Vol. 22, núm. 1 enero-febrero 2021

Mil razones para seguir adelante

Blanca Judith Lavoignet Acosta Cita

Resumen

La pandemia por el virus sars-CoV-2 ha ocasionado grandes estragos en todos los contextos, incluyendo el de la educación, lo que ha afectado a los protagonistas (docentes y estudiantes) del proceso de enseñanza-aprendizaje, de manera holística. En está ocasión sólo conoceremos a uno de ellos.
Palabras clave: educación, salud, familia, reflexión.

One thousand reasons to keep going

Abstract

The sars-CoV-2 virus pandemic has caused great damage at all contexts, including education, which has affected the protagonists (teachers and students) of the teaching-learning process, in a holistic way. In this occasion we will only explore one of them.
Keywords: education health, family, reflection.




Cuando la vida decidió hacer una pausa, me di cuenta de que muchas cosas iban a cambiar, pero no vislumbre la magnitud, las consecuencias que eso acarrearía a mi vida laboral, personal, social-familiar y de salud. Yo soy docente de una facultad de enfermería. En el mes de marzo del año en curso, nuestras autoridades universitarias, en concordancia con lo emitido por las autoridades sanitarias, tomaron la decisión de seguir con las actividades de manera virtual y a distancia. Ante este panorama, tuve que modificar mis actividades académicas de un momento a otro, principalmente las de docencia, a otra modalidad. Para mí fue un enorme cambio. De encontrarme durante varios años en un aula de clases frente a mis estudiantes, pasé a estar en un proceso de enseñanza-aprendizaje a través de redes sociales, correos electrónicos, telefonía móvil, en fin, mediante la tecnología en general. El cambio no fue por el hecho de no haber utilizado esos medios, sino que ahora sería un 100% de dedicación a ellos.

De manera autónoma tuve que capacitarme en la utilización de plataformas virtuales educativas y otros recursos que desconocía. Sobre todo me preocupaba y me sigue preocupando que el área de salud implica un acompañamiento cercano del docente con el estudiante. He tratado de hacer uso de todos los medios a mi alcance para seguir brindándoles a mis estudiantes esa guía, esa asesoría, la conducción que ellos necesitan para poder comprender con mayor claridad los temas de las asignaturas que imparto.

En el período escolar pasado utilicé el correo electrónico, Facebook, Skype, y plataformas como Eminus, Zoom. En este ciclo, incorporé el uso de la plataforma Teams, que realmente me ha funcionado, pues brinda más ventajas que desventajas en comparación con otras plataformas. ¡Vaya que el uso de la tecnología ha tenido un gran impacto en mi formación, en mi labor como docente! Al inicio fue algo frustrante, pero ahora me defiendo con más herramientas.

Todo lo anterior ha implicado desajustes en mi vida integral: el hecho de pasar varias horas sentadas frente a una computadora y el no poder salir frecuentemente fuera de estas cuatro paredes han afectado mi salud. Estoy presentando dolores frecuentes de cabeza, cansancio en ojos, dolores musculares, especialmente de espalda y nuca. Lo que más preocupa es la tensión en la que me encuentro debido a las exigencias laborales. Y es que el hecho de estar en casa no implica que no existan actividades que realizar: clases, atención a tutorados, exámenes, revisar tantos y tantos trabajos —yo tengo a mi cargo 5 grupos que van entre 40 y 35 estudiantes por grupo—. De igual manera, está la exposición a la que uno se enfrenta al estar frente a una computadora, comisiones de otras índoles, etcétera.

Todo ello ha ocasionado que me encuentre en un constante estrés y ansiedad. He llegado a tener momentos de mucho cansancio, desesperación, a sufrir insomnio porque mi cabeza no deja de trabajar. He sentido tanto dolor en el cuerpo que me he puesto a llorar de una manera desconsolada; a veces quisiera poder dormir un día y una noche completas, y, aunado a esto, está la preocupación de que alguien de mi familia pudiera enfermar, sobre todo mi compañero de vida, quien es enfermero y todos los días sale a trabajar. Cada mañana le pido a Dios y a la Virgen que lo protejan. He tenido también, en este tiempo, perdidas muy significativas de personas valiosas en mi vida, de las que, por la situación que estamos atravesando, no he podido despedirme como quisiera, y eso ha traído consigo dolor.

Sin embargo, he reflexionado que no soy la única que está pasando por malos momentos: desafortunadamente hay personas que están viviendo peores situaciones y que están saliendo adelante. ¡¿Por qué yo no podría?! Doy gracias a Dios que sigo conservando mi trabajo, cuando tantas personas lo han perdido; que no tengo que salir a exponerme, cuando muchos por necesidad lo tienen que hacer; que mis seres queridos más cercanos, mi familia, mi esposo, mis amigas, se encuentran bien; que yo estoy bien dentro de lo cabe; que lo que me ocurre se puede controlar; que cuando necesite platicar con alguien de cómo me siento sólo tengo que hacer una llamada y alguien estará ahí para escucharme.

Agradezco que Dios, la vida, no sé, me siguen permitiendo respirar un día más y disfrutar de lo que está a mi alcance, cuando muchos ya no pueden hacerlo. Si te sientes solo, recuerda que no es así. Aunque suene trillado, siempre hay alguien que está para ti, pero a veces no lo tenemos presente. Sobre todo, olvidamos que nos tenemos a nosotros mismos y que debemos querernos. Aprendamos a valorar lo que tenemos y hasta lo que hemos perdido, porque es algo que también se nos olvida con frecuencia. Disfrutemos de cada instante, porque cada día es diferente. Pero, sobre todas las cosas, amémonos para que podamos amar a los demás, cuidémonos y cuidemos a los demás. La vida hizo una pausa, pero hay mil razones para seguir adelante.



Recepción: 20/10/2020. Aprobación: 20/10/2020.

Vol. 22, núm. 1 enero-febrero 2021

Ningún lugar está lejos cuando se ama

Mónica Pilar Cobaleda Estepa Cita

Resumen

Este testimonio fue escrito bajo la premisa de compartir la experiencias de enseñanza en época de pandemia. En él se relata la vivencia en el trabajo en segundo grado de básica primaria, en una institución pública de la ciudad de Medellín-Colombia.
Palabras clave: resiliencia, alegría, empatía, vocación, amor.

No place is far when you love

Abstract

This testimony was written under the premise of sharing teaching experiences in times of pandemic. It relates an experience in the second grade of elementary school, in a public institution in the city of Medellín-Colombia.
Keywords: resilience, joy, empathy, vocation, love.




—Ver a mi profesora por una pantalla no es igual a tenerla a mi lado en la escuela.

Esa fue la primera sensación que expresaron mis estudiantes cuando iniciamos el trabajo durante la cuarentena.

Luego de pasar por el acomodo a las nuevas formas de comunicación y de superar la realidad cruda de que muchos de mis estudiantes no contaban con las facilidades para acceder a los encuentros virtuales, empezamos el día a día de trabajo en casa, con apoyo virtual. Claro, entre las exclamaciones de añoranza por la escuela y las preguntas de cuándo se volvería a ella.

—Profe, ¿así está bien? —me decía una de las niñas al describirme su tarea hecha, por llamada de voz.

—No puedo ver tu cuaderno, pero estoy segura, con lo que me cuentas, que has logrado hacerla bien.

Ambas reímos.

Descubrí que, a pesar de las posibilidades tecnológicas para facilitar el aprendizaje, la labor humana del maestro no es reemplazable. Así, además del desarrollo de las temáticas o contenidos sustentados con fotos, videos o textos escritos, han sido fundamentales el diálogo, la empatía, la creatividad y la alegría.

Reafirmé que los encuentros sincrónicos, además de permitirnos observar videos, interactuar con juegos virtuales o seguir instrucciones de tutoriales o las propias, son también un momento para comprender y preguntar las razones del por qué aprendemos lo que aprendemos.

—Profe, muchas gracias, hoy hemos aprendido muchas cosas.

—Profe, ¿nos mandas por chat el video? Estaba muy interesante.

—Claro, me encanta que disfruten.

Entonces valoré mucho más eso de adaptar nuevas temáticas de aprendizaje con mirada resiliente en este tiempo de cambio. Así, la empatía y la escucha han sido primordiales para fortalecernos.

—Es que profe, no quiero hacer tantas guías.

—A ver, pega tu cuaderno a la cámara… ¡Sí, lo lograste!

—Profesora, tengo miedo de que mi mamá no se alivie…

—Profesora mi hijo está enfermo…

—Vamos, ¡ánimo! Superaremos este tiempo difícil.

—Profe te extraño, extraño a mis compañeros, pero me encantan nuestras clases.

—Profe, en esta pandemia he aprendido a cuidarme del coronavirus, a que hay más de una forma de aprender y que al estar en casa aprendemos de nosotros mismos y también de los demás.

Me digo, entonces: “Sí. Con pantalla o sin pantalla de por medio, la sonrisa del maestro y su amor por su vocación no tiene remplazo”.



Recepción: 20/10/2020. Aprobación: 1/12/2020.

Vol. 22, núm. 1 enero-febrero 2021

Cuando la vocación no te permite la sana distancia

Lesly Marissa Nicolás Nicolás Cita

Resumen

Este testimonio presenta un panorama de algunos de los retos docentes enfrentados a raíz del confinamiento por covid-19, en un Sistema de Educación de Nivel Superior. Se resalta el importante papel del docente en esta contingencia y el hecho de que no por trabajar desde casa todo es comodidad, pues la enseñanza requiere de vocación de servicio, empatía y preparación constante para la atención de necesidades no sólo académicas sino formativas en nuestros estudiantes.
Palabras clave: vocación, retos, atención, necesidades.

When your vocation does not allow you to socially distance

Abstract

This experience is an overview of some of the challenges faced by teachers due to the covid-19 sanitary contingency, in a Higher-Level Education System. We emphasize the role of the teacher in this emergency and the fact that despite working from home, this does not mean that everything is easy and comfortable, since teaching requires a vocation of service, empathy, and constant preparation for taking care of student’s needs, not just in an academic context but also in formative one.
Keywords: vocation, challenges, care, needs.




Mucho se ha dicho sobre la comodidad que para los docentes representa el home office ante la contingencia por la covid-19. Pero pocos conocen los retos a los que nos enfrentamos.

Como balde de agua fría, amanecimos con la noticia de tener que entrar en confinamiento. Incredulidad, sorpresa y emociones encontradas se plasmaron ante la emergencia en nuestros estudiantes y en nosotros, los docentes. No parecía complicado enfrentar la situación, dado que, algunos huracanes de temporada nos habían obligado a trabajar bajo condiciones adversas. Sin embargo, nada ha sido parecido a lo que ya habíamos enfrentado.

Emociones negativas empezaron a fluir. El miedo a lo desconocido permeó en todos. Las noticias mostraban gradualmente un panorama mundial caótico. Muchos de nuestros estudiantes y sus familias perdieron su sustento económico. Las prioridades cambiaron: ahora no sólo se trataba de enfrentarnos a una enfermedad invisible, sino al poder resistir de la mano de una economía de emergencia. Esto fue crucial, pues nuestros estudiantes antepusieron esa supervivencia en apoyo a sus familias. Muchos dijeron adiós, otros sólo dejaron de cumplir.

Vinieron, de manera paulatina, las secuelas del encierro, pues las semanas se convirtieron en meses. Los recursos se agotaban para muchos, y para nosotros, los recursos pedagógicos de emergencia. Comenzaron a solicitarnos mayores y mejores estrategias ante las problemáticas presentadas: deserción e implicaciones en la salud mental —que debemos atender integralmente a pesar de la distancia—, nuevos retos pedagógicos y profesionales, atención 17 horas continuas, mejora en estrategias de acercamiento empático con nuestros estudiantes; todos de la mano de un aprendizaje cada vez más exigente en tecnologías. Por ello, nuestra vida personal quedó de lado en la búsqueda por cumplir con nuestra vocación. Nuestro sentido de responsabilidad no podía permitirnos perder a ningún estudiante más.

Empezaron las pérdidas físicas de forma gradual. Esto incrementó el estrés, irritabilidad, incertidumbre y desánimo por el futuro cercano. Pensar que algún familiar o amigo podría morir aumentó las problemáticas emocionales. Así, para muchos estudiantes, iniciar un semestre no fue prioridad. Sus vidas cambiaron. Estaban vulnerables, pues, sumado a la pérdida, estaba la desolación. Tuvimos que apoyarlos. Nos dimos cuenta que lo mejor para muchos alumnos es acudir a la escuela, porque ésta se convierte en un refugio, que ahora no había presencialmente. Entonces, incluso en la virtualidad, los docentes estuvimos ahí, sin esa sana distancia que te imponen los horarios de atención, pero con el compromiso de prepararnos intensamente para atender sus necesidades.



Recepción: 20/10/2020. Aprobación: 1/12/2020.

Vol. 22, núm. 1 enero-febrero 2021

De las sorpresas de enseñar a través de una pantalla

Trixia Penélope Roldán Álvarez Cita

Resumen

Éste es un testimonio de una profesora de educación primaria, de una escuela pública de la Ciudad de México, durante la pandemia de la covid-19. En él se narra cómo ha sido el proceso de adaptar la práctica docente presencial a una pantalla, se reconoce el esfuerzo de docentes, estudiantes y familias en este período de educación a distancia obligatoria, y se abordan algunas estrategias educativas exitosas, así como los eventos inesperados que surgieron de éstas.
Palabras clave: práctica docente, primaria, estrategias didácticas, emociones.

Of the surprises of teaching through a screen

Abstract

This text is about the experience of a basic education teacher, from a public school in Mexico City, during the covid-19 pandemic. It explores the adaptation process from the in-person education to the forced distance modality, it recognizes teachers, students and their families’ efforts, and discusses some successful didactic strategies, as well as the unexpected events that derived from them.
Keywords: teching practice, elementary school, didactic strategies, emotions.




Hace poco más de siete años que he sido profesora y, como tal, he experimentado infinidad de vivencias. Aunque sé que la educación no se limita al espacio del aula, nunca pensé que todo cambiaría y que tendría que adaptar mi práctica docente para que cupiera en una pantalla de celular.

Hace unos meses, cuando empezó este nuevo ciclo escolar, como docente de escuela primaria pública sabía que mis estudiantes no contaban con las mejores oportunidades para sobrellevar este duro período de educación a distancia obligada. Sin embargo, estoy sorprendida por el esfuerzo de todos los involucrados: el esfuerzo de las familias por sostener la comunicación con los docentes, el de los profesores por mantener la cordura durante este proceso, y el de las niñas y los niños al tomar clases a distancia.

Cada escuela está organizándose de manera diferente, por ello, las experiencias son aún más variadas. Por mi parte, he implementado varias estrategias, unas más agotadoras que otras, como la maratónica tarea de tener sesiones individuales con cada uno de mis treinta alumnos, para conocerlos mejor, o la de invitar a las familias a hacer videos e intervenciones en las sesiones virtuales.

También, implementé reuniones virtuales de pequeños grupos, para que los estudiantes se pudieran escuchar entre ellos, pues a través de una pantalla la socialización se ve limitada y el docente puede terminar siendo el centro de las clases, cuando éste debería ser el alumno. Estas sesiones tienen como fin convivir con el otro a partir de una emoción. Como son independientes de las sesiones grupales “obligatorias”, en ellas abordamos arte, juego y escucha o lo que vaya surgiendo.

En una de estas sesiones, decidí trabajar con la emoción sorpresa, aunque en realidad quería enfocarme en tristeza. Sin embargo, sé que trabajar la tristeza es todo un reto y si de manera presencial es complicado controlar el llanto de treinta niños, no quería imaginármelo a distancia.

Así que dejé de lado mis libros tristes, las preguntas difíciles y los recuerdos que provocan llanto, y opté por todo lo que causaba sorpresa. Entre las actividades que organicé estaba el asombrarnos con un objeto de su casa —les informé una semana antes para que prepararan su exposición—. Así fue como de la sorpresa llegamos a la tristeza: una niña preparó la presentación de fotos de sus perritos que habían muerto el año pasado y eso la llevó al llanto. Como saben, éste es contagioso y, de la nada, dos niñas empezaron a llorar. El ambiente se nubló, luego un niño recordó a su perrito muerto, una niña a su tía, otra a su abuelita y así fue como tuve a mis alumnitos llorándoles a sus muertos.

¡Qué complicado esto de la distancia! Apapachar a lo lejos es muy difícil y las videollamadas vienen con límite de tiempo. Al final, terminaron todos muy tristes, pero con su familia cerca para recibir el abrazo que la pandemia nos niega a los profesores. Y, bueno, yo quería sorpresa, ¡vaya que toda esta situación me sorprendió!

Soy una docente a la que le gusta jugar, cantar, reír y experimentar con sus alumnos, y temía que esto se viera limitado por la enseñanza a través de una pantalla. No obstante, con la pandemia he explotado mi lado creativo, y mis estudiantes siguen jugando, cantando, riendo y hasta llorando a través de la pantalla.

En verdad, no dejo de maravillarme de cuántas cosas pueden hacerse en treinta minutos, del compromiso de las familias, de lo trabajadores que son los estudiantes, de lo enriquecedoras que pueden ser las sesiones y, en general, de cómo todos hemos tenido que adaptarnos a esta nueva normalidad. Sé que parece que algo concluyó en marzo, cuando se nos informó que se suspenderían las clases presenciales, pero la realidad es que ese día comenzó una nueva manera de percibir y de llevar a cabo la práctica docente, una práctica llena de sorpresas.



Recepción: 18/10/2020. Aprobación: 1/12/2020.

Vol. 22, núm. 1 enero-febrero 2021

Aprendizaje vertical

Patricia M. Valdespino Castillo Cita

Resumen

En los eventos de enseñanza y aprendizaje de nuestra vida, hay personajes que juegan papeles clave. Maestros, tutores, familiares, novelas, canciones, columnas periodísticas, a menudo nos ayudan a entender las cuestiones que rondan nuestra cabeza. Pero con frecuencia los rechazamos porque son mensajes o actitudes de gente mayor y el desfase generacional no nos deja entenderlos bien.

Los tiempos de la covid-19 nos tienen encerrados en casa y nos alertan que justamente “los viejos” son un grupo vulnerable. Además, se nos ha pedido que cuidemos a los abuelos.

Si tenemos la suerte de contar con una conexión de internet, aparentemente podemos aprender de todo lo que queramos con un clic. Esto podría llevarnos a explorar solamente lo que nos parece atractivo, fácil y cómodo. Con este testimonio, invito a reflexionar sobre el papel de los viejos en el aprendizaje de generaciones enteras. Intento llamar a la apertura hacia voces diversas y a entender que todos jugamos un papel para caminar hacia una sociedad más madura.
Palabras clave: aprender en casa, aprendizaje transgeneracional, riqueza cultural.

Vertical learning

Abstract

In the teaching and learning events of our life, there are characters who play key roles. Teachers, mentors, relatives, novels, songs, newspaper columns, often help us understand the questions in our heads. However, we often reject them because they are messages or attitudes from older people and the generation gap does not allow us to understand them well.

The times of covid-19 have us locked up at home. They alert us that precisely “elderly people” are a vulnerable group. Also, we have been asked to take care of grandparents.

If we are lucky enough to have an internet connection, it seems that we can learn anything we want with just one click. This could lead us to explore only what we find attractive, easy and comfortable. With this testimony, I invite you to acknowledge on the role of the elderly in the learning of entire generations. I call for openness towards diverse voices and for the understanding that we all play a role in moving towards a more mature society.
Keywords: learning from home, transgenerational learning, cultural richness.




Que si me quedo en casa, que si atiendo mis clases, que si puedo cocinarme pollo. Mil kilómetros de distancia y mis padres quieren enseñarme todo.

No ven que ya no es como antes, hoy el aprendizaje es horizontal, en tiempo real. Puedes aprender de todo con un clic: algo superficial, profundo, en video, escrito, interactivo…, como tú quieras.

En otra época los familiares eran los maestros y entre más viejos, más maestros. Bueno, creo que ya ni es correcto llamarles viejos. Tercera edad, adultos mayores…, sí, ¡así está mejor!

Ahora los viejos son personajes para las estadísticas. Son vulnerables, provocadores, obstinados, malhablados, lentos, malhumorados o extraoptimistas. Hay viejos que callan, viejos que nunca lo hacen. Además, ahora hay más tipos de viejos, los de la tercera, los de la cuarta edad.

Vocecitas irritantes, opinando de internet, de la desigualdad, del amor, de las mujeres. Esos que a veces mezclan una anécdota de la historia de los pueblos para decirte algo del pañal del bebé. O que de repente se quedan callados y se vacían de lágrimas así sin más. O que sueltan cualquier chiste verde sin miramientos.

Hoy, después del enésimo noticiario del día sobre la covid, algo se me heló por dentro. No sé si será el sentimentalismo que trajo el encierro. O el vacío de lo “urgente” de cada día. Y extrañé las palabras de los viejos.

Tuve de repente nostalgia y hambre de viejos maestros, algunos que recientemente se han ido. De hecho, toda esta situación es tan confusa que me gustaría consultarlos. Probablemente saldrían con textos recontrarebuscados y excéntricos, pero igual me gustaría tenerlos cerca. Creo que me trae paz y me conforta saber que alguien está pensando.

Claro que me faltan Monsiváis, José Emilio, Marcelino, Leonard Cohen, tantos… Muchos que me dejaban con esa sensación de no estar entendiendo la película completa. Me faltan Gelman, Galeano, tan incansables como irrepetibles. Sampedro, que era como el abuelo que me guiaba por la eternidad. Gabo se ha ido también, con sus maravillas arrancadas de la tierra. Mundstock, Aute, Quino… Los tiempos de la covid se llevaron artistas con venas por las que circuló amor, miedo, hambre, pasión. Si se llevara a alguno más, sería insoportable.

Me pregunto si ha cambiado la forma de pensar.

Extraño más a mis queridos viejos, que parece que me preguntan: ¿qué pensaría yo en su lugar?



Recepción: 17/10/2020. Aprobación: 1/12/2020.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079