento a las representaciones sociales que poseen los estudiantes normalistas sobre los grupos en situación de vulnerabilidad, tratando de indagar los posibles significados que construyen en torno a estas comunidades. Moscovici (1979) destacó que las representaciones sociales no se construyen individualmente, son producto de la interrelación con los demás, por tanto, son elaboradas y compartidas por el grupo social. Están estructuradas por 3 dimensiones: la información que tiene la persona sobre el objeto representado; la actitud favorable o no hacia dicho objeto y el campo de representación, que le permite ordenar y jerarquizar sus ideas y pensamientos sobre el objeto. Para el caso de los estudiantes normalistas, en la construcción de sus representaciones influye la cantidad y tipo de información que tienen acerca de los diferentes grupos vulnerables; también interviene la actitud o inclinación que muestran hacia estas comunidades y finalmente, ordenan y jerarquizan aquellos elementos que tienen a su alcance relacionados con estos grupos, por ejemplo, opiniones de la familia y los cercanos, lo que han leído y visto acerca de estas personas, así como sus sentimientos y disposiciones para relacionarse con ellos.

Para Ramírez (2005), la formación de ciudadanos respetuosos y tolerantes de la diversidad social tiene su origen en los procesos de socialización, primero en la familia y después en la escuela. Sus manifestaciones de aceptación y/o rechazo están ancladas en los valores y representaciones colectivas construidas al interior de las comunidades, de tal forma que muchas de las expresiones excluyentes y discriminatorias tienen su origen en ideas conservadoras y concepciones fundamentalistas, a veces profundamente arraigadas en el imaginario familiar y social. Conforme el individuo crece, va aprehendiendo tales nociones, de manera que llega a considerarlas naturales y las materializa en pensamientos, valores y prácticas en el entorno social que le rodea. Las representaciones de los jóvenes normalistas también son construcciones sociales compartidas por los allegados y son impulsores de acciones y prácticas sobre el objeto de su representación. Es decir, pueden constituir una muestra de sus posibles actitudes y prácticas como futuros docentes, ante los niños en situación de vulnerabilidad. Diferentes autores han utilizado las representaciones sociales para investigar sobre temas de ciudadanía en jóvenes universitarios. En España, Santiesteban y Pagés (2009); Pagés y Oller (2007) destacan por sus indagaciones sobre la ciudadanía en los jóvenes de la ciudad de Barcelona; en Argentina, Comes y Stolkiner (2005); Pataro (2004); Bruno, Barreiro y Krieger (2011) también realizan estudios sobre temas ciudadanos desde las representaciones sociales. En Venezuela, Mato (2004); Ovelar (2008); Arteaga (2009); Cárcamo (2008) desarrollan investigación empírica sobre temas de jóvenes y ciudadanía y en Colombia, Yañez (2010); Flores y Gómez (2005) se interesan por las identidades y la ciudadanía juvenil utilizando la metodología de las representaciones.

Trabajo de campo



Se aplicaron dos instrumentos, un cuestionario y una asociación de palabras en 5 escuelas normales públicas del D. F. En este trabajo únicamente se analizan los resultados del cuestionario relacionados con la aceptación y la contratación de los estudiantes normalistas con respecto a los grupos vulnerables. Las instituciones fueron: 1) Escuela Superior de Educación Física (ESEF en adelante) 2) Escuela Normal Superior de México (ENSM en adelante), 3) Benemérita Escuela Nacional de Maestros (BENM en adelante), 4) Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños (ENMJN en adelante) y 5) Escuela Normal de Especialización (ENE en adelante). La determinación de la muestra fue aleatoria. Participaron 319 alumnos de las 5 instituciones. De la muestra, 247 son mujeres (77.4%) y 60 hombres (18.8%); los 12 restantes (3.8%) no especificaron sexo. Sus edades fluctúan entre 17 y 47 años. Para fines de este artículo, el análisis se centró en las preguntas: ¿Aceptarías compartir un viaje de 10 días con todo pagado con alguna de las siguientes personas? y ¿A cuál de estas personas contratarías para un empleo si tienen un CV semejante y todas están capacitadas para desempeñar la función? Las respuestas del cuestionario se procesaron en el paquete informático Statistical Package for the Social Science (SPSS). El análisis se realizó por institución y por grupo vulnerable.

Resultados por institución y grupo vulnerable



A la pregunta ¿Aceptarías compartir un viaje de 10 días todo pagado con alguna de las siguientes personas? La concentración de los resultados se muestra en el siguiente cuadro:



En el cuadro 1 se observa qué piensan los estudiantes sobre estos grupos y cuáles son las representaciones que han construido acerca de estas poblaciones. En primer lugar, destaca que el grupo con mayor aceptación fue el de los indígenas con 82.3%, lo que significa que las diversas iniciativas de reconocimiento a las comunidades originarias, promovidas por instancias gubernamentales y de la sociedad civil han tenido repercusiones favorables para hacer visible la defensa de los derechos humanos. Enseguida se colocan los homosexuales con 81.6%, lo que muestra que la sociedad mexicana y particularmente sus jóvenes, van aceptando la diversidad sexual como parte de la diversidad social que caracteriza a un país como México. Los grupos menos aceptados fueron la persona con discapacidad con apenas 66% y el enfermo de VIH con 68.1%, lo que indica que todavía se conservan resabios en nuestra cultura acerca del significado del cuerpo perfecto como sinónimo de belleza y éxito y de la posibilidad de un contagio del virus si se convive con enfermos de VIH, consecuencias de la falta de información. Como se observa en el cuadro 1, reiteradamente la ENSM es la institución que tiende a mostrar mayor rechazo a los grupos vulnerables, mientras la ENMJN denota mayores índices de aceptación con las diferentes poblaciones. Enseguida se presentan en la gráfica 1 los niveles de aceptación por escuela y sus respectivos porcentajes:


En la gráfica 1 se presentan los resultados por escuela. Si se reflexiona acerca del papel que tendrán estos jóvenes como futuros docentes de educación básica, resulta preocupante su bajo nivel de aceptación hacia las poblaciones vulnerables. Las instituciones con menores niveles de aceptación fueron la ENSM (63.9%), seguida por la ESEF (65.4%), mientras las escuelas normales con más altos niveles de aceptación son la ENMJN (85.1%) y BENM (80.4%). La ENE se colocó en el centro (76.2%), pero con bajo porcentaje de aceptación. La validez de estos datos se apoya en que las diferentes instituciones obtuvieron cifras consistentes en su aceptación hacia las diversas poblaciones. A continuación se presentan los datos relativos al nivel de aceptación por grupo vulnerable. Resulta preocupante que el grupo más rechazado por los jóvenes normalistas para la convivencia cotidiana sea la persona con discapacidad (66%), cuando una de sus principales tareas como docentes es la integración educativa de los niños que presentan alguna deficiencia o inhabilidad; también resulta alarmante que poblaciones como los enfermos de VIH (68.1%) y los adultos mayores (69.7%) alcancen porcentajes tan bajos en una sociedad que declara no ser excluyente. La más aceptada es la población indígena (82.3%), probablemente por las frecuentes campañas a favor de los derechos de las comunidades étnicas; seguida de los homosexuales (81.6%), comunidad que lucha cada día por el reconocimiento de sus derechos jurídicos, lo cual puede estar reflejado en los resultados, como se observa en la gráfica 2:



Es importante hacer énfasis que en algunos casos, el contexto que rodea a estos jóvenes los lleva a no expresar un rechazo abierto, la duda (tal vez, no sé) se interpreta como no atreverse a manifestar abiertamente sus pensamientos y representaciones, porque sería exponerse a que los cataloguen como personas que excluyen a otros, quienes en muchos casos poseen sus mismas características étnicas y sociales, lo cual resulta paradójico cuando se pertenece al mismo origen social. Enseguida se presenta el análisis de la pregunta 2 del cuestionario, que se refiere a los niveles de contratación para un empleo, cuando se tiene un CV semejante y la capacidad para desempeñar dicho puesto. En el cuadro 2 se presentan los datos obtenidos en las diferentes escuelas normales:



En el cuadro 2 se observa cómo los grupos con mayor aceptación para la contratación son las lesbianas (91.9%) y homosexuales (91.6%), mientras los menos viables para ser contratados son los adultos mayores (69.8%). Esta inclinación hacia las minorías gay muestra que las representaciones de la sociedad están cambiando y van aceptando de manera cada vez más abierta la diversidad sexual, social, cultural que caracteriza a la población mexicana. Sin embargo, rechazar a los adultos mayores es un indicador de las tareas pendientes en el rubro de ciudadanía cultural, las cuales deben ser atendidas de manera urgente por todas las instituciones educativas. Las escuelas normales tienen una tarea pendiente a nivel curricular y operativo en el reforzamiento de la educación ciudadana, considerando la trascendente función social que se les ha asignado. No contratar a alguien que está capacitado para un empleo, por su origen étnico o social, o por sus ideas o preferencias sexuales, religiosas o políticas es un acto de discriminación, porque lesiona el derecho humano de trabajar. Si algunos estudiantes expresaron poca disposición para la contratación de alguien perteneciente a una minoría, están manifestando sus imaginarios y representaciones con respecto a ese grupo. A continuación, se presentan en la gráfica 3 los resultados obtenidos por las diferentes instituciones acerca de la contratación:



Según se observa en la gráfica 3, el porcentaje de contratación para desempeñar un trabajo, varía en contraste con las cifras obtenidas en aceptación para la convivencia. Aquí se percibe que nuevamente, la ENSM (76.8%) y la ESEF (78.9%) obtuvieron los valores más bajos, en contraste con la BENM (91.5%) y la ENE (88.6%) que alcanzaron los puntajes más elevados, mientras la ENMJN se mantuvo en la media (82.1%). Es necesario reflexionar en torno al significado de estas cifras, por la misión que deben cumplir las escuelas formadoras de docentes. También resulta urgente preguntarse e indagar por qué dos instituciones de manera reiterada, obtienen los puntajes más bajos, tanto en aceptación como en contratación hacia las minorías. La ignorancia, los prejuicios, las creencias son factores que alimentan las representaciones sociales y contribuyen a que se presenten fenómenos como el estigma y la discriminación. La educación y la información crítica y reflexiva son las formas más poderosas de combatirlos y erradicarlos. Con respecto a la contratación por grupo vulnerable, los datos se presentan en la gráfica 4: En la gráfica 4 se observan los resultados de la contratación, el grupo con mayores puntajes para la contratación son las lesbianas (91.9%) y homosexuales (91.6%), mientras los más rechazados son nuevamente el adulto mayor (69.8%) y la persona con discapacidad (75.6%). Las representaciones individuales y colectivas tienden a identificar a estas dos poblaciones con menor capacidad física, como los menos aptos para desempeñar un trabajo. Si los jóvenes normalistas están poco informados sobre la importancia de los derechos humanos, o su acceso a la educación ciudadana es exigua, sus representaciones se hacen presentes a través de estas expresiones. La discriminación es un fenómeno que atraviesa todas las esferas de la sociedad y se presenta en las interacciones cotidianas entre los diversos grupos sociales. Siendo la función educativa eminentemente social, es imprescindible que los futuros docentes aprendan a identificarla y encontrar diversas formas y estrategias para combatirla, primero en su núcleo familiar y social, para posteriormente luchar por su erradicación en la sociedad mexicana.





Conclusiones

Las representaciones sociales constituyen actualmente un área de primera importancia para la comprensión de las problemáticas sociales, porque permiten indagar en el conocimiento de sentido común que construyen los grupos y constituyen la base para orientar los pensamientos y las acciones individuales. Indagar qué piensan los jóvenes normalistas sobre los grupos vulnerables, permite profundizar en un campo poco estudiado por los especialistas educativos. Las instituciones formadoras de docentes han de contribuir en la formación de los futuros ciudadanos combatiendo todo tipo de intolerancias: religiosas, políticas, culturales, sociales, económicas, haciéndolas visibles en un clima de respeto a la diversidad social. La tolerancia se convierte en el principio ético de todas las democracias (Cisneros, 2004) al contrarrestar fenómenos como la estigmatización y discriminación, sostenidos en la ignorancia y la falta de información. Esta investigación permite reflexionar acerca de fenómenos como la exclusión e intolerancia, tratando de comprender la manera cómo las representaciones permean los pensamientos e imaginarios juveniles y orientan las acciones de los docentes. Los resultados son preocupantes porque estos jóvenes son los futuros docentes de Educación Básica, quienes tendrán a su cargo la Educación Ciudadana de millones de niños. Si estos estudiantes muestran poca aceptación hacia los grupos en situación vulnerable, es posible que el rechazo lo trasladen hacia los alumnos que atiendan en su práctica profesional. En los resultados por instituciones, la ENMJN obtuvo altas puntuaciones en casi todos los rubros, mientras la ENSM por el contrario, consistentemente obtuvo los porcentajes más bajos, lo que lleva a querer indagar en las distintas formas institucionales de asumir el modelo curricular. Los resultados descubren las representaciones construidas en torno a la desventaja social de pertenecer a estos grupos, a quienes la sociedad se ha encargado de estigmatizar y discriminar. Muchos de estos alumnos prefieren no responder las preguntas, sobre todo cuando éstas se acercan a indagar acerca de sus pensamientos y percepciones con respecto a los grupos estigmatizados socialmente. Es necesario que las escuelas normales revisen y evalúen de manera continua sus propuestas curriculares, con el propósito de reflexionar acerca de los contenidos programáticos. Contrastar cómo su propuesta de Educación Ciudadana está impactando en la formación de ciudadanos, conscientes de su papel en un país como México que se caracteriza por su diversidad social y cultural. Asimismo, es urgente de revisar el papel de los docentes de estas instituciones, indagar cómo están asumiendo su responsabilidad de formar ciudadanos, que a su vez, moldearán a los nuevos ciudadanos. fin

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Hilda Berenice Aguayo Rousell
Doctora en Pedagogía (UNAM). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SIN) Nivel I

Hilda Berenice Aguayo Rousell Forma parte de la planta académica del Programa de Posgrado en Pedagogía, FES Aragón (UNAM). Profesora Investigadora en la Escuela Superior de Educación Física (SEP). Ha coordinado varios proyectos colectivos de investigación relacionados con la Actividad Física y Salud en adolescentes de secundaria y sobre Ciudadanía y Educación. Ha publicado diversos artículos de investigación y participado en proyectos colectivos de investigación interinstitucional: Cultura Ciudadana en Instituciones de Educación Superior; Estudio de la Ciudadanía en las Escuelas Normales; Estigma y Discriminación en estudiantes normalistas, con instituciones como el IISUE, UNAM; FES Aragón; FES Zaragoza; FES Iztacala; DGENAM, SEP. Doctora en Pedagogía (UNAM). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SIN) Nivel I.

Actualizado hasta octubree, 2016.


AGUAYO ROUSELL, Hilda Berenice "Representaciones Sociales de estudiantes normalistas de los grupos vulnerables ", Revista Digital Universitaria, 1 de octubre de 2016, Vol. 17, Núm. 10. Disponible en Internet: <http://www.revista.unam.mx/vol.17/num10/art72/index.html> ISSN: 1607-6079.

Representaciones Sociales de estudiantes normalistas de los grupos vulnerables

Hilda Berenice AguaYo Rousell

La investigación indaga las representaciones sociales de estudiantes normalistas sobre algunos grupos vulnerables –adulto mayor, persona con discapacidad, homosexual, les-biana, indígenas, enfermos de VIH–. Es importante co-nocer las creencias y pensamientos de estos jóvenes, por la trascendencia de la función docente que desa-rrollarán al educar a las nuevas generaciones de ciuda-danos. Desde la teoría de Moscovici (1979), se preten-de indagar en el conocimiento de sentido común que construyen estos estudiantes, dado que este tipo de conocimiento condensa las opiniones, pensamientos, valores, creencias que se construyen en las interaccio-nes con el grupo social y son determinantes en las ac-ciones y prácticas vinculadas con el objeto de represen-tación. Se aplicó un cuestionario a 319 estudiantes de 5 escuelas normales públicas de la Ciudad de México. Los resultados mostraron mayor aceptación hacia los indí-genas (82.3%), mientras el grupo más rechazado fue la persona con discapacidad (66.6%). Se encontró que las instituciones con más altos niveles de aceptación fue-ron la ENMJN (85.1%) y BENM (80.4%), mientras la ESEF (65.4%) y la ENSM (63.9%) muestran los menores porcentajes de aceptación. La ENE se colocó en el centro (76.2%), lo que llama la atención por ser una institución cuya misión principal es la integración educativa.

Palabras clave: Representaciones Sociales, estudiantes normalistas, grupos vulnerables.